El planeta Tierra es una escuela viviente de opuestos...

El planeta Tierra es una escuela viviente de opuestos y divisiones


Siempre que deseemos algo, una persona, un lugar o una cosa, con nuestro primer pensamiento de ansia o necesidad, lo alejaremos de nosotros. El universo parece distribuir esos fondos en otras partes en necesidades y deseos misceláneos. La polaridad es una calle de doble sentido, un ir y venir, recibir y rechazar, tener y no tener. Mientras estamos en la Tierra, cada pensamiento tiene una contraparte, toda luz crea sombra. Con cada pensamiento de manifestación nos vemos arrastrados de inmediato a una conversación interna/externa con la carencia. Todo en nuestro interior, así como en nuestro mundo exterior, refleja espejos y magnifica todas las razones por las cuales esta manifestación no puede tener lugar, no sucederá, no debería ocurrir. Todos los días luchamos con el caimán de nuestras necesidades terrenales primordiales, sintiendo que tomamos el control el tiempo suficiente para poder manifestar lo que sentimos que necesitamos en ese momento.

La Tierra es como un circo holográfico de tres pistas y en uno de esas pistas se suelta el caimán.

El planeta Tierra es una escuela viviente de opuestos y divisiones. Lo mucho va de la mano de lo no suficiente. El rico baila con el pobre. El feliz abraza al triste. La verdad se sienta junto a las mentiras. La Tierra y sus sombras se manifiestan entre la población. La humanidad honra y hace guardia a los dioses de la polaridad. Estos dioses de la polaridad cabalgan con la escopeta en el asiento delantero de los sueños y los temores. Todo tiene partes iguales de lo opuesto mientras se busca la unidad.

La Tierra es una escuela para dioses en entrenamiento, un campo de capacitación espiritual y un refugio de maestros. Mientras están en la Tierra, los fundamentos de lo humano se eliminan para revelar todas las capas de tiempo. Todo lo que les sucede es un aprendizaje a nivel de maestría, un regalo que se considera invaluable según los estándares universales.

Aprender a manifestar lo que el Dios interior quiere y desea es un enigma espiritual. Para manifestar y mantener de veras esa manifestación en forma física, deben entrar en unión con el gran Dios interior. Solo desde este punto de luz original, pueden crear. Todo lo demás es un truco de magia, un juego de manos, un tipo de ilusión que busca una pantalla blanca para posarse.


Gillian MacBeth-Louthan
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Traducción: Susana Peralta

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