Plegarias a la Tierra (Parte 1)

Carmelo Urso


PLEGARIA A LA MADRE TIERRA

Carmelo Urso

entiempopresente4@gmail.com

http://carmelourso.wordpress.com/

Madre Tierra

Frágil gema de mar y nube

Mi patria chica en el inmenso Universo

¿A dónde iré si enveneno tu brisa,

Enturbio y deseco tus ríos,

Acallo al grajo, aniquilo al águila

Y extingo a las aves del viento?



Madre de todas las madres,

Celeste joya hecha de bosque y océano



Me arrullas en tu seno

Aunque vicie tu oxígeno, extenúe tu ozono,

Y emponzoñe la piel de tus cielos



Tu Amor incondicional me bendice

Aunque diluya tus hielos milenarios,

Intoxique tus costas, tus cauces,

Arrase tus torrentes, tus corales



Madre de la anguila, la hormiga,

El toro, la ballena, el plancton, la bacteria

Madre de todos mis hermanos, mis hermanas

¿En qué momento erré la vía y me perdí?

¿En qué instante blandí mis armas

Para inflingirte tanto feroz holocausto,

Tanto rapaz genocidio?



A diario, Madre –y sin saber por qué-

Reprimo el canto del canario, ahogo el trinar del tordo,

Extermino tanta Vida irremplazable

Y atesto con urbes las selvas ausentes



Madre de todas las madres,

Madre mía, Madre azul, Madre Tierra,

Concédeme tu lucidez, confiéreme tu sobriedad

Dótame con tu armonía, tu equilibrio

Devuélvele la Paz a tu Hijo, a tu Hija

Que hoy te ama con locura

Pero anhela amarte con candor, templanza,

Gratitud, inteligencia.



Redímeme, Madre de todos los seres,

Auxíliame con tu sabiduría antiquísima,

Tu intuición sagrada, ancestral; tu perdón perfecto, natural;

¡Que mi conciencia y la Tuya

Sean siempre un mismo, indivisible caudal!

Oh, Madre mía; oh, Madre Tierra,

Amén





PLEGARIA A LA DIOSA MADRE


Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com
http://carmelourso.wordpress.com/


Amado Dios

Aunque siempre te llamé Padre

Sé que –ante todo-

Eres mi Madre



Eterna Dadora de Vida

Para quien en ti se sostiene

Cada instante es un presente

Que rebosa de infinitas bendiciones



Vasta Hacedora de Universos

Tú formaste mis entrañas

Y en cada fibra de mi Ser

Descubro Tu más amorosa herencia,

Tu más sagrado legado



Diosa y Madre

En Tu Luz, no hay oscuridad que me cubra,

Ni sombras que me enceguezcan



Madre y Diosa,

En Tu Presencia, anhelo ser la gota que se diluye en el Océano

La roca que la caricia del mar

En incontable arena desmenuza

La huella que de la arena se esfuma

Bajo el sudario de espuma de la mar



Tu Amor incondicional

Transforma en dulce miel la hiel de mis pesares

Convierte en fértil huerta la tierra más baldía

Mis temores sosiega, mis congojas consuela

De mi mente evapora todo rocío de agonía



Bajo tu protección

A ningún problema o tribulación temo

Tú eres la alta cumbre –nívea y protectora-

Que de toda angustia me guarda, de toda inquietud me escuda



Madre inmortal –a quien también llamo Padre-

Dios único que a todos nos integra

Incapaz de forjar infiernos que quebranten a sus Hijos

Bendíceme con Tu bálsamo de Paz

Arrúllame en la perpetua quietud de tu vientre universal

Y concíbeme en la impecable Luz de Tu Vida eterna,



Amén.








PLEGARIA DEL REINO QUE ABARCA TODOS LOS CIELOS

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com
http://carmelourso.wordpress.com/


Soy Dios y Diosa

Tu Diosa y Tu Dios

Ajeno a tus fatuos límites, tus vanas creencias, tus frívolas fronteras

Pues Yo mismo Soy ilimitado, irrefrenable, indivisible



Soy Diosa y Dios, Tu Dios y Tu Diosa

Ajena a géneros, sexos, códigos éticos, viejas reglas

Libre de irreconciliables dualismos, del todo exenta de velos o misterios



En Mi perpetua matriz fructifica

Todo Cosmos perdurable, toda sensualidad concebible



Y gustosa rasgo todo velo, develo todo misterio,

Cada dualidad equilibro, cualquier ética trasciendo



Soy Dios e Hijo, Hija y Diosa

Ajeno a apodos ilustres, alias milenarios, motes sagrados



Aún así, me atribuyes nombres tan efímeros

Como gotas de rocío

Que tenues caen desde hojas mecidas por el viento

Y gustosas se dan de beber al raudo torrente de Mi cauce



Y sin embargo,

Apódame con afecto y aliviaré tus pesares

Nómbrame con dulzura y te socorreré en la hora adversa

Que Tu mente y la Mía se fundan en la más áurea Alianza

Y de infinita Luz enjoyaré cada uno de Tus pensamientos



Soy Diosa e Hija, Hijo y Dios; Soy la Amada y el Amante

La mejilla y la caricia; el vino y la barrica que lo madura;

Soy el ojo que mira al abismo y el abismo que cautiva a todas las miradas

Soy el Padre que halla placer en Ser Madre

Y la Madre fecundada por el Padre que Ella misma Es



Hija, Hijo: Tú eres Mi Reino de los Cielos

Al que nunca he abandonado, al que jamás defraudaré

Y Tú eres el Cielo en el que se asienta Mi Reino

Mi Hijo impecablemente ungido, Mi Hija eternamente bienamada

Único, Única habitante

De este Cielo que abarca todos los Reinos,

De este Reino que abarca todos los Cielos,


Amén






Plegaria en Nombre del Amor


Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com


http://carmelourso.wordpress.com/



Soy tu Dios, tu Diosa,

El Cielo de Tu Reino, el Reino de Tu Cielo

Y Mi Poder –idéntico al Tuyo,

Amado, Amada Mía-

Hace brotar luminosas espigas de esperanza

En prados de la más turbia incertidumbre

Apacigua tormentas, amaina borrascas

Corta el terco, necio yugo; ¡limpia y sana cada llaga!



¿Por qué, entonces,

En Mi nombre

Abates a diario al indefenso que clama por clemencia

Calcinas la tierra que te bendice con grata flor y fruto

Despueblas patrias

Y al Amor deshabitas de su más íntima inocencia?



¿Por qué en Mi Nombre,

Que es también el Tuyo,

Suprimes al ave cuyo trinar es gozo,

Sutil ser cuyo gozo es gorjear

Y de viudas siembras al mundo con la cruenta guerra que es tu arar?



A Tu hermana ultrajas, a Tu hermano masacras

Porque rebosan sus plegarias

De nombres que ofenden a Tu oído

Que en mi oído resuenan iguales a Tu nombre y a todos los nombres

Pues siempre fueron y serán idénticos al Mío



Te imploro: No mates más en Mi Nombre,

No extingas más en Mi Nombre

No invoques más Mi Nombre para afligir y apesadumbrar



Pues no hay poder en la fuerza que mutila y enluta

Necesita vejar y envilecer para encubrir su flaqueza,

Para en la Noche del Alma su debilidad ocultar

¡Sólo el Amor es fuerte!

¡El Amor invicto, indivisible! ¡El infinito Amor que es Uno!



Y si Me fuese dado elegir tan sólo Uno entre Tus infinitos nombres,

Amado, Amada Mía

Por éste –sin duda- optaría:

Amor… ¡Imperecedero Amor!



Amén

11096 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo