Una plegaria para el padre del siglo XXI

Carmelo Urso


Carmelo Urso - entiempopresente@gmail.com


En días pasados, me encargaron en la empresa para la cual laboro escribir un poema con motivo del Día del Padre. En mi país -Venezuela- la figura paterna suele estar bastante desacreditada (desconozco si acontece lo mismo en las hermanas naciones vecinas); los motivos que explican esa mala reputación exceden los límites del presente escrito, pero, evidentemente, muchos tienen asidero en la realidad.

Es fácil hallar poemas que exornen y enaltezcan la figura de la madre, pero del padre, se ha escrito nada o casi nada. No es difícil explicar las causas de tal omisión: el antiguo paradigma de paternidad, donde el progenitor se mostraba como una figura hostil y distante, no sólo tiene efectos negativos para la vida afectiva y psicológica de los hijos; también repercute de manera devastadora en su vida espiritual. Herederos de una cultura donde el Uno es llamado "Padre", muchos de nosotros hemos tenido que superar gigantescos obstáculos emocionales para reestablecer nuestra comunicación con el Poder Superior, a quien percibíamos como una versión amplificada de nuestro progenitor terrenal.

En todo caso, aunque sepamos (o creamos saber) que el Todo está más allá de fronteras sexuales e ingenuas idealizaciones antropomórficas, muchos de nosotros debemos aún comprender, perdonar y trascender el arquetipo del Padre que la educación y la sociedad instalaron en nuestras mentes, a fin de constituirnos en esos guías de vida que realmente se merecen nuestros hijos y ensanchar ese Reino de los Cielos que palpita en el interior de nosotros mismos.

Para esos hombres que se han atrevido a ejercer la paternidad -pese a no estar preparados para tan titánica tarea- y a multiplicar el amor sobre la faz de la Tierra, les dedico la siguiente plegaria, que espero les conforte y dote de fortaleza:



Amado Padre-Madre del Todo Armonioso

(o como quieras llamarlo):

Bendíceme

Y ensancha cada día el territorio de mis afectos.



Dótame de valor

Y hazme trascender cualquier inútil barrera

Que impida expresar a mis hijos

Mis más íntimos sentimientos…



Capacítame

Para ser abundante proveedor de candor y ternura

Incluso cuando me aneguen el tedio y el hastío,

El desgano o el cansancio.


Que cada pañal que cambie

Me enseñe que la humildad es el sendero que debo transitar

Para modelar la grandeza de mis hijos.



Que cada noche de desvelo

Me despierte de mis sueños egoístas

Y me faculte para ponerme en el lugar del otro, especialmente

Cuando el otro es la forma de vida

Más frágil y sagrada del Universo.



Habilítame

Para entender que cada consejo que brinde

Carece de substancia y Verdad

Si no se nutre de Tu propio Verbo y Deseo.



Hazme entender

Que la mejor forma de aprender algo

Es enseñándoselo a otro.



Hazme elocuente

Para que cada oportuna reprimenda

Sea mi más grande muestra de amor,

Aunque la atavíe con palabras duras y gestos adustos.



En fin,

Dota a mis cuidados, desvelos, consejos y regaños

De Tu perfecta armonía

De Tu atinado y feliz discernimiento

De modo que se constituyan para mis hijos

En preciados tesoros, amorosos legados

Que iluminen los senderos de sus vidas

Incluso, cuando ya yo no esté…

Amén.


http://carmelourso.wordpress.com/

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