El camino.

Emmanuel


El camino: tarea, maestros, ejercicios.


Si todo aquél que tiene forma humana decidiera vivir para su propio crecimiento, ¿dirías que la humanidad entera está en la vía espiritual?

Desde luego.

Qué idea más hermosa, Emmanuel!

El universo entero es una idea hermosa.


- Conoceréis el siguiente paso a partir de éste.

No lo encontraréis de ninguna otra forma.

Vuestro intelecto no lo conoce.

No podéis pensar cuál es la realidad de Dios.

Sólo podéis experimentarla.

A menudo os equivocáis al pensar que vuestra vía es un símbolo definitivo y no un medio.

En lugar de dirigiros al corazón, al santuario Interior; el género humano construye símbolos de una realidad ya existente.

Es un maravilloso anhelo instintivo mal dirigido, pues en él, el que busca, convierte la búsqueda en meta.


- Los ritos no son el camino.

Son lo que nos recuerda que hay un camino.

Cualquier rito os habla iescuchadlo!

y cuando deje de hablaros, buscad otro, si es necesario.

Permitidme que os regale este ejercicio:

Mirad todas las cosas con amor, como si fueran parte de vosotros mismos.

¿Veis cómo he sacado a colación lo necesario que es amaros a nosotros mismos?

Algunos ni se han dado cuenta.

Por ejemplo: una flor.

Tocadla con vuestro amor, no sólo de forma visual, sino también experimental.

Aspirad su perfume; forma parte de vosotros.

Contemplad su hermosura; es lo que sois vosotros.

Tocad su suavidad; es la vuestra.

Notad la fuerza de sus raíces, es vuestra fuerza, vuestro enraizamlento en el mundo.

No veríais esa flor, si no formara ya parte de vosotros.

En definitiva, vuestro mejor maestro es el vivir con un corazón abierto...

Vuestra tarea es cada momento de vuestra vida.

¿Qué es lo que hacéis mejor?

¿Qué es lo que os da la mayor En eso sensación de plenitud? consiste vuestra tarea.

Vuestro corazón os guiará por el camino hacial a plenitud y hacia el papel que habéis venido a desempeñar aquí según el Plan de Salvación de Dios.

No hay orientación alguna respecto a la meta en el Reino de Dios.

Hay sólo «Es»-encia, Existencia.

No hay nada estático en la «Es»-encia.

Es un estado de la más increíble creatividad, de crecimiento y movimiento.

Nada en el universo de Dios permanece igual, ni siquiera, diría yo, la Conciencia del propio Dios

Es una eternidad de aprendizaje.

¿No es asombroso?

La transformación más diminuta es como un guzjarro que se arroja a un lago en calma.

Las ondas aumentan y se multiplican de manera interminable.


- ¿Es necesario tener un maestro?

No olvidéis que el maestro más importante que tenéis es vuestro propio saber intuitivo.

Las enseñanzas son siempre para hacer recordar, son un avivar los rescoldos que hacen que lo que duerme en la conciencia llegue al plano de lo activo.

No se puede enseñar sin un material.

Sois todo canales.

Estáis abiertos para escuchar a vuestros corazones, pues, de lo contrario, no estaríais aquí.

Del fondo del pozo de vuestra experiencia humana sacáis las frescas aguas transparentes del amor, el conocimiento, la sabiduría, que debéis dar al resto de vuestra comunidad humana.

En la medida en que poseéis la verdad, en esa medida, sois una luz en el cielo que lanza destellos de Amor, de Luz y de Dios.

Mas recordad:

Cuando un macstro deja de aprender, deja también de enseñar.

Semejante individuo se vuelve rígido e inmóvil; quizá sea un poste indicador, pero no un maestro.

El concepto de que cl maestro es estudiante y de que el estudiante es maestro no es nuevo.

Fue ya expresado por las almas sabias de todas las generaciones.

Hay mucho que aprender en el desarrollo del proceso de enseñanza.

Pero si el maestro debe crecer, ha de seguir siendo un estudiante.


- Toda religión en sus orígenes ha sido inspirada por Dios; pero después se ha apoderado de ella el intelecto y la ha limitado, distorsionado y en muchas ocasiones incluso destruido por completo.

No estoy hablando en contra de la religión.

Sólo pongo en duda el uso del dogma.

Creer en el Dios que hay en cada uno es la religión definitiva.

No importa qué vía escojáis para llegar a ella.

Deberían respetarse las religiones en virtud de la explosión de Luz que las ha hecho surgir.

La religión, sin embargo, no debería ser reverenciada como si tuviera más poder del que cada individuo en particular; él, ella, lleva dentro de sí.

Aunque un credo religioso lleve siglos y siglos siendo enseñado, o quizás incluso porque lleva enseñándose siglos y siglos, negándose a crecer y a torcer con la conciencia cada vez mayor de la humanidad, necesita ser puesto en tela de juicio.

Que vuestro corazón sea siempre el juez definitivo.

El Dios que existe en el interior de los seres humanos está vivo y se encuentra bien.

Aquéllos que se esposan a una vía religiosa que hace caso omiso de la experiencia humana, temen que no haya Dios en lo humano.

Su concepto de Dios no incluye el calor, la compasión y la vitalidad que cuantos buscáis al Dios interior sois capaces dc sentir.

Dad vuestro amor y vuestra compasión a quienes niegan su humanidad.

La suya es una vía dolorosa.


- ¿Es el auto-sacrificio una necesidad espiritual?

Si fuerais un jarro lleno de agua, clara y hermosa, vuestra mayor felicidad sería derramaros por cuantos fueran pasando por vuestra vida.

Pero si fuerais una jarra vacía, ¿qué daríais a los demás sino un sucedáneo de regalo, lo cual es tanto como no dar nada?

Lo que dierais llevaría implícita una necesidad, pues vuestras exigencias no se habrían visto satisfechas.

La rectitud de intención debe basarse en la propia rectitud.

El auto-sacrificio ha sido alabado más de lo que merece.

Nadie necesita sacrificarse por los demás.

Se trata de un engaño muy sutil.

Cuando el «sacrificio» es doloroso, puede haber una absoluta falta de deseo de dar.

Cuando estáis llenos, dais, y eso constituye un placer.

Eso es amor.


- La meditación es una vía que os ayudará a deshaceros de los tesoros de la autoestima que se hallan profundamente arraigados en vuestro interior.

Ello quizá también, de vez en cuando, presente dificultades, pues os veréis obligados a ver vuestras imperfecciones.

Éstos son estados transitorios.

Existen zonas en las que la energía vital se ha petrificado.

Cuando dicha fuerza se libera, vuelve a fluir con dulzura y delectación.

Escuchad a vuestro ser interior.

Es más sabio que vuestra mente conciente.

Como la meditación, casi todas las cosas servirán:

la música, los paseos en silencio, la buena mesa, los destellos del fuego, la luz de las velas, tomar la mano de la persona amada, todo, en definitiva, lo que os haga concentraros en el placer de existir y desatender el griterío de vuestro intelecto.

Algunos tendéis a mostraros demasiado rígidos en la forma.

Hay tantas maneras de meditar como personas se pasean sobre la faz de la tierra.

Todos necesitan penetrar en su silencio interior, en su verdad interior, de la manera que puedan.

Esa iluminación interior es algo a lo que tenéis derecho desde que nacéis.

Constituye la clave de la esencia de vuestro existir, de la sabiduría de vuestra alma.

Cuando ejercitéis la meditación, pensad que los momentos de silencio son una puerta abierta.

A través de ella penetraréis en una luz mayor en un sentido más amplio de vosotros mismos y de la realidad.

Las definiciones valen sólo para clarificar, no pueden convertirse en una cárcel.

Tenedlo presente.

Cuando se llega a un umbral de expansión en la meditación, llega un momento en que la mente intelectual ya no puede seguir.

Notar que debéis mantener el control de cualquier modo a través del intelecto pone un límite allí donde esa expansión intenta llegar.

Cuando por fin trascendáis vuestra mente intelectual, llegaréis a vuestra mente del alma.

Ella es capaz de dar forma y sustancia, significado y sentido de relación a la conciencia expandida en la meditación.


- Dejad que vuestras oraciones sean una renovaczón continua.

Rezáis cuando tocáis la parte más profunda de vosotros mismos, que anhela, que necesita, que Es.

Dejadla hablar con su propio lenguaje más a menudo y no sólo con palabras.

El propio anhelo es la oración de la vida, que dice:

«Deseo volver a estar contigo, Dios mío.

Deseo estar en mi Hogar.»

No hay una forma de rezar.

Simplemente existe rezar.

Es una parte de la Unicidad.

Es una parte de vuestra vuelta al Hogar.

Hacedlo como mejor os plazca.

La oración es para confirmaros que mantenéis el contacto con el Hogar, igual que cuando erais pequeños y pasabais el día fuera de casa.

Había un instante de pánico —seguro que os acordáis— en el que teníais que llamar a casa sólo para aseguraros de que seguía allí.

La oración es igual.

Es llamar al Hogar.

Todos los niveles de comprensión son y enseñanza alcanzables en vuestro mundo.

Es en ellos donde vosotros solos seréis capaces de oír y vais a sentir una afinidad. Cuando dicha afinidad se vuelve menos imperativa buscáis otraforma de obtener esas enseñanzas.

Los verdaderos maestros espirituales, de cualquier país o credo, han sido útiles al gran propósito de dirigir a la conciencia humana, individual y colectivamente, hacia el Dios interior.

Dejad vuestro corazón abierto a la Guía divina no de forma pasiva, como una hoja que flota, smo como un navegante en ese río, dejándose llevar por la amorosa profundidad y rapidez de la corriente, aunque, con la responsabilidad de su propia nave.

Debéis pasar por vuestro corazón, por vuestro amor, por vuestro propio yo antes de contactar con vuestro conocimiento intuitivo ya expandido.

De lo contrario, estáis en peligro de perder vuestro corazÓn en la búsqueda de la intuición Si asumís y desarrolláis esos poderes descuidando el amor, entonces é qué es lo que tenéis?

¿Qué podéis perder, si ya tenéis vuestro propio corazón?

¿Y qué podéis ganar si no lo tenéis?

¿Cuánto se tarda en alcanzar la iluminación?

Todas las cosas en la vida tienen el único propósito de expandir el conocimiento.

Nunca se desecha una parte de uno mismo.

Sencillamente uno la transforma en Luz,

hasta que todo el ser es Luz.

Se trata de un proceso muy lento.

Quizás os de la sensación de que estáis en el mismo sitio de hace un mes, sin estar en él.

Tenéis un mes más de experiencia y, por tanto, sois más concientes de lo que erais.

Digo esto es para que no cunda el desánimo.

No lo digo para que diminuya el esfuerzo.

Cuanto más conciente sea la fatiga más rápido será el crecimiento.




Extracto de El libro de Emmanuel
Transmitido por Pat Rodegast

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