Creer en uno mismo. De eso trata esta escuela.

Ramtha


Pero, un momento, ¿cuál es el problema aquí? Bueno, creo que lo encontramos. Se llama creer en uno mismo. De eso trata esta escuela: combatir y conquistar un Yo al que sólo le interesa esta vida; ser más grandes que nuestros apetitos más fuertes, y aprender a aceptar lo que nuestro cerebro humano no acepta y enseñarle a hacerlo. Esta escuela es acerca de resucitar al Espíritu dentro de ti —el Dios interior— para que sea el milagro. Yo no estoy aquí para ser un salvador; nunca dije que lo fuera, ni quiero serlo. Estoy aquí para enseñarte lo que sé, que es mucho. Tengo la paciencia de todos los eones para hacer que esto suceda; dudo que tú la tengas.

Lo que vas a aprender es a glorificar a Dios dentro de ti, lo que significará mucho trabajo. Al final, todavía tendrás tu cuerpo, pero tu nivel de aceptación va a ser, en verdad, ilimitado. ¿Sabes por qué? Porque vas a aprender a hacer milagros que te harán creer más en ti mismo.

Eso no significa que sea un jardín de rosas; es un camino traicionero, pues a cada paso que des, tu ego alterado —que es la personalidad de este cuerpo— siempre tratará de asesinarte. Cuando llegues a ser una entidad iluminada, será porque habrás conquistado tu ego alterado. Yo te diría a ti, que no estás pendiendo de un hilo delicado, ¿qué tienes que perder? Un día acá, un día allá, una hora de enfoque. ¿Qué tienes que perder? ¿Sabes qué vas a perder? Sólo tu duda. ¿Qué tienes que perder si aceptas los milagros en vez de negarlos? ¿Qué tienes que perder? Te levantas por la mañana, y yo te voy a enseñar cómo soplar una poderosa respiración del espíritu y crear tu día. Te digo, principiante, lo que perderás en esta vida son sus limitaciones como las has conocido, pero ganarás una vida eterna.

¿Vida eterna? ¿No dije que todos despertarán del lecho de muerte? En verdad lo dije. ¿Pero qué cambiará en ti? Porque vas a aprender a visitar el reino de los cielos y el reino dimensional mientras estés vivo en este cuerpo, expandiendo así tu reino de aceptación. Y si mueres, si escoges la muerte, no irás a donde van todos.

Quizás nunca tendrás que regresar aquí de nuevo. Quizás serás tan elevado que una raza de seres superbrillantes, en otra galaxia, serán tus próximos padres, porque estás listo para conocer lo que es insondable en este plano.

Ahora, todo el que viene a esta escuela es examinado. ¿Pero sabes quién los examina? Ellos mismos. El espíritu es frágil cuando se lo deja solo, y siempre se le da la oportunidad de desarrollarse por sí solo. Pero si la mente de la persona, su ego alterado, es mayor y se vuelve fuerte en la vida diaria, empequeñecerá al espíritu que es muy pequeño y frágil. ¿Y qué sucede? Muy pronto regresarán a la duda, a la carencia, a la incredulidad. Y empiezan a buscar todo por fuera de ellos para que les dé consuelo y alimento, porque han perdido el poder que está dentro de ellos. Entonces regresan a la escuela. Imagínate una estampida que regresa a esta magnífica asamblea, una estampida de espíritus salvajes y de egos alterados indecisos.

Imagínate todo el trabajo de limpieza que hay que hacer durante los primeros días. ¿Y cuál es el trabajo de limpieza? Incluso mis mejores estudiantes en esta magnífica asamblea tienen que limpiarse. ¿Qué significa eso? Hay que decirles de nuevo que son más grandes que sus cuerpos, y que lo que existe en el reino de Dios es más grandioso que su duda. Hay que decirles eso y hay que empujarlos hacia las disciplinas y enseñarles de nuevo el poder de manifestar. Y entonces dicen: «Ah, sí, sí, ahora recuerdo». Imagina que sólo tengo una semana con ellos. Estamos hablando de cuatro días de limpieza, tres días para pasar a otro nivel y aprender a aceptar algo que no aceptaban antes, tres días de logros, y luego se marchan. ¿Tengo estudiantes que han cambiado desde que llegaron y ocuparon el asiento donde estás tú? Oh, sí. ¿Tengo estudiantes que pueden hacer milagros? Sí, los tengo. ¿Tengo estudiantes que no pueden hacer milagros? Sí, los tengo.

¿Por qué hay una diferencia? ¿Por qué unos pueden y otros no? ¿Sabes la respuesta? ¿Cuántos de vosotros sabéis la respuesta? Levanta tu mano, principiante. Vamos, más alto. Toca el cielo cuando levantes la mano. No te quedes ahí abajo, en la axila. Que así sea.


RAMTHA

Extracto de GUÍA DEL INICIADO PARA CREAR LA REALIDAD

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