Aspectos de la personalidad multidimensional... I

Seth


UN ADIÓS Y UNA INTRODUCCIÓN: ASPECTOS DE LA PERSONALIDAD MULTIDIMENSIONAL VISTA A TRAVÉS DE MI PROPIA EXPERIENCIA

(Continuamos a las 22.00. La voz de Jane como Seth era un poco diferente de la habitual. Más controlada, quizá, no tan jovial ni tan a sus anchas.)

Bien. Vamos a comenzar el capítulo siguiente, y lo llamaremos: «Un adiós y una introducción: aspectos de la personalidad multidimensional vista a través de mi propia experiencia». (-¿ Todo eso va en el título de capítulo?) Sí, con dos puntos para separar las dos divisiones. Y permitidnos un momento. (Pausa.) En el tiempo histórico de Cristo, yo era un hombre llamado Millenius, en Roma. En esa vida mi ocupación principal era la de mercader, pero yo era un caballero muy curioso, y mis viajes me daban acceso a muchos grupos de gentes diferentes. Físicamente era rollizo y corpulento, muy poco aristocrático en mi porte, y bastante desaliñado. Teníamos una especie de rapé hecho de cierto tipo de paja. Yo lo usaba constantemente, y a menudo lo escupía involuntariamente sobre mi ropa. Mi casa estaba en la parte noroeste, la más concurrida de la ciudad, justo detrás de lo que se podría llamar el corazón de la ciudad. Entre mis mercancías vendía campanas para burros. Puede que esto no suene como un gran producto, pero las familias de las granjas en las afueras de Roma las encontraban enormemente útiles.

Cada una tenía un sonido especial, y una familia podía distinguir por el sonido de la campana su burro entre un montón de otros similares. (22.08.) Los burros se usaban en muchos negocios dentro de la misma Roma como porteadores de carga, especialmente en las ocupaciones más bajas. El número de campanas, su timbre particular, incluso los colores; todo tenía su significado. Por tanto, en medio del tumulto de la ciudad, los pobres y los esclavos que esperaban para comprar los productos -que a menudo eran comidas rancias cargadas en carretas- podían reconocer una campana en particular. Las campanas representaban sólo una pequeña parte de mi negocio, que consistía fundamentalmente en el comercio de tejidos y tintes, pero me fascinaban. Debido a mi interés en ellas, yo hacía más viajes por el campo y por la región de lo que habría sido prudente. Las campanas se convirtieron en mi afición. Mi curiosidad me condujo a viajar en busca de distintas clases de campanas, y me puso en contacto con mucha gente que en caso contrario no habría conocido.

(22.11.) Aunque no sabía leer ni escribir, yo era sagaz y tenía una mente ágil. Descubrí que algunas sectas de judíos usaban campanas especiales, dentro y fuera de Roma. Aunque yo era ciudadano romano, mi ciudadanía no significaba mucho a excepción de proveerme de una seguridad mínima cuando hacía mi trabajo diario, y en mis negocios trataba tanto con judíos como con romanos. Yo no estaba muy por encima de ellos socialmente hablando. (Éste fue el primer indicio de humor en el capítulo.) Los romanos no tenían una idea muy clara del número de judíos que había en Roma en aquel tiempo. Hacían el cálculo a ojo. Las campanas de los burros que pertenecían a los celotes tenían pintado el símbolo de un ojo. (Jane como Seth se señaló un ojo.) Entraban en la ciudad en secreto, escondiéndose tanto de los otros judíos como de los romanos. Regateaban muy bien y a menudo me bajaban el precio más de lo que yo merecía perder. Oí hablar del Señor de la Rectitud a un primo suyo llamado Sheraba... (—¿Puedes deletreármelo? —Seth lo hizo, y resultó que nuestras dos versiones estaban de acuerdo.) (Por los párrafos siguientes puede verse que Seth cambia su ubicación física de Roma a judea, sin explicar cómo y cuándo lo hizo. Yo quería saber más sobre este proceso, pero decidí no interrumpir más en ese momento.) ... que era, tal como yo lo interpretaba en aquel tiempo, un asesino «sagrado». La noche que hablé con él en un maloliente establo en las afueras de Jerusalén, estaba bebido. Fue él el que me habló del símbolo del ojo. También me dijo que aquel hombre, Cristo, había sido secuestrado por los esenios, pero no le creí. Además, en aquel entonces yo no sabía quién era Cristo. (Pausa a las 22.28. El ritmo de Jane había sido lento. Las cuatro sectas judías principales que florecieron en Tierra Sagrada a principios del siglo I eran los saduceos, los fariseos, los celotes y los esenios.)

En el tiempo en que Cristo vivió su existencia era conocido sólo por muy pocos hablando de manera comparativa. Para decirlo claramente (y con sentido del humor) yo sabía que alguien desempeñaba el papel principal, pero no estaba seguro de quién era esa persona. Finalmente la situación se reveló para mí y para otros muchos en estado de sueño. En general, los cristianos no querían tener conversos romanos. Más tarde yo fui uno de ellos, y debido a mi nacionalidad nunca me tuvieron confianza. Mi parte en ese drama fue sencillamente conocer sus fundamentos físicos, participar en esa era, aunque en pequeña escala. Mucho más tarde, hablando en vuestros términos, yo llegaría a ser un papa de índole menor en el siglo tercero y me encontraría de nuevo con muchos de aquellos que había conocido; y, si me permitís una nota de humor, de nuevo estuve relacionado con el sonido de las campanas. (Seth se refirió por primera vez a esta reencarnación como un papa menor en la sesión de la clase de percepción extrasensorial de Jane del 15 de mayo de 1971. Había alrededor de dieciocho personas presentes. La sesión fue grabada, así que los extractos que siguen son literales. Seth estaba de un humor excelente, incluso un poco irreverente.)

(«Fui papa en el siglo tres después de Cristo. No fui un papa muy bueno.») («Tuve dos hijos ilegítimos [carcajada general de la clase], una amante que se colaba en mi despacho privado, un mago que guardaba para el caso de que no lo hiciera muy bien yo solo, una ama de llaves que estaba embarazada todos los años que estuvo conmigo, y tres hijas que se metieron en un convento de monjas, porque yo no las quería conmigo. Y se me menciona sólo en tres líneas insignificantes, pues mi pontificado no duró mucho.») («Bien, yo tenía una gran familia -quiero decir que venía de una gran familia— era ambicioso, al igual que todo joven inteligente de la época. No quise ir al Ejército, así que no había otra cosa que hacer que la Iglesia.») («Durante un tiempo no estuve en Roma, sino que seguí mi llamada religiosa en otro lugar. Promulgué dos leyes de la Iglesia, lo cual demuestra que siempre sale algo bueno de todo. Morí por problemas estomacales, pues era muy glotón. Mi nombre no fue Clemente [esto en contestación a una pregunta de un miembro de la clase], aunque Clemente es un nombre encantador.»)

(«Originalmente me llamaba Protonio. Bien, el segundo nombre no está tan claro, y ése no es mi nombre papal, pero -si me lo permitís- mi nombre común era Meglemanio tercero. Procedía de una aldea pequeña.») («A no ser que llame al ser que yo era en ese tiempo, los recuerdos de los detalles no están tan claros. Pero, tal y como los recuerdo ahora, sin hacer comprobaciones directas en nuestro amigo el papa, que, como comprenderéis, se ha ido a seguir su propio camino, estoy acercándome lo más posible. En aquella época no teníamos tantos guardias, pero sí teníamos muchos cuadros robados y joyas de gran valor. Bien, muchas de estas joyas, al igual que el dinero, se iba en las expediciones en barco que se realizaban en aquel tiempo -algo que vosotros ignoráis-para comerciar con África; y este interés tiene que ver con mi vida posterior cuando trataba con el orégano [como comerciante de especias en Dinamarca sobre el año 1600]. Mi adicción al rapé venía de siglos atrás.») («Había dos hermanos que estaban muy unidos y que controlaban Italia en esa época. Quizá debería decir que eran del sexo masculino; uno estaba en el sitio más alto y el otro, con el que yo estaba relacionado como papa, era su canciller. Y yo también enviaba mis ejércitos al norte.») («Aún no habíamos empezado a utilizar al máximo las indulgencias, así que yo no tenía esa entrada extra en la caja. Yo creía y no creía, igual que tú [dirigiéndose a un miembro de la clase] antes creías y luego no creías, y conseguí ocultarme a mí mismo lo que creía y lo que no; pese a que, cuando se llega en el camino del poder, más difícil es ocultar ese tipo de cosas a uno mismo.»)

(«Yo estaba muy encariñado con mi primera amante, cuyo nombre era María. No había entonces costumbres tan sanas como las que tenéis ahora, y no había gobiernos seguros en los que se pudiera residir como los que disfrutáis ahora.») («Yo creía implícitamente en el dios en el que me habían educado, y también en su credo. Fue más tarde cuando empecé a preguntarme cómo era posible que ese dios me escogiese a mí para estar en semejante posición; y entonces empecé a dudar. A continuación tuve cuatro vidas en las que me encontré en las circunstancias más adversas, para asegurarme de que entendía la diferencia entre el lujo y la pobreza, el orgullo y la compasión. Y hubo días en otros siglos en los que yo caminaba por las mismas calles por las que había caminado como papa. Cuando era papa tenía poco contacto con esas calles; pero como campesino las recorría lentamente, llevando un gran peso, hasta que aprendí las lecciones que tenía que aprender, al igual que todos vosotros aprenderéis vuestras propias lecciones.») (Cuando escribimos esto, todavía no sabemos a qué papa se refería Seth.

Cuando mecanografié esta sesión, me preguntaba si la mención de Seth-Jane del año 300 d. C. podía ser un error. [En cuyo caso yo no había sido lo suficientemente rápido para captarlo; podría haber preguntado sobre ello en ese momento.] Pero, como Seth volvió a mencionar el año 300 en la sesión de la clase del pasado mayo, personalmente pienso que es más probable que esta encarnación papal fuera a continuación de esa fecha, y hubiera tenido lugar en el siglo iv, es decir, entre el año 301 y el 400. La Enciclopedia Británica da una lista de once papas y dos antipapas entre los años 296 y 401 d.C. Algunos de los pontificados fueron muy breves, y muchas de las fechas de permanencia son inciertas o estimadas) (Nos gustaría, por supuesto, saber más sobre la encarnación en cuestión. Como Seth ya había indicado, hay aquí una gran riqueza de información esperando a ser conocida. Esto nos lleva a un problema con el que Jane se ha enfrentado a menudo: qué investigar exactamente dentro de las posibilidades disponibles en un momento dado; y, una vez hecha la elección, cómo encontrar tiempo para llevar a cabo el estudio.)

No es mi propósito meterme en mis existencias pasadas con mucho detalle, sino que las utilizo para aclarar cierto puntos. Antes que nada, yo he sido muchas veces tanto hombre como mujer, y me he dedicado a distintas ocupaciones, pero siempre con la idea de aprender, para poder enseñar. Por consiguiente, he tenido una sólida formación en la existencia física, como requisito previo para mi «trabajo» presente. No representé el papel de ninguna personalidad encumbrada con relieve histórico, pero me volví experto en los detalles caseros e íntimos de la vida diaria, la lucha normal por el éxito, y la necesidad de amor. He aprendido el indecible anhelo del padre por el hijo, del hijo por el padre, del marido por la mujer, de la mujer por el marido, y conocí a fondo todos los entresijos de las relaciones humanas. Mucho antes de lo que vosotros consideráis historia, fui lumanio, y más tarde nací en la Atlántida. Usando vuestra referencia histórica, volví en el tiempo del hombre de las cavernas y actué como uno de Los que hablan. Bien, siempre he sido uno de Los que hablan, fuera cual fuera mi ocupación física. He sido comerciante de especias en Dinamarca, donde conocí a Ruburt y a Joseph. En muchas vidas he sido negro, una vez en lo que ahora se conoce como Etiopía, y otra en Turquía.

Mis vidas de monje "siguieron" a mi experiencia como papa, y en una de ellas fui víctima de la Inquisición española. Mi experiencia en vidas femeninas variaron desde una pobre solterona holandesa, a una cortesana en el tiempo del David bíblico, y varias existencias como madre humilde con hijos.

Bien, cuando establecí contacto con Ruburt y Joseph, les oculté el hecho de mis múltiples existencias. (Sonrisa.) Ruburt, en particular, no aceptaba la reencarnación, y la idea de esas experiencias múltiples de vida lo habría conmocionado demasiado.

Las fechas y los nombres no son tan importantes como las experiencias, y son demasiado numerosas para hacer una lista aquí. Sin embargo, lo haré en el momento en que estén totalmente disponibles. Algunas ya las he dado en las sesiones de las clases de Ruburt, y algunas, aunque no muchas, han aparecido en El material de Seth.

Espero poder hacer algún día un libro sobre la reencarnación, y que cada una de mis personalidades hable por sí misma, pues se les debería permitir poder contar su propia historia. No obstante, debéis entender que esas personalidades existen todavía y son independientes. Aunque lo que yo soy parece haber estado una vez contenido dentro de esas personalidades, yo no he sido más que su semilla. Puedo recordar quien he sido; pero, en términos más amplios, esas personalidades deberían hablar por sí mismas. Quizá veáis aquí una analogía si comparáis la situación con las regresiones bajo hipnosis a tiempos pasados. Sin embargo, esas personalidades no están encerradas dentro de lo que yo soy. Ellas se han desarrollado a su manera propia. No están invalidadas. Hablando en mis términos, ellas coexisten conmigo, pero en otro nivel de realidad. Bien. Tomad vuestro descanso. (22.56. Jane dijo que se había ido verdaderamente. Como sucede a veces, los recuerdos y las imágenes relacionados con el material comenzaron a venirle de nuevo mientras hablábamos. Experimentó una sensación de expansión, una impresión de grandes multitudes.

Luego recordó un maloliente establo con paja sucia, y «tres hombres que llevaban sucias túnicas marrones, de tela muy basta».) (Jane estaba sentada, medio en trance, «viendo más material ahora que en la propia sesión». Era como si una luz dentro de ella se enfocase en un área pequeña. Vio grasa o cera de una vela, que caía sobre una de las túnicas y la manchaba. En el establo había pacas de paja, amontonadas unas sobre las otras para mantenerlas secas, hasta muy alto en el techo. Todas las pacas estaban atadas aunque no estaban cubiertas.) (Ahora ella estaba oliendo algo muy rancio. «Seth tenía algún tipo de jabón entre sus mercancías... una mezcla horrible con lejía y agua de rosas -dijo ella con incredulidad y arrugando la nariz-. Estaba en una especie de saco tejido, de tejido doble, como para poner sobre un caballo... Casi puedo verlo frente a mí. Podría dibujar su forma, aunque no parece algo importante.») («Esto es todo; comenzó a aparecer cuando empezaste a hablar sobre ello —dijo ella finalmente-. No tuve ninguna otra visión mayor, y no sabía cuan lejos debía ir con ella. Vi el saco doble, y eso fue todo lo que vi...»)

(Era evidente que Jane estaba ahora mucho más relajada que cuando empezamos este capítulo. Bostezaba mucho, una y otra vez, y le lloraban los ojos. Le sugerí que terminásemos la sesión, pero ella quería continuar. Continuamos a las 23.19.) En varias vidas conocí conscientemente mis «existencias pasadas». Una vez fui un monje que copiaba un manuscrito que yo mismo había escrito en otra vida. Con frecuencia era dado al amor por los quilos, y he pesado mucho. Dos veces morí de hambre. Posteriormente -hablando en vuestros términos- siempre hallaba mis muertes muy instructivas; cuando estaba en el estado entre vidas, los pensamientos y los acontecimientos que «me habían conducido a cierta muerte en concreto» representaban toda una lección. Ninguna de mis muertes me sorprendió. Durante el proceso sentí su inevitabilidad, su presencia conocida, incluso cierto sentido de familiaridad: «Por supuesto, esta muerte en particular es mía y no otra.» Acepté incluso las circunstancias más extrañas, y luego sentí casi una sensación de perfección. La vida no puede acabar adecuadamente sin la muerte. Hay un gran sentido de humildad, y a la vez, un gran sentido de exaltación, cuando ocurre la muerte y el ser interno siente su libertad.

Todas mis muertes fueron el complemento de mis vidas, por lo que siempre pensé que no podía ser de otra manera. (Larga pausa a las 22.29.) Si así lo decido, puedo revivir en vuestro mundo cualquier parte de esas existencias, pero esas personalidades siguen su propio camino. ¿Me entiendes? (Sí.) A nivel subjetivo he actuado como profesor y como uno de los que hablan en cada una de mis vidas. En algunas existencias enormemente intuitivas era consciente de este hecho. Vosotros no entendéis todavía la enorme importancia de la cara interior de la conciencia. Además de vuestro papel objetivo en cada reencarnación, vuestros retos también incluyen vuestros estados de sueño, y los ritmos de creatividad que fluyen y refluyen bajo el mundo diario que vosotros conocéis. Así que de esta manera llegué a ser un hábil profesor entre Los que hablan, gracias a mi gran experiencia en vanas vidas que, en contraste, eran poco interesantes externamente.

Mi influencia, mi trabajo y mis intereses en tales casos eran mucho más amplios que mis tranquilas ocupaciones objetivas. Os doy esta información con la esperanza de ayudaros a comprender la verdadera naturaleza de vuestra propia realidad. A pesar de ello, sucesivas reencarnaciones no definen lo que yo fui, ni tampoco las vuestras os definen a vosotros. Bien, podéis tomar un descanso o terminar la sesión, como prefiráis. (-Haremos un descanso. 22.35. Cuando siento que Jane prefiere continuar la sesión, solicito un descanso en lugar de terminar la sesión. Había sido una transmisión lenta, y Jane sabía que ella no había estado fuera mucho tiempo.) (—No sé qué hacer ahora, si continuar o no -dijo ella, después de que hablamos brevemente—. Conozco los planes de Seth, pero no sé de qué manera va a desarrollarlos.) (-¿ Qué pasa? No entiendo...) (-El va a permitir que Seth Dos venga.) (En el capítulo diecisiete del libro de Jane El material de Seth, se habla con extensión de Seth Dos, Esta personalidad habla de vez en cuando en las clases de percepción extrasensorial, pero casi nunca lo hace en nuestras sesiones privadas.

En el resumen que Seth nos hizo para este libro, antes de empezar con el dictado, nos dijo que nos hablaría sobre Seth Dos. También muchas de las preguntas que habíamos preparado para el capítulo nueve eran sobre Seth Dos. Yo había olvidado ambas cosas en ese momento, de ahí mi sorpresa.) (Pero ahora, las 23.40, Jane no sabía si terminar la sesión, como yo había sugerido antes, o continuarla. Finalmente decidió «sentarse tranquilamente durante un minuto». «No sé si cerrar el canal o no -añadió-. Podría continuar durante otra hora...» Le dije que yo estaba dispuesto si ella lo estaba, Seth continuó a las 23.45.) Bien. El alma se conoce a sí misma, y no se deja confundir por las palabras o las definiciones. Espero que, mostrándoos mi propia realidad, pueda enseñaros la naturaleza de la vuestra No estáis restringidos a ninguna categoría o rincón específicos de la existencia. Vuestra realidad no puede medirse, ni más ni menos que la mía. Espero ilustrar la función de la conciencia y de la personalidad gracias a este libro y a la ampliación de vuestros conceptos propios.

Bien, empecé por deciros que estaba dictando este material con el auspicio de una mujer por la que sentía un gran afecto. Permitidme decir ahora que también hay otras realidades implicadas. Los párrafos que siguen los escribirá otra personalidad, que se encuentra respecto a mí en la misma posición en que yo me encuentro respecto a la mujer por medio de la cual estoy hablando. (Pausa las 23.51. Comencé a ver cómo tenía lugar una transformación en Jane, mientras nuestro Seth familiar se retiraba y Seth Dos aparecía. Al mismo tiempo, yo sabía que Jane estaba experimentando subjetivamente la sensación de un «cono» o de una «pirámide» que bajaba sobre su cabeza. Jane me ha dicho a menudo que, mientras siente que Seth viene a ella de manera muy vivaz, amigable y cariñosa, siente en cambio que su conciencia sale de sí misma para encontrarse con la de Seth Dos «encima de una pirámide invisible como el tiro de una chimenea». No sabe adonde va ni cómo vuelve, pero le parece como si dejara atrás su cuerpo.) (Jane estaba sentada en su mecedora, con los brazos apoyados en los reposabrazos y los pies en la alfombra. Hacía una noche bochornosa; las ventanas de nuestro cuarto de estar estaban abiertas, y en ese momento me di cuenta del ruido del tráfico. Oí cómo alguien se movía en el apartamento de encima.) (Los ojos de Jane estaban cerrados, pero de vez en cuando los abría ligeramente Sonrió débilmente cuando habló como Seth Dos. La voz que salió de ella era muy aguda, de tono distante y ceremonioso, con poco volumen y bastante monocorde. Pronunciaba cada palabra de manera cuidadosa y lenta, casi delicada. Era como si Seth Dos no estuviese acostumbrado a las cuerdas vocales o a las palabras, y le costara usar esos mecanismos de manera correcta. El contraste entre los dos Seths no podría haber sido mayor.)

Somos las voces que hablamos sin tener lengua propia. Somos fuentes de esa energía de la que venís vosotros. Somos creadores y, no obstante hemos sido creados. Pusimos la semilla de vuestro universo, al igual que vosotros ponéis la semilla de otras realidades. Nosotros no existimos, hablando en vuestros términos históricos, ni tampoco hemos conocido la existencia física. Nuestra alegría ha creado la exaltación de la que proviene vuestro mundo. Nuestra existencia es tal, que la comunicación con vosotros debe ser a través de otros. Los símbolos verbales no tienen significado para nosotros. Nuestra experiencia no se puede traducir. Esperamos que nuestra intención sí lo sea: todo es posible en el amplio e infinito alcance de la conciencia. Existe un significado en cada pensamiento. Nosotros percibimos vuestros pensamientos como luces. Forman dise...ños. (Cada sílaba era pronunciada separada y cuidadosamente.) Debido a las dificultades en la comunicación, es casi imposible para nosotros explicar nuestra realidad. Sabed sólo que existimos. Os enviamos una vitalidad inmensurable, y apoyamos todas las estructuras de conciencia que os son conocidas. Nunca estáis solos. (Pausa.) Siempre hemos enviado emisarios que entienden vuestras necesidades. A pesar de que vosotros no nos conocéis, nosotros os protegemos. Seth es un punto de referencia para mí, para nosotros. El es una parte antigua de nosotros. (Pausa.) Estamos separados, pero unidos. (Larga pausa.) El espíritu siempre da forma a la carne. (24.06. Éste fue el final de la sesión. Como es habitual cuando habla Seth Dos, el final no fue anunciado, y llegó sin ninguno de los intercambios emocionales habituales entre Seth, Jane y yo.) (A Jane le pesaban los párpados. Durante unos pocos minutos tuvo problemas para mantenerlos abiertos. No había cambiado su posición en la mecedora durante todo el tiempo de su transmisión, y había experimentado los habituales efectos del cono. Yo tuve que pedir la repetición de una o dos palabras, cuando el ruido del tráfico me impidió oírlas.)


Extracto de Habla Seth II
La eterna validez del alma a través de Jane Roberts

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