Dramas de reencarnación. II

Seth


Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Continuemos.

Estas «obras periódicas» tienen, sobre todo, un propósito especial. Debido a su propia naturaleza, la consciencia busca materializarse a sí misma en tantas dimensiones como le sea posible, para crear nuevos niveles de consciencia a partir de sí misma, nuevos retoños. Al hacerlo, crea toda la realidad, por lo cual la realidad está siempre en desarrollo. Por ejemplo, los pensamientos que tenéis en vuestros papeles de actor son completamente únicos y llevan a una nueva creatividad. Ciertos aspectos de vuestra propia consciencia no podrían realizarse de ninguna otra manera.

Cuando pensáis en la reencarnación, suponéis que se trata de una serie de progresiones, en lugar de comprender que las distintas vidas brotan de la esencia de vuestro ser interno. No os las arroja encima ningún agente externo. Son un desarrollo material, a medida que vuestra consciencia se va expandiendo y se expresa a sí misma en todas las maneras posibles. No está restringida a una sola vida tridimensional, ni tampoco está restringida a una sola existencia tridimensional.

Así pues, vuestra consciencia adopta muchas formas, y esas formas no necesitan parecerse unas a otras, digamos, no más de lo que se parece una hormiga a una mariposa. El alma o entidad tiene total libertad de expresión. Cambia de forma para adaptarse a su expresión, y crea entornos –como una puesta en escena– y mundos que se adaptan a sus propósitos. Cada puesta en escena trae consigo nuevos desarrollos.

(Jane hacía muchas pausas.) El alma o entidad es una energía espiritual altamente individualizada. Puede dar forma a cualquier cuerpo en el que quisierais habitar, y es la fuerza que está detrás de vuestra supervivencia física, ya que es de ella de donde obtenéis la vitalidad. La consciencia no puede permanecer tranquila, sino que siempre busca una creatividad mayor.

(21.28.) Por tanto, el alma o entidad posee la realidad tridimensional y el ser tridimensional con todas sus propiedades. Las capacidades de la entidad están dentro del ser tridimensional. El ser tridimensional, el actor, tiene acceso a esta información y a estos potenciales. Aprendiendo a usar este potencial y redescubriendo su relación con la entidad, el ser tridimensional eleva aún más el nivel de realización, comprensión y creatividad. El ser tridimensional progresa mucho más de lo que él supone.

No sólo se refuerza la entidad, sino que sus porciones, habiéndose realizado en la existencia tridimensional, ahora pueden elevar la naturaleza y la capacidad de esa existencia. Sin esa creatividad la vida planetaria sería siempre estéril. Así pues el alma o entidad da aliento al cuerpo y al ser tridimensional que contiene. El ser tridimensional puede entonces dedicarse a su propósito de explorar nuevas áreas de creatividad.

En otras palabras, las entidades o almas envían fuera nuevas porciones de sí mismas para que abran nuevos caminos en la realidad, que de otro modo no existirán. (Larga pausa a las 21.39.) Cuando los seres tridimensionales existen en esas realidades, deben enfocar totalmente su atención en ellas, y es la ciencia interna la que les da energía y fuerza. Sin embargo, como actores deben llegar a comprender sus papeles y así «finalmente», gracias a esos papeles y mediante otro acto de comprensión, vuelven a la entidad.

Esos son los que aparecen totalmente despiertos en las obras. Esas personalidades asumen esos papeles de buena gana, sabiendo que son papeles, para poder guiar a otros hacia su necesaria realización y desarrollo. Sirven de guía a los actores para que vean más allá de sus seres y de los decorados que ellos mismos han creado. Esas personalidades vigilan la obra desde otros niveles de existencia, por así decirlo, y aparecen entre los actores. Su propósito es abrir en los seres tridimensionales esas puertas psicológicas que los ayudarán a lograr un mayor desarrollo en otro sistema de realidad.

Ahora podéis hacer un descanso y luego continuaremos.

(21.50. El trance de Jane había sido relativamente ligero. Continuamos a las 21.58.)

Bien. Estáis aprendiendo a ser creadores conjuntos. Estáis aprendiendo a ser dioses tal y como entendéis el término ahora. Estáis aprendiendo la responsabilidad, la responsabilidad de toda consciencia individual. Estáis aprendiendo a manejar la energía que sois, con propósitos creativos.

Estaréis atados a aquellos que amáis y a aquellos que odiáis, aunque aprenderéis a perder, a soltar y a disolver el odio. Incluso aprenderéis a usar el odio creativamente y a conducirlo a fines más elevados y a transformarlo finalmente en amor. Aclararé todo esto en capítulos posteriores.

Estas puestas en escena de vuestro entorno físico, esa parafernalia encantadora a veces, los aspectos físicos de la vida tal y como la conocéis, son todos camuflajes, y por eso llamo camuflaje a vuestra realidad física. Sin embargo, esos camuflajes están formados por la vitalidad del universo. Las rocas, las piedras, las montañas y la tierra son camuflajes vivientes, redes psíquicas entrelazadas formadas por consciencias diminutas que vosotros no podéis percibir como tales. Los átomos y moléculas de su interior tienen su consciencia propia, al igual que los átomos y las moléculas de vuestro cuerpo.

(22.07.) Dado que vosotros habéis intervenido en la creación de vuestro escenario físico, y que estáis cómodamente instalados en la forma física, cuando usáis los sentidos físicos sólo percibís ese fantástico decorado. La realidad que existe tanto en su interior como más allá de él os eludirá. No obstante, el actor no es enteramente tridimensional, sino que forma parte de un ser multidimensional.

En su interior hay métodos de percepción que le permiten ver a través de los decorados de camuflaje, más allá del escenario. Usa constantemente sus sentidos internos, pero su parte de actor está tan concentrada en la obra, que todo esto se le escapa. De una manera más amplia, los sentidos físicos realmente crean la realidad física que sólo parecen percibir. Ellos son también parte del camuflaje, pero son como lentes que cubren vuestras percepciones internas naturales y que os fuerzan a «ver» como materia física el campo de actividad disponible; por eso, sólo se puede confiar en ellos para que os cuenten lo que sucede pero de manera superficial. Podéis saber la posición de otros actores, por ejemplo, o la hora que marca el reloj, pero esos sentidos físicos no os dirán que el tiempo es en sí mismo un camuflaje, o que es la consciencia la que crea a los otros actores, o que hay realidades que no podéis ver más allá de la materia física que es más aparente que real.

Sin embargo, usando vuestros sentidos internos, podéis percibir la realidad tal y como existe fuera de la obra y de vuestro papel en ella. Desde luego, para poder hacer esto, deberéis apartar vuestra atención de la actividad constante que la ocupa –apagar los sentidos físicos, podríamos decir– y centrar vuestra atención en aquellos acontecimientos que se os escaparon anteriormente.

(22.20.) El efecto sería algo parecido a cambiar un juego de vasos por otros, pues, básicamente, los sentidos físicos son tan artificiales para el ser interno como lo sería un juego de vasos o un audífono para el cuerpo físico. Los sentidos internos, por tanto, raramente se usan con total consciencia.

Os sentiríais totalmente desorientados, e incluso bastante aterrorizados, si entre un momento y el siguiente desapareciese el entorno familiar que conocéis y fuese reemplazado por otra serie de datos que no pudieseis entender; por tal motivo, mucha de la información de los sentidos internos debe ser traducida a términos que os sean comprensibles. En otras palabras, tal información debe tener sentido para vosotros como seres tridimensionales.

Vuestra serie particular de camuflajes no es la única que existe, como veis. Otras realidades tienen sistemas totalmente distintos, pero todas las personalidades tienen sentidos internos que son atributos de la consciencia, y a través de esos sentidos internos se establecen comunicaciones de las que el ser normalmente consciente conoce poco. Parte de mi propósito es dar a conocer esas comunicaciones.

(10.29.) Por tanto, el alma o entidad no es el ser que lee este libro. Vuestro entorno no consiste solamente en el mundo que os rodea tal y como lo veis vosotros, sino que también está constituido por entornos de vidas pasadas sobre los que no estáis enfocados. Vuestro entorno real está compuesto de pensamientos y emociones, con los que constituís no sólo esta realidad, sino cada una de las realidades de las que formáis parte.

(Larga pausa.)

Vuestro entorno real carece de espacio y tiempo tal y como vosotros los conocéis. En él no tenéis necesidad de palabras, pues la comunicación es instantánea. En vuestro entorno real creáis el mundo físico que conocéis.

Los sentidos internos os permitirán percibir la realidad que es independiente de la forma física. Os pido a todos que momentáneamente olvidéis vuestros papeles e intentéis hacer este simple ejercicio.

Ahora podéis tomaros un descanso.

(22.36. Esta vez el trance de Jane había sido más profundo. «Sé que no ha sido tan profundo como la primera vez –dijo–, porque oí la sirena.» A las 21.30 había pasado un camión de bomberos a unas dos manzanas de la nuestra; sólo ahora recordó Jane decirme que la había oído. «Me preocupa oír cosas como ésa mientras Seth escribe su libro. No quiero enredar las cosas...»)

(Continuamos a las 22.53.)

Bien. Supongamos que estáis sobre un escenario iluminado, y que el escenario es la habitación en la que estáis ahora. Cerrad los ojos e imaginad que las luces están apagadas, los decorados han desaparecido y estáis solos.

Todo está oscuro. Permaneced tranquilos e imaginad tan vívidamente como podáis la existencia de los sentidos internos. Por el momento imaginad que corresponden a vuestros sentidos físicos. Apartad de vuestra mente todos los pensamientos y preocupaciones. Sed receptivos. Escuchad con calma, no los sonidos físicos, sino los sonidos que os llegan a través de los sentidos internos.

Empezarán a aparecer imágenes. Aceptadlas como visiones tan válidas como las que veis físicamente. Imaginad que hay un mundo interno y que os será revelado cuando aprendáis a percibirlo con esos sentidos internos.

(22.58.) Imaginad que toda la vida habéis sido ciegos a ese mundo, y que ahora vais ganando lentamente su visión. No juzguéis todo el mundo interno por las imágenes distorsionadas que quizá recibáis al principio, o por los primeros sonidos que oigáis, pues aún usáis vuestros sentidos internos de una manera imperfecta.

Haced este sencillo ejercicio durante unos minutos antes de dormir o en estado de descanso. Puede hacerse incluso en medio de una tarea ordinaria que no requiera toda vuestra atención.

Simplemente aprenderéis a concentraros en una nueva dimensión de consciencia, y a tomar fotos instantáneas, por así decirlo, de un nuevo entorno. Recordad que sólo estáis recibiendo pequeños atisbos. Sencillamente aceptadlos, pero no intentéis hacer juicios de conjunto o interpretaciones prematuras.

Diez minutos al día son suficientes para empezar. La información de este libro está dirigida en cierto sentido por los sentidos internos de la mujer que está en trance mientras lo escribo. Una labor tal es el resultado de una precisión interna altamente organizada y de un entrenamiento. Ruburt no podría recibir información de mí, y ésta no podría ser traducida o interpretada, si ella estuviese enfocada intensamente en el entorno físico. Así pues, los sentidos internos son canales que nos proporcionan la comunicación entre las distintas dimensiones de existencia. Pero, aún así, la información debe ser distorsionada hasta cierto punto para traducirla a términos físicos. De otra manera no se la podría percibir.

Final del dictado. ¿Tenéis alguna pregunta?

(–Ninguna en particular, supongo.)

Cuando queráis una sesión más íntima, o tengáis alguna pregunta, hacédmelo saber.

(–Así lo haré.)

(Divertido.) Estoy deseando descansar un poco de mi tarea de escritor.

(–Ya lo sé.)

Entonces, mis mejores deseos y que tengáis buena noche.

(–Buenas noches, Seth. Muchas gracias. –23.10.)


21.13 MIÉRCOLES

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Terminaremos el capítulo cuatro.

(–De acuerdo.)

Bien. He dedicado cierto tiempo a destacar el hecho de que cada uno de nosotros forma su propio entorno, porque quiero que os deis cuenta de que sois responsables de vuestra vida y de vuestro entorno.

Si no lo creéis así, os estáis limitando. Vuestro entorno representa la suma total de vuestro conocimiento y experiencia. Pero, mientras creáis que es objetivo e independiente de vosotros, en cierta medida os sentiréis incapacitados para cambiarlo, para ver más allá de él o para imaginar otras alternativas menos evidentes. Más adelante explicaré varios métodos que os permitirán cambiar vuestro entorno de una manera drástica y beneficiosa.

También he hablado de la reencarnación referida al entorno, porque muchas escuelas de pensamiento hacen excesivo hincapié en los efectos de las existencias de reencarnación, y a menudo explican las circunstancias de la vida presente como el resultado de patrones rígidos e inflexibles determinados por una vida «pasada». Si sentís que estáis a merced de unas condiciones que no podéis controlar, os sentiréis bastante incompetentes para manejar la realidad física actual, para alterar vuestro entorno, para afectar y cambiar vuestro mundo.

Las razones con que se justifican tales subyugaciones poco importan a largo término, ya que las razones cambian con el tiempo y la cultura. No estáis sujetos a una sentencia que os condena por el pecado original, por un acontecimiento de la infancia, o por una experiencia de una vida pasada. Por ejemplo, puede ser que vuestra vida sea menos llena de lo que pensáis que os gustaría. Puede ser que seáis menos cuando preferiríais ser más, pero vuestra psique no está comprimida por la carga del pecado original, de los síndromes freudianos de la infancia, o de las influencias de las vidas pasadas. Trataré de explicar aquí las influencias de las vidas pasadas un poco más claramente. Os afectan como lo haría cualquier otra experiencia. Sin embargo, el tiempo no es cerrado; es abierto; y ninguna vida yace enterrada en el pasado, desconectada del ser presente o del ser futuro.

(Durante esta transmisión el ritmo de Jane era considerablemente lento.)

Como he explicado anteriormente, todas las vidas u obras de teatro suceden simultáneamente. La consciencia y la creatividad no son nunca logros lineales. En cada vida escogéis y creáis vuestros decorados y entornos propios, y en ésta escogisteis a vuestros padres y los incidentes de infancia necesarios para vuestra experiencia. Vosotros escribisteis el guión.

(21.35.) No obstante, el ser consciente olvida todo eso, como un profesor despistado, de modo que cuando en el guión aparecen tragedias, dificultades o retos, el ser consciente busca a alguien o algo a quien culpar. Antes de que este libro esté terminado espero poder enseñaros exactamente cómo creáis cada minuto de vuestra experiencia, para que podáis ejercitar la responsabilidad creativa a un nivel consciente... o casi.

Mientras leéis este libro, mirad de vez en cuando a vuestro alrededor en la habitación en la que os halláis. Las sillas y las mesas, el techo y el suelo, pueden pareceres muy reales y sólidos, casi permanentes, aunque vosotros, por el contrario, os sentís extremadamente vulnerables, apresados en un momento entre el nacimiento y la extinción. Puede que os sintáis celosos cuando pensáis en ello, al imaginar que el universo físico continuará existiendo durante mucho tiempo cuando hayáis partido. Aún así, cuando hayamos llegado al final del libro, espero que os habréis dado cuenta de la eterna validez de vuestra propia consciencia y de la falta de permanencia de los aspectos físicos de vuestro entorno y vuestro universo, que ahora parecen tan seguros. ¿Tienes todo esto?

(–Sí.)

Este es el final del capítulo cuatro. Podéis tomaros un descanso.

(De 21.44 a 22.02.)





SESIÓN 522, 8 DE ABRIL DE 1970 - 21.13 MIÉRCOLES
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS

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