El significado de la religión. III

Seth


SESIÓN 587, 28 DE JULIO DE I97I 21.17 MIÉRCOLES

Buenas noches. (-Buenas noches, Seth.) Bien, continuaremos con el dictado. Los dramas religiosos externos son, por supuesto, representaciones imperfectas de las realidades espirituales interiores, que están siempre revelándose. Los distintos personajes -los dioses y los profetas de la historia religiosa- absorben las proyecciones internas de las masas que emiten aquellos que habitan en un período de tiempo dado. Este tipo de dramas religiosos enfocan, dirigen y -según confiamos- aclaran los aspectos de la realidad interna que necesitan ser representados físicamente. (Larga pausa con los ojos cerrados.) No aparecen sólo en vuestro sistema; muchos de ellos se proyectan también a otros sistemas de la realidad. Sin embargo, la religión es siempre per se la fachada externa de la realidad interna. Únicamente la existencia espiritual primaria da sentido a la existencia física. Hablando en términos muy reales, la religión debería incluir todos los afanes del hombre en su búsqueda de la naturaleza del sentido y la verdad. La espiritualidad no puede ser una actividad especializada o aislada.

Los dramas religiosos exteriores son importantes y valiosos sólo en la medida en que reflejan fielmente la naturaleza de la existencia espiritual interna y privada. El hombre sentirá que su religión es válida en la medida en que sienta que expresa esa experiencia interna. Sin embargo, muchas religiones aceptan cierto tipo de experiencias a la vez que niegan otras. Se limitan a sí mismas cuando reconocen el carácter sagrado de la vida sólo en su propia especie, y a menudo sólo en grupos enormemente limitados dentro de ella. (Pausa a las 21.30.) Una iglesia en concreto nunca podrá tener la capacidad de expresar la experiencia interna de todos los individuos, y ninguna iglesia estará nunca en condiciones de restringir eficazmente la experiencia interna de sus miembros: sólo parecerá que lo hace. Las experiencias prohibidas se expresarán inconscientemente, ganarán fuerza y vitalidad, y saldrán a la luz para conformar un contraproyecto que a su vez conformará otro drama religioso exterior nuevo. Los dramas en sí mismos expresan ciertas realidades internas, y sirven como recordatorios superficiales para aquellos que no confían en la experiencia directa con el ser interno. Éstos tomarán los símbolos por realidades. Cuando descubran que eso no es así, se sentirán traicionados. Cristo habló del padre y el hijo porque "en vuestros términos" de esa época, éste era el método usado, la historia que él contó para explicar la relación entre el ser interno y el individuo físicamente vivo. Ninguna religión nueva sorprende a nadie realmente, porque el drama ya se ha representado subjetivamente.

Lo que he dicho se aplica, por supuesto, tanto a Buda como a Cristo, pues ambos aceptaron las proyecciones internas y trataron de representarlas físicamente. Sin embargo, "ellos eran más" que la suma de esas proyecciones, y esto debería entenderse bien. La religión mahometana se quedó muy corta. En este caso las proyecciones que dominaban eran las de violencia. El amor y la relación eran secundarios para lo que en realidad se convirtió en el bautismo y la comunión por medio de la violencia y la sangre.

En estos continuos dramas religiosos externos, los hebreos jugaron un extraño papel. Su concepto de un solo dios no era nuevo para ellos. Muchas religiones antiguas mantenían la creencia de un solo dios sobre todos los demás. No obstante, este dios supremo era mucho más severo que el de los hebreos. Muchas tribus creían, bastante acertadamente, en el espíritu interno que impregna a todo ser viviente, y a menudo se referían, por ejemplo, al dios de un árbol, o al espíritu de una flor. También aceptaban la realidad de un espíritu superior, del cual formaban parte estos espíritus menores, que trabajaban juntos en armonía.

Los hebreos concibieron un dios vigilante, colérico, justo y a veces cruel; y muchas sectas negaron entonces la idea de que otros seres vivientes poseyeran espíritu interno. Las creencias tempranas eran una representación mucho más exacta de la realidad interna, pues el hombre observaba la naturaleza y dejaba que ésta hablase y le explicara sus secretos.

(21.45.) El dios hebreo, en cambio, representaba una proyección de una clase muy distinta. El hombre se estaba haciendo más y más consciente de su ego, de un sentimiento de poder sobre la naturaleza, y muchos de los milagros posteriores se representan de tal manera que la naturaleza se ve forzada a comportarse de un modo diferente del habitual. Dios se convierte en el aliado del hombre "frente" a la naturaleza.

El primer dios hebreo se convirtió en un símbolo del ego desatado del hombre. Dios se comportaba exactamente como lo haría un niño enfadado que hubiese tenido sus mismos poderes, enviando relámpagos, truenos y fuego contra sus enemigos para destruirlos. Por consiguiente, el incipiente ego del hombre originó problemas emocionales y psicológicos y nuevos retos. Creció su sensación de separación de la naturaleza, y ésta se convirtió en una herramienta para usar contra los otros.

En tiempos anteriores a la aparición del dios hebreo, estas tendencias eran evidentes. En muchas religiones tribales antiguas ya olvidadas, se hacían ofrendas a los dioses para que volvieran la naturaleza contra sus enemigos. Sin embargo, antes de este tiempo, el hombre se sentía parte de la naturaleza, y no separado de ella. La consideraba como una extensión de su ser, al igual que él se sentía como una extensión de su realidad. Con esa óptica, es imposible usarse como arma contra uno mismo. (Pausa.) En aquellos tiempos, los hombres hablaban con el espíritu de las aves, los árboles o las arañas y confiaban en él, sabiendo que, bajo su realidad interna, la naturaleza de estas comunicaciones se conocía y se entendía.

En cierto modo, el hombre deseaba salir fuera de sí mismo, fuera de la estructura en la que tenía su existencia psicológica, enfrentarse a nuevos retos, pasar de un tipo de conciencia a otro distinto. Quería estudiar el proceso de su propia conciencia. En cierto sentido, esto significaba una gigantesca separación de la espontaneidad interna que le había dado paz y seguridad. Por otro lado, esto ofrecía una nueva creatividad, de acuerdo con sus criterios. Os sugiero un descanso, antes de que entremos en este tema. (22.01. El ritmo de Jane se había acelerado considerablemente tras un comienzo lento. Le dije que el material era excelente. La sesión de esa noche tenía lugar en nuestro cuarto de estar, ya que la casa se hallaba vacía a excepción nuestra. El aire acondicionado estaba encendido desde antes de la sesión, pero en el descanso Jane tenía calor. Cuando estaba en trance, dijo, no había sentido ninguna incomodidad de tipo físico.) (En el descanso repasé algunas preguntas sobre las relaciones entre los tres miembros de la entidad de Cristo: Juan Bautista, Jesucristo y Pablo. Después de escucharme durante un rato, Jane me pidió que dejase ese tema por el momento; sugirió que hiciera esas preguntas al final del capítulo, en caso de que Seth no nos hubiera dado antes las respuestas. Continuamos a las 22.13.) Bien, en este punto, el dios interno se convirtió en el dios externo. El hombre intentó dar forma a un nuevo reino, conseguir un tipo diferente de enfoque y de conciencia. Su conciencia se giró hacia afuera. Para lograrlo el hombre se concentró cada vez menos en su realidad interna, y así comenzó el proceso de considerar que la realidad interna "solo" estaba proyectada hacia afuera en el mundo físico.

En tiempos anteriores, el hombre y todos los otros seres vivientes creaban y conservaban el entorno sin esfuerzo alguno, pues conocían la naturaleza de su unidad interna. Para poder comenzar esta nueva aventura, fue necesario fingir que esta unidad interna no existía. En caso contrario, el nuevo tipo de conciencia habría vuelto a su ámbito natural en busca de seguridad y comodidad. Así que creyeron que debían cortar todas las comunicaciones, lo cual resultó ser solamente una ficción, pues la realidad interna permanecía siempre. El nuevo tipo de conciencia se limitaba a apartar la vista de ella para poder mantener inicialmente un enfoque independiente.

Hablo aquí en términos más o menos históricos para vosotros. Sin embargo, debéis tener en cuenta que el proceso no tiene nada que ver con el tiempo en la manera en que lo conocéis vosotros. Este tipo particular de aventura de la conciencia (sonrisa) ha ocurrido otras veces, y, en vuestros términos, volverá a ocurrir. (Aquí Seth hacía un pequeño chiste, pues últimamente Jane estaba escribiendo algo que había titulado provisionalmente «Aventuras de la conciencia».) No obstante, la percepción del universo exterior cambió, y éste pasó a parecer extraño y aparte del individuo que lo percibía. (22.24.) Por lo tanto, Dios se volvió un concepto proyectado hacia afuera, independiente del individuo, divorciado de la naturaleza. Se volvió un reflejo del incipiente ego del hombre, con todo su brillo, su salvajismo, su poder y su intento de dominio. La aventura era muy creativa a pesar de sus inconvenientes evidentes, y representaba una «evolución» de la conciencia que enriquecía la experiencia subjetiva del hombre, y ampliaba las dimensiones de la propia realidad. Sin embargo, para estar organizadas de manera efectiva, la experiencia interna y la externa debían aparecer como acontecimientos separados y desconectados. Históricamente las características de Dios han cambiado a medida que cambiaba el ego del hombre. No obstante, estas características del ego se basaron en grandes cambios internos. (Jane, como Seth, gesticulaba enfáticamente y con frecuencia mientras hablaba. Su ritmo había sido rápido desde el descanso.)

La proyección original de las características internas hacia afuera para formar el ego podría compararse al nacimiento de innumerables estrellas: un acontecimiento de inconmensurables consecuencias que se originó a nivel subjetivo y dentro de la realidad interna. Por consiguiente, como el ego ha nacido en el interior, debe siempre alardear de su independencia mientras mantiene una persistente certeza de su origen interno. (Pausa a las 22.30. Jane, todavía en trance, tomó unos sorbos de cerveza y encendió un cigarrillo.) Vamos a tener un buen capítulo. (-Estupendo.) El ego temía por su posición, temía que pudiera disolverse dentro del ser interno del que procedía. Pero su aparición proporcionó al ser interno un nuevo tipo de retroalimentación, una visión distinta; no sólo de sí mismo, sino que el ser interno fue capaz de vislumbrar las posibilidades de desarrollo de las que no era consciente anteriormente. Hablando en vuestros términos, en los tiempos de Cristo, el ego estaba lo suficientemente seguro de su posición para que la imagen proyectada de Dios pudiera empezar a cambiar. El ser interno está en un estado de crecimiento constante. La parte interna de todo hombre, por lo tanto, proyecta este conocimiento hacia afuera. La necesidad, la necesidad psicológica y espiritual de las especies, requería alteraciones internas y externas de gran importancia. Las cualidades de la comprensión y la misericordia que habían sido enterradas, podían ahora salir a la superficie. Salieron no sólo de manera privada sino también conjunta, lo cual añadió un nuevo ímpetu y dio una «nueva» dirección al comenzar a reunir todas las partes del ser, como había sido hasta entonces. Así que el concepto de Dios comenzó a cambiar a medida que el ego reconocía su dependencia con respecto a la realidad interna, pero el drama debía desarrollarse fuera, dentro de la estructura de ese momento. El mahometanismo fue tan violento en su esencia, precisamente porque el cristianismo fue muy apacible en su esencia. Eso no quiere decir que en el cristianismo no hubiese violencia, o que el mahometanismo estuviese desprovisto de amor. Pero, a medida que la psique se desarrollaba y batallaba consigo misma, rechazando ciertos sentimientos y características y realzando otros, los dramas religiosos históricos "exteriores" representaban esas aspiraciones, luchas y búsquedas internas.

(Más despacio ahora:) Todo este material transmitido ahora se debe tener en cuenta junto con el hecho de que, bajo estos desarrollos, existen los aspectos eternos y las características creativas de una fuerza que es a la vez innegable y privada. En otras palabras, Todo Lo Que Es representa la realidad de la que todos emanamos. (Una de las muchas pausas.) Todo Lo Que Es transciende por su naturaleza todas las dimensiones de actividad, conciencia o realidad, a la vez que forma parte de todas ellas.

(22.45.) Detrás de todas las caras hay una sola cara, pero esto no quiere decir que la cara de cada hombre no sea suya. El drama religioso posterior del que os he hablado -que, hablando en vuestros términos, aún está por suceder- presenta otro estado de los dramas internos y externos en los que el ego emergente se vuelve consciente de buena parte de su herencia. Así, a la vez que mantiene su posición propia, será capaz de tener una mayor comunicación con otras partes del ser, y también de ofrecer al ser interno las oportunidades de conciencia que éste no es capaz de alcanzar por sí mismo.

Por tanto, las evoluciones de los dioses representan la evolución de la conciencia del hombre proyectada al exterior. Sin embargo, Todo Lo Que Es está dentro de cada una de estas aventuras. Su conciencia y su realidad están dentro de todos los hombres, y dentro de los dioses que éstos han creado. Los dioses alcanzan, por supuesto, la realidad psíquica. Por consiguiente, no estoy diciendo que no sean reales, sino que estoy definiendo en cierto modo la naturaleza de su realidad. Es verdad, hasta cierto punto, cuando se dice: «Tened cuidado con los dioses que escogéis, porque os daréis fuerza el uno al otro». Bien. Tomad un descanso.

(22.55.) El ritmo había sido rápido de forma constante, y mi mano estaba resentida de escribir. Como había prometido Seth, éste era un buen capítulo. Jane dijo que podía sentir cómo él hacía a veces pequeñas pausas para asegurarse de que ella escogía la palabra correcta cuando transmitía el material. Por más que ella continuara en trance y siguiera hablando, Seth la esperaba. Aun así, durante el descanso ella no recordó nada del material. Continuamos a las 23.08 con el aire acondicionado todavía enchufado.)

Bien. Ese tipo de alianza establece ciertos campos de atracción. Un hombre que se aferra a uno de los dioses, inevitablemente se está aferrando en gran parte a sus propias proyecciones. Algunas -hablando en vuestros términos-, son creativas y otras destructivas, aunque estas últimas pocas veces se reconocen como tal. Por el contrario, el concepto abierto de Todo Lo Que Es os libera en gran manera de vuestras propias proyecciones, y os permite un contacto más válido con el espíritu que está tras la realidad que conocéis. En este capítulo me gustaría mencionar también algún otro punto pertinente.

A través de los siglos han perdurado ciertos cuentos antiguos que hablan de distintos dioses y demonios que, por así decirlo, guardan las puertas a otros niveles de realidad y otros estados de conciencia. En tales relatos, los niveles astrales están claramente delimitados, enumerados y clasificados, y hay que pasar ciertas pruebas antes de poder entrar, hay rituales que deben efectuarse. Bien, todo esto está enormemente distorsionado. Todo intento de expresar la realidad interna tan precisa y rigurosamente está condenado al fracaso, es enormemente engañoso y -hablando en vuestros términos- a veces peligroso, ya que vosotros creáis vuestra propia realidad y la vivís de acuerdo con vuestras creencias internas. Por consiguiente, debéis tener cuidado también con las creencias que aceptáis.

Permitidme que aproveche para declarar que no existen los diablos ni los demonios, a excepción de los que vosotros creáis a partir de vuestras creencias. Como he mencionado anteriormente, los efectos del bien y el mal son básicamente ilusiones. En vuestro mundo todos los actos, sin tener en cuenta su naturaleza aparente, "son" parte de un bien mayor. No estoy diciendo que un buen fin justifique lo que vosotros consideraríais como una mala acción. Mientras aceptéis todavía los efectos del bien y del mal, sería mejor que escogierais el bien.

(23.25.) Estoy explicando esto de la manera más sencilla posible, pero bajo mis palabras hay profundas complicaciones. Los opuestos sólo tienen validez en vuestro sistema propio de realidad. Forman parte de las creencias fundamentales, y por tanto debéis tratarlos como tales.

Sin embargo, ellos representan unidades profundas que vosotros no comprendéis. Vuestra concepción del bien y del mal se debe en gran parte al tipo de conciencia que habéis adoptado en la actualidad. Vosotros no podéis percibir los totales, solamente las partes. La mente consciente enfoca con una luz rápida y limitada, pero intensa, y percibís sólo ciertos «estímulos» de un campo dado de la realidad. Luego la mente pone juntos estos estímulos y establece una conexión de similitud. Todo lo que no acepta como parte de la realidad, no lo percibe. Así pues, el efecto de los opuestos es resultado de la falta de percepción. Como debéis operar dentro del mundo "tal y como" lo percibís, los opuestos parecen una condición indispensable de la existencia. Pero estos elementos se han aislado por ciertas razones. Se os está enseñando a manejar la energía, y a su vez vosotros os lo enseñáis a vosotros mismos, para volveros creadores conscientes junto con Todo Lo Que Es, y uno de los «estados del desarrollo» o procesos de aprendizaje incluye el tratar con los opuestos como realidades.

Para vosotros, los conceptos del bien y del mal ayudan a reconocer lo sagrado de la existencia, la responsabilidad de la conciencia. Los conceptos de los opuestos son también directrices necesarias para el ego en desarrollo. El ser interno conoce muy bien la unidad que existe. Bien. Fin del dictado, y casi fin del capítulo. Y, al final del capítulo, haz esas preguntas que tienes en la mente. (-Bien. -Aunque, a medida que el capítulo progresaba, Seth iba contestando muchas de las preguntas sobre la religión, que originalmente habíamos incluido en nuestra lista para el capítulo veinte.) Os deseo que paséis buena noche; (sonriente) la noche pasada estábamos en plena forma. (-Desde luego que lo estabais. Gracias, Seth, y buenas noches.)

(23.57. Seth hacía referencia a la clase de Jane de percepción extrasensorial. Durante la clase habían grabado una sesión muy larga, como suele pasar con frecuencia. Y cabe añadir que también esta noche Seth estaba en plena forma.)


Extracto de Habla Seth II
La eterna validez del alma a través de Jane Roberts

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