Preguntas y Respuestas. III

Seth


SESIÓN 581, 14 DE ABRIL DE I97I 2I.l6 MIÉRCOLES

(La noche del jueves 8 de abril, Jane y yo recibimos la visita de tres mujeres de Rochester, Nueva York, que estaban muy interesadas en hablar sobre el libro de Jane, El material de Seth. También me dieron algunas preguntas para que Seth las contestase en su libro, si quería hacerlo. Jane y yo les echamos un rápido vistazo antes de la sesión.) Buenas noches. (-Buenas noches, Seth.) Bien. Supongo que empezaremos con la primera pregunta de la que estabais hablando. (La pregunta era de M.H., y estaba basada en una teoría que yo también he oído: un grupo de científicos ha postulado la existencia de un tipo de partículas subatómicas llamadas «taquiones» o «metaparticulas», que siempre viajan más rápido que la velocidad de la luz.) (De acuerdo con la teoría de la relatividad, ninguna partícula puede ser acelerada a la velocidad de la luz porque su masa se volvería infinitamente grande a medida que se aproximase a dicha velocidad; pero esta barrera se ha eliminado al declarar que las partículas en cuestión tienen una masa propia imaginaria -no una masa en reposo- que nunca es menor que la velocidad de la luz.)

(-La pregunta es pues: estas partículas más rápidas que la luz ¿son iguales o similares a la energía electromagnética o unidades EE de las que Seth habla en el apéndice de El material de Seth?) Ya os dije hace algún tiempo que había muchos grados en la materia, o en la forma, que vosotros no percibíais. Hablando en vuestros términos, muchas de las partículas que componen tales construcciones se mueven más rápidamente que la velocidad de "vuestra" luz.

Vuestra luz, repito, representa sólo una parte de un espectro mayor que el que conocéis; y, cuando vuestros científicos estudian sus propiedades, sólo pueden investigar la luz que se introduce en el sistema tridimensional. Lo mismo se aplica al estudio de la estructura de la materia o de la forma.

Por supuesto que hay universos compuestos de esas partículas más rápidas que la luz. Algunas de ellas están en vuestra realidad, comparten el mismo espacio que vuestro propio universo, pero vosotros no podéis percibir esas partículas como masa. Cuando estas partículas reducen su velocidad lo suficiente, vosotros las podéis experimentar como materia. Algunas de estas partículas alteran su velocidad drásticamente, y aparecen a veces a vuestro ritmo más lento, normalmente de manera cíclica. El vórtice interno de algunas de estas partículas tiene una velocidad mucho mayor que las partes que giran a su alrededor. Las unidades EE se forman espontáneamente de la realidad electromagnética de los sentimientos emitidos por cada conciencia, de igual manera que, por ejemplo, la respiración sale automáticamente del cuerpo físico. (21.27.) Por tanto, las unidades EE son emanaciones de la conciencia. La intensidad del pensamiento o de la emoción determina las características de las propias unidades. Cuando alcanzan cierto ritmo son propulsadas hacia su realización física. Ocurra esto o no en vuestra realidad, ellas existen como pequeñas partículas de materia, lo que podríamos llamar materia latente o seudomateria. Algunas de ellas forman parte de esos grupos más rápidos que la luz, y tienen una vitalidad dentro de ese marco que es posible percibir. Estas partículas más rápidas que la luz existen, por tanto, en el tipo de forma que les es propio. Hay distintas gamas y una gran variedad de estas unidades, las cuales existen todas más allá del alcance de vuestra percepción. Sin embargo, agruparlas de esta manera puede ser engañoso, ya que en todo esto existe un gran orden.

(21.33.) Vosotros no sois "totalmente" inconscientes de la existencia de algunas de estas unidades, aunque no podáis captarlas como masa. Algunas de ellas las interpretáis como acontecimientos, sucesos de ensueño a los que llamáis alucinaciones; y, a veces, algunas gamas de estas unidades las interpretáis como movimientos a través del tiempo.

Todas ellas proyectan ciertas «condiciones atmosféricas» o reflejos que colorean los acontecimientos tal como los conocéis vosotros. Algunos de vuestros propios sentimientos son propulsados a una realidad dentro de esos sistemas, y adoptan su propia masa y su propia forma en ese marco. En la creación y mantenimiento de vuestra realidad normal, vosotros enfocáis vuestra conciencia diaria de vigilia de tal manera que sea eficaz dentro su necesario campo de acción. Las ideas y los sentimientos que queréis hacer físicos llevan en su interior los mecanismos que los ponen en el campo de acción apropiado, en el campo electromagnético necesario para su desarrollo físico.

(Pausa a las 21.40.) No obstante, vuestra conciencia está equipada para crear realidades también en otros campos. En ciertos sueños y ciertos viajes astrales, vuestra propia conciencia se mueve más rápido que la velocidad de la luz, y en esas condiciones sois capaces de percibir algunas de esas otras formas como «masas de materia». Estas unidades EE son formas incipientes bastante simples de la realidad: semillas que nacen automáticamente, aptas para cualquier entorno, algunas de las cuales aparecen en la estructura física y otras no se ajustan en absoluto a sus requisitos. Algunos sistemas de la realidad están «rodeados» por centros de partículas más rápidas que la luz. Éstas reducen rítmicamente su velocidad a medida que se alejan hacia la periferia -cubriendo enormes distancias, hablando en vuestros términos-, hasta que las partículas exteriores más lentas aprisionan hasta cierto punto las masas centrales, que se mueven mucho más rápidamente, aunque dentro de un área limitada.

(21.45.) El comportamiento de tales unidades, como podéis ver ahora, forma el camuflaje particular de cualquier sistema específico, mientras que las actividades periféricas conforman identidades internas y límites externos. Hablando de una manera general, todas éstas son variaciones de la materia según la concebís vosotros. Sin embargo, lo mismo puede aplicarse a la materia negativa o antimateria, que vosotros no percibís en absoluto. Pero los diversos grados de actividad son diferentes en un sistema de tales características. No obstante, ningún sistema es cerrado, en principio. La energía fluye libremente de uno a otro, o más bien los penetra. Es sólo la estructura del camuflaje la que les confiere el aspecto de sistemas cerrados, y la ley de la inercia no tiene vigor. Parece ser una realidad sólo dentro de vuestra propia estructura y debido a vuestro enfoque limitado. Bien, la duración y la estabilidad relativa de esta «materia» varía considerablemente en otros sistemas, y la intensidad determina la fuerza de "todas" estas manifestaciones. Las unidades EE invisibles forman vuestra materia física y representan las unidades básicas esenciales a partir de las cuales aparece toda partícula física.

"No" se perciben físicamente: sólo veis sus resultados. Debido a que la conciencia puede viajar más rápido que la velocidad de la luz, cuando no está aprisionada por las partículas más lentas del cuerpo puede darse cuenta de algunas de estas otras realidades. Sin embargo, sin la debida preparación no será capaz de interpretar lo que ve. El cerebro físico es el mecanismo a través del cual el pensamiento o la emoción forman unidades EE de frecuencia e intensidad apropiadas para ser usadas por el organismo físico. Ahora podéis tomar vuestro descanso. (21.56. La transmisión de Jane había tenido estados alternativos lentos y rápidos, pero su trance había sido profundo. Cuando le dije que el material daba una gran respuesta a la pregunta, me dijo: «Yo solo sé que estaba muy lejos...».)

(Nota relativa a los efectos más rápidos que la luz. El domingo siguiente a esta sesión, uno de los principales periódicos de la ciudad de Nueva York daba cuenta de que unos astrónomos habían observado dos componentes de un quásar moviéndose por separado, aparentemente a diez veces la velocidad de la luz. Éste es un descubrimiento sorprendente, e imposible de acuerdo con las leyes físicas.)

(Los quásares —radiofuentes casi estelares— son unas fuentes de luz y ondas de radio extraordinariamente potentes. La mayoría de los científicos creen que existen justo en el borde de la parte observable de nuestro universo. Si esto es así, estarían tan lejos que su energía ha necesitado billones de años para alcanzarnos. Continuamos a las 22.20.)

Así pues, estas unidades EE son los componentes psíquicos básicos de la materia. Bien, puedes pasar a otra pregunta. (—Número veintitrés: ¿Estás en contacto con otros humanos, o hablas a través de ellos como haces con Jane?)

No. Sin embargo, como he dicho antes en este libro, sí tengo contactos con otros niveles de la realidad. (Seth hizo una pausa, así que le hice la segunda pregunta de M.H.)

(—¿Experimentar la pulsación vibratoria interna es parecido a leer el aura?)

No. La pulsación vibratoria interna es *** una experiencia mucho más personal, más como «volverse parte» de lo percibido. (Pausa.)

(-¿Estás preparado para la siguiente pregunta?)

Estoy esperando. (-Número veinticuatro: ¿Puede Jane evitar que vengas cuando quieres hacerlo ?)


(***) La pulsación vibratoria interna es uno de nuestros sentidos internos. Seth los enumera en el capítulo ocho de El material de Seth. Parafraseándolo, un espectador que estuviera de pie en una calle típica, usando este sentido sentiría la experiencia de ser cualquier cosa que escogiese en su campo de atención: la gente, los árboles, los insectos o las briznas de hierba. Mantendría su propia conciencia, y percibiría las sensaciones en cierta manera como nosotros percibimos actualmente el frío o el calor. Este sentido es como la empatía, pero mucho más vital.


En varias ocasiones, en circunstancias especiales le he hecho saber mi deseo. Yo conocía mejor esas circunstancias que Ruburt. Algunas de estas ocasiones ocurrieron muy al principio de nuestras sesiones, cuando Ruburt estaba preocupado por los trances espontáneos; así que, tras hacerle conocer mi presencia, admití su decisión del momento. En algunas ocasiones ciertas condiciones no eran buenas. Normalmente Ruburt reaccionaba a ellas adversamente, por lo que la interferencia era tal que hubiera causado más molestias a su situación que a la mía. (Hace muchas sesiones, Seth nos dijo que todavía había un fragmento de su personalidad encarnado como un perro aquí en la Tierra, aunque no quiso decimos dónde estaba.) (-Número veinticinco: ¿ Tienes todavía algún fragmento físico de algún tipo aquí en la Tierra?) Ahora ya no. Mi perro se ha ido. (-Número veintiséis: ¿Son los animales fragmentos de los seres humanos?) (Sonrisa.) Esa es una buena pregunta, y será mejor que me deis un momento para explicarla con claridad.
(22.30.) En cierto modo, vosotros sois fragmentos de vuestras entidades. Vosotros os consideráis a vosotros mismos bastante independientes y no seres escindidos de segunda mano; así que los perros y demás animales son algo más que una simple manifestación de energía psíquica extraviada por los seres humanos.
Los animales tienen distintos grados de autoconciencia, como también sucede con las personas. Sin embargo, la conciencia que está en su interior es tan válida y eterna como la vuestra. No hay nada que impida que una personalidad invierta una parte de su energía en una forma animal. Esto no es la transmigración de las almas, no significa que un hombre pueda reencarnarse en un perro. Significa que las personalidades pueden enviar una parte de su energía a distintas clases de forma. (22.35.) Un individuo dado, por ejemplo, a lo mejor ha terminado ya con sus reencarnaciones, pero todavía persiste en su interior cierto anhelo por la tierra natural en la que ha estado viviendo tan a menudo. Así que podría proyectar un fragmento de su conciencia a una forma animal. Cuando se hace esto, la forma experimenta la tierra a su manera natural. Por tanto, un hombre no es un animal, ni invade, digamos, el cuerpo de uno de ellos. Lo que sucede es que añade una parte de su energía a aquella presente en el animal y mezcla su vitalidad con la propia del animal.

No obstante, esto no quiere decir que todos los animales sean fragmentos de esta manera. Los animales, como sabe cualquier propietario de un animal doméstico, tienen su personalidad y características propias, y distintas maneras individuales de percibir la realidad disponible para ellos. Algunos viven ávidamente esta experiencia. Ellos pueden acelerar su conciencia de manera inconmensurable mediante el contacto con un humano amable, y desarrollar enormemente su compromiso emocional con la vida. Los mecanismos de la conciencia son siempre los mismos. No cambian para los animales o los hombres. Por lo tanto, no hay límites impuestos para el desarrollo de cualquier conciencia individual, o para el crecimiento de una identidad. Esté o no en un cuerpo, la conciencia encuentra su propio alcance, su propio nivel. Así pues, un perro no está limitado a ser un perro en otras existencias. Es necesario, repito, cierto nivel de conciencia, cierto tipo de conocimiento y cierta comprensión de la organización de la energía para que una identidad pueda manipular el complicado organismo físico.

(22.45.) Como sabéis, la conciencia tiene una gran tendencia a mantener la individualidad, y, sin embargo, también tiende a juntarse formando una Gestalt. Después de su muerte, la conciencia de un animal puede formar una Gestalt con otras conciencias, en la que se comparten capacidades de tal modo que la cooperación combinada hace posible un cambio de especies, por ejemplo.

Aun así, en estos y otros casos la individualidad innata no se pierde sino que permanece indeleblemente impresa. La conciencia debe cambiar por propia naturaleza, y por tanto las identidades deben cambiar también, no porque una borre a la otra, sino por un desarrollo progresivo donde cada paso sucesivo se "mantenga" y no se descarte, ¿comprendéis?.

En este tipo de interrelación, los pasos y las identidades se enriquecen inmensurablemente por la suma de la percepción de los otros. Como he mencionado anteriormente, los pensamientos contienen su propia realidad electromagnética y tienen su propia forma, la percibáis o no. Así pues, con cada pensamiento vosotros enviáis fuera de vosotros formas e imágenes que pueden ser realidades bastante legítimas para aquellos que estén dentro del sistema de realidad al que son propulsadas.

De igual manera, las personalidades de otros sistemas pueden enviar energía a los "vuestros". Como tales acontecimientos no se originan en vuestro sistema, vosotros no comprendéis su importancia.

Podéis tomar vuestro descanso.

(22.54. De nuevo el trance de Jane había sido bueno, aunque su transmisión había sido variable. Éste fue el final de la transmisión del material del libro de Seth aquella noche. El resto de la sesión se dedicó a cuestiones relativas a nosotros y a otros. Terminamos a las 23.20.)


Extracto de Habla Seth II
La eterna validez del alma a través de Jane Roberts

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