Conceptos generales de esoterismo. II

V.B. Anglada


Vicente.— ...Ya sabéis que hay varios esquemas planetarios El nuestro es uno de los más pequeños y el más orgulloso de todos.

Leonor.— No sabemos como son los otros, nadie nos lo ha dicho todavía.

Vicente.— Yo estoy hablando de un sistema, lo que quizá en otros planetas no dirán lo que decirnos aquí, que se cree el centro del universo, aún hay personas que están de acuerdo en que es el centro del universo. No son solamente Ptolomeo y los demás que vinieron, y Galileo, sino que dijo que se movía, pero nunca dijo que fuese la Tierra un elemento, digamos, que iba, sino que va, es decir, que siempre será más interesante desde el punto de vista actual reconocer la humildad del planeta Tierra, para reconocer la humildad, de tener un acto de humildad y de contrición de los hombres que se creen superiores cuando están en uno de los niveles más bajos del sistema solar. Así que, fijaos bien, si hay trabajo que hacer, y todo el sistema del yoga está tratando al hombre... el hombre que tiene un poco de ideal, de llegar a tocar alguna de sus octavas superiores, por su propia naturaleza, ya no de otra naturaleza solar. Yo hablo mucho del sistema solar e incluso del sistema cósmico, por ley de analogía, y más para dar información porque nadie puede probar esta información, porque si yo digo una cosa y no podéis probarlo ahí queda, bueno eso queda dentro del espacio de una duda inteligente, lo cual hace que el hombre tiene que estar percibiendo constantemente si aquello es verdad o es falso; pero al mismo tiempo da un estímulo, porque si se presenta la cosa según la ley hermética de analogía, que igual es abajo que arriba, igual es arriba que abajo, entonces no hay problema y todo el sistema religioso de ahora y de todos los tiempos, se basa en el ser humano como una contraparte perfecta de Dios o de su Creador y del Logos Solar. No tenemos más percepción que lo que vemos, las estrellas y todo, pero, si tuviéramos la visión de un Logos, veríamos que el Logos es una entidad psicológica como nosotros, con un cuerpo físico como el nuestro, con unas características de amplitud que escapa a la medida del entendimiento y con reacciones psicológicas muy similares aunque sean multidimensionales, porque no podemos llegar a esto, y que todo movimiento cósmico es el movimiento social de unos Logos y otros Logos.

Así que, fijaos bien, y cuando llegas a este punto de maravilla tienes que decir forzosamente, “bueno y ¿qué debo hacer entonces?” Pues, toda la regla está en dos palabras muy sencillas: ser humilde y ser una persona socialmente bien integrada en los valores sociales, del momento que sea, lo cual no puede hacerlo todo el mundo, porque luego siempre hay pequeñas cositas que hacen que estemos en un proceso de regresión y no de propulsión hacia el futuro. Esto ya es una de las condiciones por las cuales nos reunimos, a ver si podemos entre todos constituir un núcleo que nos proyecte hacia este futuro que presentimos, que adivinamos, o que intuimos, pero que sabemos que no podemos realizar de inmediato, y ahí está el sentido de humildad. Cuanto más humildes, más rápidamente avanzaremos. Mira lo que pasa con el pequeño aprendiz de brujo, que aprende que ha desarrollado un centro y ha aprendido a volar por el espacio y, a veces, no puede volver porque no tiene los canales bien estructurados, se queda a medio camino y, entonces, dicen:“mira, un fallo del corazón; sí, sí, ha tenido un ataque y se ha quedado”. Y todo el mundo dice: “tan buen hombre que era”, y estaba practicando la magia negra, y la magia negra quiere educar una cosa que no está a la altura su alcance. Todo está en el sistema, aplicándolo yo mismo, que me permite volar al espacio conscientemente, pero no tiene pasaje de vuelta. Así que lo que se hace allí es aparte; sin contar las formas que existen en esos espacios que desconocemos.

Leonor.— Dicen que hay muchas personas reunidas en diferentes lugares del planeta, aunque repiten las mismas cosas, en diferentes aspectos, diferentes palabras, que si se reúnen lo que espera, dale el nombre que quieras, no digo lo que sea, en fin, el caso es que en varios lugares del mundo aumente la cantidad de personas que se reúnen, dos tres, las que sean y hablan o no hablan. Si hablan de un tema que sea constructivo y luego un gran tiempo de silencio. Cuando en muchos lugares del planeta haya personas que puedan reunirse haciendo un silencio auténtico, que tampoco es muy fácil, porque la mente divaga, cuando se puede llegar a una hora de silencio absoluto, lo que se desprende de aquellos seres son puntos de luz en el planeta que ayudan a la marcha rápida de la civilización. Pero, no sabemos... por eso los grupos con nombre... no digo yo nada de nombre, grupo quiero decir una persona puede reunirse en su casa con dos amigos, con tres, con las que sean, con diez o con veinte o solamente con dos, pero el caso es que puedan llegar a hacer esos ejercicios de voluntad, que lleguen a poder dejar la mente completamente libre. Además de que el cuerpo encontrará una salud que no tenía antes de poder hacerlo, pues el resultado será este. No sabemos y si hubiera un momento antes de viéramos entonces la radiación que desprenden las personas que pueden estar en absoluto auténtico silencio una hora seguida, veríamos cómo hacen evolucionar. Si en una nación se juntaran varios grupos de estos, veríamos avanzar el progreso en aquella nación.

Joan.— Lo cual quiere decir que hay muy poca gente, porque para llegar a esto se debe tener casi la Tercera Iniciación, ¿no?

Leonor.— Sí, pero es que las iniciaciones pequeñas llevan a las mayores [Ya,ya] y a las pequeñas no les hacemos caso, pero nos bastan también para poder hacer esto. Claro, una de las primeras cosas para llegar al silencio es el cuerpo de deseos, que esté callado, el cuerpo... si uno termina de hacer un trabajo muy pesado tampoco puede hacerlo entonces, tiene que estar ya primero reposado el cuerpo, luego, el cuerpo de deseos o nuestro aspecto emotivo, digámoslo así para entenderlo mejor, tiene que estar callado, no desear ni sentir, no expresamente... que llegue espontáneamente; llegar al punto de decir “vamos a hacer silencio” y todas las células del cuerpo de las personas acostumbradas se callan solas…, no necesitan más. Al juntarse varias personas así y poder hacer esto en varios puntos de la nación o del planeta, veríamos cambiar las cosas. Estoy segura, es una cosa muy sencilla y muy difícil, y, además la misma persona al volver a actuar en su vida diaria lo haría de otra manera. Menos pasiones tumultuosas, menos, quizá, menos disgustos, menos desengaños, porque, claro, las ilusiones sólo son ilusiones, son una sensación de deseos de obrar o de crear, porque la propia naturaleza te pide hacer aquello que puedes hacer, pero no es de la forma que hacemos ahora que hay ilusión, o “qué desengaño, no me merezco esto”.

Todo esto está fuera de…. Esas iniciaciones pequeñas nos las damos nosotros mismos. Hemos creado a través de ciertas... teosofías, no digo de la teosofía, digo ciertas teosofías, a través de ciertas enseñanzas hemos llegado a imaginarnos siempre un hierofante que nos coge, nos hace esto, son también cosas de deseos en el fondo también de tipo emocional. Pero las pequeñas iniciaciones se van adquiriendo así, cuando uno ya va llegando, en el lugar donde haces la meditación, si pudieras hacer siempre en el mismo lugar, aunque fuera más anodino... porque si yo os dijera dónde empecé a hacer las mías... pues es para reírse, pero era para quedarme sola en un sitio donde no me molestara nadie, pues el caso es que para poder hacer esto, en el mismo lugar, al entrar en aquel lugar, ya te cogen las ganas de dejar todo, ya pilla la calma. Al principio te puedes dormir, cuando se han sosegado el cuerpo y las emociones, lo que te puede pasar en principio, en un largo principio, es quedarte dormido, es un relajamiento, que al cabo de mucho tiempo también es muy bueno. Eso podíamos decirlo como una pequeña fase de las iniciaciones, pero luego viene lo que.., lo ves todo pero no piensas en nada y, entonces, es cuando unos cuantos reunidos así, aguantaran un rato bastante largo, es un impacto tremendo en la naturaleza, pero claro, tampoco tenemos una... tampoco nos lo pagan este trabajo. Quiero decir que, a veces, aún esperamos algo, ver algo del resultado y hasta se ha de llegar a no querer ni ver nada de resultado, ni creer que existe resultado. Eso son las iniciaciones pequeñas que llevan a las grandes y no las vemos porque no tienen importancia, porque estamos acostumbrados, hasta en el esoterismo estamos acostumbrados a buscar sensaciones.

Interlocutor.—... a ver si pasa algo.

Leonor.— Sí, a ver si pasa algo, a ver si ahora eso tendrá este impacto y no pasa nada hasta que esperamos que no pase nada.

Sra.— Hemos de abandonar los deseos...

Interlocutor.— De todo nivel, porque hay personas que creen que los deseos sólo están a nivel de pasiones.

Vicente.— Hablad en castellano.

Leonor.— De todo nivel porque hay personas que creen que los deseos están sólo a nivel de pasiones.

Sra.— No, hay muchas clases de deseos.

Leonor.— Y, gradualmente, hay muchos... no solamente, claro, las edades hacen mucho, la edad física, pero hay muchos que primero les es más fácil dejar las pasiones humanas que las otras, a las otras les cuesta mucho más, porque todavía esperan recompensas, todavía esperan que se les haga caso, todavía esperan... en estos niveles hay otra lucha, si dejan esta lucha de aquí, empieza la de aquí, la de aquí, la de aquí... y no hacemos caso de estas pequeñas iniciaciones y además, entonces, al enseñar esta clase de yoga nadie te hace caso porque no encuentra nada. Aparentemente nadie encuentra ningún resultado, no tiene valor esto, o si encuentras alguien que sí que le da el valor auténtico, lo haces trabajar y lo dice. Yo, a alguna persona que conozco, ya puede llegar a encontrar... a entrar en el mismo lugar donde hace las meditaciones diarias, y cuando entran en aquel lugar, ya... no sabe a nada. Al cabo de un tiempo, aunque no le hayan cambiado las cosas, se las mira de otra manera, las mismas cosas no le molestan, esto es el éxito, no de que desaparezcan los problemas, las causas que causan los problemas quizá no desaparecen pero es que ya no sientes el problema, ya no lo consideras problema.

Interlocutor.— No te identificas con el problema.

Leonor.— Haces lo mismo sin que te canse, o haciéndolo todo, dejándolo todo, haciéndolo todo.

Interlocutor.—Es muy difícil esto.

Leonor.— Y tan difícil.

Interlocutor.—Llega un momento en que te encuentras sin nada, nada.
(se produce un corte de sonido)

Vicente.— Ruido, porque si algo altera el ruido, es el sonido mágico de la naturaleza... es el ruido humano. Naturalmente, que por la mañana y a ciertas horas de la noche... y el silencio tuyo, el silencio de la naturaleza... Aquí no, no tenemos todavía los sentidos para el silencio, hay que reconocerlo. El silencio, cuando llega, llega por, como decíamos, por los centros, por el impulso interior, lo cual, voluntariamente, los sonidos externos no puedan penetrar. Eres sordo y eres ciego de todo, excepto para una sola cosa, de todo para ti, para ti mismo, el ser superior, el trascendente. Y esto es una cosa que viene con la práctica, con el tiempo, con la evolución de la conciencia en cuanto puedes paralizar los sentidos, educar el sentimiento interno, solamente de paz y de silencio... en este mundo todavía, a menos que... el ruido y el silencio exterior si nos ayuda, veremos cómo hay una dificultad entre el silencio tuyo y el del ambiente, o entre una persona que actúa y que piensa de una manera y que las oscilaciones del pensamiento te están alterando. Así que el silencio es ya la fórmula final, la fórmula final de una serie de meditaciones y de una serie de acciones que está desarrollando el hombre. Es la contemplación final donde tú y la naturaleza formáis un sólo cuerpo con plena conciencia y, voluntariamente paralizáis todo cuanto ocurre a tu alrededor, si no, el silencio se convierte en una lucha, la lucha entre tu silencio y el que presientes —y que no has adquirido todavía— con el ruido ambiental. No solamente el ruido de las músicas y de todo lo que pasa fuera por aquí, sino el ruido de los pensamientos, el ruido de las emociones que están flotando, que están condicionándonos constantemente. Así que estamos inmersos en el Kurukshetra, en el campo de actividad de muchas fuerzas, a las cuales no las conocemos la mayoría, porque existe una naturaleza, una serie de expresiones en otra dimensión que no están a nuestro alcance y, por lo tanto, es un campo de visión que no nos pertenece todavía.

Si os dais cuenta este es un proceso místico natural, y siempre es cuando el sol se oculta, y en el momento hay un silencio que se puede aprovechar, para el silencio solamente no para meditación. Hay un silencio místico por la mañana cuando sale el sol, no te invita a hablar ni a pensar, te invita a estar en silencio, son los períodos cumbres de la naturaleza, los que con el tiempo serán los que condicionarán las respiraciones. El verdadero pranayama será éste, cuando exista precisamente un cuidado de los intervalos: el intervalo de la aurora y el intervalo del crepúsculo, pero aplicados a la respiración, a la doble función de la meditación, de la respiración, que es la misma cosa en esencia, desde el intervalo que existe entre una inhalación y una exhalación, el rato que queda en silencio es que estás paladeando la sustancia misteriosa que constituye la alquimia de la naturaleza humana. Paladeamos los alimentos, masticamos los alimentos, pero no paladeamos el alma, estamos siempre... y se separa de cuanto se sigue en los intervalos; y a medida que los intervalos quizá vendrán con el tiempo en el ser humano de los pensamientos y sus emociones sea más extenso, más extensa será la pausa entre dos inhalaciones, entre dos tipos de respiración, entre una inhalación y otra, hasta llegar al estado de samadhi en el que prácticamente no se respira, porque está unificada toda la naturaleza y la naturaleza respira por ti. El corazón queda completamente parado, y entonces todas las funciones son contemplativas. Llega a nosotros un ruido menos, digamos, con intermitencias de silencio y, claro, naturalmente estos silencios, si hay luz, será solamente un intervalo muy prolongado de silencio, pero realmente vivido, no el tiempo de silencio, porque tratad de poneros en silencio buscando el guía interior, os daréis cuenta cómo estamos condicionados por tantas cosas que ya la mente, que nos obliga, se dispersa como una ardillita dentro de la mente, buscando direcciones, tratando de huir y cuanto más tú buscas el silencio, enseguida aprieta el sentido del pensamiento y las imágenes.

Hay yogas, muchos tipos de yoga, pero más que nada yo digo que la única manera directa y social de llegar al silencio es estando muy atento a todo cuanto ocurre, porque, en tanto tú estás atento a una cosa dejas de pensar en ti, que es la base y el secreto del ruido interior. Entonces, cuando una persona está muy atenta a lo que pasa se olvida de sí misma, se “ensimisma”... y al propio tiempo se auto-ensimisma en ese aspecto, y entonces llega este estado contemplativo al que parece ser llegaron místicos del pasado, muchas personas del presente pueden llegar. Hay mucho ruido exterior, pero hacemos pequeños intervalos de ruidos y el silencio de samadhi es el silencio ininterrumpido ya, en un estado de contemplación tan profundo que el corazón ha dejado de registrar los hechos cósmicos y ha dejado de sentir, por ejemplo, la presión de los nervios, de la sangre, de todo el proceso digestivo, todo desaparece, entonces queda aquello como una estatua y el Ego está en su propio nivel actuando, entonces no hay ruido que altere porque realmente está muerto, porque no hay aire, solamente hay un sitio divino, el sutratma que une el corazón del que está en samadhi con el Ángel Solar. Entonces hay vida, pero el cuerpo no registra otra cosa que sensación de silencio de los altos lugares. Así se puede hablar, lo demás son intermitencias funcionando entre ruidos, es como una música disonante. Se trata de buscar un equilibrio de valores pero no existe realmente, y habrá música significando como una melodía, un sonido entre dos notas, un silencio entre dos notas. El sonido es un intervalo que constituye la música, lo que crea la melodía es la actividad de las notas y la mayor apertura de los sonidos, de vacío, porque casi es imperceptible, pero todos los músicos han tenido que captar la música de un lugar donde existe silencio. Solamente cuando llega a su mente y lo registra en su corazón es cuando tiene que salir la música como cosa objetiva, auditiva para nuestros oídos. En esto nadie puede imitar la perfección del viento cuando azota las ramas de un árbol o el canto de un pájaro, que es la voz de los devas, porque la persona que accede al mundo dévico sabe exactamente dónde hay un deva y cómo se registra la... (corte de sonido)... porque tiene temor a enfrentarse consigo mismo... Por lo tanto, es muy difícil el silencio. Aparentemente es muy fácil, es lo más difícil de la creación, pues una persona que está años y años y años meditando y todavía encuentra que le falta la última succión del ser interno que se le lleva ya con todo tu equipo y, entonces, llegas al estado de samadhi.

Interlocutor.—Así es que durante años y años de actuación de la mente, acuden ideas, ideas, ideas, pues que se deja la mente hasta que se agote ¿se logra algo?

Vicente.— Yo creo que sí, es un proceso.

Sra.—La verdad es que, en meditación me han venido ideas, pero me han dejado, las he alejado y luego me he quedado dormida. Me ha pasado muchas veces esto, como has dicho tú Leonor.

Leonor.— Son estadios, estos estadios se pasan.

Interlocutor.—Yo, a veces, ha habido algunas veces, pocas, que estando meditando, e intentando hacer silencio, pues he oído mi cuerpo mental, estaba consciente en mi cuerpo mental, voces, comentarios.

Sra.—Luego, otra cosa, y esto también te lo quería decir, he notado cuando hago la meditación de los triángulos, sobre todo el de las diez de la noche, ahora me pasa desde hace unos pocos días, que al hacer la meditación, como la hago siempre en el mismo sitio, noto el aura y como un fluido y luego, cuando he terminado, noto aquí (señala) como un cosquilleo, la glándula pineal debe ser, ¿no? Un cosquilleo, una cosa como unas cosquillas, como si se moviera algo... no sé, no sé decirlo, pero noto un cosquilleo como si hubiera algo, ¿eh?

Vicente.—Sí, sí

Sra.—Como si se despertara algo que está dormido, como si comenzara a despertarse, una cosa como un hormigueo.

Vicente.— Sí, seguramente es eso, es el registro, digamos, del ser interior.

Sra.—No hace mucho que lo he sentido esto, ¿eh?

Vicente.—Y todo el mundo que está en meditación, claro que en la meditación no estás en silencio sino que es tratar de indagar sobre una cosa, por ejemplo, hay tres estadios y cada cual pertenece a un estadio, el estadio de concentración, en el cual se ve la cosa objetiva, un árbol, por ejemplo, o una silla... como el campo de observación, vas observando la silla hasta que hayas agotado toda la perspectiva y te que cansa ya de observar aquello, pero, mientras observas la silla en tu campo de percepción no piensas en otra cosa, entonces, cuando ya aquello lo tienes fijado, viene la segunda etapa que es la fase de la meditación, en la cual empiezas a mirar las cualidades que adornan aquello que estás observando. Por ejemplo, un árbol, primero es una forma física, pero después puedes calcular las cualidades del árbol, el cerezo, por ejemplo, tiene ciertas cualidades que no son las propias de un manzano o de un limonero. Es una cosa, pues, completamente diferente, entonces, casi, casi, por lógica, vas a buscar el fruto y, automáticamente viene la sustancia, el gusto, porque todo el mundo ha comido una cereza; entonces, te da la sensación de gusto de la cereza; forma parte de las cualidades del árbol y, si añadís a las cualidades del árbol el aire que le está moviendo, que forma parte de la naturaleza, iréis penetrando en el sentido más amplio, sentido universal y cósmico, por lo cual, el viento, la lluvia y todo lo que existe, ha ayudado a crear este cuerpo que están observando, que tiene alma como todas las cosas tienen y que es sagrado, para llegar finalmente al estadio en el cual te pones en contacto con el alma del árbol, es la contemplación.

El hombre que está contemplando, está poniéndose en contacto con el alma de las cosas. El alma de la silla, porque todas las cosas tienen una sustancia que las aglutina, un centro de gravedad que está en cualquier parte donde existe algo que mantiene en unión todo el conglomerado atómico de esto, y que tiene una cierta conciencia y una misión a cumplir, porque el hombre ha creado la silla para que se sienten, luego cumple una misión social, pero esta misión social puede ser el propósito de esta silla, desde el momento en que ha quedado aquí, inmersa aquí... (Vicente lo explica de forma expresiva)

Ricardo.—Yo he pasado por ese trance, pero, lógicamente, yo pasé por ahí y no me enteraba de nada y, precisamente ahora, viene la confusión. Las personas están dormidas despiertas y están despiertas dormidas, y no me enteraba de nada absolutamente, hasta que rebasé aquel período, estar consciente despierto, no dormido, y entonces, me recreaba viendo lo interno, no lo externo, y cuando pasaba la mente, que no se puede, es imposible la mente trasladarla a ningún sitio, ni paralizarla, mejor dicho, paralizarla sí, pero a su forma: ella, no poner nosotros ningún trabajo de pararla, no. Yo, en todo esto me he preguntado, ¿eh? lo digo porque yo no he leído nada de esto, sino que me ha pasado, yo me he dado cuenta, en un recipiente de agua, si no tiene movimiento el recipiente, el agua está completamente nivelada y quieta; yo he buscado ahí, la lógica mía ha sido buscar ese nivel de ese recipiente. El agua ha sido para mí la energía mental y yo he tratado de poder... ese recipiente, que no se perturbe y, así, conseguir estar despierto en ese profundo silencio. Llegué la primera vez que esto lo hice, vamos que fui consciente, no se puede explicar, porque ya lo que se pone para explicarlo ya es mental, ¿eh? , pero ya no se puede explicar. No sé si me explico bien.

Interlocutores.—Sí, sí.

Ricardo.—Todo lo que se explique ya es mental, ya no se puede... exactamente. Es un estado que se tiene que vivir, he tenido la suerte de... pero he tenido que pasar por ahí, es que se pasa, veréis, si es que vais experimentándolo lo comprenderéis y lo pasaréis igual que yo y hablaréis igual vosotros que yo estoy hablando ahora, igual. Es fácil. Ese ruido este que tenemos ahora aquí, pues hay varios de nosotros que no oyen el ruido. Pero para llegar a ese estado [se aísla], ¡claro que se aísla!, es más el ruido interno que se produce, más que el que pueda existir externo, ¡fíjate! Esto no es nada, un cohete, una música, esto no es nada; es el interno. Y si llegarais a oír el interno, es de pánico. Ni una fábrica, ni una fábrica; ahora, a ver, hacedlo vosotros eso y veréis... ya llegaréis, ya. Ni una fábrica, ¡oye! ¿Es posible?... ¿habéis estado en una fábrica de tejidos? [Sí, bueno, ya sé, más o menos] calderas... pum, pum,... con todo el ruido del fuego, cuando el fuego... trabaja toda la sala, pues todo eso lo tenemos nosotros,... ¡todo!, ¡todo! Es todo como trabaja, trabajo y el ruido que produce eso y cómo te altera los nervios. Oye, yo no estoy hablando por nada ¿eh?, comprobadlo y lo veréis.

Vicente.— ¿Tú crees que se puede llegar a comprobar el silencio interior?

Ricardo.—Esto viene sin que uno se dé cuenta...

Vicente.— Claro.

Ricardo.— Yo no buscaba nada y en un momento determinado desapareció todo, el que sabe hacer el arroz tiene que saber para hacerlo todos los días y ser especialista, no cabe duda, pues todo igual. Es cuestión de esto, de hacer aquello que estás haciendo, que están explicando aquí y tú, y venga y duro y llegarás, ya lo creo que llegarás, no cabe duda de que llegarás. Y todo es igual. El que sabe tocar la guitarra tiene que ejercitar mucho, venga, hasta que hasta que te salga bien, pues todo es igual. Yo me quedaba roncando... ya lo ha dicho Juan, me quedaba roncando.

Sra.—Eso también me pasaba a mí, yo roncar no, pero me he sentido la respiración, la he sentido. Me he fijado y me he dicho: fíjate, estoy dormida y siento la respiración.

Juan.—Ahora, yo pregunto, ¿cómo se conoce perfectamente bien un contacto con el Alma?

Vicente.—Se registra siempre por el silencio, con paz, paz e integridad.

Sra.—¿Se ve la luz?

Vicente.— Sí, claro.

Sra.—¿Por encima, ¿verdad?

Vicente.— Bueno, la luz se ve por dentro

Ricardo.—Una luz blanca, blanca, como plateada. Mucha luz.

Juan.—Eso me parece a mí que es bastante psíquico. Ya no es mental.

Ricardo.—Es lo que dijo aquí, traducirlo en palabras es muy difícil, porque como parece que eso trasciende ya, por ejemplo, pensamientos y palabras, porque claro, al expresarnos nos expresamos de una forma física, de una forma mental; si suponiendo que se trascienda la mente es otra forma de expresión, que ya no puede ser física, luego las palabras no pueden significar nada, pero vamos, vamos a tratar de poderlo expresar con palabras: Yo he experimentado dos veces como caer en un abismo, desde luego no caigo, lo que estás es estático, quieto, eso por supuesto, pero da la impresión de que caigo en un abismo, en una profunda oscuridad, donde no existe nada, nada, absolutamente nada, no hay relación con nada, allí es un vacío por completo. Aunque yo diga esas palabras... vacío, todas estas cosas, no hay nada, nada, nada, nada, solamente hay una cosa, que yo sé que yo estoy allí. Es muy difícil de expresar esto, ¡es muy difícil!, yo no tengo conciencia de nada, yo no sé... es una oscuridad por completo, no hay ninguna relación con el exterior de nada, absolutamente de nada. Tengo que decirlo así porque tengo que expresarlo con palabras, porque no es lo que yo experimento, y ahí hay una cosa, no hay nada, absolutamente nada, pero hay una cosa: que estoy yo. Esto me ha sucedido dos veces.

Vicente.— ¿Cómo un sueño, digamos?

Ricardo.— No, no, no, no es un sueño, yo estoy completamente en vigilia.

Vicente.— Consciente.

Ricardo.—Yo estoy consciente, lúcido a más no poder, pero es que no hay nada allí, solamente hay una cosa, no yo como persona, como forma, como cuerpo, como pensamiento ni como sentimiento, es una sensación de que soy yo, pero, no sé, no se puede explicar.

Vicente.—Cuando más se penetra en el sentido de las cosas, más difícil se hace interpretarlas.

Ricardo.—No se puede, pero es que sabes que eres tú, pero que eres algo más que tú, no sé. En este mundo es algo más, algo que...



Barcelona, el 22 de Junio de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 28 de Abril de 2007

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