El Cáliz Supremo de la Creación.

V.B. Anglada


La Intención, la Idea y la Forma constituyen el Triángulo Mágico de la Creación o el proceso de la Magia Organizada, no sólo en este Universo en donde vivimos, nos movemos y tenemos el ser, sino en cualquier tipo de forma creada ya que, según el gran Iniciado Hermes Trismegistus -esotéricamente denominado el Padre de la Sabiduría- “... Igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba”. Siendo así, toda manifestación de vida en la Naturaleza es el resultado de una obra mágica en la cual siempre estarán presentes la intención, o voluntad, la idea cualificadora de aquella intención y la forma resultante de la idea, convenientemente interpretada por los Moradores del Espacio.

Estas fuerzas invisibles, llámeselas dévicas o angélicas, constituyen todavía un conocimiento muy esotérico u oculto el cual no ha sido impartido todavía con la suficiente amplitud y claridad, debido sin duda a la extrema materialidad que impera en grandes sectores humanos, pero, a mi entender, el momento ha llegado de prestarle a esta idea o a este conocimiento dévico o angélico una muy profunda y atenta consideración, ya que sin este previo conocimiento el estudio de la Magia y los procedimientos científicos que la cualifican resultan prácticamente imposibles, o quedarían al menos muy deficiente e imperfectamente explicados. Dejaremos tal estudio para mas adelante, pero al tratar del proceso mágico de la Creación deberemos aceptar, siquiera como una necesaria hipótesis mental, la existencia de unas fuerzas invisibles que viven en el éter y que en forma misteriosa “constituyen el éter” y producen, merced a la potencialidad y fuerza expansiva de las ideas y de las intenciones, todas las formas de la Naturaleza y de los Reinos. El conocido axioma esotérico “La Energía sigue al Pensamiento” tiene que ver con el dinamismo de la acción dévica la cual representa en su totalidad la Actividad Creadora de la Divinidad, místicamente el Espíritu Santo, el aspecto MADRE de la Creación, Sustentadora de todas las Formas del Universo.

La Magia Suprema del Universo tiene como finalidad crear vehículos de Materia para la Intencionalidad del Espíritu Creador. Esta Intencionalidad y la forma de representarla en Espacio y Tiempo toman esotéricamente los conocidos símbolos del VERBO y del CÁLIZ, expresando el Verbo la Palabra de la Divinidad, llena de Voluntad de SER, y siendo el Cáliz el Universo físico que ha de contenerla. Esotéricamente a esta Voluntad o Intencionalidad Divina se la define como “la PALABRA ORIGINAL”, descompuesta en dos sonidos básicos, representativos de la dualidad ESPIRITU-MATERIA, que esotéricamente conocemos como el doble Sonido O.M., el cual convertido en Idea creadora da origen al axioma oculto anteriormente señalado, “La Energía sigue al Pensamiento”, siendo el triple Sonido A.U.M. la base sobre la cual se apoya la estructura material de la evolución aportando cada uno de tales sonidos alguno de los principios fundamentales mediante los cuales el Espíritu Divino podrá manifestarse. Tratando de hacer gráfica esta idea podríamos establecer la siguiente analogía:

* ASPECTO
1) ESPÍRITU
2) ALMA
3) CUERPO

* SONIDO
1) ORIGINAL
2) O.M.
3) A.U.M.

* REINO
1) Divino
2) Monádico, Espiritual, Humano
3) Animal, Vegetal, Mineral

Estas relaciones nos informarán quizás de la cualidad mágica de cada una de las expresiones de la Naturaleza, desde las formas más densas de materia hasta las más altas sublimidades del Espíritu pues, de acuerdo con la analogía, todo tipo de Forma es un Cáliz de expresión del Verbo Creador, o Alma de la Divinidad, desde la simple estructura física de una hormiga a la más esplendente Forma planetaria del Logos Creador.

Hay que aceptar por tanto que la Naturaleza entera con su infinita pluralidad de cantos o de sonidos, es el indescriptible CRISOL en donde se realiza la Magia suprema de la Creación, la Sinfonía augusta a la cual cada Reino, cada Raza o cada Especie aportan sus particulares motivos creativos y sus irresistibles tendencias a la perfección, siendo el más elevado, y armonioso de los cantos en el CENIT de toda esta gama de sonidos creadores, aquél que más correcta y adecuadamente cumplimenta el Plan de la Divinidad en los dilatadísimos Espacios en donde ejercita los mágicos poderes que surgen de Su intencionalidad suprema de SER y de REALIZAR. Cerraremos así, tal como es de rigor esotérico, el círculo de nuestra conversación de hoy enlazando el fin con el principio, es decir, glosando la Intención de Dios como el Arte Supremo de la MAGIA.

A partir de este momento sólo Ideas y Formas, unidades de vida desconocidas utilizando el conjunto de los sonidos que estremecen el Espacio para crear “objetividades” entrarán en el campo esotérico de todas nuestras conversaciones. Mantengamos pues, a igual que el Creador, nuestra intención de Ser y de Realizar. Así, nuestras conversaciones esotéricas tendrán también un carácter mágico y cada cual dentro de sus propias y latentes cualidades aportará a las mismas su espíritu eternamente creador...

Pregunta: Según usted todo es Magia en el Universo, pero yo no acabo de comprender cómo puede una hormiga, por ejemplo, realizar una obra mágica. ¿Podría usted aclarar este punto?

Respuesta: La Magia es un proceso creativo que va de la Intención del Creador hasta la más humilde forma de vida de la Naturaleza. Así pues, toda manifestación objetiva en el seno de la misma no hace sino reflejar en su propia esfera de manifestación, por pequeña que sea, aquellos poderes ocultos que esotéricamente definimos como MAGIA, es decir, que cada forma expresiva en la Naturaleza es el recipiente de una Intención, de una vida o de una idea representativa de alma o de conciencia, siendo la forma objetiva simplemente el cáliz expresivo de la interacción entre la voluntad y la idea, pudiendo asegurarse que todo es MAGIA en la Naturaleza de la que participa no sólo el esplendente Ser que llamamos LOGOS, sino la simple hormiga a la que usted se ha referido y aún el más insignificante y humilde de los elementos químicos o átomos...

Pregunta: Usted ha dicho durante el curso de su conversación que el Espacio era una Entidad. No acabo de comprender esta idea.

Respuesta: Bien, usted mira el Espacio con sus ojos físicos y no ve nada, pero usted sabe, sin embargo, que el Espacio está surcado por una infinita red de vibraciones, las de la luz, del sonido, de la radio, del teléfono, etc. Sabemos también que existen transmisiones todavía más sutiles como las vibraciones etéricas que producen el cerebro, las condiciones psíquicas, la telepatía, la ectoplasmia, etc. Esto nos indica que el Espacio tiene una Vida particular e íntima que permita la transmisión de todo tipo de vibraciones desde las más densas a las más sublimes, una indicación para el investigador esotérico de que en el seno del Espacio existe algo que podríamos considerar como una especie de Alma que dirige, coordina, promueve, estimula, cualifica y dinamiza todas las posibles vibraciones que se elevan de los cuerpos sutiles de la Naturaleza entera. Esta Entidad, o esta ALMA -si usted prefiere esta denominación- es una Voluntad que yo me atrevería a calificar de Individual que utiliza el Espacio para “cumplimentar la Obra suprema de la Creación”.

Extremando el poder de nuestra imaginación... ¿por qué no cualificar de Dévica o Angélica esta infinita potencialidad del Espacio cuya misión, desde el ángulo de la MAGIA cuyo estudio estamos realizando, es cumplimentar la Voluntad divina de SER y de REALIZAR?

Pregunta: ¿Hay una relación entre los símbolos del Cáliz y del Verbo que usted ha mencionado, con los Misterios representativos de la Misa cristiana?

Respuesta: Hay una relación absoluta y los misterios de la Iglesia cristiana, esotéricamente interpretados, ofrecen una explicación razonada del simbolismo del Cáliz y del Verbo, siendo el Cáliz, o Cuerpo de Misterios, una expresión de los tres cuerpos o mecanismos de expresión humana: físico, emocional y mental simbolizados en la base, en el soporte y en la semiesfera de la Copa mística que utiliza el sacerdote en el acto de la Consagración de la Misa. El Verbo viene representado por la Hostia sagrada en forma de círculo que trata de simbolizar a la Divinidad, ya que el círculo es la forma geométrica más perfecta y la que más adecuadamente simboliza el movimiento mágico de la Creación. Utilizando la analogía todo misterio puede serle revelado al inteligente investigador.

Pregunta: ¿Qué entiende usted por fuerzas dévicas, es decir, estas que usted define como “los Moradores del Espacio”?

Respuesta: Entiendo por “Moradores del Espacio” a aquellas energías individualizadas que operando en orden a jerarquías constituyen la Entidad que llamamos Espacio. Estas fuerzas actúan de acuerdo con las ideas que surgen del centro creador que llamamos Voluntad de Dios o, según su universal consecuencia, con las de cualquier centro de vida y de conciencia en no importa qué plano o nivel de la Naturaleza. Se trata de unas energías subjetivas, invisibles y de carácter oculto que mueven con sus actividades el edificio inmenso e inconmensurable de la Magia universal. Es decir, y recordando de nuevo el axioma “La Energía sigue al Pensamiento”, estas energías invisibles, dévicas o angélicas constituyen el principio de ENERGÍA que vivifica el Cosmos absoluto. De la actividad del pensamiento y de la expansión de sus infinitas cualidades surge inevitablemente todo tipo de energía la cual, convenientemente sustanciada mediante un alto proceso mágico o elevada alquimia, determina la creación de toda posible manifestación de forma.

Pregunta: No acabo de ver claro cómo puede producirse esta expresión de formas partiendo de una idea. ¿Puede ser usted más explícito al respecto?

Respuesta: Trataré de serlo, pero le advierto de antemano que mucho de cuanto se ha dicho durante el curso de nuestra conversación esotérica de hoy deberá ser comprendido más por intuición, siguiendo las reglas esotéricas de la analogía, que por simple análisis intelectual.

Tenemos una intención, una idea y una forma en la expresión de cualquier proceso de vida en la Naturaleza. Todo este proceso se realiza en el éter, siendo el ÉTER la parte del Espacio Cósmico dinamizado por la Intención Creadora de la Divinidad. Hay así un aspecto mágico de la Creación que obliga al ÉTER a ensancharse o a contraerse de acuerdo con aquel impulso creador de la Deidad creadora. Siguiendo este proceso una idea cualquiera, de acuerdo con el principio de analogía, “se apropia” de una cierta cantidad de energía, la cual, tal como vimos anteriormente, es de carácter angélico o dévico y constituye una propiedad íntima del Espacio y le obliga, siempre de acuerdo con la calidad de la idea, a “contraerse” o sustanciarse hasta convertirla en una forma objetiva, siendo esta forma el cáliz o vehículo denso de manifestación de aquella idea. Así, de acuerdo con este principio mágico de sustanciación inherente al Espacio, Dios ha llenado y va llenando constantemente de formas objetivas la infinita grandiosidad del Universo.

El ser humano “hecho a imagen y semejanza del Creador”, llena también de formas mediante el impulso creador de sus intenciones y de sus ideas los ambientes mentales, psíquicos y físicos que constituyen los particulares ambientes sociales y familiares en donde vive, se mueve y tiene el ser.


Vicente Beltrán Anglada

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1 Comentario de lectores

19/02/2016

Gratitud por cada mensaje, gratitud por compartir la
Sabiduria Eterna y asi aportar a nuestro despertar.
Gratitud!! O.T.

OLGA TERESA LOPEZ desde Colombia