El Poder y la Responsabilidad...

V.B. Anglada


El Poder y la Responsabilidad del Discípulo frente a la Nueva Era.


¿Qué hay que entender por poder y qué hay que entender por responsabilidad? Ambos extremos constituyen la polaridad en el centro de la cual se mueve el AGNI YOGA. El poder, porque cada discípulo o aspirante espiritual debidamente preparado "recibirá su parte" de las energías incluyentes de Síntesis y merced a ellas podrá realizar algún definido trabajo dentro de su corazón. El poder de la Voluntad superior deberá penetrar silenciosamente en su ser y despertar las células dormidas en cada uno de sus diversos vehículos de conciencia. Este desarrollo celular permitirá a su vez la floración o el despertar de algunos pétalos específicos dentro de cada chacra superior, con el consiguiente fenómeno de "radiación magnética" que acompaña al desenvolvimiento de las virtudes espirituales. Parte de este poder es utilizado por el Morador del cuerpo, técnicamente como alma o conciencia, para redimir la substancia que lo compone, unifica y cualifica. Este proceso de redención consiste simplemente en la introducción de Luz dentro de la materia física, -la cual según puede comprobarse esotéricamente- pierde peso y se libera progresivamente de la atracción terrestre. En una fase intermedia tal ausencia de gravedad determina el fenómeno físico de levitación, el cual puede ser verificado conscientemente por el perfecto Iniciado. En etapas trascendentes, cuando el Alma se ha convertido en la Luz dentro de la LUZ , este fenómeno culmina en aquella trascendente Iniciación denominada de la Ascensión , la cual corresponde a la Sexta Iniciación , tal como la conceptuamos en nuestros estudios esotéricos. Pero, al margen de estas cuestiones, el hecho evidente es que la materia -sea cual sea su grado de densidad- puede ser redimida merced al fenómeno científico de proyección de luz sobre los distintos elementos atómicos, moleculares y celulares que constituyen los vehículos de expresión del Yo superior o Causal. Así, la responsabilidad del discípulo en los inicios de esta Nueva Era será sin duda proveer el dispositivo natural para que las energías de la Luz espiritual, provenientes de los aspectos superiores de la conciencia puedan penetrar sin encontrar resistencia dentro del complejo celular de los vehículos físico, astral y mental. La Luz unificadora, es decir, " la Luz dentro de la LUZ ", proviene del plano búdico y es la representación genuina -hasta donde nos es posible reconocerla- del Amor universal. Se trata de una responsabilidad cuyas raíces inmortales se hallan en el karma del propio Logos planetario -dicho esto con toda reverencia- y en los larguísimos ciclos de integración cósmica de este Bendito Ser, Señor de nuestro mundo, dentro de las profundísimas e indescriptibles interioridades del Logos Solar.

Sin embargo, lo más importante a captar por nosotros en el devenir incesante de nuestra búsqueda espiritual será, sin duda, captar el significado místico y oculto de la Luz como fenómeno de "radiación, transmutación y redención" tres fases de un proceso espiritual que ha de desarrollarse dentro del corazón humano cuando Hércules, el discípulo perfecto, empieza a ser consciente de la responsabilidad inviolable de su trabajo. Esta responsabilidad deviene vital, precisa, objetiva y acuciante al llegar el discípulo a cierto elevado punto de integración cuando la mente, esotéricamente hablando, ha sido iluminada por algún rayo de aquella Luz procedente del plano búdico y permite entrar dentro del corazón algún aspecto definido del Amor universal. Pero, esta Luz, por su infinita trascendencia, no estimula la mente en el sentido de su proyección hacia más elevados y extensos conocimientos, sino que trascendiendo todo saber intelectual, deja atrás el conocimiento humano sobre la Obra de Dios y penetra audazmente en la Obra de Dios, un concepto muy atrevido quizás para la comprensión de los aspirantes espirituales identificados todavía con los aspectos cualitativos de la mente y sus razonamientos acerca de la Verdad espiritual. Deben tratar de comprender dichos aspirantes que ningún razonamiento ni cualidad alguna mental por elevados que sean, podrán darle alguna ligera noción de la Luz y de la Vida que penetra en el corazón, cuando la mente ha quedado vacía por completo de todo su contenido intelectual, y en el devenir de su infinita transparencia ha permitido que toda la Verdad del Cosmos pueda reflejarse en ella.

El Poder, sea cual sea su magnitud, siempre engendra un sentimiento muy íntimo de Responsabilidad, un cambio definido de reorientación magnética y el desarrollo de un dispositivo psicológico especial mediante el cual todas las cosas de la vida aparecen bajo un prisma totalmente diferente de antaño y en el que las situaciones ambientales aparecen como la obra de los hombres y no -tal como se creía en el pasado- como la voluntad despótica de los Dioses.

Así, el karma, con su infinita secuela de hechos y situaciones, empieza a aliarse con la Vida íntima de SANAT KUMARA y no únicamente con la pequeña vida individual envuelta en su "triple vehículo de carne". Se aprende también -tal como es la ley esotérica- a sumergir los pequeños problemas individuales dentro de la gran Vida planetaria y a ser ampliamente consecuente de todos y cada uno de los actos que se realizan en el devenir de la existencia cotidiana. AGNI YOGA es el principio de una serie de cambios decisivos dentro de la vida psicológica del discípulo, la puesta en marcha de un proceso nuevo aunque de orden natural dentro del cual la mente, en su sentido razonador, analítico y discriminativo, deja de actuar preponderantemente dentro de la conciencia para cederle el paso a la luz inmortal de los Altos Lugares conteniendo amor incluyente, sentimiento de unidad y espíritu de alta responsabilidad frente a todos los hechos de la vida manifestada, bajo cuyo mágico incentivo las cosas aparecen bajo un prisma tan distinto de antaño, que bien puede ser aplicada en su máximo significado la conocida frase esotérica de "aquel poder que renueva todas las cosas", a la que se había referido frecuentemente Pablo de Tarso.

Así, AGNI YOGA opera dentro del corazón en forma de poder renovador, siendo este poder el que se halla en la base de todo fenómeno transmutador en la vida de la Naturaleza y el que engendra todos los acontecimientos cíclicos que se suceden en el devenir incesante de las edades. No puede penetrarse en la vida íntima de l a Divinidad a no ser por el AGNI YOGA, la Ciencia del Corazón, sea cual sea el nombre distinto que se le asigne a esta Ciencia del despertar interno. Los Yogas precedentes -y desde el ángulo esotérico sólo son reconocidos los tres que constituyen las grandes etapas raciales de la humanidad- integraron la base, el soporte y el recipiente místico del triple cuerpo de la conciencia, siendo la sagrada Copa en su totalidad el depósito sagrado que ha de contener el Verbo, o los santos misterios de la Vida de la Divinidad , y que se manifiestan en forma de Revelación... AGNI YOGA no opera ya sobre el Cáliz consagrado a la obra de redención, sino que se hace receptor de la fuerza mística del Verbo, siendo este trabajo la responsabilidad del discípulo dentro de su corazón, un trabajo que sólo exige atención y dedicación y no penosos esfuerzos y disciplinas.

Las dificultades del AGNI YOGA aparecen así cuando la mente intelectual se resiste a perder su hegemonía y ofrece a cambio los recursos del entendimiento. Sin embargo, algo es cierto y evidente: la Verdad y la Revelación que la acompaña indefectiblemente sólo pueden manifestarse cuando la mente se ha sumergido por completo dentro de la más absoluta nadencia y se ha "vaciado completamente de sí misma". La resistencia a penetrar dentro de este infinito misterio de soledad la hemos señalado en páginas anteriores, pero hay que insistir en el hecho de que la ausencia de Los poderes cualitativos de la mente no entrañan "aniquilación", sino penetración dentro de la conciencia cósmica. Puede decirse, en orden a estas afirmaciones, que tales etapas de pérdida de la conciencia inferior vienen acompañadas de inenarrables sentimientos de paz y de integridad y que en tanto que la mente parece estar disuelta en el espacio, va desarrollándose dentro del corazón una nueva conciencia de identidad y de Síntesis...

Bien, al llegar a este punto quizás piensen Uds. que utilizo idénticas palabras que las de los antiguos místicos de las distintas religiones de la humanidad, lo cual les inducirá, a lo mejor, a considerar que el AGNI YOGA es un aspecto superior del BAKTI YOGA y no un exponente del tremendo Fuego dinámico que arde en las profundas entrañas de la Vida divina. Debo contestar a esta idea -caso de que sea formulada- que AGNI YOGA, el Yoga del Fuego y el Yoga de Síntesis, ocupa el Centro de un proceso regenerador de las energías planetarias y no hace referencia alguna a las cualidades emocionales por elevadas que estas sean, sino que habla de un mundo de armonía que está mas allá de la mente y que trasciende los habituales sentimientos individuales dentro del Corazón. Utilizo el término "místico" en un sentido muy especial y de elevada trascendencia, tal como el que se refiere a la potencialidad oculta, ígnea y positivamente dinámica que lleva el ser humano a la Liberación.

Marchamos hacia un mundo nuevo de luz, unidad y síntesis que exige ser descubierto y revelado, pero que nunca ha de pretender ser conquistado utilizando las armas habituales de la mente, la lucha, el esfuerzo y el crecimiento intelectual. El intelecto forma parte de un todo unido y no es un fin en sí mismo, pero tal como decía el Maestro "... la mente con todas sus conquistas temporales, tiene su lugar en el mundo d e Síntesis, ya que será el instrumento mediante el cual la revelación, o los frutos de la integración espiritual podrán ser llevados al mundo de los hombres". Tengamos la absoluta certeza que la mente no desaparecerá nunca absorbida por el tremendo dinamismo con que viene envuelta la intuición, sino que aparecerá y desaparecerá, según sea la voluntad y el designio del Pensador, que situado en el centro de las dos orillas de la dualidad humana sabe perfectamente cuando debe o cuando no debe utilizar el eficiente instrumento mental...

Es exigido un cambio de actitud o de conciencia en el alma del discípulo mundial en esta Nueva Era. Hablando en un sentido muy simbólico podríamos decir que los Yogas anteriores iban de la NADA al TODO y que AGNI YOGA, por el contrario, va del TODO a la NADA. Su expresión natural en la línea de nuestros estudios podría adoptar esta significación: de la nada del conocimiento a todo posible conocimiento, un camino que se sigue dentro de una continua e incesante lucha dentro de la complejidad de los opuestos, y de todo posible conocimiento al conocimiento integral, manifestado como intuición y expresado bajo forma de revelación. Utilizando términos esotéricos más radicales, podríamos decir también que el AGNI YOGA va de la voluntad humana o libre albedrío a la Voluntad divina, dejando a un lado la mente individual inmersa en la complejidad de sus discursos y concepciones y adquiriendo la facultad infinita -si pudiésemos aprehender esta idea- de pensar con la Mente de Dios. La totalidad del AGNI YOGA, pese a su absoluta trascendencia, se halla reflejada en esta última frase, aunque extendiéndola en orden a nuestros razonamientos a esta otra de sentir con el Corazón de Dios, la cual nos habla de un Amor incluyente y sin medida que debe ser canalizado a través del corazón humano. La responsabilidad infinita del Hércules, el discípulo perfecto, es precisamente esta de canalizar el Amor de Dios, esencia infinita del Universo y Fuente única de todo Poder reconocido.



Introducción al Agni Yoga
Capítulo 27 - El Poder y la Responsabilidad del Discípulo frente a la Nueva Era
Por Vicente Beltrán Anglada

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