La participación angélica en los rituales mágicos ...

V.B. Anglada


La participación angélica en los rituales mágicos de la iniciación.


Este es un suceso al que esotéricamente se le concede gran importancia, pero que hasta hace muy poco se tuvo en secreto debido a que la mente humana, más atenta al desarrollo de las cosas objetivas que suceden en el limitado campo de las sensaciones, de la sensibilidad emocional y de la mente inferior, quizás hubiese reaccionado de manera indebida a ese tipo de conocimiento y lo hubiese situado sin duda en el área de lo que en lenguaje corriente designamos como milagroso o sobrenatural. Pero, ha llegado el momento de presentar a los Ángeles y a las energías ocultas de la Naturaleza, como los factores básicos de toda posible manifestación en cada uno de los Planos de la Naturaleza. Ya como guardadores del orden cósmico, como agentes especializados en el Arte divino de la Construcción, como amigos inseparables del hombre y de la vida de los Reinos o como emanaciones de la conciencia divina tratando constantemente de establecer contacto con cada ser y cada cosa y como vehículos de acción y participación en los Misterios celestes, los Ángeles son una Energía incondicionada actuando por doquier y estando presentes por orden de jerarquía en cada una de las ceremonias y rituales mágicos mediante los cuales la Vida de Dios, en forma de Misterio espiritual se introduce en el seno de la Naturaleza. Todo cuanto ocurre en la vida es un misterio, una magia que cada ser interpreta de acuerdo con la cualidad espiritual de su vida y la calidad sustancial de sus vehículos de expresión. La evolución de todas las formas de la Naturaleza viene condicionada así por la actividad de las infinitas y diversas jerarquías dévicas o angélicas que intervienen en el proceso evolutivo y constituyen los agentes de vinculación entre las cosas y los seres y entre los seres y la Divinidad.

Es obvio que la Iniciación, que en su esencia es un Misterio, utilice también un Ritual o Ceremonia mágica para que este Misterio pueda transmitirse, revelarse y hacerse comprensible en la conciencia del candidato. De ahí que las razones ocultas que guían la totalidad del proceso deben adquirir para él un significado realmente trascendental, ya que por propia experiencia y no como resultado de algún previo estudio esotérico sabe entonces de la verdadera identidad espiritual del Ángel Solar de su vida y de aquellos otros Ángeles amigos que a través del tiempo le ayudaron en sus pesquisas. La Iniciación, como reveladora de Misterios o de Sacramentos, utiliza una determinada forma de Ritual para crear un sistema de distribución para cierto tipo de energías con destino a los centros etéricos del Iniciado. Estos centros son estimulados hasta el punto de crear dentro de los mismos una misteriosa actividad esotérica reconocida como de "dispersión de agentes dévicos inferiores", quienes son lanzados hacia afuera de los centros por la invasión de una fuerza superior que los desplaza hacia las corrientes de energía del cuerpo etérico y de allí al espacio exterior del cuerpo físico del Iniciado en donde -tal como esotéricamente se dice- "se reagrupan a la anhelante espera de una nueva oportunidad de vida y existencia". Con respecto a las superiores unidades de vida dévica que se introdujeron en los sensibilizados vehículos del Iniciado, sólo puede decirse que provienen de los niveles etéricos superiores del Plano Físico y constituyen agrupaciones de vida solar o espiritual que originan cambios fundamentales en la existencia personal y predisponen la mente, las emociones y las sensaciones físicas a nuevos y superiores estados de armonía, contribuyendo así a la percepción clara y definida de los soberbios Arquetipos raciales que todo Iniciado tiene el ineludible deber de revelar.

La Ceremonia iniciática y cada uno de sus rituales poseen carácter mágico y tienen por objeto llenar el triple Cáliz del Iniciado de "Vida más abundante", es decir, sus cuerpos mental, emocional y físico que hasta aquel momento estuvieron sujetos a la presión del esfuerzo espiritual que desde el interior de los mismos ejercía el Alma o yo interno. Los devas, en varios niveles de actividad y pertenecientes a diversas jerarquías, cooperaron en el proceso iniciático. Algunos para recibir y cumplimentar ciertas órdenes o mandatos de parte del Iniciado a partir de algunos mántrams que el Alma avanzada es capaz de emitir correctamente por medio de su mente, potentemente organizada, como consecuencia de su fina y controlada sensibilidad emocional o a través de las palabras que emite en el mundo físico de las relaciones humanas. Otros devas colaboraron en los esfuerzos del Iniciado brindándole ayuda y prácticas instrucciones. Otros, de elevada jerarquía espiritual, le ofrecieron la visión de los inmediatos Arquetipos que debía realizar en su vida como precursores de su gloriosa actividad iniciática.

Las Ceremonias iniciáticas tienen lugar en determinados subplanos del Plano Mental en lo que respecta a las tres primeras Iniciaciones. Las que les siguen son impartidas en los niveles búdico y átmico del Sistema Solar y en cada uno de tales niveles se hallan las legiones angélicas que "mantienen la expectación mágica del recinto" mediante la pronunciación de cierto tipo de incomprensibles mántrams, misteriosamente vinculados con la vida del candidato, que dichos devas invocan de los éteres cósmicos donde se halla albergado el Misterio de las Edades que constituye la Gran Memoria Cósmica de la Naturaleza.

El Iniciado se hallará siempre, por tanto, en el interior de un recinto familiar y la Iniciación, pese a ser un Misterio sagrado, tiene para él el doble incentivo de lo CONOCIDO que le llega del más lejano pasado y de lo eternamente DESCONOCIDO que en el momento cumbre de la Iniciación va a serle revelado. Hay así un enlace perfecto desde aquel momento entre el pasado y el futuro del Iniciado, el primero para mostrarle la causa de sus antiguos errores, el segundo para desplegar ante su expectante visión la perspectiva magnifica de sus oportunidades de servicio creador. Ángeles de exaltada evolución espiritual le llevan en conciencia hacia el misterioso futuro al cual iluminan con la radiante luz de sus auras y el Iniciado puede percibir entonces con toda claridad y sin posible error cuál ha de ser en lo sucesivo la línea maestra de su acción espiritual y de todas sus actividades en el mundo físico.

En la Ceremonia de la Iniciación, sea cual fuere la calidad espiritual del candidato que ha de recibirla, hay que precisar invariablemente los siguientes factores:

a) EL HIEROFANTE, o Iniciador.

b) Dos Altos Iniciados, cuyo rango espiritual dependerá en todo caso de la importancia de la propia Iniciación.

c) La Jerarquía Espiritual del Planeta, por medio del grupo de Iniciados cuya exaltación espiritual les permite asistir a la Ceremonia y tomar parte activa en la misma.

d) Determinado y escogido grupo de Ángeles de esplendente evolución cuya misión es transmitir energías solares o cósmicas en momentos cumbres del Ritual mágico.

e) Grupos especiales de devas, habitantes de los niveles espirituales en donde tiene lugar la Ceremonia iniciática, que intervienen también directamente en la misma "dinamizando el recinto" e introduciendo energía superior en los centros etéricos del Iniciado.

El objetivo de la Ceremonia y de los Rituales que la acompañan es el de invocar energía cósmica por medio de los agentes dévicos y por el grupo de Ángeles mayores. El Ritual, en todas sus representaciones, tiene como supremo objetivo revelarle al candidato los Misterios del Reino, es decir, nuevas facetas de la Vida de la Divinidad que dejan entrever los Arquetipos de la Naturaleza que han de ser revelados o sustanciados y la parte que el Iniciado puede tomar en la manifestación de los mismos. Los Ángeles, hay que insistir mucho sobre este punto, establecen una mágica sintonía entre tales Arquetipos y la conciencia del Iniciado y proyectan poderosamente la visión de los mismos dentro de su cerebro, a fin de que ya jamás puedan ser olvidados en la vida personal, a pesar de las crisis y dificultades kármicas presentes hasta el último momento, aquellas sagradas reglas y divinas instrucciones.


Considerada la Iniciación desde un ángulo profundamente científico puede ser comparada al misterio de la Electricidad y revelada de la siguiente manera:

a) El HIEROFANTE, es el representante genuino de la LUZ en todos sus posibles voltajes.

b) Los Dos Iniciados que apadrinan al Iniciado, constituyen los polos positivo y negativo que producen la LUZ diferenciada en su mágico equilibrio y reducen la extrema tensión de la LUZ que irradia o transmite el HIEROFANTE.

c) El INICIADO, o el Candidato a la Iniciación, es el receptor de la Luz diferenciada. la bombilla que se enciende cuando los polos positivo y negativo manejados sabiamente por los Dos Adeptos o Iniciados establecen contacto en su cuerpo causal.

Viendo el proceso iniciático desde el ángulo angélico puede ser apreciada idéntica manifestación, por cuanto el grupo superior de Ángeles constituye el polo positivo de la LUZ que transmite el HIEROFANTE y el grupo de devas del nivel en donde la Iniciación tiene efecto constituye el polo negativo de dicha LUZ. El resultado será en todo caso de Iluminación al coincidir el entero proceso en los vehículos sutiles del Iniciado, siendo la Iluminación la expresión santificada de la luz que se introduce en los mismos y los dinamiza a extremos indescriptibles.

La correcta audición de las PALABRAS o de los ECOS COSMICOS que hieren los oídos del Iniciado tiene relación con la ley de vibración que rigen la construcción del Universo, siendo el AUM solar (*), oído en los planos superiores y repetido incansablemente por los Ángeles, el que le permite al Iniciado la percepción clara de los mágicos destellos del Verbo y la perfecta audición de la NOTA o mántram específico mediante el cual le será posible en lo sucesivo establecer consciente contacto con su Ángel Solar o con su Mónada espiritual, según sea la calidad de la Iniciación que se está recibiendo. Es también el Sonido invocativo al que responden los Ángeles superiores de los Planos Mental, Astral, Físico y las numerosas huestes dévicas que construyen las estructuras sustanciales de todos los vehículos de manifestación.

La transmisión de la energía cósmica a los vehículos sutiles del Iniciado por medio del Cetro iniciático que sostiene el HIEROFANTE es también una actividad angélica. Las corrientes de energía son siempre expresiones divinas que los Ángeles incorporan a Sus Vidas y les prestan el movimiento de acción y comunicación. Por ejemplo, la electricidad cósmica que maneja el Hierofante y que los dos Adeptos que asisten en la ceremonia iniciática descomponen en sus dos aspectos positivo y negativo antes de incidir en el cuerpo causal del Iniciado, constituyen una FUERZA que los Ángeles canalizan, dirigen y proyectan. Podemos decir, por ello, que los Ángeles en todas sus posibles jerarquías constituyen el movimiento de la Luz, el elemento de comunicación que regula la velocidad de la misma o su voltaje en la vida de la Naturaleza. Es así posible que las formas subsistan según su grado de receptividad, pues ninguna forma recibirá más velocidad o más voltaje de luz que aquella que pueda realmente contener. De ahí que todo
sea una Ceremonia o un Misterio iniciático en la vida de la Naturaleza que cada ser y cada cosa reciben de acuerdo con su ley y sus necesidades. Los Ángeles en todas sus posibles manifestaciones y grados de evolución saben más del misterio iniciático que los propios seres humanos, pues si bien éstos van avanzando progresivamente hacia la Iniciación, los Ángeles son la propia ley que regula la Iniciación, dado que constituyen el alma mística de la Ceremonia y son aquella parte indescriptiblemente maravillosa de la Divinidad que responde con obras de amor a las súplicas o invocaciones de todo lo creado.

Queda mucho por decir todavía acerca de la Iniciación y la parte que los Ángeles toman en sus Rituales y Ceremonias, pero con lo dicho habrá suficiente para situar a las Jerarquías angélicas en el lugar que les corresponde en la expresión maravillosa de aquella mágica liturgia que tiene como centro de inspiración a la propia Divinidad y como recinto iniciático a la totalidad del Universo.


(*) OM MANI PADME HUM, es el más sagrado de los mántrams conocidos. Cada sílaba de esta frase tiene un significado oculto y está relacionado con las Siete Jerarquías Angélicas del Universo. El OM solar y el AUM de la manifestación cíclica son solamente aspectos de este Mántram original.



Vicente Beltrán Anglada

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1 Comentario de lectores

12/12/2020

Muchas gracias por esta fascinante y enriquecedora explicación acerca de las huestes angélicas y la ceremonia de iniciación.

Laura desde Argentina