Las Líneas Maestras de la Acción.

V.B. Anglada


AGNI YOGA, aplicado a la vida individual, constituye un Poder ilimitado que trata de expresarse a través de la triple personalidad del discípulo. Constituye, por tanto, una triple línea de convergencia espiritual dentro del corazón y trabaja allí, silenciosamente, estimulando el Fuego creador dormido desde el principio de las edades. La triple línea ha de convertirse allí en una sola línea de poder superior y por medio de ella ha de recorrerse aquel camino interno, "no hollado por pie alguno", que constituye la gran aventura de Síntesis.

En el centro del Santuario místico de su corazón deberá encontrar el discípulo la base de sus futuras actividades, unas actividades que serán regidas por motivaciones internas y no por simples impulsos externos. En el devenir incesante de la evolución todo verdadero investigador esotérico deberá enfrentar el dilema de este doble Camino, el de las motivaciones más íntimas y trascendentes y el de los apremiantes deseos o impulsos variados que surgen de la reacción de los vehículos físico, astral y mental al enorme empuje de la Vida de la Naturaleza. Este enfrentamiento lo definió exactamente Cristo en sus respuestas a los fariseos: "Dad a Dios lo que sea de Dios y al César lo que sea del César". Me pregunto, sin embargo, si no le damos todavía demasiadas cosas al César de nuestra vida manifestada y muy pocas al Dios interno.

Hay que tener en cuenta al respecto, que la liberación espiritual y el consiguiente proceso de redención material que la acompaña, presupone la introducción de luz dentro de la substancia que compone cada uno de los vehículos de manifestación cíclica, siendo esta tarea la más importante a realizar por cualquier caminante espiritual a la búsqueda de los tesoros del Reino. Siendo la más importante exigirá, sin duda, la máxima responsabilidad de nuestra parte ya que, tal como es la norma del discípulo, ..."hay que buscar primero el Reino de Dios, pues lo demás nos será dado por añadidura". Es interesante comprobar a medida que nos vamos introduciendo en las profundas interioridades del Yoga, como las palabras del Cristo adquieren un nuevo, más amplio y positivo significado y se van haciendo mas comprensibles y de actualidad como "fórmulas dinámicas de resolución" y no como simples ornamentos místicos de una fe que no resiste la prueba kármica con la cual ocultábamos a veces el profundo desconocimiento que teníamos de la moral individual, social y universal...

Bien, nuestra línea maestra de acción dentro del AGNI YOGA ha de extenderse lógicamente por las desconocidas avenidas que conducen a un Reino totalmente desconocido, pero dentro del cual -lo sepamos intuitivamente- se manifiesta en todo su esplendor la substancia de la Luz inmortal que preside el orden del Universo. Para comprender el misterio que encubre este Reino desconocido deberemos pasar del coloquio al soliloquio y de ahí al absoluto silencio, un silencio que no diciendo nada aparece en forma tan misteriosa y extraña a nuestros habituales sentidos de percepción que parece revelarlo todo.

El miedo que engendra en nuestro ánimo la presencia de lo extraño, de lo oculto o lo desconocido es el primer escollo a salvar para los practicantes del AGNI YOGA, el primer dilema a resolver en el devenir del gran Camino que conduce a Síntesis. AGNI YOGA ha de actuar aquí como Fuego de Resolución y el discípulo ha de aceptar la prueba del silencio como una norma natural de vida, la cual no excluye naturalmente -y hay que ser muy concretos sobre este punto- la amabilidad en el trato social, pues no hay que confundir el silencio interior con el simple silencio de palabras dentro de un mundo en donde la palabra es el medio normal y natural de relación y comunicación.

Lo que si hay que buscar es la palabra correcta que ahuyenta los impertinentes ruidos que acompañan corrientemente a la palabra, unos ruidos llenos de animosidad, críticas hirientes y frecuentemente mal intencionadas. Es a estos ruidos acompañantes de la palabra humana y de los cuales debe desembarazarse el practicante del AGNI YOGA a los que seguramente hacia referencia Cristo cuando dijo, "en el día del Juicio (el día de la gran Oportunidad espiritual y no el de la Muerte del Alma) os serán tenidas en cuenta hasta vuestras inútiles palabras". Démonos cuenta al respecto que la palabra -sea cual sea su cualidad- es expresión de un poder oculto que una vez revelado se convierte en el Verbo. Así, de la misma manera que cuidamos nuestras actitudes sociales, deberíamos prestar una gran atención a nuestra palabra hablada.

Podríamos decir -técnicamente hablando- que hablamos demasiado, lo cual esotéricamente constituye un gasto excesivo de energía y un consumo inmoderado de la Fuerza del Verbo contenida en nuestro interior. En AGNI YOGA se aconseja hablar sólo lo justo y necesario, pues el hábito de aprovechar correctamente los recursos mágicos de la palabra, ayuda a penetrar en el reino místico del silencio espiritual. Además de hablar poco, deberíamos tratar de hablar bien, ya que la elegancia del lenguaje es siempre un exponente de la cultura espiritual del Ego.

Lo mismo podría decirse con respecto al hablar con conocimiento de causa, pues de poco o de nada nos serviría un lenguaje lleno de elegantes conceptos si estos careciesen de contenido interno y de motivaciones realmente ocultas y trascendentes. Si a este hablar con conocimiento de causa le añadiésemos la cualidad de discreción, es decir, de cómo y a quién hablar, tendríamos ya en nuestro haber los cuatro pilares sobre los cuales descansa la fuerza creadora del Verbo y nos sería más fácil proyectar las energías individuales desde el centro místico del corazón.

No me extenderé sobre estos razonamientos que considero muy sabidos por Uds., pero sí debo insistir en la necesidad de que sean considerados como los preliminares de la magna obra que deberemos realizar en nuestra vida, para que repercuta directamente dentro del corazón y lo vaya preparando para la gran empresa espiritual del silencio que ha de conducirnos al misterio de soledad individual al cual hicimos referencia en varias partes de esta INTRODUCCIÓN AL AGNI YOGA. Unida a este trabajo preliminar y compañera inseparable del mismo se halla para el discípulo la alta tarea de observación profunda e inteligente de todo cuanto ocurre dentro y fuera de sí en el constante devenir de su absoluta tarea kármica, sabiendo por anticipado que sus actividades -aún a pesar de contener todavía inevitables errores y contradicciones- forman parte de una Volunta d superior de la cual prácticamente no sabe nada, pero hacia la cual se siente irresistiblemente proyectado.

Lo ideal en nuestros ejercicios naturales sobre el AGNI YOGA -no me atrevo a llamarles disciplinas- es no ofrecerle resistencia a esta actividad superior de la cual extraemos la potencialidad dinámica que impulsa cada una de nuestras actividades naturales. La resistencia -sea cual sea el nivel en donde sea ejercitada- reporta siempre un sin fin de dificultades de orden psicológico que prolongan los efectos kármicos en vez de eliminarlos. En el AGNI YOGA, y tras este obligado periodo de contención de las tendencias instintivas del ser que le inducen a ser antisocial, el discípulo aprende a ser dúctil como el agua, que siendo en su estado natural un líquido, igualmente puede adquirir la solidez del hielo como la sutilidad del vapor, siendo las condiciones ambientales del frío o de calor las que producen tales estados.

Hay una gran enseñanza para nosotros al considerar la adaptabilidad del agua que en estado natural se amolda perfectamente a todas las vasijas capaces de contenerla... De la misma manera el discípulo deberá aprender progresivamente y sin otro recurso que su comprensión natural, la técnica de la adaptación, la cual no implica una sumisa transigencia frente a las condiciones operantes en el medio ambiente. La transigencia indica siempre rigidez mental, temor a la inseguridad y apego a las posesiones materiales, las cuales, en su conjunto, es decir, mentales, emocionales y físicas determinan el conglomerado kármico que llamamos los ambientes y las condiciones sociales.

Sin embargo, hay que tener presente que adaptarse en forma suave y natural y libres del espíritu de transigencia, exigirá del discípulo una profunda y sostenida atención, una atención tan serena y al propio tiempo tan exquisitamente vigilante que le permita llegar a la raíz de todas las cosas, los hechos y las circunstancias que la vida social e individual somete a su consideración, sin que su mente ni su corazón se sientan adheridos ni condicionados... El principio del desapego, al cual hace especial referencia la técnica del AGNI YOGA, puede ser aplicada aquí en toda su profunda significación, ya que en sus mágicas expresiones se halla la base del silencio místico que lleva progresivamente el corazón del discípulo a explayarse en lo eterno.


Capítulo 28 - Las Líneas Maestras de la Acción
Introduccion al Agni Yoga
Por Vicente Beltrán Anglada

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1 Comentario de lectores

10/04/2013

Maravilloso! Mil gracias Trabajadores de la Luz por traernos la Luz de la iluminación del maestro Beltrán Anglada

Lili desde Argentina