Laya Yoga II. Kundalini.

V.B. Anglada


c) La progresión mística del fuego

Hemos tratado de explicar a grandes rasgos el proceso de la ascensión mística del Fuego de Kundalini, el cual ilustra convenientemente el Principio de Analogía, sobre el Mito del jardín del Edén y de la serpiente que asciende por el Árbol del conocimiento del Bien y del Mal (el principio de Discernimiento y de Libre Albedrío), que tienta a Eva (el principio femenino del ser humano), la cual, a su vez, tienta e incita a Adán (el principio masculino), provocando "por fricción" la ascensión del Fuego de Kundalini por el interior del Árbol de la Vida, de la columna vertebral, verdadera savia ígnea, vivificando todo el sistema de la evolución planetaria.

El Mito del Edén era simbolizado anteriormente en otras descripciones místicas que datan de la más lejana antigüedad, por una serpiente de dos cabezas enroscada a un Árbol que daba frutos de Sabiduría, simbolizando esta serpiente la doble naturaleza del ser humano, representada en la doble corriente de Fuego que opera en su interior, o sea, Ida y Pingala, enroscada alrededor del Árbol de Susumma. El símbolo del Caduceo de Mercurio es todavía más ilustrativo; la serpiente de dos cabezas o la doble serpiente en este caso, el incidir en lo alto del Caduceo se transforma en dos alas, simbolizando aquella elevada etapa mística en la cual el Fuego de Kundalini rebasando las fronteras de la vida humana, se propaga hacia el Cosmos Absoluto.

Esta etapa de liberación total del Fuego de Kundalini marca el destino inenarrable de los Adeptos, los frutos maduros de la evolución humana; Aquellos que realizaron el proceso místico de la Ascensión y verificaron en sí mismos la eclosión del más grande de los Misterios, al unificar en un sólo centro de Fuego Solar, el Fuego del Cielo, Fohat y el de la Tierra, Kundalini. En lo que respecta al Universo en su total expresión, Fohat viene simbolizado en la serpiente Pingala y Kundalini en la serpiente Ida, siendo el Fuego Solar, el que corresponde a este Universo de Segundo Rayo, el Susumma por donde asciende todo tipo de Fuego equilibrado y redimido de la Naturaleza buscando la Gloria de la manifestación Divina.

La alusión directa al Fuego de Kundalini como ejecutor de la Voluntad de la Mónada, nos ilustra sobre un punto generalmente pasado por alto aún en los altos estudios sobre el Yoga y es que la evolución de un "chacra", irradiando una especie particular de energía monádica, determina la invocación mística del Fuego de Kundalini, la Fuerza Madre de la Naturaleza, por el desarrollo natural de este centro, llegando así a la conclusión, no sólo desde el ángulo puramente esotérico sino también por la evolución de un razonamiento lógico de que el proceso de expansión del Fuego no se halla solamente en la cualidad mística y ascendente de Kundalini.

Hay que tener en cuenta, principalmente, el proceso de desarrollo de los chacras (puntos de especial interés meditativo para el Ángel Solar en un momento dado), los cuales en la línea de su particular evolución invitan al Fuego dormido de la Materia para que se despierte de su profundo letargo y ascienda en forma de serpiente ígnea a lo largo de la columna vertebral, haciendo vibrar el contenido de su canal Susumma. Ha de ser comprendido pues, que no es el Fuego en sí el elemento que desarrolla los chacras sino que son los propios chacras, vitalizados y purificados mental y espiritualmente por el Observador Silencioso de nuestra vida, la Mónada Espiritual por medio del Ángel Solar, desde el centro mayor de la cabeza, los que realizan el proceso de ascensión de Kundalini en busca del Fuego de Manas.

Es posible apreciar así que la evolución mística del Fuego, su ruta ascendente a través de los canales etéricos de la columna vertebral, no debería realizarse por el acto de voluntad o de autoridad sino siguiendo un proceso rítmico de ordenación cíclica determinado por el curso de la evolución individual. Pretender lo contrario, tratar de despertar prematuramente la actividad de Kundalini, constituye un grave riesgo que deberían evitar todos aquellos que anhelando acelerar el proceso de expansión de sus vidas anhelantes y sin contar con la adecuada preparación o purificación, se entregan a prácticas y disciplinas en relación con el desarrollo de los centros que, tarde o temprano, tendrán para ellos fatales consecuencias.

El poder místico de la "Serpiente del Edén", su terrible Fuego y su cualidad tentadora, si es que podemos expresarnos así, sólo debería actuar a partir de un estado de conciencia espiritual plenamente establecido, con un claro sentido de valores morales y un conveniente control de la vida personal. Hay que reconocer, en todo caso, que lo que decide el éxito del proceso no es el intenso deseo, ni aún la propia voluntad, sino el luminoso camino que señala el curso sereno de la evolución. Hay que comprender asimismo que la necesidad imperiosa de incorporar al proceso evolutivo individual la cualidad liberadora del Fuego, se despierta oportunamente en el aspirante espiritual. Generalmente siente un gran vacío en su vida, se siente como inmerso dentro de un indecible período de soledad, ya sea mental o emocional pero de tal naturaleza que ningún ser o cosa alguna de la vida son capaces de llenar.

Sólo el Fuego que arde en las entrañas vírgenes de la Materia y que actúa a manera de "Amorosa Madre", puede llenar este vacío y paliar el dolor profundo de aquella augusta soledad y colmar su existencia, tal como corrientemente se dice, con los Dones del Espíritu Santo..., siendo Kundalini, naturalmente invocado, el Dispensador de los Mismos.

La Serpiente de Fuego asciende así "hacia las Alturas, ocupando progresivamente los centros inferiores, convenientemente redimidos de sustancia material de baja vibración y, tal como se dice en algunos tratados místicos cristianos, "el Fuego Creador quema las últimas escorias". Esta actividad redentora determinará el surgimiento de nuevas necesidades de expansión dentro de la naturaleza psicológica del ser humano y consecuentemente se producen dos importantes hechos:


1. La vida humana se hace más potentemente invocativa. El Fuego de Kundalini, al llenar con la expansión de su corriente ígnea el "vacío" de un chacra determinado, correspondiente al proceso normal y natural, permite a este chacra (es decir, a las innumerables vidas menores que lo constituyen) emitir su propia voz, su propio sonido y reflejar al propio tiempo en el éter un color muy definido, el que le corresponde dentro de la gama de colores de la Naturaleza.

2. Tales colores y sonidos afectando los éteres, atraen una especie particular de Devas, expresando un aspecto evolutivo superior de nuestro planeta, los cuales, a través de los "nadis" (el aspecto etérico del sistema nervioso) y a partir del desarrollo natural de ese centro, "detienen transitoriamente el poder ascendente del Fuego" y, al propio tiempo, ponen en incandescencia los filamentos requeridos dentro de la línea estructural de los nadis, poniéndolos en contacto con los que están enlazados con el centro etérico superior, estableciéndose así un campo magnético de carácter ígneo que obligará al aspirante espiritual a realizar un nuevo esfuerzo que, a su vez, creando un "vacío" en el interior de aquel centro convenientemente purificado, invitará o invocará una más elevada ascensión del Fuego de Kundalini.


d) El sistema nervioso, los nadis y los centros

El Fuego, en todas sus posibles expresiones, desde el puramente físico que se obtiene por fricción al espiritual más elevado que se manifiesta como electricidad pura (un tipo de electricidad que escapa por completo a la más elevada y sagaz concepción científica), es el único "disolvente universal", esencia de la verdadera Alquimia por el que suspiraron y lucharon los filósofos, místicos y esoteristas de todos los tiempos. En la expansión de su "poder radioactivo" se fundamenta aquella actividad científica que constituye Laya Yoga o Ciencia de los Centros, que determina la "incandescencia" de los nadis en forma natural y racional. Hay que reconocer, por lo tanto, que es esta evolución natural y racional la que determina el desarrollo de los centros, el cual consta de dos fases consustanciales.

a) La previa incandescencia de los "nadis" dentro de un sostenido ajuste psicológico y nervioso.

b) La incandescencia del "botón central" o punto invocativo del Fuego superior en cada chacra, lo cual determina la etapa de “incidencia" o de fusión con el Fuego ascendente de Kundalini.

El proceso a seguir es muy simple, como lo son en esencia todas las cosas de la vida. En las etapas inferiores de desarrollo espiritual la energía que circula por los "nadis" es de tipo nerviosa, como una exacta reproducción del sistema físico cerebro-espinal. No circula Fuego por los mismos sino una sustancia nerviosa de tipo más sutil a la conocida pero que todavía, tal como puede leerse en el "Libro de los Iniciados",”…la sustancia del pecado o del Karma…” En estas condiciones, el Fuego no puede ascender debido a que los sutiles filamentos se hallan obstruidos por aquella sustancia, creando así una verdadera salvaguarda de los centros, un fruto todavía inmaduro en el árbol de la humana evolución.

En la evolución intermedia, la más corriente dentro de la humanidad, se observa dentro de la línea de proyección de los nadis, ciertas partículas de Fuego que tratan de abrirse camino hacia un determinado centro, el que corresponde a la línea de evolución natural.

En los aspirantes espirituales, que no se esfuerzan por ejercitar poder alguno sobre los centros (obrando así muy cuerdamente), el Fuego y la sustancia nerviosa se hallan debidamente equilibrados y compensados. La vida psicológica realmente consciente empieza a regir el proceso.

En los discípulos de cierta elevación espiritual y en algunos Iniciados, el Fuego va eliminando la sustancia nerviosa, diluyéndola progresivamente en el éter, poniendo así en incandescencia la línea de nadis correspondientes a su particular proceso de desarrollo y dando lugar a que el Fuego penetre paulatinamente en los centros requeridos, como base de un profundo despertar interno de carácter iniciático.

Hay, finalmente, el caso de los altos Iniciados y Adeptos de la Jerarquía planetaria, cuyos nadis y centros etéricos (en el caso de que utilicen cuerpos físicos) son recipientes altamente sensibles y perfectos para el Fuego de Kundalini y utilizan la fuerza expansiva de éste para producir la unión o fusión con el Prana Solar, con lo cual aseguran la supervivencia o continuidad vital del planeta Tierra, como Morada de un Dios o Logos Planetario.

Vean en el desarrollo de este proceso natural, un perfecto sincronismo de los Fuegos actuantes dentro y fuera del ámbito Físico planetario y traten de imaginar el desarrollo o ascensión de Kundalini, como el resultado de una unificación de los otros dos Fuegos superiores de la Naturaleza, el de Manas, regido por los poderosos Devas del Quinto Plano de nuestro Universo y el de la Mónada espiritual en su propio plano de manifestación, que es de naturaleza misteriosamente eléctrica y que se expresa como Fohat.

Por todas la razones antes descritas, se aconseja esotéricamente a todos los aspirantes espirituales que dejen que el Fuego cumpla su misión purificadora en forma natural y sin utilizar ninguna disciplina de desarrollo que a la larga ha de resultar perjudicial, ateniéndose, por lo tanto, a las sagradas leyes de la ética y la moral y considerando el Laya Yoga como el verdadero Sendero de Cumplimiento Universal. Este Sendero viene caracterizado, a la vista del perfecto observador esotérico, por "el nivel alcanzado por el “Fuego " dentro de la economía de los centros, pues allí donde Kundalini se halla detenido -simbólicamente hablando- se puede catalogar la exacta medida de evolución espiritual del ser humano, el límite de sus posibilidades espirituales en un momento dado del tiempo y el punto de partida para un nuevo logro interior del proceso evolutivo.

Reconozcamos pues, ya con carácter definitivo, que es siempre la Voluntad de Dios, expresándose en la magnitud de Su proceso universal a través de cualquier ser humano por medio de la Mónada espiritual, la que debe regir el proceso de expansión del Fuego creador y vitalizador de la Naturaleza y no nuestra pequeña voluntad personal, tan predispuesta a extravíos y equivocaciones. Este reconocimiento sincero y lleno de humildad constituirá la garantía perfecta de una vida más amplia y más profunda, correctamente orientada hacia la resolución del gran Misterio de la Vida de Dios, latente en cada una de las partículas de nuestro ser.


# Analogías sobre cuanto ha sido tratado en este capítulo

Canal Ida - Aspecto Yin - Naturaleza femenina
Canal Pingala - Aspecto Yang - Naturaleza masculina
Canal Susumma - Equilibrio Yin-Yang - Naturaleza andrógina


- - - - Color - Naturaleza - Relación

Ida - Carmesí - Astral - Lunar
Pingala - Amarillo intenso - Mental - Solar
Susumma - Azul intenso - Búdica - Las Constelaciones



En el Hombre Pingala se halla localizado en el lado derecho.
En la Mujer Pingala se halla localizado en el lado izquierdo.
Consecuentemente:
En el Hombre Ida se halla localizado en el lado izquierdo.
En la Mujer Ida se halla localizado en el lado derecho


Hay, pues, una reorientación muy definida en orden a la ascensión de Kundalini en lo que respecta a los cuerpos masculino y femenino. En todo caso, lo que pretende la naturaleza en el ser humano, prescindiendo de la situación de los canales que regulan la distribución del Fuego, es el establecimiento de un perfecto equilibrio entre la distinta polaridad para que se llegue progresivamente a aquel Arquetipo de perfección humana cuya expresión característica será naturalmente el Ser Andrógino, el cual surgirá del perfecto equilibrio del "par de opuestos" que rigen el proceso de la vida manifestada o del equilibrio del Fuego Creador, manifestando así en espacio y tiempo las cualidades divinas de una naturaleza redimida.


# Relación de analogía entre rayos y planetas sagrados

Planetas sagrados - Rayo - Planetas no sagrados - Rayo

Vulcano - 1º - Marte - 6º
Mercurio - 4º - Tierra - 3º
Venus - 5º - Plutón - 1º
Júpiter - 2º - Luna (velando un planeta) - 4º
Saturno - 3º - Sol (velando un planeta) - 2º
Neptuno - 6º
Urano - 7º


El cuerpo etérico del ser humano corriente en el momento actual, aún cuando son previsibles muy importantes cambios en su estructura etérica por efecto de la creciente influencia de Shamballa (el centro más inclusivo del planeta) y a la actividad de los Rayos que condicionan las Razas, las Eras, cada uno de los Reinos de la Naturaleza y las distintas civilizaciones planetarias, tiende hacia una evolución superior. El orden en que por analogía aparecen los centros, los Rayos y los planetas en el hombre medio, por el cual los Responsables del Planeta catalogan el estado evolutivo de la Humanidad en un momento histórico del tiempo, es el siguiente:


# Centros - Rayos - Planetas

Coronario - 1º - Plutón
Ajna - 5º - Venus
Laríngeo - 3º - Tierra
Cardíaco - 2º - Sol
Plexo solar - 6º - Marte
Sacro - 7º - Urano
Base columna vertebral - 1º - Plutón


Con respecto al cuerpo etérico de los Iniciados y los Discípulos muy evolucionados, el orden de distribución de las energías planetarias y de los Rayos sufre importantes modificaciones provocadas por la creciente influencia de la Mónada espiritual (en estrecha vinculación con el Centro Shamballa) y, excepto un sólo planeta, Plutón, todos los demás planetas son de carácter sagrado. Vean, por favor, esta analogía:

# Centros - Rayos - Planetas

Coronario - 1º - Vulcano
Ajna - 5º - Venus
Laríngeo - 3º - Saturno
Cardíaco - 2º - Júpiter
Plexo solar - 6º - Neptuno
Sacro - 7º - Urano
Base columna vertebral - 1º - Plutón


En el cuerpo etérico del Adepto en encarnación física deberemos suponer, lógicamente, que toda la energía que se expresa a través del mismo, o de Sus Centros etéricos, proviene de planetas sagrados. El planeta que sustituye a Plutón es uno, todavía no revelado objetivamente en el Sistema Solar, aunque plenamente activo en los niveles ocultos, y trasciende la más aguda y penetrante visión espiritual, ya que todavía se halla "místicamente velado por el Sol".

Extrañará, sin duda, no ver incluido el Cuarto Rayo en la expresión de la energía solar actuando a través de los distintos planetas, sagrados o no, sobre los centros etéricos de los seres humanos. Esto queda debidamente explicado por el hecho de que el Cuarto Rayo es el Rayo de la propia Humanidad, considerando a ésta como un centro etérico en el Cuerpo del Logos Planetario o de Su expresión etérico-física, Sanat Kumara. Este Rayo es, pues, omnipresente y omniactuante sobre el Cuarto Reino o Reino Humano y actúa incesantemente sobre todos y, cada uno de los centros etéricos distribuidores de energía, de la misma manera que el Quinto Rayo, en un aspecto superior y trascendente es omnipresente y omniactuante en relación con el Centro planetario de la Jerarquía, el cual está misteriosamente conectado con el planeta Venus, cuyo Logos Planetario pertenece al Quinto Rayo.

Esto les explicará hasta cierto punto la identidad kármica de este Logos con el Señor de nuestro Mundo, Sanat Kumara", así como la misteriosa vinculación del Quinto Reino de la Naturaleza(*1) con el Sagrado Esquema de Venus, con el Quinto Plano de la Naturaleza divina y con el Plano Mental Cósmico. Aplicando correctamente la analogía, las cosas más difíciles y aparentemente más misteriosas y lejanas, pueden ser debidamente comprendidas, al menos en sus implicaciones más cercanas y asequibles a nosotros. Como siempre hemos tenido interés en señalar, no hay que temer el ampliar constantemente nuestra conciencia mental en dirección a las más insondables perspectivas. Es precisamente así como se crece en el mundo esotérico y como nuestro ser se explaya en los mares del Infinito.


(*1) Jerarquía Planetaria o Gran Fraternidad Blanca.



V.B.Anglada

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