Acuérdense que mi palabra es simple.

Varios/Otros


Creemos necesario transcribir la sesión, ya que nos solicita una tarea, que todos nosotros podemos ayudar a realizar.

Elizabeth: ¡Está Jesús!

Andrés: ¿Quién te dijo que era Jesús?

Elizabeth: Él.

Andrés: Gracias, Jesús, por presentarte hoy. Me imagino que si tú quisiste venir, sin que te invocáramos, es porque algo nos quieres decir.

(Pausa)

Elizabeth: Lean mi palabra; acuérdense que mi palabra es simple, y esto es lo que ustedes tienen que recalcar, especialmente a los niños que están en la etapa de instrucción religiosa. Deben inculcarle a todos los que tengan niños a su alrededor el estudio simplificado de todas mis lecciones, sin entrar en análisis ni en teorías muy engorrosas.

Simplemente, la palabra más sencilla que yo difundí entre mis discípulos y que a veces ha sido trastocadas o tergiversada. Les pido que estas instrucciones traten de difundir entre la gente que a ustedes los rodea, a vuestros amigos o conocidos con niños en su casa o escuela. Por favor, se los ruego, a ustedes la gente los escuchará. Necesito que cada día más, entre la juventud y la niñez, se difunda mi palabra para defender esta tierra de las malas ideas o malas intenciones. Ya saben, no tiene que ser complicado, lo más simple que encuentren entre la literatura que explica mi palabra.

Andrés: ¿Eso está en la Biblia, en el Nuevo Testamento?

Elizabeth: No necesitan recurrir a biblias o a libros muy complicados o muy difíciles para hacer entender a los niños. Busquen o consulten donde se encuentran pequeñas obras relacionadas con mi vida y mi palabra. Cuanto más simples sean, mejor. Los mayores pueden recurrir al Nuevo Testamento, pero para los niños tiene que ser una enseñanza simple, que pueda ser por ellos comprendida y analizada.

Andrés: Te pido que nos ayudes en esta búsqueda o encuentro de esta literatura.

Cuando estemos frente a los libros apropiados, danos la indicación de que esos son.

Elizabeth: Tú, que tienes niños pequeños, concéntrate con ellos, aunque sea una vez al mes o a la semana, y con ellos conversa de mi obra. Trata de confirmar lo que ellos han aprendido en su escuela o lugares donde les enseñan religión. Si tienen una reafirmación en la casa y una conversación analítica de mi palabra, ellos mejor la comprenderán y, a su vez, ellos podrán formar grupos en sus cursos o con sus compañeros para difundir la palabra de Dios. Traten de formar grupos entre los estudiantes para que mi palabra se conozca con sencillez y facilidad. Así, la juventud evitará desviarse por caminos errados que a nada bueno los conducen. A cada uno de los que lean mis instrucciones los respaldaré, estaré personalmente con mis mensajeros protegiéndolos y enviándoles luz para que ayuden a difundir mis ideas.

“Yo sé que esto que te estoy diciendo es nuevo para ti, no te sorprendas; tú puedes ayudar y formar colectividades entre los niños de colegio. Que cada uno vaya difundiendo lo que ha comprendido de mi palabra; así como ellos juegan, discuten diferentes temas, se concentran a conversar de deportes, de películas o programas televisivos, bueno sería que en algún momento se sentaran a conversar sobre mi enseñanza. Primero lo encontrarán ridículo, pero al fin verán la ayuda que les presta.

Esto evitará que estos niños caigan en drogas u otros elementos nocivos para su entendimiento. La gente joven dañada por las drogas muy difícil sacarlas es, y muy poca ayuda prestarán a la humanidad, más bien ayudarán a su destrucción paulatina. Estos grupos pequeños de niños elegidos serán los que podrán orientar más adelante a la humanidad. Ustedes encargados están de ayudarme a realizar esta obra. Ustedes y tú, Andrés, que tienes compañeros o gente como tú que tienen niños, transmítanle este mensaje de manera que ellos lo puedan hacer con sus pequeños. Cuando más joven es el espíritu, más receptivo está a una instrucción que viene de sus padres. No solo la enseñanza del colegio ellos aceptan, muchas veces en la clase piensan en otra cosa o no prestan atención; pero si tú haces un pequeño grupo en tu casa y vas difundiendo esto, mucho más provechoso para ellos será, y más se les grabará en su mente. Muchas tareas te hemos dado, perdona que te hayamos también elegido o tomado para esta nueva misión que no sospechabas.

Andrés: No me molesta; al contrario, tú sabes que este último tiempo he estado más cerca de ti de lo que he estado antes, te palpo mucho más cerca y pienso más en ti.

Elizabeth: Tú eres como un símbolo para tus hijos, ellos te tienen mucho respeto y mucha confianza; por lo tanto, si les conversas de estos temas, ellos te escucharán y lo creerán, y te ayudarán a trabajar en ellos.

Andrés: Una pregunta, Jesús. Tú dices que difundamos tu enseñanza en forma simple. Sabes que estamos haciendo un libro, entregando toda la información que se nos da. ¿No sería bueno que nos transmitieras de manera simple tus enseñanzas, de tal forma que nosotros podamos incluirlas en este libro y transmitirlas de manera más sencilla?

Elizabeth: Para que ustedes terminen de escribir esto, tomará mucho tiempo. Hay pequeños libros, incluso con imágenes de las distintas etapas de mi vida y en los cuales están escritas las principales ideas de amor, bondad, de condescendencia, de compasión de la humanidad, de amor de los unos a los otros. Eso no necesita mayor recopilación, los puedes utilizar rápidamente y leer como un cuento a tus hijos o a los niños que tú puedas recolectar en pequeños grupos. Tú preocúpate de tu libro tal como lo estás haciendo ahora. No te puedo decir en este momento si es importante introducir mis ideas en el libro, por el tipo de gente que lo leerá. Ellos ya me conocen y cuentan con el Nuevo Testamento o cosas que se han escrito sobre mí. Quizá solamente mencionar cuál es la idea de mi obra.

Andrés: ¡El amor incondicional!

Elizabeth: El amor simple, la no complicación, el vivir en forma tranquila, meditativa en algunas oportunidades; solo pensando en la bondad de Dios y en sus mensajeros. Es importante a la gente enseñar algo de la meditación y la forma de cómo conectarse con seres superiores o enviados míos, o incluso conmigo.

Andrés: Jesús, como humano que fuiste, ¿cuándo supiste que eras enviado de Dios, conscientemente? No sé si me explico.

Elizabeth: Sí, te entiendo. Yo siempre supe que era enviado de mi Padre porque Él me lo enseñó o me lo mostró. Aun desde niño, en cuanto tuve uso de razón, tomé conciencia de mi misión en la vida terrenal que Dios me permitió tener.

Andrés: Pero lo que está escrito en la Biblia sobre tu vida comienza en el tiempo que todos conocemos cercano a tu muerte y resurrección, pero de tu niñez no es mucho lo que está escrito. ¿Fuiste un niño normal o también participabas en la entrega de estos mensajes y enseñanzas de alguna forma?

Elizabeth: Yo tenía una forma de hablar diferente a la de otros niños de mi edad. En algunas circunstancias, la gente que me escuchaba entendía que yo era un niño distinto al resto y, a veces, lograba transmitir mensajes de mi Padre. Hay escritos que cuentan dónde estuve en algunos tiempos de mi adolescencia. No son muy conocidos, pero en alguna parte los puedes encontrar. No sé por qué la Iglesia Cristiana ha escondido esa parte de mi vida. Sería interesante, ya que ellos sí la conocen, poder conversar con algún sacerdote o alguien que haya hecho estudios de teología y haya logrado conocer el período de mi juventud, de la época desconocida de mi vida.

Andrés: ¿Esas comunicaciones de dónde vinieron? ¿Se le transmitieron a algún iluminado?

Elizabeth: Había personajes llamados profetas que recopilaban la historia de personas importantes o personajes destacados en su época. Uno que otro de estos escritores o profetas lograron recopilar hechos de mi vida, de esa parte que fue desconocida por el resto de la humanidad. Yo también me desarrollé como un adolescente, como un joven, como niño. Tuve mis distintas etapas, algunas fáciles, otras difíciles. Si lo buscas vas a encontrar algunos libros con estas precisiones.

Andrés: Jesús, ¿y tu Madre, la Virgen María?

Elizabeth: ¿Qué quieres de ella saber?

Andrés: Estaba pensando si ella está junto a ti.

Elizabeth: Mi Madre está junto al Creador.

Andrés: ¿Ella es la Virgen de los Siete Rayos?

Elizabeth: La Virgen es una sola. Las representaciones mundanas son diferentes, de acuerdo a algunas apariciones que ella ha tenido en distintos lugares. La han colocado con diferentes vestimentas, con distintos nombres, pero ella es una sola.

Andrés: Claro, de acuerdo al lugar en que se ha aparecido, le han colocado distintos nombres.

Elizabeth: De acuerdo a la interpretación del lugar o de las personas que han logrado visualizarla. En general, a ella le ha gustado presentarse ante niños, porque ellos son almas puras y menos dificultad tienen en creer lo que ven o lo que escuchan. Los adultos se cuestionan todo este tipo de cosas, por eso es más difícil comunicarse con ellos o transmitirles mensajes.

Andrés: ¿Tu Madre siguió su vida terrenal, tuvo más hijos?

Elizabeth: Sí, siguió con su vida terrenal.

Andrés: Y, una vez que su cuerpo murió, ¿se elevó nuevamente hacia Dios?

Elizabeth: Dios le permitió en forma diferente al resto de la humanidad transportarse en forma completa hacia las alturas.

Andrés: ¡En forma completa! ¿Qué significa eso? ¿En forma completa significa con su cuerpo?

Elizabeth: (Pausa, no hay respuesta)

Andrés: No importa, Jesús, ¿estás ahí? En las escrituras bíblicas dice que en el día del Juicio Final todos resucitaremos en cuerpo y alma; un cuerpo, un alma. ¿Qué interpretación tiene eso?

Elizabeth: Dice: se refiere a un reencuentro de todas las almas por mí creadas.

Andrés: ¡Por ti creadas!

Elizabeth: O si quieres llamarlo por mi Padre, acuérdate que somos como uno solo.

Andrés: ¿Es así?

Elizabeth: No lo llames Juicio Final. A medida que tú vas evolucionando y vas cambiando de una situación corporal a otra, vas siendo juzgado en distintas etapas de tu evolución. Cuando sea el juicio que llaman final, será más bien una reunión de almas. Y el plan del Creador de ese momento en adelante solo Él lo conoce y no lo podemos difundir.

Andrés: Jesús, nosotros decimos en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la Trinidad, y son uno solo. Tú me acabas de decir “las almas que yo creé” y después “las almas que el Padre creó, recuerda que somos uno”. ¿Cómo es eso? Explícamelo un poco mejor. ¿El Padre y tú son uno solo ?

Elizabeth: Somos un solo elemento sustancial que podemos desprendernos en distintas entidades. El Espíritu Santo es el espíritu de mi Padre, es como un rayo.

Imagínatelo como un rayo de luz que puede llegar a las distintas almas en diferentes momentos. Ustedes nunca invocan al Espíritu Santo. Ustedes solo piensan en Dios, piensan en los santos terrenales que han conocido y han sido elevados y santificados, pero es poco habitual que pidan la iluminación del Espíritu Santo, que es el mismo espíritu de Dios.

Andrés: Ese es el que todos recibimos cuando Dios nos creó, o no necesariamente.

Porque, según la Iglesia Católica, recibimos el Espíritu Santo al momento del bautismo.

Elizabeth: En el momento del bautismo en que se invoca el Espíritu Santo, la persona recibe una llamita o una centella de Dios. Es una metáfora, el espíritu de Dios es el espíritu completo de la divinidad. No puedo explicarte en palabras terrenales cómo es este sistema.

Andrés: Pero las personas que siguen religiones que no bautizan como la católica, ¿esas almas también reciben esa centella de la luz de Dios?

Elizabeth: La reciben sin necesidad de intermediarios. Dios quiere llevar su espíritu de iluminación a cada ser que se ha creado, independiente de si hay personas que, en representación de Dios, simulen entregar el espíritu divino. No sé si me entiendes.

Andrés: Sí, te entiendo perfectamente. ¿Pero eso ocurre cuando Dios creó esa alma o cuando esa alma ha encarnado?

Elizabeth: Esto ocurre cuando el alma ha sido concebida para adquirir un cuerpo.

Andrés: El Papa Juan Pablo II acaba de decir públicamente que el Infierno no existe como tal, que no es un lugar. Qué importante es que el jefe máximo de la Iglesia Católica haya dicho públicamente eso, porque siempre se ha tratado de formalizar la existencia del

Infierno. Pero el Infierno físicamente no existe, ¿verdad?

Elizabeth: No existe como ha sido explicado por la Iglesia Católica y sus representantes. Es un simbolismo que ha querido tener para poder inculcar en las personas la diferencia entre el bien y el mal en las acciones diarias. Es un simbolismo para tratar de orientar a la gente hacia las buenas acciones y piensen que las malas los conducirán a un lugar por ellos llamado Infierno. Pero esto es una metáfora. El Infierno puede ser algo que tú mismo crees en tu vida por malas acciones o por no saber vivir en forma alegre y positiva.

Andrés: También podríamos llamar Infierno a ese lugar donde llegan las almas perdidas, desorientadas, suicidas... Este lugar oscuro “en espera de” que los maestros nos han explicado. ¿Verdad?

Elizabeth: No, porque ese lugar que tú dices no es de aplicación de castigo severo o de sufrimiento profundo, es un lugar de transición, en que algunas almas sufren, pero no es que existan las llamaradas donde se están quemando los malos. No, esto es un lugar de transición entre la estadía terrenal y la estadía más cercana hacia el trono de mi Padre.

Algunos pueden, como les explicamos, desde ahí evolucionar hacia arriba o ser enviados nuevamente hacia la Tierra, para adquirir mayor preparación, conocimiento, y así en una nueva etapa poder acercarse más a la divinidad.

“¿Tú crees que el Papa no ha recibido información de nosotros de estas cosas? Él es un místico, está muy cercano a Dios y es bueno que esté transmitiendo en forma directa los mensajes recibidos. Está bueno que la Iglesia deje de actuar o considerar a mi Padre como un ente castigador y violento que solo tiene represalias contra las personas. Mi Padre es como un padre terrenal, a quien tú puedes recurrir en caso de necesidad. Él siempre te va a ayudar. No pienses en lo que dice la gente: ¡Ah, eso le pasó por castigo de Dios! No es así, algunos daños se los hace la gente a sí misma, por sí sola, o son deudas que tienen que pagar por malas acciones, pero ellos mismos se lo han buscado, no es que Dios se los envíe.

Andrés: Claro, en algunas desgracias uno dice “bueno, Dios así lo quiso”. En algunos casos, eso es...

Elizabeth: Esas desgracias que tú dices, como por ejemplo muertes precoces en accidentes o muertes violentas, son la manera como el espíritu al cual ya no le correspondía estar en este plano, se eleva hacia el plano superior. Es súper difícil comprender todas estas vueltas y estos hechos que van sucediendo, que algunos llaman destino, otros llaman karma, otros el momento que Dios llama a ese personaje a su lado.

Andrés: ¿Cuál es el término más adecuado, según tú?

Elizabeth: Es solo el paso hacia la vida eterna.

Andrés: Entonces, podríamos decir que lo que nosotros llamamos Cielo o Paraíso también corresponde...

Elizabeth: Ese es el nivel de luz superior, más cercano a Dios.

(Pausa)

Andrés: ¿Cómo es ese lugar?

Elizabeth: No puedes considerarlo como un lugar físico tangible por la mente o los sentidos humanos. Es un lugar etéreo, un lugar de paz, un lugar de tranquilidad, de alegría completa.

Andrés: Pero en otros lugares del plano superior, no en este plano de luz que me describes, sino que en otros niveles de frecuencia, existen lugares como hospitales, colegios... ¿Eso sí es cierto?

Elizabeth: Son ámbitos etéreos de distintos niveles de información, o de preparación, o de corrección de defectos que esas almas, que van pasando por esos sectores, han tenido en su vida terrenal. Es como pulir defectos, de modo que si vuelven a reencarnar estén mejorados, o para tener méritos para seguir elevándose al plano superior. Son como diferentes habitaciones en las cuales hay temas distintos. Es como un gran salón de conferencias con muchas salas, con muchas clases, en las cuales en cada una se van tomando en conciencia distintos temas, o distintos estudios, o preparaciones o como tú los quieras llamar. No olvides, pasando a otro tema, de invocarme cuando estén cercanos a hacer sanaciones o hacer mejorías de salud física de las personas. Eso se los digo a los dos, ya que trabajan en esos temas.



Extracto de MAESTROS ESPIRITUALES I
Mensajes y sanación
Salim Hodali - María Eugenia Muñoz - Erna Lueg

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