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    Ramtha
    Reflexiones de un maestro sobre la historia de la humanidad


    Los Orígenes de la Civilización Humana, primer volumen de Reflexiones de un Maestro sobre la Historia de la Humanidad, cuenta la historia de la creación del universo físico, los orígenes de la humanidad y cómo ésta evolucionó hasta el primer hombre y la primera mujer. Tras la creación del sistema solar, con todos sus planetas, los dioses descienden a Terra —la esmeralda de nuestro universo— para experimentar con sus primeras creaciones de plantas y animales, y finalmente encarnar en los primeros homínidos, siguiendo así el curso de su evolución en este plano.

    Evolución de la Raza Humana: Divinidad Perdida y Manipulación Genética es el segundo volumen de la serie Reflexiones de un Maestro sobre la Historia de la Humanidad. En él se describe cómo la raza humana fue genéticamente manipulada por una raza de seres más avanzados, los dioses de la mitología Sumeria, quienes llegaron a la Tierra hace 455.000 años. Este evento marcará un hito en la historia de la humanidad: la aparición del hombre moderno o Cro-Magnon. Posteriormente se perdería la antigua sabiduría de nuestros verdaderos orígenes en favor de la superstición y la ignorancia, pero las Antiguas Escuelas fueron las encargadas de preservar el conocimiento sagrado para una generación futura, que sería equipada para descifrarlo y abrazarlo.

    Redescubrimiento de las Perlas de la Antigua Sabiduría, tercer volumen de la serie Reflexiones de un Maestro sobre la historia de la Humanidad, continúa la historia de la saga de la humanidad, comenzando por la caída de Atlantia, la guerra de Ramtha y la destrucción de los antiguos reinados, la esclavitud de las mujeres y el surgimiento de la superstición religiosa. Describe una civilización oculta en el corazón de la tierra y explica el simbolismo sagrado de las pirámides de Egipto, monumentos construidos como recuerdos de nuestra divinidad olvidada. Un giro fundamental en la historia de la humanidad fue la venida de Jehová en Oriente Medio y la creación del pueblo de Israel. Mucha de la corrupción y la censura de la antigua sabiduría, como la interpretación de las enseñanzas de Yeshua ben José y otras religiones del Oriente Medio, sucedió en este periodo.

    La Iluminación en Tiempos Modernos, cuarto volumen y epílogo de esta fascinante colección, nos expone los desafíos que la física cuántica moderna presenta a la ciencia y a la religión. Tras los eventos históricos descritos en los anteriores volúmenes, el eslabón de cada individuo con su propio santuario interno fue cortado completamente y perdido. Ramtha describe el concepto del surgimiento de la Cristo-conciencia en cada individuo como iluminación en el contexto de la sociedad moderna. Este volumen llega a su conclusión con la presentación del próximo estado en la evolución de la humanidad y la visión del amanecer de una nueva iluminación.


    * Introducción: LA REALIDAD NO ES MÁS QUE UN SUEÑO Cápítulo 1

    "Un sueño es una realidad que aún no existe en el mundo material.
    Un sueño trasciende tiempo y espacio, pero todos los que sueñan viven tales realidades.
    Y benditos aquellos cuyo sueño final de la realidad llega hasta su manifestación.
    Yo soy una entidad bendita.
    ¡Qué así sea!"
    —Ramtha


    * HE RESUCITADO DE LA TUMBA DE LA ANTIGÜEDAD PARA ENTREGAROS LA VERDAD

    Nunca renuncies a vuestros sueños. Nunca, nunca. Sentaos. Os quiero contar una historia. Esto es lo que quiero que entienda cada uno de vosotros: para estar lleno con todo tu poderío —con todo tu poderío— debes liberarte de tu pasado. Uno debe liberarse de ese jinete,(1) el nigromante dentro de ti que te causa tal aflicción, angustia e infelicidad. Y éstas deben ser reconocidas antes de que haya una auténtica curación de la enfermedad en el cuerpo, y un cambio real en la vida y la longevidad de la vida misma. Quiero que sepas que cada célula en tu cuerpo fue creada para vivir eternamente y tiene la habilidad de rejuvenecerse a sí misma hasta su aspecto más joven y florecedor, y de mantener los límites de esa constitución hasta el infinito.

    De cualquier forma, una persona cuya vida sufre —sufrimiento personal, en verdad, angustia y tristeza personal— envejece su cuerpo, al vivir con el miedo de que alguien vaya a adivinar qué le pasa, y al vivir con el miedo de que alguien vaya a conocer su mentira, teniendo así que vivir cada día como un hipócrita.

    Presta atención cuidadosamente, porque cuando nosotros conocemos nuestro pasado, somos liberados de los momentos de nuestro pasado, éste deja de ser un misterio y deja de ser algo que ha sido ocultado por las organizaciones políticas, religiosas y socioculturales.

    Así es como sucedió...

    Yo soy un ser atemporal. Verdaderamente lo soy. Soy un ser viviendo un sueño remoto y muy antiguo. Así, las palabras que uso son seleccionadas de entre un conglomerado de palabras que os estimulan, que podéis entender, y que no son nada sofisticadas. Pero si yo os hablara en mi lengua os quedaríais perplejos. Yo soy un extranjero en el más amplio sentido de la palabra.

    En mis días yo medía siete pies de altura. Tenía la piel color canela, el pelo negro y unos ojos muy oscuros y alargados. No se me consideraba una persona correcta, políticamente hablando. Mi gente fue la más blanca de todas las razas. Fue la gente dorada con pelo cobrizo, ojos verdes como los juncos y labios carnosos y rosados; fueron los rostros pálidos y fueron aquellos de ojos azules, bocas delgadas y pelo fino, blanco como la nieve. Mi gente fue también negra como la noche, alta como las torres, hermosa. Eran los Jonios, eran los hombres rojos de Atlantia, ellos son los indios de hoy en día, que solían tenerlo todo. Ahora están reducidos a la pesca y el juego. ¿No te gusta? Realmente no me importa. ¿Sabes por qué? Porque si ésta es la época en la que eres un piel roja, tú has sido un hombre de Jonia, has sido un egipcio y un atlante, has vivido un millón de vidas. ¿Por qué le has de dar preferencia a ésta?

    Veréis, Ramtha quiere decir el Ram que descendió de la montaña en un día terrible. Todo proviene de él en la antigüedad. Y en el antiguo Egipto, hay una avenida dedicada al Ram, el gran conquistador, que sobrevivió diez y quince mil años después de mi partida.(2) Y ellos fueron lo suficientemente sabios para entender que cualquiera que pudiera caminar la avenida del Ram podría conquistar el viento. Esto es mitología.

    Si alguna vez encuentras un cuadro en bajorrelieve de un cordero, cómpralo. Las más grandes civilizaciones —hace ya cuatro mil años desde su caída— reconocieron lo que fue considerado una verdad incluso en su época: recordar algo que fue sumamente importante. «El terrible día del Ram» no es recordado en la Biblia; no es recordado en los textos antiguos. Pero sí es recordado en los textos que hace 35.000 años faltaban diez o quince mil años para que Jehová y su hermano aparecieran en escena, y ellos serían los que crearían una división en toda la humanidad, y una religión basada en la creencia de un solo Dios que estaba siempre del lado de los vencedores. Esas serían las bases de la religión misma, ciertamente el mito de Moisés y Abraham.

    Ahora, esto es lo que os quiero enseñar sobre la religión. Ninguna religión quiere admitir mi época porque fue la era de los dioses, antes de Jehová. Si Jehová hubiera vivido en mis tiempos no hubiera tenido ni una oportunidad. Cuando llegó el momento de la evacuación final y el despegue de la Tierra —cuando los seres humanos se habían reproducido para ser esclavos y sirvientes de los dioses— una gran inteligencia partió. Y lo que quedó fue la memoria de los dioses, pero lo que ellos realmente fueron es seres sobrehumanos.

    Y lo que vosotros sois hoy en día, los cuerpos que elegisteis, son de dioses, no sólo dioses en forma de Homo erectus, sino dioses como los de esa otra línea genética que os fue dada hace cuarenta mil años y hace doscientos cincuenta mil años. ¿Por qué elegisteis este cuerpo? Porque estáis listos para usar el cerebro de gran tamaño y para usar aquello que trasciende la superstición.

    ¿Vosotros sois dioses? Claro que sí. ¿Pero qué podemos decir acerca de vosotros si aún vivís bajo la culpabilidad de un régimen religioso? Eso no es ser dioses, eso es ser esclavos.

    Así, vosotros amáis y estáis escuchando algo que es más viejo que Moisés y que Abraham. Vosotros estáis escuchando al primer dios que entendió cómo ascender, un ser humano que nunca fue un cruce con lo que llamáis los atlantes, sino la rama pura de un grupo que los atlantes usaban como esclavos, de verdadera herencia lemuriana.

    Aquellos que vinieron desde más allá de la Estrella del Norte son los gigantes enterrados por la mitología, pero que un día resucitarán. ¿Sabíais que esos gigantes que salieron de la tierra son mi familia? Yo soy un gigante que ha resucitado de la tumba de la antigüedad para entregaros una verdad que revolverá al mundo en el caos, y para ayudaros a crear un nuevo paradigma en el cual toda la gente pueda celebrar no sólo su herencia sino también su historia espiritual.

    Vamos a hablar de vuestras raíces y vamos a ver qué es aquello que os ha traído quizás hasta este punto en el que vivís y que os va a contestar algunas de vuestras preguntas. Y escuchad atentamente, porque lo que escuchéis en este día, entidades, de cualquier manera que lo aceptéis, fue y es. Y no hay otra fuente en este planeta y en esta época que os pueda dar esta información sobre esto que estáis escuchando. ¿Por qué? Porque ellos no han alcanzado un punto para verla o para haberla conocido.


    * LECCIONES DE UN ÉPOCA ANTIGUA

    Ahora, antes de continuar, esta noche quiero hablaros sobre vuestra vida espiritual. Y ésta es una tarde apropiada para hacerlo, porque tal y como dice la profecía, en lo que vosotros llamáis esta década,(3) hemos tenido un eclipse solar y un eclipse lunar total. Entonces, la profecía dice: En los últimos días habrá un nuevo cielo y, en consecuencia, una nueva Tierra. Y llegará aquello que llamáis eventos cósmicos, pronosticados por aquellos que llevan el nombre de verdaderos profetas auspiciadores, quienes vieron los cambios. Y aquellas entidades de la antigüedad sabían que cuando el amante de la Encantadora la eclipsara, ella se convertiría en un nuevo ser. Y así es como se estudió espiritualmente; y que cuando el sol murió en todas sus épocas y renació otra vez en su eclipse, fue percibido como si estuviera entrando en un vientre cíclico y reemergiendo de éste con un nuevo destino.

    Y estos sucesos mantuvieron unida lo que se llamó la lejana visión de la venida de un nuevo cielo, y ciertamente hay uno ahora, y gracias al cumplimiento de esta profecía también habrá una nueva Tierra.

    Debéis recordar que en los tiempos de mi vida, hace muchos, muchos eones —35.000 años y algunos días— el cosmos y el plano terrestre de la Tierra se veían muy diferentes a como se ven hoy, y que las fuerzas dinámicas entre dos lunas y su relación con la tierra crearon un medio ambiente muy diferente al que disfrutáis hoy; y que también los cataclismos producidos por el hombre y su insensibilidad hacia la naturaleza y hacia su propia humanidad crearon incluso en aquellos tiempos unas condiciones de lo más desafortunadas, que condujeron a lo que se llamaría una purga en el mundo entero. Veis, en mis tiempos aconteció esa era, y yo nací en ella de una gente de gran espiritualidad, cuyo linaje procedía de un lugar que está más allá de la Estrella del Norte, que ellos no podían ver.

    Y la ley del folklore, como le decís, fue trasmitida a través de la tradición oral y de extraordinarios mapas estelares que fueron grabados en edificios palaciegos dentro de las montañas, que verificaron lo que se llama la aventura del verdadero linaje de mi gente hasta este sistema estelar del sol dorado y su posterior colonización aquí. Y en la época en que yo nací había una espesa capa de nubes sobre la totalidad de la Tierra —era un vientre de agua— así como lo es hoy en día el gran planeta que llamáis Venus; Venus está situado dentro de un vientre de agua.

    Y en aquellos tiempos, había diferentes razas procedentes de diferentes áreas del vacío(4) que se estaban fusionando aquí. Y en mis tiempos la gente no podía ver el sol, porque éste no tenía la habilidad de viajar más allá de la capa de nubes. Nosotros veíamos la luz como si te sumergieras en el agua profunda y prístina, y te fueras muy adentro y vieras la luz brillando sobre la superficie; verías entonces que la luz se vuelve muy difusa al atravesar el agua. Bueno, tú no puedes ver la fuente de esa luz; sólo la ves difusa y esparcida. Y en aquellos días, la gloria de los rayos de Ra estaba esparcida a través de la capa de nubes, causando una luz difusa, no directa, y ni siquiera teníamos la habilidad de ver las estrellas y las lunas. Sólo las veíamos a través de un velo, un velo espeso, y veíamos la luz atrapada en ese velo. Y cuando las lunas estaban en los cielos al mismo tiempo, alzábamos la vista hacia el velo y veíamos enormes y difusas luces en diferentes puntos del horizonte.

    Ahora, esto era para la gente sencilla que no estaba dotada con lo que se llama la habilidad de salir de la capa de nubes y realmente ver esta extraordinaria criatura —la Tierra— en su nueva matriz. Y ella había estado en otros vientres antes de mis tiempos, pero había resurgido en este vientre, y ahora estaba siendo purificada para volver a nacer.

    Pero en mi vida y en aquellos tiempos había una gran inquietud hacia la doctrina de una gente poderosa, y la tecnología de aquella gente era magnífica. Cuando ellos hicieron la guerra con esa tecnología rasgaron el velo de mis días, abriéndolo. Y cuando esto sucedió, todas las aguas comenzaron el proceso llamado condensación y llegaron las lluvias, los inviernos y el hielo. Y muchas criaturas hermosas que una vez vivieron sobre amplias áreas de la Tierra y disfrutaron de lo que tú llamas un clima templado, fueron ahora alteradas por un orden peligroso, pues ellas no estaban preparadas para recibir directamente la luz solar y el frío, como resultado de esa luz solar en sus regiones más polarizadas. Y así muchas de ellas perecieron, y yo las vi perecer en mis días.

    Hoy en día aún hay muchos de sus huesos atrapados, criaturas exóticas que vivían en estos territorios, que desconciertan a los científicos, pues no hay manera de que los árboles, la flora y la fauna, y las bestias, al igual que los insectos, se pudieran haber alimentado en tales regiones. Pero esta gente tampoco tiene la ventaja de entender que no fue un desplazamiento del eje polar lo que ocurrió. Ellos no entienden que la Tierra una vez se veía igual que Venus, y que con tal capa de nubes, no había hielo. Y cuando esta capa de nubes se rompió y llegaron la luz solar directa y la radiación directa se liberaron las aguas que, al estar tan lejos de aquello que se llama luz solar, se congelaron. En ese momento llegó un invierno que atrapó hasta al más grande de los mamuts, que vosotros no podéis recordar ni en vuestras suposiciones, criaturas enormes. Las atrapó en una sola tarde, pastando en praderas exquisitas; y en unos momentos murieron congelados.

    Esto sucedió en mis tiempos, no hace ocho ni diez mil años, ni hace quince mil años; esto sucedió en mis tiempos.

    Ahora, ¿qué pasa con la fechación de carbono? La fechación de carbono sólo es efectiva si tenemos radiación solar. Pero si hace 35.000 años tú no tenías radiación solar, vas a tener un pequeño problema con la fechación de carbono. ¿Cuántos de vosotros entendéis eso? Sí, de esta manera, en mis tiempos, la inconsciencia de una gente muy inteligente, haciéndose la guerra de unos a otros y tratando de mantener a las bestias(5) fuera de su territorio con sus rayos láser, incandescentes y precisos, rompieron esa barrera de nubes y produjeron la rasgadura que causó que vinieran los grandes diluvios. Y mi gente vieja y los ancianos sabían que esto iba a llegar, y pronosticaron su venida. Y yo sobreviví solamente porque mi madre, junto con muchos otros peregrinos de lo que se llamó Lemuria, cruzó desde los pantanos del Pacífico hasta el istmo de los pantanos de México y Yucatán, que entonces eran solamente bosques húmedos, y de ahí pasó a la masa terrestre de Onai.

    Y así nosotros sobrevivimos a lo que aconteció a nuestra madre tierra.

    En mis días, lo que vosotros llamáis el sol salió por primera vez en el año del Ram, y era brillante, hermoso y exquisito. Y llegaron las lluvias, llegó la escarcha, y los picos de las montañas que languidecían en medio de las nubes de repente se vistieron con ropajes blancos como la nieve. Estos fueron los tiempos en los que yo viví, pero pocos estaban preparados para los cambios de temperatura. Mucha gente pereció. La gente más elemental pereció.

    Ahora presenciábamos la caída de la tecnología, como consecuencia de la caída de la civilización que poseía la tecnología. Sus hermanos mayores abandonaron la luna y regresaron al planeta rojo, a las bases que ahí tenían, y dejaron a sus familiares valerse por sí mismos aquí abajo. La caída de la tecnología marcó el ascenso de la barbarie. Aquellos fueron mis tiempos.

    En mi marcha, yo rescaté a un grupo de gente mientras la Tierra se resquebrajaba tras nosotros, y avanzamos rápidamente hacia las tierras que llamáis del Norte, cruzando grandes territorios que ya no existen, viendo regiones enteras —que una vez fueron plácidos ríos— llenarse con el agua de los cielos y cubrir masas terrestres que no se habían hundido y que fueron sumergidas por el agua alrededor de toda la Tierra. Yo las vi surgir y desvanecerse. Y busqué con mi gente los lugares elevados en aquellos días, y nosotros sobrevivimos. Pero yo vi, junto a mi gente, el primer reconocimiento del sol aquí en Terra. Ello capturó mi admiración en este plano no sólo durante toda mi vida, sino hasta el día de hoy. Yo puedo describirlo como ningún otro puede hacerlo, y de la misma manera lo podría describir mi gente. Y nosotros podríamos describir la belleza de las lunas, como ningún otro, porque ellas eran maravillas de una enorme y grandiosa proporción, y también las estrellas.

    ¿Y quién hubiera pensado nunca que el espacio se llamaría el telón de fondo del siempre jamás? Sólo alguien que lo hubiera contemplado y se hubiera maravillado con él. Eso fue una aventura en los tiempos que yo conocí.

    Ahora, aquéllos fueron tiempos de supervivencia. Y hubo supervivencia porque la naturaleza conserva aquello que está más sincronizado con ella, aquello que está en armonía con ella. La naturaleza no conserva lo que no está en armonía con ella, lo cual nos trae hasta esta noche y el eclipse lunar. Es un nuevo cielo lo que se está manifestando aquí al final de este siglo. Es un nuevo cielo. Así como los videntes de la antigüedad los vieron, y como yo fui testigo y parte de ellos en mis tiempos, así seréis vosotros participantes de unos cambios radicales, de los cuales, los más dramáticos vendrán desde el telón de fondo del siempre jamás. Serán los más dramáticos: doce días de luz y una gran intimidación. ¿Pero qué será entonces la nueva Tierra? La nueva Tierra estará ocupada por entidades que tienen el poder en conciencia de construir un puente en el tiempo. Ellos serán preservados. Y esto suena relativamente metafísico y simple, pero no lo es.

    Aquellos que pueden cruzar el puente del tiempo son los que vivirán en estos tiempos. Aquellos que tengan la capacidad de echar su semilla ahí son los que ahí estarán. Aquellos que se ven a sí mismos enredados con los monstruos del futuro no estarán ahí.

    Entonces mi nombre es Ramtha, el Iluminado, así se me llamó en mis tiempos y así se ha recordado hasta el día de hoy. Incluso los egipcios me recuerdan, y los persas y todas las culturas de la antigüedad me recuerdan, porque mi gente se convirtió en la semilla de las razas de todas las culturas. Y ellos llevaron su ley, lo que ellos pudieron atestiguar, a todos los lugares donde se establecieron, porque yo representé una pauta en la historia, aquello que se llamó una época no sólo de cambios cataclísmicos, sino también de la caída de la arrogancia y el orgullo y el crecimiento de lo que llamáis la barbarie, y la iluminación final, la verdadera iluminación.


    * El nacimiento de la sabiduría antigua

    Ahora tú sabes que las culturas que vinieron aquí nunca tuvieron una escuela antigua. Nunca. El concepto de las Antiguas Escuelas aunque está ahora esparcido por todos los universos— vive verdaderamente aquí, es originario de aquí. ¿Y por qué? Porque la gente de esta Tierra tiene esta curiosa mezcla entre los dioses y la naturaleza misma, y esta confusión de lo que es preservable, lo que es deseable para la jornada del Espíritu en un ropaje humano. Y aquí esta línea de pensamiento es muy delicada y confusa. La jornada entonces de una Antigua Escuela de Iluminación es importante porque la gente, aquí, realmente olvida que son seres de naturaleza espiritual. Realmente lo son. Están más embriagados con el encanto de su humanidad que con ninguna otra cosa.

    Así pues, en los tiempos del caos, hace 35.000 años, surgió con un bárbaro y su gente un concepto inicial de enseñanza espiritual, enseñanza mística. Por ejemplo, encontrar la verdad sobre el Dios Desconocido no en una máquina, sino en los motores de la naturaleza, observando al pájaro nocturno en su nido junto a mí, y a todas las generaciones que regresaron y anidaron allí mismo. Y aprendí sobre la vida, no sobre la vida fanática, sino sobre la vida, a través de la naturaleza. Yo me empeñé, cuando bajé de mi roca, en impartir este conocimiento a mis generales mientras marchábamos. Y juntos encontramos un gran bosque que yo llamé Shambala, con un gran árbol en el centro. Tomé a mis viejos guerreros y les hice abrazar a este gigante estrechándose las manos. Eran tan pequeños comparados con esta magnífica criatura. Y les supliqué que me contestaran este acertijo: «¿Qué sabe este árbol que vosotros no sabéis?»

    La maravillosa y gran pregunta comenzó en la conciencia espiritual de hace 35.000 años: ser conscientes de la vida y de que estamos interconectados con ella. Y fue gracias al desfallecimiento en los brazos del Señor del Bosque, y a mi herida, que a partir de las cenizas de la tecnología y fabulosas criaturas —especies humanas de diferentes áreas del vacío— y a partir de las cenizas de esa convergencia, creció una búsqueda espiritual inicial para la humanidad con la pregunta: «¿Qué sabe él que tú no sabes?» Cuando detengas tu lucha —y detengas tu cosecha el tiempo suficiente para contemplar—, hazlo el tiempo suficiente como para contemplar el valor de la lucha. Deten tu regocijo el tiempo suficiente para poder contemplar tu mortalidad. Deten todo lo que estás haciendo simplemente para hacerte esta pregunta: Cuando yo me vaya, ¿permanecerán aquí ese cielo y esa luna? Sí. ¿Aún estarán aquí esos árboles? Algunos. ¿Permanecerá aquí este suelo? Sí.

    Entonces, ¿qué sabe él que tú no sabes, tú que eres mortal en el pacto de la inmortalidad? ¿Qué sabe él que tú no sabes? Buena pregunta para hacerle a la gente ocupada que nunca dedica ni un pensamiento a su vida.

    ¿Y por qué soy tan extraño? Soy extraño porque vine de un lugar de convergencia y de los verdaderos orígenes de la búsqueda del yo espiritual en los seres humanos, hombre y mujer. Y mi conquista hacia el final de mi vida fue traer esa conciencia a mi gente para que ellos la trasmitieran a sus hijos, porque la marcha había terminado. El mundo había cambiado en todos los sentidos; la marcha había terminado. Estaba siendo sembrada una nueva Tierra y yo quería que las semillas de la nueva Tierra llevaran con ellas la pregunta: «¿Qué sabe el árbol que tú no sabes?» y ha-cer que tan simple pero contemplativa pregunta llevara a los niños a salir y sentarse bajo un árbol, y preguntarse qué sabía ese árbol que ellos no supieran, que encontraran la respuesta a esa pregunta. Yo creo que esta pregunta es mucho más hermosa que: «¿Cuál es el sonido de una sola mano aplaudiendo?». Bueno, yo puedo aprender mucho más por conocer a un árbol que del sonido de una sola mano aplaudiendo.



    Referencias:

    (1) Esta descripción de nuestros nigromantes proviene de los terribles «jinetes de las tinieblas» en la historia de El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien.
    (2) La avenida que Ramtha menciona aquí habría sido construida hacia el año 18.000 a.C, y habría permanecido en uso durante otros 10.000 años. Muchas de las carreteras principales que llevan a los templos de Thebas (hoy en día Luxor) en Egipto, solían estar continuamente alineadas con esfinges. Los que flanquean la entrada del primer pilar en el Templo de Karnak combinan el cuerpo de un león con la cabeza de un cordero. El cordero era el símbolo del dios Amón, en honor a quien se había construido el templo. Cada esfinge protege, entre sus brazos, una estatua erecta del rey Ramses II (1279-1213 aC.). Si te sitúas en la sombra producida por el primer pilar del Templo de Amon, en Karnak, te impresionarás por la longitud de su eje norte-sur y el colosal tamaño de sus columnas. Como todos los otros templos en Egipto, este simboliza el monte de la creación original. El nivel del terreno aumenta gradual y delicadamente desde la entrada hasta el santuario.
    Las columnas son reproducciones en piedra de la vegetación que crecía en los pantanos que había alrededor del monte de la creación.
    (3) La década de 1990.
    (4) La inmensidad del espacio.
    (5) Los dinosaurios.



    Extracto de: Los orígenes de la civilización humana - Ramtha



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