Anatomía de un contacto.

Varios/Otros


La historia de la humanidad esta llena de relatos de experiencias de comunicación, de contacto y de contactados, ya sea con dioses, ángeles, hadas, duendes, gnomos y en la actualidad con extraterrestres, y hasta con la Virgen Maria. Pero, realmente es posible pensar en una comunicación con otras planos y dimensiones?... ¿Existen estos?...

¡Claro que sí! Hay muchas cosas que por no ser inmediatamente accesibles o comprobables por nuestra actual tecnología y conocimiento, o por no ser materiales o por no corresponder a nuestra vibración densa no las podemos comprobar materialmente; pero existen y son reales. En la medida en que vaya evolucionando la ciencia y la conciencia humana, "recordaremos" esas otras realidades. Será como un despertar después de un largo sueño de inconsciencia, donde nos hemos olvidado de lo esencial.

En la actualidad hay importantes universidades en el mundo que poseen cátedra de parapsicología, como una ciencia experimental que procura estudiar y medir los potenciales de la desconocida mente humana. Hoy se sabe que existen facultades paranormales, y que todo ser humano las posee, la mayoría dormidas en su interior. Lo que no se sabe -según nuestro actual conocimiento científico- es cómo funcionan y por que funcionan de tal o cual manera, en ese u otro momento y por que con tal o cual persona más que con otras. Y es que todo sentido físico tiene su contrapartida en una percepción extrasensorial, o le corresponde una facultad paranormal, como son: a la vista la clarividencia, al oído la clariaudiencia, al tacto la dermóptica, etcétera. Y como que todo ello apunta a un ser humano sin limites en un universo sin limites, que nos invita a crecer internamente manteniendo contactos interdimensionales.

El ser humano es un ser multidimensional, posee siete cuerpos, seis más aparte de su cuerpo físico, todos ellos sutiles como son: el cuerpo Astral o vehículo de emociones y deseos; el cuerpo Mental Inferior o también llamado la residencia del Carácter y la Personalidad; el cuerpo Mental Superior o vehículo de Cuarta Dimensión, nuestra potencialidad psíquica; el cuerpo del Alma, Catedral del Espíritu o también llamado el acopio de nuestras existencias pasadas; el Cuerpo del Espíritu o vehículo de la Conciencia; y finalmente el Cuerpo de la Esencia.

Estos siete vehículos o cuerpos nos permiten manifestarnos en las siete dimensiones del universo material donde residimos; pero a la vez nos permiten acceder a universos paralelos a través de una conciencia que no conoce más limitación que la que nosotros mismos nos creamos cuando fácilmente nos olvidamos quienes somos, de donde venimos y hacia donde vamos. Respuestas que se encuentran en nuestro interior, junto con lo mejor de nosotros mismos. Todo ello debe ser recordado y actualizado, pero por quienes responsablemente puedan orientarnos sin perjuicio de la salud de la persona. Por eso, hay que estar dispuesto a prepararse a enfrentar esas otras realidades.

Hoy cada vez son más los psiquiatras y psicólogos de avanzada que están incursionando en la espiritualidad para resolver los problemas que aquejan al ser humano, problemas de incomunicación consigo mismo y con el ambiente que lo rodea. En la antigüedad se hablaba del ser humano como un ser integral, por lo que un medico era en aquel entonces una suerte de doctor, sanador, dietista, naturista, electricista (el cuerpo humano es un circuito eléctrico), psicólogo, psiquiatra, confidente, sacerdote y maestro, todo junto. Hoy no. Hemos separado las cosas con aquel malentendido de la especialización. En la actualidad hay un medico para el cuerpo, un psicólogo o psiquiatra para la mente y un sacerdote para el alma, aun cuando las investigaciones diversas y los conocimientos ancestrales demuestran que antes de que se enferme el cuerpo suele enfermarse la mente y antes que la mente, el alma. El ser humano actual esta incompleto como incompleta en su actuar esta la medicina, por ello hay que ir a la causa de las enferme
dades y no al efecto. El desconocimiento de uno mismo, la soledad y el individualismo, así como el sentimiento de culpa que han explotado convenientemente las religiones, aunados a los resentimientos y los rencores estimulados por los oscuros intereses políticos; la incapacidad de perdonarse y de perdonar; las frustraciones frente a los falsos valores de esta sociedad, etcétera, han envenenado la vida del ser humano por lo que llega el momento de regresar a los orígenes. Debemos perder el temor a volver a empezar desde el principio, con la diversidad como consigna, sin razas, ni naciones, ni fronteras, ni religiones, o simplemente respetando la variedad de respuestas y alternativas, buscando la unidad en la diversidad; esto es: todo aquello que nos une y no aquello que nos separa.

En otras palabras, es el momento para darle oportunidad al amor a través del respeto, la comprensión, la tolerancia y el perdón en nuestras relaciones con nosotros mismos, con los demás y con la vida, manifestada en la naturaleza. Solo así sobreviviremos a la actual crisis de crecimiento humana.

Como es el momento de amar y de amarse, debemos empezar por mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, por lo cual debemos aprender a contactarnos primero con nuestro ser interno o real ser, a través del silencio y la meditación. En la medida que restablezcamos la comunicación podremos redescubrir al otro, al amigo, a la pareja, a los hijos, a la familia y, por que no, a toda la humanidad. Cuando esto comience a darse, el contacto con el universo vendrá por si solo Como consecuencia de aquello que nosotros mismos hemos iniciado.

El contacto con otros seres o entidades no debe ser un fin en si mismo sino tan medio para perfeccionar nuestro autoconocimiento. Debe servir este como un ejemplo, modelo o estimulo de nuestras realizaciones futuras, que son de nuestra total responsabilidad.

Debemos tener presente que la técnica no es lo mas importante en el proceso de autobservación y autoconocimiento, lo realmente fundamental es la actitud; porque si uno cree lo que hace, crea con ello las condiciones para materializar resultados positivos. Así, sea cual fuere la técnica que escojamos, lo importante siempre será la actitud mental positiva. Y técnicas hay muchas y muy diferentes Como diferentes y variados entre si somos los seres humanos.

En el contacto con entidades vibratoriamente mas evolucionadas uno tiene que estar dispuesto a aprender a escuchar, por cuanto el contacto suele ser inducido, provocado mas por estas entidades que por nosotros. Entonces, lo que mejor podemos hacer es predisponernos, hipersensibilizandonos a través de la respiración, la relajación, la concentración y la meditación.

El que estas entidades bajen su vibración para conectarse con nosotros no quiere decir que uno deje de lado el esfuerzo personal de elevar su propia vibración, y por que no, alcanzar por uno mismo un contacto. Y una vez obtenido el contacto el gran esfuerzo será mantenerlo, por cuanto todo tiende a confabularse para hacernos perder la dimensión de lo real y maravilloso, empezando por nuestros egos y defectos. El delirio, el desvarío, el engaño siempre estarán rondando nuestras recepciones si es que no nos mantenemos vigilantes y críticos de nuestro propio trabajo interno y grupal.

Toda la etapa previa de trabajo en el autoconocimiento nos va a ir permitiendo conocernos cada día mejor, ordenando nuestros pensamientos y aprendiendo a reconocer cuando las ideas que vienen a nuestra mente son nuestras y cuando no lo son. Con ello uno no solo llega a discernir sino también a sentir con claridad e intensidad, la realidad y procedencia de los posibles mensajes.

En la conexión con un mayor nivel de evolución hay muchas alternativas de comunicación que cuentan con sus propias manifestaciones, así nos encontramos con la telepatía, la psicografia, comunicación astral (durante los sueños), la vasografia, la psicovoz, etcétera. Lo fundamental aquí es que por ningún motivo debemos permitir que la comunicación se de sin que el receptor o receptores estén plenamente conscientes durante la transmisión.

Jamás se debe permitir un estado de trance o semitrance, por cuanto ello da pie a la presencia y participación de entidades- desencarnadas o también llamados bajos astrales, que podrían aprovechar la oportunidad que se les facilita para manifestarse y hasta procuran una posesión, cohabitando nuestro vehículo físico. Es cierto que existen ejercicios de protección y que cada cual posee una barrera inmunológica no solo contra enfermedades, sino contra la asechanza de entidades, que es el llamado huevo áurico, aura o cuerpo bioplasmático, pero el peligro siempre existe por cuanto hay diversas causas que debilitan nuestra protección, como los miedos, las depresiones, una enfermedad, la inseguridad o la excesiva confianza. Sabemos que un extraterrestre con cuerpo físico no puede abandonarlo para meterse en el cuerpo de otra persona, porque si esa entidad así lo hiciera o intentara, seria una trasgresión a las leyes que existen, y en todo caso no seria un extraterrestre sino un espíritu. Y en el caso de algunos seres extraterrestres que no poseen corporeidad y son seres de energía, como también ocurre con los maestros ascendidos -que ya han trascendido la rueda de las reencarnaciones- o con los Ángeles, todos ellos suelen respetar el orden de las cosas, por lo que procuran la comunicación mental telepática a distancia porque de tal manera no hay intromisión, invasión ni agresión alguna contra el libre albedrío. Con la incorporación, mediumnidad o también llamado fenómeno del "channelling", se estaría dejando la puerta abierta para que en el futuro cualquier entidad baja ingresara a su antojo en el cuerpo de la persona, perjudicándola. Pero es bueno aclarar que bajo ciertas condiciones y en casos muy específicos, podría darse la incorporación de una entidad en otra, por breve tiempo, de mutuo consentimiento y siempre que realmente fuese una entidad elevada, como elevada fuese la causa que lo llevase a realizar dicha simbiosis o forma de trasmigración.

Hay que diferenciar el contacto extraterrestre, del intraterrestre, y del interdimensional. El contacto extraterrestre es el que se establece con seres de otros planetas provenientes de nuestro universo material, y que procuran comunicarse con nosotros llegando con sus naves espaciales en contactos físicos directos, proyecciones holográficas (de imágenes a veces no muy definidas) con presencia de naves cercanas o las llamadas canéplas (monitores esféricos también llamados “ojos de gato"), contactos mentales telepáticos, telepáticos psicográficos (escritura automática) y contactos astrales conscientes (preparando éstos a la persona para futuros contactos físicos, para los que en ese momento no estaría preparada la persona o no sería conveniente).

El contacto intraterrestre es el que llega a producirse con los habitantes del intramundo, sobrevivientes de civilizaciones desaparecidas de la superficie terrestre y que se encuentran en la actualidad aislados a través de una red de túneles y ciudades subterráneas bajo nuestro mundo, guardando los archivos de la verdadera historia planetaria, constituyéndose ellos en la actualidad como el gobierno interno positivo planetario. Este contacto puede producirse mentalmente, astralmente y a nivel físico en ciertos lugares aislados del planeta donde uno es llamado o invitado a ingresar pero siempre después de un periodo de depuración.

El contacto interdimensional es aquel que puede llegar a establecerse desde el plano elemental hasta el plano angélico, produciéndose después de un proceso de purificación personal que lo lleve a uno a conectar a través de sus vehículos sutiles con todas estos entidades, pudiendo realizarse también a un nivel mental, astral y espiritual.

Toda experiencia de contacto requiere -como ya he mencionado anteriormente en otras obras-, que quien reciba los mensajes sea una persona sana y equilibrada, ecuánime, responsable y objetiva, disciplinada y abierta a la critica, sincera, humilde y valiente. Todos estos requisitos son previos como para que después el mensaje a canalizarse sea: coherente y lógico; positivo y que ofrezca alternativas; universalista y respetuoso; atemporal (que mantenga su vigencia más allá del tiempo); constructivo; entendible en si mismo (que no requiera de alguien que lo interprete); que mantenga la línea de los mensajes anteriores; que no se contradiga; que siempre ofrezca aportes nuevos y sobre todo, que se pueda confirmar, ya sea por una manifestación extraordinaria de la que puedan ser testigos muchas personas o por la revelación de acontecimientos futuros comprobables a corto plazo.

Cuanta mayor sea nuestra objetividad y espíritu critico, acompañado de apertura mental, tanto menor será el peligro del mentalismo, de afloramientos del subconsciente, delirios y evasiones de la realidad. También es importante que no permitamos que los mensajes giren en torno de una sola persona o de muy pocas, porque los egos pueden hacernos tropezar fácilmente, perdiendo rápidamente la percepción de lo real, imaginando cosas o fraguando mensajes justificatorios de los peores disparates.

Debemos trabajar en grupo y con mocha valentía la recepción de los mensajes y su posterior análisis, así reduciremos al mínimo los márgenes de error.

No caigamos en el terrible desacierto de trasladar la responsabilidad a alguien y recargar sobre ella la pesada y difícil labor de la orientación grupal mediante los mensajes. La comunicación es un riesgo que hay que asumirlo entre todos, así como entre todos debemos motivarnos a mantener el trabajo interno y la preparación, para que dicha recepción fluya verdadera y autentica de manera permanente, pidiendo cada cierto tiempo manifestaciones exteriores que comprueben no solo la seriedad de lo que se está viviendo sino la vigencia del contacto. Este tipo de comprobaciones se deben solicitar sobre todo cuando los mensajes recepcionados involucran afirmaciones o anuncios importantes. Así, el camino adecuado es que primero se confirmen los mensajes y solo después se den a conocimiento publico, no antes.

Una inadecuada interpretación que disfrace una excesiva modestia y humildad lleva a ciertas personas a dar por hecho que los supuestos mensajes que están recibiendo -por su contenido profundamente espiritual, poético o confuso-, son de procedencia ajena a ellos, presumiblemente extraterrestres, maestros ascendidos o ángeles (están de moda). Obviamente, estos mensajes no se pueden confirmar porque no hay forma alguna de comprobarlos, y suelen ser sus receptores los principales opositores a su comprobación, por cuanto así -en el aparente misterio de su procedencia-, se conserva la magia o el encanto de su recepción; y el peligro que acompaña esta situación, es que su aceptación y validez supone un acto de fe, surgiendo modernas tendencias sectarias fanáticas religiosas a la luz de estas recepciones. Porque si se aceptase la propia autoría, libres de todo exotismo, lo mas seguro es que equivocadamente no se les tomaría en cuenta por muy profundas y trascendentales que fueran las pautas trasmitidas... Y es que todo mensaje es bueno por lo que dice, no por quien lo dice.

El antenaje, como le llamamos a la capacidad o habilidad para canalizar mensajes de los guías, es algo que puede aprenderse si nos adentramos en este terreno con una mentalidad libre y valiente. Al principio tendremos que tener paciencia y más adelante constancia en nuestra preparación.

A continuación vamos a compartir el contenido de innumerables mensajes recibidos a lo largo de casi un cuarto de siglo, por muchísimas personas en diferentes países y que en su momento formaron parte de la Misión Rama, uno de los grupos de contacto mas conocidos y serios, considerado como tal por la prensa internacional que participo en repetidos avistamientos anunciados, previa cita, confirmando la realidad y vigencia del contacto. Este grupo, como ya lo he citado en libros anteriores, se disolvió como organización, como consecuencia de una toma de conciencia colectiva de la necesidad del desprendimiento y desapego de las formas y como un tributo al nuevo tiempo que esta llegando y que nos exige un máximo de universalismo e integración con todo y con todos, libre de etiquetas y esquemas.

Profundicemos, entonces, en el mensaje y la filosofía de nuestros Hermanos Mayores verdaderos "Mensajeros del Cosmos"; y extraigamos de sus conceptos e ideas el mensaje para este crucial momento en la historia del planeta azul




Extracto de Mensajeros del Cosmos. Una puerta hacia las estrellas.
Sixto Paz Wells

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