Marla, La Ratona.

Kryon


NOTA DEL AUTOR
Me encontraba en Seattle frente a una multitud de personas intensa y seriamente metafísicas cuando Kryon decidió ¡contarles una historia de niños! Me encogí, pero empecé de todos modos tal como se me pedía. Kryon dijo que la élite metafísica que se encontraba reunida allí sabía muy bien que la gente joven tiene muchos de los atributos infantiles de muchos de los maestros ascendidos. Por lo tanto, les ofrezco ahora una historia sobre una ratona.


Marla la ratona era una buena ratona que vivía con muchos ratones en una ciudad de ratones. Marla tenía mucho para comer y vivía una buena vida de ratón. Durante mucho tiempo, Marla había tenido unos sueños que no comprendía. Unos sueños en los que parecía elevarse en el aire y allí se sentía diferente, y simplemente no entendía esos sueños. Así que, curiosa como era, Marla llamó a Dios-ratón y le dijo
—Chiii, chiiii". (Daremos una interpretación)
-¿Qué son estos sueños míos? Me interesan mucho -preguntó Marla.
De repente, delante de ella, aparecieron dos ratones-ángeles con sus alas aterciopeladas.
-Marla, queremos mostrarte lo que significan tus sueños -dijeron los ratones-ángeles—. Ven con nosotros si así lo decides, y te conduciremos por un camino importante.
-¡Sí, quiero ir! -contestó Marla.
-Estarás lejos de los otros durante un tiempo —chillaron los ratones-ángeles— y habrá dificultades, porque hay montañas que subir.
-Está bien. Voy con vosotros -chilló Marla entusiasmada.

Y así, los ratones-ángeles tomaron a Marla por la patita e iniciaron el viaje. Ella dejó la ciudad de los ratones y resultó que los ratones-ángeles habían dicho la verdad porque había momentos en que Marla hubiera querido volver atrás. Con lo fácil que hubiera sido para ella esconder la cola entre las piernas y regresar, no lo hizo. Continuó avanzando día tras día a pesar de las dificultades.

Durante el camino, Marla se dio cuenta de que había otros ratones que se unían al viaje y que hacían las mismas preguntas que Marla. Cada nuevo ratón se añadía al camino, algunos en sitios más altos que el sitio desde el que había empezado Marla. Algunos ratones abandonaban el viaje, pues sentían que era demasiado difícil. Otros añoraban a sus familias y amigos de la ciudad y decidían regresar. A pesar de todo, muchos ratones seguían a los ratones-ángeles para descubrir el significado de los maravillosos sueños que tenían.

Finalmente, llegaron a lo alto de un magnífico precipicio. Les había costado mucho tiempo llegar allí, pero no estaban cansados, porque estaban ansiosos por saber lo que significaban sus sueños. Todos los ratones sabían intuitivamente que algún mensaje se escondía en sus sueños, algo especial, algo magnífico; y no se decepcionaron.

Se pusieron uno al lado del otro en el precipicio y vieron ante ellos un gran océano, un cuerpo de agua que desconocían. Olía maravillosamente. Marla nunca había olido nada tan atractivo como la sal de este océano. Estaban todos muy emocionados, porque sabían que algo estaba a punto de cambiar.

-Tenemos una información para vosotros que dará sentido a vuestros sueños -dijeron los ratones-ángeles—. No sois ratones. ¡Sois peces!
Marla estaba asombrada por esta información, pero se quedó pensativa por un momento.
—No estoy segura de querer ser un pez —dijo Marla a cualquier ratón que la escuchara.

Pero entonces los ratones-ángeles le mostraron qué tipo de pez querían decir. Era 100 veces mayor que Marla. ¡Un pez enorme, plateado, centelleante, magnífico, brillante! De nuevo se quedó asombrada por esta visión. Entonces se dio cuenta de que en sus sueños había sido un pez; ¡un pez que se elevaba por las alturas, metros y metros por encima y por debajo del océano, completamente libre, con grandes y maravillosos músculos de pez! Con un golpe de cola, el pez se desplazaba muchos, muchos metros. ¡Qué libertad flotar a través del agua! Entonces Marla sintió que realmente éste era el sitio de donde ella procedía. ¡Estaba en casa!
Y como si todos se dieran cuenta de ello a la vez, los ratones de repente miraron el océano para ver que había unos peces con la cabeza fuera, agitando sus aletas y diciendo:
—Recordadnos, somos vuestros amigos ratones de antes.
Marla reconoció a algunos de ellos y dijo:
—¡Sí, no sabía a dónde habíais ido! Ahora ya lo sé. Entonces los guías dijeron al grupo algo increíble:
—No sólo ésta es la interpretación de vuestros sueños, sino que vuestro viaje hasta este lugar tiene una recompensa. Sólo con pedirlo, podéis convertiros en un magnífico pez también y saltar a este océano, uniros a vuestros amigos y vivir una vida expandida. La elección es vuestra.

Marla vio cómo tres de sus amigos ratones hacían exactamente eso. ¡Qué milagro! Era casi como si se despojaran de sus trajes de ratones y se zambulleran en el gran mar. Entonces Marla tuvo una idea, e hizo una pregunta a los ratones-ángeles:
—¿Qué sucede con los otros, los que se han quedado en la ciudad? ¿También vendrán?
—No, -contestaron los sabios ratones-peces-ángeles— esto no es para todos los ratones. Tienen que pedirlo igual que tú lo hiciste y ser conscientes como tú lo fuiste de sus búsquedas interiores.
-¿Cómo tendrán conocimiento de esto? -preguntó Marla.
-A través de los sueños y la iluminación de ratones —dijeron los ratones-peces-ángeles.
Entonces Marla hizo una pregunta importante:
-Y si volviera para ayudarles con la iluminación de ratones, ¿aún podría ser un pez?
En cualquier momento que lo desees -respondieron los ratones-peces-ángeles. De hecho, puedes ser un pez ahora y ayudarles también en la ciudad.
-¿Cómo puedo estar en dos sitios a la vez? -preguntó Marla- ¿No les asustará mi presencia como pez?
-Considéralo el principio del entrenamiento de un ratón-pez-ángel. Pronto lo entenderás todo. Si regresas como un pez, algunos te rechazarán, porque no verán la parte de pez en ti. Sólo te verán como alguien diferente y extraño. Es difícil estar en dos sitios a la vez. Depende de ti, Marla; ¿te unirás a nosotros?

Los ratones-peces-ángeles se convirtieron en peces y desaparecieron en el océano con los otros.
Este es el punto en una historia infantil en que les contamos que todo acabó bien y que Marla vivió feliz siendo un pez. Pero en este cuento, los ratones-ángeles le han pedido a Marla una decisión y aquí es donde dejamos la historia.

Queridos, queremos que entiendan el propósito de "Marla, la ratona". En la nueva energía iluminada, algunos de ustedes tendrán dos opciones: una será cambiar y unirse a los otros en un estado de graduación mientras sigan en el planeta; la otra será seguir como están y hacer un buen trabajo para la humanidad. No todos están llamados a este lugar. No cometan errores. Sea cual sea su decisión, ésta es respetada sin juicio. Cada uno de ustedes está solo en esto y sabrá lo que hacer. Así que la respuesta a lo que Marla hizo está en el corazón de ustedes. Este es el proceso de ser un elevado en la nueva energía.

POSTDATA DEL AUTOR
Esta parábola ejemplifica uno de los dones más poderosos y de élite de la nueva era, el estado de ascendido. Puede ser también el más desconcertante. Muchos han sentido que este nuevo don es cuando los humanos pueden ir a través de un proceso de cambio vibratorio y de hecho ascienden a los cielos para no volver a ser vistos. Esta es, verdaderamente, una opción.
Kryon nos cuenta, sin embargo, que el verdadero estado de ascensión de la nueva era es cuando los humanos se quedan en el planeta en un nuevo estado vibratorio. Seguimos siendo humanos, pero con los atributos de un ascendido. También nos explica que el camino es difícil, pero que se respeta y que no todos los humanos tienen que hacerlo. Todo forma parte de la energía y vibración que este planeta necesitará para entrar en el nuevo milenio. Necesitaremos un cierto número de ascendidos entre nosotros que tengan el nivel de vibración del otro lado del velo mientras sigan en la Tierra. No serán necesariamente bien recibidos; porque las vibraciones más bajas de la mayoría de nosotros no se mezclarán bien con las altas vibraciones del estado de ascensión. Es, por lo tanto, un papel que exige un cierto sacrificio.
¿El ejemplo del pez? El es quien somos cuando no estamos aquí. Es nuestro estado natural en el océano del cosmos. ¿Podemos ser un pez y seguir teniendo nuestra forma humana (o de ratón)? Sí, podemos, y aquí está el reto del estado de ascensión. Con el reto, sin embargo, llega la certeza de que hacerlo así provocará una distancia de muchos de nuestros amigos y familias, que desconocen tales cosas y vibran de un modo diferente. A causa del cambio que se experimenta en ustedes, algunos incluso les llamarán demonios. Este estado está empezando a ser exhibido por muchos maestros iluminados y se hará más claro con el tiempo. Kryon decidió contar esto como si fuera una historia infantil para empezar la instrucción de un tema complicado y para que pudiéramos relacionarnos con él de algún modo.


Extraído del libro "Kryon IV - Las Parábolas de Kryon"

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