Ampliando sus conocimientos ...

Varios/Otros


Andrés: ¿Tienes algún mensaje que darnos?

Elizabeth: Dice: “Ampliando sus conocimientos están y efectivamente ya usando las enseñanzas recibidas. De ahora en adelante, los pasos serán mucho más amplios y más rápidos en su evolución hacia la iluminación completa en los terrenos de la salud mental y física de las personas”.

Hacía bastante tiempo también que Mae no acudía a la consulta de Andrés, pero llegó el día en que logramos juntarnos los tres, siendo Mae el canal. Esto fue lo que ocurrió:

Mae: La luz es azul, yo sigo sentada, pero miro hacia arriba y veo una luz azul. ¡Tan regio que es! Debe haber sido muy apuesto cuando joven.

Andrés: ¿Quién? ¿Heraldo?

Mae: Todavía se sabe apuesto.

Elizabeth: ¡Me vas a decir a mí cómo era!

Mae: Todavía se cree mucho, está sentado ahí en su luz azul. Callado, espigado, regio.

Andrés: No lo sigas ensalzando, que se va creer más aún.

Mae: Se ama y no me dice nada. Me mira no más. Ahí está, tiene una sonrisa. “¡Es verdad que soy regio!”, me dice. En realidad, quería estar hace algún tiempo con ustedes, pero no había tenido la oportunidad de hacerlo. Una, porque ustedes no se han juntado, y a mí me gusta estar cuando están los tres, y otra, porque he tenido que hacer otros trabajos. Así como soy yo regio y me siento regio, quiero que cada uno de ustedes se sienta regio también. No se dejen deprimir por las mundanales cosas, no se sientan feos. Ustedes son tan regios como yo porque tienen un gran espíritu, irradien eso; quienes son capaces de irradiar desde el fondo de su corazón, siempre son estupendos.

Tú me ves regio a mí porque yo irradio luz, irradio alegría, pero también irradio humanidad.

Elizabeth: Quería saber por qué no me puedo comunicar en forma directa contigo, siempre necesito a Andrés para hacerlo.

Mae: Lo que pasa es que muchas veces he tratado de comunicarme en forma directa, pero las condiciones no se dan. Y no se dan porque no estás en el momento justo en que yo puedo hacerlo. Una cosa es que tú tengas el tiempo y el momento justo para comunicarte conmigo, pero también yo tengo que estar disponible y no estar trabajando con otra persona o en otro estrato. A veces, tú has tratado de comunicarte conmigo, pero yo no he estado disponible, y otras veces he tratado yo de comunicarme contigo, y no ha sido posible porque has estado atendiendo a tus pacientes o has estado en un mal momento. Por eso que es más fácil hacerlo acá: una, porque Andrés hace de cable de conexión, ya se lo dijimos una vez; otra, porque es el ambiente propicio, y generalmente nosotros sabemos con anterioridad cuándo ustedes se van a reunir y nos proponemos y nos disponemos a estar presentes con ustedes. No es porque te hayan quitado tus dones o que tu parte espiritual esté decaída, es solamente eso, lo que ya te expliqué.

Andrés comienza a preguntar por otras cosas relativas a desastres naturales y movimientos de la Tierra, etcétera, de las cuales escribiremos más adelante. Luego, continúa diciendo:

Andrés: Muy bien, Heraldo, te voy a tener que interrumpir, porque Mae me hizo hincapié en que termináramos a una determinada hora y esa hora ya llegó. Me gustaría seguir conversando contigo y recibir tus mensajes.

Mae: Ella se va a tener que atrasar cinco minutos, porque yo antes quiero decirles a los tres que estoy muy contento de haber estado en contacto con ustedes. Los estaba esperando. Es más, me preparé para estar con ustedes. Quiero hacerles hincapié en algunas cosas: Elizabeth, piensa en mí. Y cuando lo hagas espontáneamente es porque yo, en alguna forma, estoy en contacto contigo, toma un lápiz y un papel, escribe algo, y si te llega un pensamiento a la cabeza es porque yo te lo estoy enviando. No dejes de ponerte en la luz.

Elizabeth: Te agradezco los consejos y las indicaciones.

Mae: Y recuerda, piensa en mí. Tú, Andrés, recopila, haz el trabajo, tú tienes la forma de hacerlo más fácil. Recopila y encárgate de mantener unido a este grupo. Tú lo vas a hacer, tú también vas a pensar en mí. Viste a Dionisio, no lo inventaste, viste su luz, no lo inventaste. Poco a poco, tus canales se están abriendo y vas a empezar a ver más cosas, vas a empezar a iluminarte más, a ver la luz, a ver tu ángel. Siempre, por tu forma de ser, vas a pensar que lo imaginaste, pero no es así, estás cada día abriéndote más. Vas a ver que harás una muy linda labor. También piensa en mí, a ti que te cuesta más, puedes escribir en un papel Heraldo. Este Heraldo es:

H E R A L D O, y míralo escrito por ti, y de alguna forma van a venir pensamientos a tu mente que te los voy a enviar yo. No en todos los momentos, porque no siempre estoy disponible, pero la mayoría de las veces lo voy a poder hacer.

Mae que se quede tranquila. Que va a poder seguir trabajando con nosotros, que cuando borde piense en mí, que cuando lea piense en mí. Joan Viera Mar está con ella, luego se le van a solucionar sus problemas. Ahora los bendigo a los tres, los dejo, reciban los saludos de Dionisio, Julio, Avalon, Joan Viera Mar, Daniel, Tomás, que no los conocen, pero que ya los van a conocer, y muchos sabios más. Pronto van a empezar a trabajar con ustedes también.

Esta fue la historia de Heraldo, un sabio maestro espiritual. Pero también hay otros maestros que se han acercado a nosotros ofreciéndonos su ayuda. Con menos presencia y contactos, pero no por eso menos importantes.

Relataremos ahora lo que fueron algunas de estas comunicaciones.

Queremos recalcar que la mayoría de los consejos que hemos recibido son absolutamente aplicables a cualquier persona, y esa es la intención de compartirlos con ustedes. Así, cuando lean las sugerencias, piensen que son para ustedes también. Pueden invocar, conversar y pedir ayuda a todos y cada uno de los maestros que les presentamos. Esa es su misión: guiar a todo ser humano.


En una sesión que estábamos preguntando por cosas muy terrenales, Mae visualizó una intensa luz amarilla, y en ella apareció el maestro Daniel.

Andrés: ¿Quién eres, Daniel? No te conocíamos.

Mae: Yo soy un espíritu joven que más cerca de ustedes está. Doy la alegría de vivir, soy algo travieso a veces. Me encanta poder con ustedes trabajar, estoy más cerca del plano terrenal. Te entiendo mejor a ti, a Mae y Elizabeth también. No le pongan tanta seriedad, háganlo liviano. Su trabajo es real, créanlo, cosas lindas harán, pero disfruten cada minuto que tienen. Nosotros les estamos mandando nuestra luz para que así sea.

Disfrútenlo, pásenlo bien, ríanse, diviértanse, no piensen que están haciendo algo malo.

Olvídense de sus hogares, de sus casas cuando trabajan, piensen solo que forman una gran familia espiritual, que ustedes unidos por muchas vidas están y por mucho más seguirán. Si Elizabeth no quiere volver a vivir en esta tierra, en esta vida terrenal, mucho más tiene que trabajar. Nosotros los queremos ayudar, porque humanos son y defectos tienen como todos. Pero también son elevados en lo espiritual, y por eso es que les hemos dado esta misión. Si fueran solamente espirituales, no servirían para esto. Tienen que aprender a afrontar lo terrenal, a soslayarlo, a saltarlo y hacerlo mejor. Así pueden palpar su crecimiento espiritual.


Andrés: ¿Ustedes nos pueden ayudar a tener una vida terrenal más alegre, más feliz?

Mae: Eso depende de ustedes y de cómo usen sus canales. Cada uno de ustedes tiene libre albedrío y hace con su vida lo que quiere. Nosotros les presentamos momentos tristes y momentos alegres. Desgraciadamente, solo se preocupan de los tristes y no cuentan los alegres. Ya les dije: hagan una lista de las cosas buenas que les pasan en el día, desde el haber podido despertar en la mañana, levantarse, trabajar, ver televisión, escuchar radio, disco, poder sonreír, poder ver niños, poder mirar, poder mirar el sol.

Sumen, sumen todo lo bueno, cada día más felices serán. No hagan lista de las cosas malas que les han pasado, porque al escribirlo se los graban y su subconsciente se los tendrá presente. Solo hagan lista de las cosas buenas que han tenido, hasta el más mínimo detalle: el hecho de poder conectarse conmigo, el hecho de poder sonreír, el hecho de poder hacer distintas cosas, comer, den gracias de todo lo bueno que les ha pasado en el día. Yo soy Daniel, trabajo con la energía amarilla, trabajo con la luz y soy más terrenal, por eso que los entiendo. Heraldo está mucho más lejos, igual que Joan Viera Mar. Ellos esperan más de lo espiritual, yo espero que mejoren en lo terrenal. Yo estoy para ayudarlos a ser felices, confíen en mí, piensen en mí, irrádiense de luz amarilla todos los días y así cada día será más feliz.

En otra oportunidad estábamos muy inquietos por cosas terrenales que nos estaban pasando. Mae visualiza una luz verde, y en ella aparece el maestro Horacio, y dice:

“Horacio soy y con ustedes quería estar. Yo también espíritu guía soy, de ustedes y muchos más. Y contigo hoy día quería estar. Tengan paciencia, pronto llegarán adonde tienen que llegar. Somos muchos los interesados acá en el trabajo de ustedes, porque sabemos que lo lograrán, son nuestros portavoces en la humanidad. Poco a poco, los caminos se están abriendo; poco a poco, las cosas se están facilitando; poco a poco, llegarán al lugar donde tienen que estar; poco a poco, en contacto entrarán con plantas, árboles, vegetación; poco a poco, fórmulas aprenderán a usar. No se impacienten, todos existimos acá. Soy Horacio, está Heraldo, está Viera Mar, está Avalon, está Julio, y hay muchos más. Muchos de ellos conocerán en un tiempo más, a medida que van tranquilizándose en lo espiritual, algunos de nosotros con ustedes podemos trabajar.

Mae, tú más tranquila estás, más concentrada, por eso es que hoy conmigo te puedes comunicar. Piensen en mí, en una luz verde, y siempre, siempre que lo hagan paz interior tendrán. Que es la paz que necesitan los espíritus agitados, los espíritus nerviosos, la gente que anda apurada. Es la paz que necesitan los humanos intranquilos. Paz y tranquilidad sentirán en el corazón, esta paz va al ser físico, no tanto al espiritual.

Heraldo trabaja con la paz espiritual con su luz azul, pero es necesario que yo esté presente, porque ustedes están en un lugar terrenal. En ese lugar terrenal tienen que tener paz física, no deben tener estrés, no deben tener temores, no deben tener contrariedades.

Deben aprender a luchar contra el medio ambiente, a luchar contra el reloj, a luchar contra los inconvenientes, porque todo eso les quita tranquilidad. Y si el cuerpo no tiene tranquilidad, tampoco el espíritu la tendrá. Recuerden y grábense esto: yo soy Horacio, que con mi luz verde tranquilidad le da al cuerpo terrenal. A veces ustedes no se dan cuenta y quieren tranquilizar lo espiritual y no lo terrenal, también tienen que tener el cerebro tranquilo y el corazón tranquilo”.


Previo a una sesión, Elizabeth comenta que estando en la librería tuvo una atracción muy grande por una obra de Edgar Cayce. Luego de entrar en trance, nuestros maestros nos dicen que el espíritu de esta persona, con nosotros se quiere comunicar para ayudarnos a la gente sanar. Es así que en otra sesión quisimos estar con él, y esto fue lo que pasó:

Andrés: Hoy día queremos hacer algo especial y diferente, queremos conectarnos, si es posible, con el espíritu de Edgar Cayce.

(Pausa)

Elizabeth: ¡Está aquí! ¡Qué susto más grande! Está vestido con un traje negro como de los años 1900, como un caballero antiguo con una camisa blanca, una corbatita negra, angosta.

Andrés: Gracias por presentarte hoy con nosotros. ¿Quieres comunicarnos algo?

Elizabeth: Hace mucho tiempo te buscamos para que mis métodos utilices en las sanaciones. Sorda has estado a mis llamados, pero la visión de libros que se refieren a mi persona ha permitido venir nuevamente a este contacto.

Andrés: ¿De qué forma Elizabeth puede trabajar con tus conocimientos?

Elizabeth: Revelándoles nuevos conocimientos estaré en un futuro próximo. Faltan todavía muchos detalles importantes en estos métodos de curación no tradicionales en los que ustedes han estado adentrándose. Afortunado yo fui (Elizabeth se apena y llora), afortunado yo fui de haber podido dedicar mi existencia a ayudar a tanta gente necesitada. Tú, Andrés, has captado la idea y estás ayudando a la gente, aunque en forma indirecta, con los mensajes y las instrucciones que los maestros a ustedes les han enviado. No dejen de utilizarlos. A ti vendrán las distintas maneras en que tú los puedes aplicar en las distintas personas. Cada vez que se te presente un caso, instrucciones tendrás de nosotros y sabrás las palabras adecuadas para tratar a cada uno. No te olvides, en las regresiones hay muchos rasgos alterados en las personalidades actuales de la gente que tú puedes investigar.

Una vez que haya terminado la regresión, se lo puedes destacar a la persona para que lo trabaje en forma natural y consciente. De esta manera, un determinado sentimiento o sensación puede ser trastocado en un pensamiento o sentimiento positivo que le permitirá desarrollar mejor su vida terrenal, libre de estas ataduras anteriores. No te olvides de esto, si no, tu regresión no sirve y se pierde en el espacio y la persona no entiende qué es lo que está viendo. Lo más importante es destacar estas emociones antiguas y eliminarlas en forma consciente y con la mente activa.

Andrés: Muy bien, muchas gracias por las enseñanzas y el mensaje. Como espíritu, ¿tú te llamas Edgar Cayce o tienes otro nombre espiritual?

Elizabeth: Pueden llamarme por mi nombre terrenal, más adelante les expresaré mi nombre espiritual. Todavía estoy cercano a los planos terrenales, especialmente dedicado a curar enfermedades físicas y mentales. No solo con ustedes he trabajado o trabajaré, sino que también mi labor se está extendiendo con otras personas que, como ustedes, se conectan con espíritus superiores. Quizás en un tiempo cercano lograré juntarlos a todos y un núcleo más amplio formaré para comentar los tratamientos que se pueden realizar utilizando la mente y el espíritu.

En otra sesión que tuvimos con Elizabeth, visualiza una luz violeta, en ella aparece el maestro Saint Germain.

Andrés: ¿Qué me dices? ¿Hay una luz violeta ahora?

Elizabeth: Una luz violeta así como una ola, como una malla de luz violeta.

Andrés: Veamos, a lo mejor es alguien que también quiere dar información. Le pedimos a Dios que le permita acercarse.

Elizabeth: Es el maestro Saint Germain, es el de los metafísicos.

Andrés: ¿Está ahí? ¿Nos quiere decir algo?

Elizabeth: A mí se dirige.

Andrés: ¿Qué te dice?

Elizabeth: Me dice que él fue quien me introdujo en este conocimiento de las reencarnaciones y la curiosidad por este tema cuando yo observé por primera vez una vida mía. Esta experiencia tuya personal fue la que te permitió encarar este nuevo conocimiento, el cual para ti no existía anteriormente o existía como en son de broma, pero con tu propia experiencia pudiste comprender que esto existe. Así fue como introdujimos en ti el concepto de reencarnación y el concepto de karma.

Andrés: ¿Cuál es tu especialidad?

Elizabeth: Mi especialidad, dice, es la comprensión del karma y ayudar a la gente a disolver los karmas que los puedan perjudicar en esta vida. Puedes invocarme cuando tú estás haciendo las regresiones, ya que tú has pasado a formar parte de mi grupo. Ya sabes usar la llama violeta, que es la llama que a mí me ayuda a disolver los karmas, ya te la han mostrado otros maestros. Has recibido indicaciones de cómo usarla, sabes quién es el arcángel San Miguel, que es el que me ayuda en esta obra.

Andrés: Es algo que he comunicado bastante, la luz de la transmutación, la luz del perdón. Te voy a invocar cuando esté con mis pacientes. ¿Tú puedes ayudarnos a Elizabeth y a mí a transmutar nuestros propios karmas de otras vidas? Por ejemplo, yo tengo un bloqueo para comunicarme directamente con ustedes y puede ser que ese bloqueo sea producto de vidas pasadas, problemas karmáticos. Quizá tú puedas ayudarme a la conexión.

Elizabeth: No puedo en este instante revelártelo, tengo que involucrarme un poco más en tu caso personal.

Andrés: Y si yo te lo pido, ¿lo puedes hacer y otro día lo conversamos?

Elizabeth: Me lo pidas o no, has causado cierto interés en mí.

Andrés: Gracias, Saint Germain. En otra oportunidad que trabaje con Elizabeth te lo voy a preguntar y ahí me lo comentarás. Gracias por estar con nosotros, haberte acercado y ser parte de este gran equipo que cada día aumenta. ¿En qué plano estás tú con respecto a los maestros que ya conocemos?

Elizabeth: Estoy más cerca de Heraldo, en un plano un poco más elevado. Pero mi conexión con la humanidad no es difícil, muchos mensajes a personas o grupos de personas ya he enviado.

Durante el período en que estábamos iniciando la estructura y redacción de este libro, tuvimos una sesión en que pedíamos sugerencias con respecto de él. En un momento de la sesión, Elizabeth comenzó a visualizar una luz rosada, y en ella se presentó el maestro Ángelo.

Elizabeth: Alguien más quiere venir, pero no sé quién es, viene en una luz rosada.

Andrés: Pidámosle que se acerque, si es un espíritu de un plano superior y tiene algo que decirnos.

Elizabeth: Ángelo me llamo y cerca de ustedes voy a estar.

Andrés: ¿Quién eres tú, Ángelo?

Elizabeth: Poeta fui en mi época. Por lo tanto, me acercaré a ustedes para ayudarles a redactar en forma más hermosa lo que están produciendo o escribiendo.

Andrés: ¿Quién te pidió que vinieras, Ángelo?

Elizabeth: Desde arriba todo observamos, los mismos maestros que ustedes contactan pidieron mi presencia para ayudar. Cuando estuve encarnado escritor y poeta fui.

Andrés: ¿Y puedo saber cuál fue tu nombre verdadero de esa época?

Elizabeth: Por ahora Ángelo llámame, en la época del Renacimiento existí.

Andrés: ¿Pero no podemos conocer tu nombre para leerte, para conocer más tu obra?

Elizabeth: Mis obras muy remotas fueron, dificulto la existencia de ellas en la época actual. Siempre me codeé con pintores y artistas. Soy uno de aquellos del grupo elitista de esa época que se dedicó especialmente al arte.

Andrés: ¿De qué año estamos hablando más o menos?

Elizabeth: Más o menos del 1500, dice.

Andrés: ¿Dónde viviste tú?

Elizabeth: En Italia.

Andrés: ¿De qué forma nos vas a ayudar, Ángelo?

Elizabeth: Tranquilamente cuando escribas espera mi conexión, piensa en mí. Las palabras a tu mente vendrán mejor hilvanadas de lo que lo has hecho hasta ahora.

Notarás un cambio en tu estilo. Junto a lo tuyo, a tu forma personal de escribir, algunas orientaciones vendrán de parte mía, para así hacerlo más ameno, más coordinado y que las formas sean expuestas de manera más clara, más parecidas a una novela o un libro mejor hilvanado. Intercalaremos entre los diálogos alguna frase interesante que capte el interés del lector, lo haga pensar y lo haga meditar sobre lo que ellos obtendrán de los diálogos que ustedes tuvieron con los maestros. No debes apurarte. Escribir un libro no es una cosa de un día o dos, es un poco lento para llevar a término una obra completa e importante. Cada vez que quieras escribir, mi ayuda tendrás.

Andrés: Perfecto. Gracias, Ángelo, por tu presencia.

Elizabeth: Te puedo decir cómo es: flaco, tiene una barbita puntudita, tiene una blusa con mangas anchas y un pantalón como hasta la rodilla, como bombacho.

Andrés: ¿Esa es la imagen de su última encarnación, de su última vida?

Elizabeth: Sí.

Andrés: ¿En qué nivel está él con respecto a los que conocemos?

Elizabeth: Estoy entre Avalon y Heraldo, si es que a planos te refieres.

Andrés: Bueno, gracias por acercarte, te tendré en mi mente cuando me siente a escribir y a ordenar. Aprecio tu ayuda y tu interés.

Elizabeth: Gracias a ustedes por recibirme.


En una de las sesiones cercanas al término del libro, apareció el maestro Simón.

Andrés: Preguntamos a los maestros si quieren comunicar algo antes de empezar a revisar el libro.

Mae: ¿Qué más quieren que les digamos? Trabajen en el libro, ¡ya! Revísenlo. Cada uno está con su problema terrenal, pero todas estas cosas deben superar. El libro es vuestra misión, se los hemos dicho ya.

Andrés: ¿Quién te habla?

Mae: No veo a nadie... Una voz dice: “Ustedes pueden ayudar a cambiar decisiones, a tomarlas, pero nunca piensen que por el don que tienen pueden cambiar situaciones.

Aconsejen, pero nada más. Con este consejo me presento, un maestro sabio, como ustedes los llaman, soy. Mi nombre es Simón. A través de los mares voy, y mi participación con ustedes será aconsejarlos acerca de hasta dónde pueden entregar, hasta dónde pueden opinar y enseñar a aquellos que ya solo s se tienen que cuidar. Simón soy, feliz de estar con ustedes. Los conozco y sé lo importante que los tres son para esta misión. Mi presencia siempre tranquilizadora será, siempre cercana estará y a partir de hoy, otro Heraldo soy para con ustedes estar. Simón el de los delfines soy, aquel que puede comunicarse con el pensamiento, aquel que puede comunicarse sin palabras, aquel que puede comunicarse con gestos, aquel que les pondrá en el pensamiento cuándo tienen que actuar o cuándo tienen que parar. Muchas personas con el don que ustedes tienen han fracasado, porque han pensado que pueden ir más allá de lo permitido.

Ustedes pueden aconsejar, pero vidas no pueden cambiar. Cada uno ha llegado a esa tierra con una misión a cumplir. Eso es lo que está en juego y ustedes no pueden variar esa misión.

“Te duele la cabeza de emoción. No te preocupes, ya se te quitará. Hoy muy fuerte ha sido tu tensión de encontrarte conmigo por primera vez. Con Elizabeth estaré, con Andrés estoy. ¿Algo tienen que preguntar? Si no, los dejo yo”.

Andrés: Solo agradecer tu presencia.

Mae: Otro Heraldo para ustedes soy. Verde mi luz es, verde del mar, verde del del fín, verde de los árboles, verde sin fin. Con ella los dejo hasta una próxima vez. Piensen en Simón, que paz y tranquilidad siempre les traeré. Que Dios los bendiga.

Andrés: Gracias.



Extracto de MAESTROS ESPIRITUALES I
Mensajes y sanación
Salim Hodali - María Eugenia Muñoz - Erna Lueg

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2 Comentarios de lectores

03/01/2021

Palabras atemporales. Llegan como recién escritas. Bendiciones en este comienzo del 2021.
Gracias por ayudarnos a entender.

Pat desde Argentina

27/12/2020

Feliz de poder leerlos un poco confundido con lo que esta pasando este año 2020 pero confiando en todos los maestros y seres de luz en la fuente creadora del universo en fin esperando lo mejor para toda la humanidad.


Jaime Alberto desde Colombia