Los ángeles y los átomos permanentes.

V.B. Anglada


Todos los sentidos humanos se mueven en un inmenso campo de vibraciones. Desde las más lentas que se manifiestan como Materia, hasta las más elevadas y sutiles que proceden del Espíritu. Dentro de este absoluto campo de vibraciones y de acuerdo con las cualidades de Vida de la Divinidad son estructurados los Planos del Universo. La respuesta de cada Plano a estas cualidades de vida divina constituye el Sentido de este Plano, siendo también este Sentido la puerta de contacto mediante la cual el Logos creador puede establecer contacto con Su Obra universal. Podemos decir entonces que cada Plano es un Sentido inmenso de la Divinidad, y de acuerdo con el tipo de vibración requerido en el proceso de la evolución universal, este Sentido cualifica la entera organización atómica de cada uno de los elementos químicos que están en la base del Plano. De acuerdo con la analogía que surge al contemplar el desarrollo de los sentidos corporales en el ser humano, el orden universal parece ser el siguiente:


Plano: Físico
Sentidos de la divinidad: Oído
Arcángel constructor: YAMA

Plano: Astral
Sentidos de la divinidad: Tacto
Arcángel constructor: VARUNA

Plano: Mental
Sentidos de la divinidad: Vista
Arcángel constructor: AGNI

Plano: Búdico
Sentidos de la divinidad: Gusto
Arcángel constructor: INDRA

Plano: Átmico
Sentidos de la divinidad: Olfato
Arcángel constructor: ATMI


La perfección del Sistema Solar comporta, de acuerdo con la constitución septenaria del mismo, la evolución de otros dos sentidos divinos correspondientes a los Planos Monádicos y Ádico, pero nada sabemos concretamente acerca de los mismos salvo las pequeñas informaciones que se derivan del examen de la constitución y actividad del ser humano, "hecho a imagen y semejanza de Su Creador". Así, dentro de un cuadro de valores establecido por medio de la analogía, podríamos deducir que cada uno de los sentidos de la Divinidad expresando la capacidad vibratoria de un Plano se refleja y manifiesta en el ser humano y a medida que avanza éste en el proceso de su evolución, tales sentidos se agudizan y vienen a ser como avenidas de contacto con su contraparte superior en los demás Planos. Desde tal punto de vista puede ser establecida la siguiente analogía:

Cuerpo: Físico
Sentidos del YO Espiritual: Oído
Elemental constructor: AGNISCHAITAS Etéricos

Cuerpo: Emocional
Sentidos del YO Espiritual: Tacto
Elemental constructor: AGNISURYAS Astrales

Cuerpo: Mental
Sentidos del YO Espiritual: Vista
Elemental constructor: AGNISHVATTAS Mentales - AGNIS

Cuerpo: Búdico
Sentidos del YO Espiritual: Gusto
Elemental constructor: ÁNGELES Búdicos

Cuerpo: Átmico
Sentidos del YO Espiritual: Olfato
Elemental constructor: ÁNGELES Átmicos


El hombre utiliza, además, el centro de la mente como un sentido coordinador de los demás sentidos físicos y parece ser que progresa incesantemente hacia un sentido superior muy remoto para la mayoría de los seres humanos que denominamos Intuición, cuya cualidad es Unidad y se expresa como síntesis.

Existe una relación total entre un Arcángel, que es la energía coherente de un Plano de la Naturaleza y un Deva constructor, que es el factor coherente que construye el cuerpo expresivo de un hombre. Puede comprenderse, utilizando como siempre la analogía, que tal relación ha de hallarse en el misterio del Éter, la sustancia cósmica mediante la cual y de acuerdo a su grado de sutilidad son estructurados los distintos Planos de la Naturaleza, y dentro de estos Planos, los cuerpos correspondientes a todos los estados de conciencia humana y a todas las infinitas especies dentro de los Reinos en evolución. Hemos hablado de "factor coherente" en lo que respecta a la construcción de cualquiera de los mecanismos que el hombre utiliza en el devenir de su existencia kármica o el que utiliza la propia Divinidad en la manifestación de los Planos del Universo. Sin embargo, hay que tener en cuenta también el "factor aglutinante" que corresponde a la actividad del átomo permanente.

Este consta asimismo de siete espirillas, cada cual con sus propias líneas de energía, que son la representación en la vida del átomo de los siete Planos del Universo, dotadas de un movimiento particular de contracción y dilatación a igual que un diminuto corazón reaccionando sincrónicamente a los movimientos de sístoles y diástoles del gran Corazón solar que determina el fenómeno de la Vida en el Universo. En la presente era evolutiva sólo cinco espirillas están activas dentro del átomo permanente humano, correspondiendo cada una a la evolución de un sentido físico y al posible despertar de sus contrapartes en los mundos más sutiles. Tengamos en cuenta, al respecto, que el movimiento de contracción y dilatación del minúsculo corazón del átomo permanente está regido misteriosamente por unas vidas angélicas especializadas, atraídas a este centro de vida atómica por ciertas radiaciones emitidas a través del mismo por el principio espiritual o Monádico del ser humano.

El Espíritu, mediante el desarrollo de las espirillas en el átomo permanente, una para cada gran Raza en evolución, origina los sentidos de percepción o avenidas de contacto con la obra de la Naturaleza. De acuerdo con el proceso de la evolución puede ser establecido el siguiente cuadro de analogías:


Plano: Ádico

Plano: Monádico

Plano: Átmico
Raza: Séptima
Sentido: Olfato
Átomo Permanente: Átmico
Espirilla Desarrollada: Quinta

Plano: Búdico
Raza: Sexta
Sentido: Gusto
Átomo Permanente: Búdico
Espirilla Desarrollada: Cuarta

Plano: Mental
Raza: Aria
Sentido: Vista
Átomo Permanente: Mental
Espirilla Desarrollada: Tercera

Plano: Astral
Raza: Atlante
Sentido: Tacto
Átomo Permanente: Emocional
Espirilla Desarrollada: Segunda

Plano: Físico
Raza: Lemur
Sentido: Oído
Átomo Permanente: Físico
Espirilla Desarrollada: Primera

Esotéricamente se nos dice que cada espirilla en el átomo permanente es una corriente de energía que transmite no sólo vida sino que irradia también conciencia. Esto viene a significar que el átomo permanente del ser humano en cualquier de los cinco Planos del Universo en donde tiene necesidad de cuerpos expresivos es un centro de vida, de conciencia y de actividad creadora. La Ley única que rige el proceso de expansión del átomo permanente en el subplano superior o atómico de cada Plano es RADIACION. De acuerdo con tal radiación, expandiendo energía vital y cualidades espirituales a través de los demás subplanos, son misteriosamente atraídas a su centro aquellas minúsculas vidas coexistentes con el Éter que llamamos "elementales constructores" o devas de las formas. Existen en muchos niveles de sutilidad y en innumerables modificaciones. Su ley es responder a toda clase de vibraciones y construir mediante el éter a su alcance el pequeño núcleo de sustancia que corresponde a cada tipo de vibración.

La creación de las unidades atómicas de elementos químicos necesarios para la estructuración de las células vivas de cualquier organismo físico es el inmenso trabajo de un increíble número de pequeñísimos obreros trabajando al unísono y coordenadamente a los impulsos vitales del átomo permanente físico y al estímulo de los sucesivos estados de conciencia que condicionan el ritmo de la evolución. La fuerza coherente del átomo, su capacidad de expansión y la calidad de sus radiaciones constituyen esencialmente el Elemental Constructor, el Señor de un Vehículo reconocido de manifestación humana. Este Elemental Constructor es la representación en miniatura de un Arcángel en lo que al Sistema Solar se refiere. Su poder es muy grande y así es reconocido en los estudios esotéricos ya que una vez que ha construido el vehículo u organismo humano en el Plano que corresponda, mental, emocional o físico, se constituye en el Morador del mismo, con una conciencia propia y reconocida.

Esta conciencia es muy difícil de ser controlada y gobernada si el ser humano no posee una gran evolución espiritual. Podemos decir así que la conciencia que anima a un elemental constructor varía en cada nuevo ciclo de evolución o en cada nuevo período de encarnación del Alma humana. En su esencia es un Ángel o Deva que utiliza todas las vidas elementales coexistentes con el éter a su alcance, las atrae a su centro de poder y las mantiene luego coherentemente en la evolución del sistema celular de acuerdo con las cualidades y los impulsos eléctricos que brotan del centro de conciencia humana condicionada por el karma. Se trata, en todo caso, de la expresión mística del Alma por medio de la forma, pero con la participación espiritual de la Mónada. Ésta, a igual que el Logos Solar, está empeñada en la tarea evolutiva que corresponde a cada nueva fase de vida o de encamación cíclica.

El proceso sigue invariablemente un orden analógico, ya se trate de la construcción de un cuerpo físico, astral, mental, búdico o átmico. El átomo permanente en cada uno de estos Planos, emitiendo ondas de vida, de conciencia y de magnetismo kármico55, atrae del misterioso seno del Espacio a las vidas dévicas que constituyen el Éter, el misterioso fluido inmortal e imperecedero que difunde e irradia el aura magnética de la propia Divinidad. Cada una de estas diminutas vidas angélicas forma así parte del cuerpo coherente del Elemental Constructor. Su grado de refinamiento dependerá siempre del índice de sutilidad de las cualidades del Alma y de la etapa de evolución alcanzada por la misma en anteriores procesos cíclicos de encarnación o de manifestación.

Las ondas emitidas por los átomos permanentes afectan a una inconcebible cantidad de elementos dévicos, los cuales responden a la ley de la necesidad que le obliga al hombre a reencarnar cíclicamente. Desde el momento en que por leyes misteriosas de afinidad penetra un elemental dévico dentro del campo magnético creado alrededor de un átomo permanente, forma parte ya del equipo de manifestación del Yo espiritual y participa de hecho del karma que este Yo tiene la misión de cumplir y realizar. El misterio de la vida y de la forma se halla así complementado y el investigador esotérico de todos los tiempos y el discípulo en entrenamiento espiritual tienen el deber de penetrar en el interior de los campos magnéticos creados en cualquier zona de vida en el espacio y establecer inteligente contacto con ciertos Ángeles superiores.

Estos Ángeles, en cada Plano, son los responsables de que las vidas angélicas en función de elementales constructores realicen perfectamente la obra que les ha sido asignada de construir elementos químicos, átomos y células, en respuesta a la necesidad evolutiva de cualquier Yo espiritual, o Hijo de Dios en encarnación cíclica.


Vicente Beltrán Anglada

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