Los controladores de vuestro planeta juegan bien este juego ...

Pleyadianos


Los controladores de vuestro planeta juegan bien este juego para asegurarse de que vosotros jamás entendáis los misterios de la Tierra.

La evidencia de importantes logros de ingeniería del pasado (en la Tierra, en la Luna y en Marte) hace que estos conocimientos deban ser revelados al público general. y, para aquellos que controlan la verdad, el trabajo de ocultarla está siendo cada vez más difícil debido a la aceleración de la conciencia. Los controladores de vuestro planeta juegan bien este juego para asegurarse de que vosotros jamás entendáis los misterios de la Tierra. Durante milenios han conseguido crear el caos para evitar que todo el mundo entienda e integre las capas de lecciones, los importantes logros, los dramas de vida y muerte y las oportunidades para el crecimiento, que son el legado de cada civilización.

La Tierra también tiene una larga y bien conocida historia de tremendos cambios geológicos en respuesta al estrés sobre el medio ambiente. Aunque no exista un reconocimiento oficial de una vida inteligente anterior en la Tierra, muchos descubrimientos arqueológicos apuntan a una existencia de civilizaciones muy antiguas y avanzadas que fueron destruidas y eliminadas de la superficie para dejar sólo pequeños trozos y piezas de sus florecientes culturas: mitos y leyendas son una simbología colectiva usada para revelar una verdad más grande. Historias de varias culturas mundiales hacen referencia a dioses creadores que luchaban en batallas épicas entre las fuerzas del bien y del mal. Hace mucho tiempo, civilizaciones antiguas usaron mal las claves de un conocimiento superior durante el desarrollo de una tecnología avanzada. Debido a su falta de respeto, su arrogancia extrema y su gran estupidez, muchos experimentaron una gran desestabilización del ecosistema de la Tierra.

A veces, en un abrir y cerrar de ojos, desaparecieron civilizaciones enteras porque su realidad se doblaba, perdía su forma y se colapsaba.

Semejantes eventos provocaron un estado de shock a nivel global y fueron la causa de severos traumas, amnesia y disociaciones tanto entre aquellos que vivieron como entre aquellos que murieron. Siempre hubo supervivientes que se vieron impulsados a explorar los susurros persistentes de memorias de eventos pasados. A lo largo del tiempo, algunas personas integraron finalmente sus memorias del desastre porque se atrevieron a investigar más allá de las barreras que la mente construye de manera natural en respuesta a un trauma severo. Gracias a una gran perseverancia consiguieron derrumbar los muros para recordar los traumas tan dolorosos que estaban almacenados en sus células como memorias no resueltas. Al asumir esa tarea tan difícil, revivieron la sabiduría y la estupidez de sus si mismos ancestrales; al recordar las enseñanzas y lecciones de tiempos muy antiguos se sintieron acongojados y su comprensión de la vida fue renovada.

Las gentes antiguas y los supervivientes del gran cataclismo compartieron su conocimiento de la Tierra vía oral (palabras verbalizadas, poemas, canciones y baladas épicas eran más que un simple entretenimiento). Mucha gente era perfectamente consciente de que compartir la realidad multidimensional era un continuo y apremiante aspecto de la vida en la Tierra, y sus historias enfatizaron la importancia de comprender y reconocer los hechos de una amplia estratificación de vida inteligente con la que compartieron el tiempo y el espacio. Durante millones, e incluso billones de años, formas de vida inteligente estaban observando a la Tierra desde sus palacios en el cielo. Sus hogares celestes parecían pequeñas lunas móviles que rodeaban lentamente la Tierra, manteniendo una vigilancia constante. En varias ocasiones, formas de vida inteligente vivieron bajo tierra y, a veces, incluso civilizaciones enteras eligieron vivir bajo la superficie terrestre para ocultarse de seres que recorrían los ciclos para capturarlos.


Extracto del libro "Recuperar El Poder".
Sabiduría Pleyadiana para un mundo en caos.
Barbara Marciniak

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