La naturaleza es un símbolo de un sistema que sostiene vuestra identidad ...

Pleyadianos


Todo es un símbolo de determinada expresión de energía y éstos son prolíficos como los insectos en la Tierra. La naturaleza es un símbolo de un sistema que sostiene vuestra identidad en cooperación con actividades celestes que dan sentido a vuestra existencia terrenal. Para despertar y aceptar vuestro poder personal, tenéis que estar dispuestos a erradicar vuestra negación y activar las sensibilidades psíquicas para discernir entre la verdad y el engaño. El vendaval de caos que está recorriendo vuestro mundo es un símbolo de vuestra propia conciencia que despierta. En el pasado, los humanos eligieron colectivamente erradicar su intuición psíquica, y ahora están pagando el precio de esta autoimpuesta ignorancia. En la Tierra, la divinidad de la naturaleza administra el núcleo de cualquier vida y un sentido de una planificación precisa y un orden impecable se pueden reconocer fácilmente en la elocuencia matemática que anida en el seno de la naturaleza.

Mucho antes de la revuelta devastadora global, hace casi doce mil años, la gente vivía respetuosamente con la naturaleza y la utilizaba para mejorar su comprensión de su tecnología mística. En diferentes momentos y a lo largo de los tiempos, la Tierra fue honrada como ancestro de la creación y, cuando se reconocía como un ser vivo, su atención consciente de todo lo que ocurría dentro y fuera de sus dominios era compartido con sus numerosos habitantes. El aspecto más importante de este conocimiento compartido era que la precisión de la naturaleza conectaba las partes más pequeñas con las más grandes del esquema cósmico.

Existió un tiempo en que se fundaron sociedades secretas para salvaguardar ese conocimiento antiguo e importante. Estas organizaciones fueron, en un principio, bien intencionadas en su compartida creencia de que preservar ese conocimiento del pasado podía ser muy útil en el futuro. Estas sociedades entendían que, cuando la gente sana de un trauma severo debido a una catástrofe global, es mucho más capaz de comprender la vasta complejidad de su legado. La responsabilidad de proteger la información secreta es una tarea tentadora y, a lo largo del tiempo y debido a muchas pruebas de carácter, los guardianes del conocimiento antiguo se desviaron de su camino. El mal uso del poder hacía que muchos se obsesionasen en reunir, controlar y retener información esencial para el público. Al repetirse otro ciclo y otra versión del juego de la vida en la Tierra, la mayoría renunció a sus habilidades superiores de recordar y sanar y, en su lugar, eligieron vivir con miedo debido a su autoimpuesta ignorancia.

Los guardianes de la información antigua se convirtieron finalmente en la élite gobernante que utilizaba lo que salvaguardaba en beneficio propio. Ejerciendo el control entre bambalinas, distorsionaron la verdad y destruyeron o eliminaron la evidencia de civilizaciones pasadas. A lo largo del tiempo, varias sociedades secretas se fueron uniendo en una conspiración de silencio y se ramificaron, para extenderse a todos los ámbitos de las culturas mundiales y ejercer su influencia encubierta en los patrones del progreso. Cuando el engaño se convirtió en la norma, atraían energías no físicas de naturaleza manipuladora y éstas, a su vez. empezaron a manipular a las sociedades secretas.

En los tiempos modernos, las historias antiguas más valoradas (aquellas que hablaban del florecimiento y de la decadencia de muchas civilizaciones únicas) han sido recogidas bajo la etiqueta peyorativa de mitos y leyendas. Durante los pasados 6.000 años, la historia fue reescrita por completo; eventos del pasado se cambiaron a propósito, se editaron, homologaron o incluso se borraron. Información importante era ocasionalmente codificada en ciertos textos para preservar la verdad que conocían tan sólo unos pocos elegidos. En la mayoría de los casos. sin embargo, los escribanos de la historia eran instruidos por las autoridades para modificar los registros con falsedades y aludir a la verdad solamente a través de alegorías y metáforas.

Hoy, debido al incesante aumento de la cada vez más intensa energía cósmica y los resultantes rápidos intercambios de nuevas ideas, estas capas y capas de mentiras ya no aguantan más; se van cayendo y desprendiendo como capas de pintura vieja que revelan aquello que se ha ocultado durante mucho tiempo.

Las organizaciones militares son un ejemplo de sociedades secretas fuertemente jerarquizadas y aquellos que están en la cúspide de la pirámide tienen un largo historial de utilizar antigua información esotérica y prácticas mágicas como procedimientos básicos. Las organizaciones militares conocen los secretos de la tierra, del mar y del aire, ya que sus fuerzas son reclamadas para asegurar un área determinada cada vez que ocurre algún fenómeno inusual. Las modernas campañas de los militares confían en la tecnología de satélites para aportar las últimas supervisiones de actividades debajo de la Tierra; encima de la misma y en los cielos. El hecho de iniciar una guerra se ha utilizado con frecuencia para encubrir la entrada en un área, robar y destruir, o robar registros del pasado y traumatizar a la gente para que olvide todo. Luminar la historia es un procedimiento habitual en el estamento militar.

Experiencias profundamente emocionales gracias a la exploración de la memoria pueden abrir las puertas a un estado único de conciencia al expandir la mente a la presencia de una inteligencia innata y mayor. No obstante. cuando tanto las memorias como la inteligencia emocional se suprimen, la habilidad de conectar con la mente superior decrece y. en ausencia de la moral emocional, se pueden encontrar incontables razones absurdas para empezar una guerra. La razón para que se produzca una guerra siempre se ha basado en la creencia «derecho es poder» y, debido a que tanta gente todavía lleva en sus genes memorias antiguas no resueltas, no pueden recordar el pasado y, por ello, son fácilmente influenciables.


Extracto del libro "Recuperar El Poder".
Sabiduría Pleyadiana para un mundo en caos.
Barbara Marciniak

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