La guía madre.

María


Queridos amigos y amigas, soy María. Les traigo una energía de liviandad y confianza, una energía luminosa que es divertida y vivaz. Permítanle que esté presente y beban de esa energía como si viniera de la Fuente, porque esta es la energía que los lleva de regreso a su origen, a quienes son.

Si vuelven a la Fuente, ahí descubrirán el “agua viva” que mueve, anima y regenera el alma y esta vida también son ustedes: dan vida y la reciben. El flujo natural, del que son parte, hace todo eso por sí solo, tranquilo y en libertad. Piensen en la naturaleza en la Tierra, en cómo la vida fluye de manera continua. Incluso cuando hay muerte y destrucción, ya sea a causa de la fuerza de la naturaleza en sí o por las acciones de los humanos, la vida siempre comienza de nuevo y encuentra una forma de florecer.

El anhelo de vida es irrefrenable. ¿Sientes lo intensa que es la fuerza de la vida? Ella ignora aquello que la amenaza y siempre encuentra una manera de florecer de nuevo, de volver a empezar. Es como si el pasado no se le adhiriera. Piensa en la primavera, en la que aparecen las flores y nacen los animales; es como si nunca hubiera existido la historia o un pasado que contamina o restringe. Y ahora reconoce la parte en ti que es así: que no la afecta la duda; a la que no la perjudica el dolor del pasado, sino que siempre es nueva y original. Se lanza a lo desconocido sin preocuparse. Se trata de tu consciencia primordial que está siempre contigo. Sin importar por lo que estés pasando, permanece renovada y nueva. Ella observa, internaliza cosas, aprende de experiencias y, con el tiempo, entiende la dinámica de la vida. Y sin importar los altibajos por los que pase permanece siendo una y la misma consciencia.

Reconoce esa consciencia dentro tuyo. Tómate un momento para descansar y dejar ir todos los asuntos diarios que te hacen pensar o preocuparte, y no dejes que se interpongan en tu camino. Los pensamientos y las emociones siempre están presentes, pero no necesitas prestarles atención por completo. Puede haber un lugar en tu interior desde el que permaneces con curiosidad y asombro por los pensamientos, las emociones y los sentimientos que fluyen en ti. Siente en tu cuerpo ese lugar donde te sientes más conectado con ese espacio tranquilo y abierto: la consciencia luminosa y primordial dentro tuyo. Ahí todo se calma, no le falta nada. Todo lo demás es temporal y pasajero, porque los pensamientos, las emociones y los sentimientos mueren. Desciende aún más dentro de ese centro en ti que siempre permanece inalterable y que sin embargo también es dinámico y está lleno de movimiento y vida. Tal como sucede con una corriente de agua, permanece siendo uno e inmutable, pero se mueve: ¡está embarcado en una aventura!

Permite que tu cuerpo también encuentre placer en esta Fuente. Deja que la energía fluya por tu cuerpo de manera que todas las células se renueven al recibir sanación y vitalidad de la Fuente. Permite que la energía se mueva desde tu cabeza, hombros y pecho hasta tu vientre, caderas, muslos y que continúe hasta las rodillas, la parte inferior de las piernas y los pies. Imagina que flotas sin esfuerzo en esta corriente. Te sientes impulsado y no te resistes; te relajas y dejas que la corriente te guíe. Siente que, cuando te entregas a esta corriente, le trae sanación y confianza a tu corazón. Deja que el agua te lleve y te reconforte y te acerque a una orilla donde te arrastra a una playa que tiene arena suave y cálida por el sol.

En esta orilla hay alguien que te está esperando. Sientes que llegas a tierra y das un paso en la orilla. Ahí hay una figura amorosa y sonriente que se dirige hacia ti: es una guía. Mientras se sienta, parece ser parte de la naturaleza. Se sienta ahí totalmente en calma mientras te espera y en su presencia sientes que te vuelves un niño de nuevo. Quieres correr hacia ella y sentir su mano sobre tu hombro. Y lo haces.

Ambos están sentados en la playa cerca del agua y, al mirarla a los ojos, esta guía te dice: “soy tu madre. No soy tu madre terrenal, sino que te traigo la energía de la madre que ahora quiere ir a ti desde el universo para animarte, para traerte sanación y para rodearte de comodidad”. Y continúa diciendo: “Represento esa energía para ti, así que recíbela”. Observa que sus ojos están llenos de compasión y entendimiento por lo que estás transitando en tu vida. Ella entiende tus emociones, tus miedos y tu resistencia de una manera profunda. No los juzga, simplemente observa y mira dentro de ti. Siente sus ojos que deambulan por tu vida interior que se despliega ante ella como si fuera un paisaje. Por la manera en que te mira, te sientes profundamente entendido y aceptado. Parece como si su mirada acariciara ese paisaje y colocara todo en una luz tenue que hace que todo esté bien. Todo está bien tal como es.

Recibes su energía de la madre y sientes cómo te sana y te nutre: se te permite ser un niño. Esta madre te ve como a su hijo. Te entiende y te acepta sin condiciones. A la vez, también ve algo más en ti. Ve una flor en su capullo que florecerá con el tiempo. Ve tu potencial en ti, la bellota y también el roble ya totalmente crecido. Siente cómo te ve ella y que te invita, a través de su mirada, a que te vuelvas más grande, a que despiertes, a que uses todo tu potencial.

Entonces, ves aparecer un puente por encima de la ensenada, cerca de donde estás sentado, y la guía madre te invita a que vayas con ella cerca del puente. Te dice que hay un territorio nuevo para que explores que ofrece todo tipo de posibilidades y situaciones que pueden a menudo resultarte un desafío, pero que también son prometedoras. La miras y sientes el deseo de irte con ella. Sin embargo, algo en ti te hace dudar y vacilar. Te sientes inseguro de ti mismo porque es lindo estar aquí con ella. Te sientes seguro y por fin te puedes relajar.

Con algo de determinación te dice: “¡Ven, nos vamos!” Y sientes que eso es lo que tiene que suceder. No hay nada más que puedas hacer y sientes la calidez y la seguridad de su mano en tu hombro. Ahora decides simplemente confiar en ella, porque se trata de un poder del universo que te va a ayudar. Así que tomas su mano y juntos continúan hacia el puente. A medida que ascienden por el puente, sientes una resistencia que crece en ti, miedo de lo nuevo, pero también sientes su mano y la energía que emana de ella y continúas.

Cuando desciendes del puente y te encuentras en el umbral del nuevo territorio, te das cuenta de por qué has sentido miedo y resistencia. Sientes que es hora de continuar solo. Te mira profundamente a los ojos y te dice: “Permaneceré contigo; mi energía es parte de ti”. Y agrega: “no soy tu madre, tú eres tu propia madre”. Represento tu propia energía de la madre.

Fíjate si puedes recibir este mensaje y tómate tu tiempo para realmente asimilarlo. Al comienzo puede que te sientas defraudado, quizás hasta un poco engañado. Pero también siente la fuerza que tienes dentro de ti y su confianza de que tienes la fuerza para hacerlo tú mismo. Ten la seguridad de que su amor por ti permanece dentro de ti siempre. Luego abrázala con mucho cariño y siente que no es alguien que está fuera de ti, sino que te unes en ese abrazo de tal manera que ella se queda a vivir en tu interior, en tu corazón y en tu vientre. Acepta esta energía amorosa de la madre.

Quiero que entiendas algo con esta historia. Una de las características distintivas de un ser divino es que es su propia fuente de creación. Vivir desde tu propio centro más profundo es tu misión, tu destino; confiar de verdad en ti y saber que tienes el respaldo de fuerzas positivas en el universo. Nunca estás solo, siempre estás rodeado de poderes, guías, energías amorosas, pero aun así siempre eres tú quien hace las cosas. El ser tú mismo es tu misión, el ser tu propio parámetro y estándar y que no te midas según en comparación con otros o según el mundo exterior, sino que sigas tu propio camino.

Una madre, en el sentido verdadero de la palabra, es alguien que te ama por quién eres, pero que a la vez te lleva a un “lugar nuevo” para que puedas descubrir más de ti mismo al convertirte en quien eres de verdad. Sé esa madre para ti mismo, sé considerado y permanece en calma y mira lo que sucede en tu vida como lo miraría una madre.

Comprende la profundidad de las emociones que experimentas, pero no las juzgues. Entiende tus emociones desde tu interior y permite que una luz gentil brille sobre ellas, lo que las hace mucho menos caóticas y turbulentas. Debido al ánimo y al consuelo que obtienes al hacer eso, te sientes en armonía contigo mismo. Entonces, hay paz y armonía en tu corazón lo cual te permite que puedas ver el siguiente paso, a dónde te lleva el camino.

Una madre te acepta y a veces te da una mano con lo que necesites. Llámala cuando necesites que te ayude. Puedes verla como una figura fuera de ti, pero también date cuenta de que vive en tu interior, que esta fuerza es tu propia fuerza y que tú eres, y que te convertirás, en una madre sanadora, no solo para ti mismo sino que también para la vida que te rodea. Dije que das y recibes vida, así que aprópiate de ese conocimiento. Recuerda quién eres: un dios en potencia.

Gracias por tu atención.

María


Pamela Kribbe canaliza a María
Pamela Kribbe
https://jeshua.net/
Traducción de Sofía Sujeros

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1 Comentario de lectores

16/08/2022

Gracias amada madre María por MORAR DENTRO Y FUERA DE MI.
SOMOS UNO!!!


Carlos Humberto desde Mexico