Formas étericas. II

V.B. Anglada


Formas étericas. II

Continuamos con los puntos d,e,f y g.

a) Las Formas Etéricas de los Devas, cuyas vidas constituyen misteriosamente los Cuatro Elementos básicos de la Naturaleza, es decir, la tierra, el agua, el fuego y el aire.

b) Las Formas Etéricas, o doble etérico, de todos los Reinos de la Naturaleza.

c) Las Formas Etéricas de las Entidades Dévicas de mayor desarrollo evolutivo que los devas o elementales constructores de los cuatro elementos de la Naturaleza, designados esotéricamente "los Poderes Aglutinantes de la Energía".

* d) La Forma Etérica de los Ángeles AGNISHCHAITAS, o Devas superiores del Plano Físico.

* e) La Forma Etérica de los Devas que construyen los cuerpos físicos de los seres humanos.

* f) Las Formas Etéricas de los Devas, Señores de los Reinos Mineral, Vegetal y Animal.

* g) La Forma Etérica del Gran Arcángel YAMA, Señor del Plano Físico.

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d) La Forma Etérica de los Ángeles AGNISHCHAITAS, o Devas superiores del Plano Físico.

Las formas de los Devas, a medida que avanzan en el proceso de su evolución, tienden a parecerse cada vez más a las de los seres humanos, pues Ellos, al igual que "los hijos de los hombres", deben realizar el Arquetipo solar, o forma esencial del Universo, el cual, visto desde el ángulo cósmico, aparece bajo la Forma Humana. Entendámoslo en el sentido de que el hombre y el Ángel adoptan esta Forma porque tal es la forma del Sistema Solar visto desde el Sistema Superior o Constelación al cual nuestro Sol con todo su contenido pertenece. De ahí que el grado de perfección de un Ángel se demuestra por esta Forma, aunque con una increíble y maravillosa multiplicidad de colores y matices que el cerebro humano es incapaz todavía de percibir ni de imaginar.

La Forma de los AGNISHCHAITAS es sutilísima, ya que está construida con sustancia del primer nivel etérico-físico, el llamado "atómico". Son los directores en funciones de todas las actividades dévicas realizadas en el Plano físico. Se les denomina ocultamente "Las Huestes de la Voz", habida cuenta de que parte de Su trabajo es convertir en sonidos o "mandatos" las proyecciones arquetípicas procedentes del Plano mental. Tienen el poder de impresionar los éteres de todos los niveles físicos y saben hacerse comprender -por cuanto poseen el secreto de la Voz o del Lenguaje- por todas las jerarquías dévicas del Plano físico, desde el nivel atómico al físico más denso. Son de gran belleza y sus auras son maravillosamente resplandecientes de un color dorado, símbolo de la energía solar, realmente indescriptible.

Poseen un tremendo magnetismo y utilizan el Fuego de KUNDALINI para energetizar la materia física en todas sus infinitas combinaciones y densidades para crear los organismos apropiados a cada Raza y a cada especie evolucionantes en el Plano físico. Son llamados también "los Señores de las Formas", ya que es en el nivel físico en donde las formas son más apreciables, más densas y objetivas. Según la calidad de su misión o la cualidad específica del nivel físico en donde ordinariamente trabajan, siempre desde un sentido altamente jerárquico, los colores, las auras o "los ropajes" -para decirlo de alguna manera- que les caracteriza o personifica, y mediante los cuales pueden ser reconocidos, dependerán siempre de las necesidades dévicas de aquellos niveles, teniendo presente al respecto que los ángeles o devas menos evolucionados se sienten "atraídos" a la autoridad del Deva mayor o AGNISHCHAITA por el brillo, luminosidad e intensidad magnética de los colores que irradian, por la suprema majestad de su Presencia, indescriptiblemente poderosa y radiante.

Para poder percibírseles hay que contar de antemano con su aquiescencia y beneplácito, pues nadie como ELLOS poseen en el Plano físico el Secreto de la Magia del Séptimo Rayo y fácilmente pueden hacerse invisibles a voluntad a la percepción de la más perfecta clarividencia o inducir a errores de interpretación o de observación a los investigadores del mundo oculto, por muy capacitados que estén en el arte de la visión de los mundos invisibles. Sin embargo, dentro de un Plan de perfecta hermandad que Ellos practican por ser esencia de Sus propias Vidas, les es sumamente fácil "mostrarse" a aquellos cuya mente es sencilla y su corazón puro y que "a fuerza de amar" -tal como rezan los antiguos comentarios místicos acerca de los Ángeles- se han hecho accesibles a la excelsa grandeza de sus mundos de armonía, de radiación y de cumplimiento planetario...

Se les aparecen entonces en toda su Serena Majestad "e inmarcesible Gloria" y el contacto, siquiera fugaz y rápido como un relámpago, marca para siempre la vida del ser humano y ya jamás se borrará de su mente y de su recuerdo la imagen radiante y maravillosamente resplandeciente de aquel Ángel AGNISHCHAITA.


e) Forma Etérica de los Devas que construyen los Cuerpos de los Seres Humanos.

Ese tipo de Devas son los más parecidos al ser humano, ya que guardan grandes líneas de semejanza con el "cuerpo" que estén construyendo, el cual, a su vez, es el resultado de un proceso kármico que el Deva constructor intuye, aunque de manera muy difícil de comprender para nuestra mente humana, ya que lo recibe a través de un Arquetipo de Luz proyectado por el Señor AGNISCHAITA, del que jerárquicamente depende, y transmitido a través de los éteres inmortales a un increíble ritmo de simultaneidad. Los Devas constructores del cuerpo físico de los seres humanos basan el proceso de dicha construcción en los siguientes factores:

- Las cualidades causales que el alma humana ha desarrollado y que vienen transmitidas por las vibraciones naturales del "átomo permanente físico".

- La intervención directa de los Señores del Karma, quienes vierten Su contenido de JUSTICIA en aquellas vibraciones, estableciendo contacto con aquellos seres humanos en el plano físico que han de cumplir con la misión de ser "los padres", o generadores del cuerpo o mecanismo que el alma humana ha de utilizar durante el proceso de encarnación o de manifestación física.

- La línea de comunicación establecida entre el "átomo permanente físico", el alma que va a encarnar y que "se halla gravitando" -en su plena aceptación científica- alrededor del cuerpo que está siendo estructurado y el ÁNGEL SOLAR, el Yo superior del hombre en el Plano Causal.

Más allá de estas líneas de actividad es realmente difícil apreciar otras razones viables para nuestro intelecto en el sentido del trabajo específico del Deva Constructor. Nos limitaremos a remarcar solamente "la extrema devoción" que experimenta este Deva hacia el alma espiritual cuyo cuerpo o mecanismo físico está construyendo. Hay que puntualizar, sin embargo, que su labor empieza desde el preciso momento -el instante cósmico, podríamos decir- en que el germen de vida masculino se ha introducido en el santuario de la vida femenina realizando el acto sagrado, mágico y de infinitas repercusiones causales que técnicamente conocemos bajo el nombre de CONCEPCIÓN.

Por la calidad de su trabajo y por su contacto con los hombres, ese tipo de Devas constructores son perceptibles a los niños que no han abandonado todavía "la gracia de la inocencia" y poseen todavía un notable desarrollo en materia etérica de la Glándula Pineal. Son perceptibles también durante el proceso de gestación, rodeando a la futura madre, a la cual, sin que ésta se dé cuenta, están colmando de "increíbles atenciones", visando la obra que en el seno material de la misma están realizando... Es realmente conmovedor verles ante el lecho de los niños enfermos y atendiéndoles más solícitamente que lo haría "ninguna madre del mundo". Un Ángel, aun de la categoría espiritual de los Devas constructores, posee un tipo de sensibilidad que todavía no ha desarrollado la Raza humana, sumida en la complicación de sus erróneos sistemas de vida y siempre en pos de ilusiones pasajeras. De ahí, aquella permanente solicitud y sincerísima devoción, llena de incomprensible delicadeza que les anima en su trabajo.

Los Devas constructores de los cuerpos físicos de los seres humanos permanecen al lado de la criatura hasta que ésta ha llegado a la edad cíclica de los SIETE años. A partir de este momento los Devas quedan libres de la presión kármica que los enlazaba al aura etérica del cuerpo construido y tal como esotéricamente se dice, "siguen el rastro infinito de las nuevas almas que quieren reencarnar" para cumplir con su destino cíclico y kármico, a fin de prepararles el Tabernáculo que deberán utilizar. Tal es la obra constante de los Devas constructores de los cuerpos físicos humanos. Pero, al observar la larguísima trayectoria de la evolución humana, hemos podido apreciar mediante la ayuda gentilmente ofrecida por ciertos Devas Superiores del Plano de la Mente, quienes "descorrieron para nosotros, plasmándolos en la luz astral, algunos acontecimientos históricos relacionados con la obra de los Ángeles constructores".

Nos fue posible observar así algunas entrañables vinculaciones establecidas entre hombres y devas constructores que persistieron a través del tiempo y que, vida tras vida, "estuvieron juntos" durante el proceso de construcción de tabernáculos físicos necesarios para la extinción de toda la serie de karmas contraídos por el ser humano y que el Ángel compartió con cada vez más indecible fidelidad y renovador amor..., llegando a establecer entre ellos unos lazos kármicos cuya trascendencia escapa a toda nuestra comprensión humana. Según hemos podido leer en algunas de las viejísimas páginas de "El Libro de los Iniciados", a través de la luz astral de los acontecimientos planetarios hay unas muy sutilísimas referencias a estos incomprensibles lazos de amistad establecidos entre ángeles constructores y seres humanos.

Veámoslas: "He aquí que te seguiré siempre, edad tras edad, ciclo tras ciclo, rastreando en los éteres inmortales la estela de tu inconfundible Luz, ¡oh alma amada!, preparando para ti túnicas sagradas cada vez más luminosas y radiantes, hasta llegar juntos un día al Puerto de Destino que el Señor de la Eterna Inseguridad ha situado frente a nosotros como meta de nuestras vidas..." Esotéricamente descrito, el enorme e incalculable significado de estos viejísimos textos nos habla indudablemente de un MOMENTO CUMBRE en el TIEMPO en el que el alma humana, convertida en un Logos Creador, y el Deva Constructor en un Glorioso Arcángel, comparten juntos la responsabilidad de algún desconocido Universo, perdido en la inmensidad del Cosmos...


f) La Forma Etérica de los Devas, Señores de los Reinos Mineral, Vegetal y Animal.

Conforme avanzamos en nuestro estudio acerca de las formas de los Devas, vamos introduciéndonos en ciertas regiones secretas en donde el elemento dominante es el éter sublimado de los subplanos superiores del Plano físico, de ahí que cada vez sean más sutiles y gloriosas las formas que surgen de las profundidades místicas del Espacio y, naturalmente, más difíciles de ser OBJETIVIZADAS por parte del observador. Cuando hagamos referencia a las Formas de los Grandes Devas que dirigen el proceso de evolución de los Reinos de la Naturaleza, deberemos tener en cuenta que la dificultad es todavía mayor debido a la Grandeza de su propia evolución y a la dificultad humana de interpretar adecuadamente los "sonidos, colores y formas geométricas" que surgen en forma potentísimamente radiante de Sus Auras Magnéticas.

Según se nos dice esotéricamente, su evolución espiritual corresponde a la de los CHOHANES de RAYO de nuestra Jerarquía Planetaria con los cuales guardan aparentemente estrechísimas vinculaciones en orden al trabajo de sintetizar las energías de los Rayos y de los Reinos, visando el cumplimiento del Plan general de la evolución del Universo.

Habrá que decirse al respecto que los CHOHANES transmiten las energías de los Rayos procedentes de determinados Centros Cósmicos "utilizando la virtud" de ciertos Devas especializados, los Cuales, de manera maravillosa e incomprensible, constituyen las cualidades y características de tales Rayos. Los Grandes Ángeles, Señores de cada uno de los Reinos de la Naturaleza, acogen o reciben estas energías de Rayo mediante un CETRO DE PODER representativo de la Jerarquía Espiritual que ostentan y la hacen circular por toda Su omniabarcante naturaleza, la dinamizan con su peculiar magnetismo y la distribuyen después, de acuerdo a unos muy bien definidos flujos vibratorios, por la extensión infinita de Sus Reinos a todas y a cada una de las especies que en el mismo tienen su vida y su razón de ser.

Cada Reino recibe asilas energías apropiadas a su grado de evolución dentro del conjunto planetario, teniendo en cuenta, sin embargo, ya que en esta afirmación va encubierto alguno de los grandes secretos de la Iniciación, que cada Ángel, Señor de un Reino, posee un CETRO DE PODER, o TALISMÁN SECRETO, mediante el cual le es posible "recibir y transmitir" las energías de los Rayos, constituyendo este CETRO la correspondencia del eje de la Tierra, polarizado hacia energías cósmicas que escapan a nuestra razón y entendimiento o el Canal SUSUMMA en el Vehículo etérico del ser humano, es decir, la Columna Vertebral del Reino. EL CETRO DE PODER que utiliza el Señor Deva del Reino Mineral posee un sólo PÉTALO desarrollado u orificio de entrada para la energía de los Rayos y para el desarrollo del Fuego de KUNDALINI, es decir, de entrada en la vida del Reino de aquellas tremendas energías de la Naturaleza.

Según se nos dice esotéricamente la sede natural del FUEGO DE KUNDALINI es un globo ígneo de incalculable poder y de potentísimas irradiaciones situado en el centro mismo de la Tierra, el cual origina la vida física del planeta en su conjunto. Debido a que el Cetro de Poder del Deva Regente del Reino Mineral posee un sólo orificio de entrada, las formas en este Reino son las más densas, toscas y pesadas. Los Cetros de Poder de los grandes Regentes de los demás Reinos guardan una estrecha y mágica analogía, aumentando el número de pétalos u orificios de entrada de las energías de los Rayos y del Fuego de Kundalini -véase aquí la analogía entre Rayos y Fuego- de acuerdo con las líneas de la propia y singular evolución, siendo lógicamente ésta la relación de analogía que existe entre los Reinos, los Rayos y el número de Pétalos que se halla en la base mística de los Cetros de Poder de los Reinos Angélicos. Veamos:


PLANO FÍSICO

PÉTALOS

REINO - RAYO - ENERGÍA - DESARROLLADOS

Divino - 1º - Unidad - Siete
Celestial - 2º - Síntesis - Seis
Espiritual - 3º - Fusión - Cinco
Humano - 4º - Inteligencia - Cuatro
Animal - 5º - Sensación - Tres
Vegetal - 6º - Sensibilidad - Dos
Mineral - 7º - Sustanciación - Uno


El Reino humano constituye una Indescriptible Entidad Causal llena de unidades autoconscientes o de Almas individualizadas. No depende, por tanto, de ningún Alma grupo, como ocurre con los Reinos subhumanos. La energía de los Rayos le llegan al hombre a través de siete centros de energía alojados en su vehículo etérico, llamados esotéricamente CHACRAS, y el Fuego de Kundalini penetra en su organismo a través de cuatro Pétalos u orificios de entrada situados en el Chacra MULHADARA, en la base de la columna Vertebral. Podemos decir así, aplicando íntegramente la analogía, que la Entidad humana, sea cual sea su grado de evolución, posee un cetro de Poder, la columna vertebral, el cual debe utilizar cada vez más sabiamente para que pueda penetrar energía espiritual o de Rayo cada vez más sutil y de más potente radiación.

El Chacra MULHADARA, con sus cuatro pétalos, representa a través de la Cruz, o forma geométrica de los cuatro pétalos, el símbolo místico del Karma, del Cuaternario inferior: mente concreta, sensibilidad emocional, vehículo etérico y cuerpo físico, pero también su enlace con el Cuarto Rayo de "la Armonía a través del Conflicto" y con la inefable Cuarta Jerarquía Creadora, los ÁNGELES SOLARES o los Prometeos del Cosmos...

Más allá del Reino humano, sería inútil tratar de extendernos en averiguaciones. Podríamos únicamente señalar, siempre de acuerdo con la analogía, que los cinco Pétalos de poder que corresponden al Quinto Reino, el Espiritual, constituyen la Estrella mística de las Cinco Puntas, símbolo perfecto del Alto Iniciado, del Adepto, del Maestro de Compasión y de Sabiduría, cuya esplendente Vida constituye la Meta espiritual de los hombres avanzados de la humanidad. No vamos a introducirnos, pues, en la desconocida y trascendente Vida de los CHOHANES o Señores de Rayo, a cuyas órdenes se hallan sujetas increíbles concentraciones de vidas dévicas constituyentes de las cualidades de los Rayos, ni tampoco en la de los Grandes Devas que secundan con su específica participación la entrada en el planeta Tierra de las energías cíclicas de los Rayos y mueven, con singular y divina maestría, los grandes acontecimientos de la historia.

Como ustedes podrán imaginar, resulta casi imposible percibir la forma de los Devas Regentes de los tres primeros Reinos de la Naturaleza. Las características de dichas formas, aun aceptando la hipótesis de que de acuerdo con el Arquetipo universal han de poseer definidas líneas de semejanza con la forma humana, escapan por completo a nuestra visión y percepción. Sin embargo, ayudados por Ángeles superiores que se dignaron ilustrarnos sobre estos extremos, para los cuales nuestra imaginación carece total y absolutamente de medida, nos mostraron objetivamente reflejándole etéricamente la FORMA DEL DEVA REGENTE DEL REINO MINERAL.

Apareció así ante nuestras maravilladas percepciones una gigantesca e incomprensible ENTIDAD, llena de gravedad e impresionante Misterio, atendiendo la vida del Reino y comandando con indiscutible e impenetrable AUTORIDAD la evolución de cada una de las especies del Reino, desde el simple átomo químico hasta la más elevada forma mineral dotada de radiactividad, la cual, según nos enseñaron los Ángeles Mentores, era prueba de la evolución alcanzada por la vida del propio Reino y demostrada a través del fenómeno de RADIACIÓN que lo distinguía perfectamente de los objetivos definidos de los demás Reinos. Esta incomprensible ENTIDAD DÉVICA parecía sumida en un indescriptible e impenetrable SILENCIO.

Aparentemente no se movía, pero a través de su hierática, grave y solemne expresión se adivinaban potentísimas expansiones de energía que surgían de su SER en forma de fúlgidas irradiaciones de un intensísimo color violeta que se introducían en la calma infinita de aquel Reino en evolución cuya misión especifica -tal como gentilmente nos explicaron nuestros excelsos Mentores- "es ENTERRAR LA SIMIENTE DE LA VIDA DIVINA PARA QUE A SU DEBIDO TIEMPO PRODUZCA LOS ANHELADOS FRUTOS DE LA PERFECCIÓN CÓSMICA".


g) La Forma Etérica del Gran Arcángel YAMA, Señor del Plano Físico.

Tal como apuntábamos en el apartado correspondiente, la forma del Gran Rajá YAMA sólo puede ser visible a los grandes Iniciados. Acerca de este excelso e infinito SER únicamente podemos decir que SU RADIANTE AURA MAGNÉTICA abarca la totalidad del Plano físico, dependiendo de Su omniabarcante Poder todos los Ángeles y Devas que en dicho Plano viven, se mueven y tienen el ser. El Gran Arcángel YAMA, o Mahadeva KSHITI, tal como lo definen también algunos tratados esotéricos orientales, mantiene la cohesión perfecta del Plano Físico mediante un sostenido e indescriptible proceso de CONCENTRACIÓN. En los elevados estudios ocultos se nos dice que Yama es "el Señor del Éter", virtualmente el Promotor de toda la energía etérica en diversos grados de expresión, desde las más densas hasta las más incomprensiblemente sutiles y radiantes.

Ejerce AUTORIDAD directa e indiscutible sobre cada uno de los Ángeles Regentes de los Siete Subplanos del Plano Físico y es el Agente directo de los Logos Planetarios del Sistema Solar en el proceso creador de los Mundos o Planetas que tales Logos utilizan como Cuerpos de expresión. Manipula con singular maestría las energías del Séptimo Rayo, cuyo primer Subplano en nuestro planeta constituye el aspecto cohesivo del Reino Mineral. El Reino Vegetal actualiza las energías del segundo Subplano, el Reino Animal las del tercero y así sucesivamente hasta llegar al séptimo y último Subplano, es decir, el más sutil, con cuyas energías son construidas las formas etéricas más refinadas, como las que utiliza el propio Señor del Mundo, SANAT KUMARA, los Grandes CHOHANES, los gloriosos Adeptos y los excelsos Ángeles superiores del Plano Físico.

Al inconcebible Señor YAMA se le reconoce fundamentalmente como "EL CUERPO FÍSICO DE LA DIVINIDAD” y a través de los Ángeles Regentes de cada uno de los Subplanos del Plano Físico, permite la expresión y reconocimiento físico y objetivo del Logos Solar, es decir, el Universo. Podríamos decir también, siguiendo la analogía, que nuestro planeta Tierra es el Cuerpo físico del Logos Planetario de nuestro Esquema Terrestre; de la misma manera, y extremando la idea, podemos decir que nuestro cuerpo físico constituye el Universo de expresión de nuestra Alma inmortal.

La Forma Física del Señor YAMA está constituida de "luz etérica" y por medio de este Vehículo puede participar de la gloria Búdica de Unidad con los demás Planos del Universo. Posee una Omniabarcante Conciencia de Síntesis y Su misión, en el presente Universo, es volver RADIACTIVO cualquier elemento químico integrante de Su formidable Sistema de Expresión Física y convertir todos los mundos o planetas integrantes de la Vida de Dios en "PLANETAS SAGRADOS", en verdaderos Soles resplandecientes que reproduzcan perfectamente la Gloria Divina del Sol Central Espiritual. Su AURA MAGNÉTICA se proyecta por todo el ámbito físico del Sistema Solar promoviendo en su interior todos los cambios posibles, los cuales vienen determinados por la evolución constante de Sus Grandes HERMANOS, los Arcángeles Regentes de los demás Planos del Universo, Vehículos asimismo en otros niveles de la Gloria manifiesta del Logos Solar...

¿Podríamos imaginar una soberana y radiante Figura Humana de incalculables proporciones, inmersa en la Luz de una Realidad desconocida y Eternamente vibrante y expresando por medio de un indescriptible despliegue de Energías Luminosas, conteniendo el PRANA VITAL DEL UNIVERSO, una Radiación infinita que produce Vida, Dinamismo, Fuerza, Radiación, Conservación y Perpetuación de toda la Sustancia viviente de la que se nutre nuestro Universo objetivo...? Si alcanzáramos tal posibilidad seríamos quizá conscientes de algunas de las Cualidades descriptivas en el sentido de la FORMA que adornan la Vida del Gran Arcángel YAMA, el Señor del Plano Físico.


Vicente Beltran Anglada

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