Hilos del alma.

Maria Magdalena


Queridos amigos,

Soy María Magdalena. Os doy la bienvenida a todos en este círculo de personas afines. Estáis viviendo unos tiempos de transición, que no se limitan al mundo que os rodea, sino que también tiene lugar dentro de vosotros. Os estáis moviendo activamente hacia vuestro ser, vuestro “yo” más grande. Ese “yo” no está ligado al tiempo y al espacio, sino que es libre, ilimitado y capaz de extender sus alas y obtener perspectivas, energía y conocimientos de las otras dimensiones en las que una vez os sentisteis en casa. La riqueza de ese legado está ahora cada vez más a vuestro alcance, porque os estáis expandiendo interiormente, volviéndoos más amplios, más espaciosos. Vuestra conciencia excede cada vez más límites.

Esta amplitud ocurre a través de vuestro trabajo interior, por la voluntad de seguir el camino de vuestra alma, y también por la búsqueda activa de la oscuridad dentro de vosotros mismos. Como resultado, vuestra consciencia está aumentando y os estáis convirtiendo cada vez más en lo que realmente sois. Estáis creando la transición de una personalidad terrenal, ligada al tiempo y al espacio, y limitada por los tiempos y la cultura en la que vivís, a una personalidad transmitida por el alma: una personalidad que se inspira en el nivel del alma y que está libremente en contacto con muchas más dimensiones que solo esta.

Es precisamente porque estáis haciendo esta transición, y vuestras almas están despertando en este cuerpo durante el curso de esta vida, que las vidas pasadas emergen en vuestra consciencia, ya sea a través de sentimientos, a veces sentimientos ambiguos, o a través de imágenes o recuerdos. Y la razón es muy simple: vuestras vidas pasadas todavía están vivas. Esas personalidades que habéis sido, en todos esos tiempos y en todos esos lugares, no están realmente muertas: son hilos de vuestra alma y siguen vivas en otra dimensión. El instrumento que es vuestra alma tiene muchos hilos, y todas las personalidades que una vez fuisteis forman cada uno de esos hilos. Desde los lugares donde ahora se encuentran, perciben una luz en la distancia y esa luz sois vosotros en este momento.

Esas vidas pasadas sienten lo que todavía está sin resolver en el “yo”, lo que todavía duele y fue malinterpretado en los tiempos en que existieron. Todo lo que no está resuelto ahora tiene la oportunidad de ser comprendido por vosotros, a través de vosotros, y de aclararse; para que ese viejo dolor pueda ser liberado. Cuando deliberadamente hacéis la transición a una mayor consciencia de vosotros mismos es precisamente cuando esas partes de vuestra alma, que se han sentido perdidas en vidas anteriores, encontrarán su camino hacia vosotros en esta vida. Y, a veces, os confrontaréis con sentimientos violentos e incluso bloqueos. A pesar de que no podéis tomarlos literalmente como vuestros, regresan a través del tiempo y el espacio para llamar a vuestra puerta porque sienten que tenéis la capacidad de redimirlos.

Para hacer verdaderamente este trabajo, y para que la auténtica redención tenga lugar, primero debéis tomar consciencia del hecho de que sois vuestra alma. Debéis saber que os estáis convirtiendo en esa totalidad que incluye todas esas vidas que buscan formar parte del vasto tapiz que componen vuestra alma: sois una personalidad terrenal y al mismo tiempo un alma. Esta vida tiene el potencial de ofreceros la oportunidad de integrar todo tipo de aspectos antiguos de vosotros. Y en todos esos aspectos, en todas esas vidas pasadas, hay algo hermoso, algo especial: un talento único, una energía, un resplandor que tiene algo extraordinario que añadir a vosotros como almas, y también al mundo.

Todos esos aspectos únicos desean ahora llegar a buen término. Algunos han sido, por así decirlo, cortados de raíz y abortados. Las condiciones en esos momentos no eran adecuadas, y a veces incluso es el caso de que debéis experimentar la dinámica de las energías de la oscuridad y la luz en la Tierra antes de que podáis comprender esos aspectos más plenamente. Todo lo que se encierra en un trauma en vosotros siempre busca la redención y la renovación, y por eso, por esa misma razón, a veces es necesario que sufráis y os sintáis rotos y desgarrados, pero esa nunca es la meta.

Ahora es importante que os deis cuenta de que tenéis la capacidad, el poder en vuestro interior, para liberaros y redimiros. Tenéis la amplitud y el espacio dentro de vuestro corazón y vuestra alma para liberar esos viejos hilos anudados en la historia de vuestra alma para que los frutos y los talentos de esos hilos sean por fin libres. Y debido a que ahora os habéis vuelto tan vastos, que todo eso es ahora posible en esta vida. Pero aún no os habéis dado completa cuenta de este hecho, por lo que podéis sentiros tan abrumados por el dolor, la energía bloqueada del pasado, que perdéis toda valentía. No creéis en vosotros mismos y en vuestras habilidades como los sanadores en los cuales os habéis convertido.

Estáis preparados para ello. Reclamar vuestro poder significa, en primer lugar, que veáis y reconozcáis vuestra propia fuerza. El poder es consciencia, y la consciencia es la mayor fuerza que existe. Todo emana de la consciencia. Si esto es confuso es porque en vuestro mundo terrenal, especialmente en esta sociedad, el poder se asocia más a menudo con hacer y actuar que con lo que se percibe como mera consciencia. Esto es un gran error, porque hacer y actuar, cuando no se alimenta de la consciencia real, conduce al caos y al desequilibrio.

Esto es algo que podéis ver claramente a vuestro alrededor en la Tierra. Existe tanto caos y desequilibrio porque hay fuerzas que no son guiadas por el conocimiento del alma y por el amor. A menudo hay fuerzas ciegas que son muy explosivas, pero son esencialmente impotentes. En general, no son poderosas en absoluto.

La fuerza más grande que existe es la consciencia. ¿Y qué quiero decir con consciencia? En primer lugar, significa estar completamente abierto y presente. Una consciencia abierta de par en par lo abarca todo, no divide las cosas entre “buenas” o “malas”, no excluye. Una consciencia abierta también es tremendamente curiosa; quiere explorarlo todo y quiere siempre adentrarse al núcleo de las cosas, y no quedarse meramente en el exterior, sino llegar al interior. Una consciencia abierta no dice “no” a las emociones pesadas y las expresiones oscuras. Quiere ir hacia adentro y entender por qué, porque esta conciencia es profundamente consciente del amor que todo lo abarca.

La consciencia arquetípica, que es la consciencia central de la vida de Dios, está segura de este amor y busca la luz detrás de todo, además de lo que tiene necesidad de luz. Nunca divide las cosas en “buenas” o “malas”; más bien hace una distinción entre madurez e inmadurez. Detrás de las muchas manifestaciones del “mal” hay un niño necesitado y una consciencia expansiva lo sabe.

Podéis trabajar sobre vosotros mismos de esta misma manera. Abordad vuestro propio dolor, vuestras propias heridas desde una consciencia abierta, es lo más poderoso que podéis hacer. Porque, cuando os abrís al amor hacia vosotros mismos, observándoos con una mente abierta, la transformación ocurre simultáneamente en los lugares donde existe dolor. Todo está permitido, porque una consciencia abierta lo abarca todo; os da una sensación de relajación y de volver a casa, y eso es realmente sanador. Sanar no es hacer las cosas “mejores”, o solucionar algunos problemas, o poner tiritas sobre un trauma. Es estar presentes en plena consciencia pura, por lo que gradualmente comenzaréis a entender por qué las cosas están sucediendo de la manera en que lo son. Ese campo sanador de consciencia es donde emerge vuestra alma, donde el alma también está creciendo. Eso es lo que está naciendo en todos vosotros en la Tierra y en esta vida.

Os invito en este momento a entrar en este campo de “amor consciente” o “consciencia de amor” dentro de vosotros y a imaginar que todas las células de vuestro cuerpo se abren a esta energía, que en realidad es vuestra alma. Tiene la energía del hogar, de vuestro origen. Basta con buscar un color, o un sentimiento particular, y sentir que en este campo vive una certeza profunda: la certeza de que al final todo no es más que amor. Todo encuentra su sitio, todo finalmente llega a casa. En su esencia, esta consciencia está libre de toda preocupación. Seguramente conoce la profundidad del dolor y la pérdida que podéis experimentar como seres humanos, pero también sabe que todo esto terminará, que todas las partes regresarán al hogar enriquecidas por su viaje a través del tiempo y el espacio.

Sentid ahora cómo os estáis haciendo fuertes. Concentraros en vuestro ser interior y sentid un ancla en vuestro abdomen o en vuestros chakras inferiores. Permitid que ese campo de energía sanadora descienda hasta vuestro primer chakra, la raíz. Sentid lo feliz que es la Tierra cuando reconocéis vuestra alma; la tierra quiere apoyar ese reconocimiento. Respirad desde la profundidad del abdomen y sentid cómo estáis a salvo en este campo de amor, esencialmente intocable. Independientemente de lo que la gente haga tanto con vosotros o en contra vuestra, este campo permanece, es inexpugnable, es eterno.

Ahora me gustaría animaros a visitar un lugar oscuro en vuestro interior que está listo para ser liberado. Algunas cosas pueden estar escondidas demasiado lejos y aún no están listas para la redención. Pero hay partes de vosotros que, sí están listas, y por así decirlo, están sentadas justo en el borde con ese mismo deseo de libertad, para que la alegría original de la vida que permanece atrapada en ese dolor o ese trauma pueda ser liberada. Necesitáis esa parte de vosotros, que está lista para la liberación, con el fin de ser más felices y optimistas; así que animadla a dar un paso adelante en vuestra consciencia.

Imaginad esta parte de vosotros en forma de figura, o una energía, o un color, un símbolo, lo que sintáis. También podéis sentirlo en un lugar de vuestro cuerpo, pero dadle ojos, e imaginad que esos ojos expresan vuestras lágrimas, o vuestra ira, frustración y resistencia. O tal vez veáis algo muy tenue y etéreo que todavía no puede expresarse demasiado bien. Sea lo que sea, saludadlo inmediatamente y tratad de no cambiarlo; simplemente permitid que se sienta bienvenido. Es posible que esta parte de vosotros haya estado en la oscuridad durante mucho tiempo. Y ahora, tal vez, primero necesite acostumbrarse a vuestra atención. Probablemente tenga necesidad de tranquilidad y consuelo, porque la luz puede doler al principio y puede crear una sensación de miedo o vergüenza cuando ha vivido durante tanto tiempo como si fuera un oscuro secreto. Por eso es bueno preguntar a esta parte qué podéis hacer por ella. Permitid que esta parte hable; preguntadle: “¿Qué necesitas de mí? ¿Qué puedo hacer por ti?”

Observad lo tranquilos que permanecéis. No importa cuánto dolor o incomodidad irradie de esta parte de vosotros, os encontráis en un lugar de comprensión y amplitud, de espacio. También sentís que no necesitáis hacer nada concreto, que solo necesitáis estar presentes. Prometedle a esta parte de vosotros que vais a realizar lo que os pide, lo que sea que desee; que cumpliréis con sus expectativas tanto como os sea posible.

Cuando hacéis este trabajo interior, permitiros guiar por lo que esa parte lesionada y herida en vosotros necesita y desea. Pensad en ello como un preciado juego que jugáis con ese aspecto de vosotros. Lo que significa que no comenzaréis a tratar frenéticamente de ponerlo firme, si no que os tomaréis el tiempo para ello. Vuestra alma está en una dimensión que es independiente del tiempo terrenal y a menudo tiene un mejor sentido del tiempo que vuestro espíritu humano, que quiere actuar aquí y ahora, y quiere ver resultados inmediatos en el mundo exterior, porque esa es la forma en que habéis sido criados – lavado el cerebro, por así decirlo.

La dinámica y el ritmo de la vida emocional no funcionan en una línea recta ordenada. Los mejores vehículos para el cambio son la paciencia, la comprensión y la compasión. Y cuando podéis ofrecéroslo sin ninguna expectativa, sin preocuparos por los resultados, entonces las cosas suceden sin que intentéis que sucedan. Una vez más, ese es el gran poder de la consciencia pura, la presencia pura: hace lo que hace sin empujar, arrastrar o presionar.

Si vuestras vidas en la Tierra, y con eso me refiero a las vidas de todas las personas en esta Tierra, estuvieran más ancladas en la consciencia, este mundo sería un lugar muy diferente. Las personas estarían más en sintonía con su amplitud interior y permanecerían abiertas y alertas; y en esta consciencia de apertura, una nueva inspiración surgiría sin esfuerzo después de un período de silencio y quietud. Originarían de un corazón puro, y llegaríais a la conclusión que: “Esto es lo que quiero hacer, esto es lo que me hace feliz”. Tal decisión siempre contribuiría al bienestar de todas las personas y de la Tierra.

Sin embargo, debido a que la amplitud no se utiliza, y el poder de la consciencia se subestima, las personas van demasiado rápido y a menudo actúan desde el miedo y la ansiedad. El resultado es que tomáis acciones que son caóticas, o incluso destructivas, y eso no solo es muy doloroso para las personas, sino también para la Tierra que sufre a causa de ello.

Daros cuenta, también, de que esta consciencia que describo, cuando se aplica a vuestra propia vida como resultado de haber procesado viejos traumas, no os afecta solo a vosotros. Cuando dais ese paso hacia atrás, hacia adentro, y experimentáis esa fuerza de consciencia en vuestra propia vida, entonces sucede que el campo de consciencia en la Tierra, el campo colectivo, también cambia. No importa cuán pequeña y mínima os parezca vuestra contribución en una población de miles de millones de personas: tiene una gran transcendencia. Las nuevas aperturas se crean a través del trabajo que hacéis, para que sea más fácil para otros hacerlo. Vosotros dais el ejemplo.

Me gustaría agradeceros vuestra presencia y vuestra dedicación a este trabajo interior. Significa mucho para nosotros, para vosotros mismos y para la Tierra. Muchas gracias.


Pamela Kribbe canaliza a María Magdalena
Traducido del inglés por Cristina Yoh

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