La última batalla contra la tiranía y la esclavitud.

Ramtha


«Viniste aquí en medio de un colapso de la conciencia.
Es cuando la programación de la personalidad está tan
intacta y tan profundamente arraigada que lo bueno y lo
malo es el alimento de tu pan de cada día: hacer el bien
porque estás tan equivocado; formar identidades que son
ajenas al pensamiento mayor.»


- LA CONQUISTA DE NUESTRAS LIMITACIONES PERSONALES.

Saludos, mis amados maestros. Yo os saludo desde el Señor Dios de mi ser, en verdad. Estoy feliz de que os hayáis reunido aquí esta noche. Hay cosas que necesitáis reaprender.

Oh, mi amado Dios, este día he crecido.
En este día me estoy abriendo.
El cambio, mi amado Dios, ha sido una fruta amarga.
Oh, mi amado Dios,
¡ay de mí!, fue sólo mi miedo.
Ábreme, trovador, ábreme.
Dame la fuerza para entender y la sabiduría para escoger.
Así lo declaro desde el Señor Dios de mi ser, por siempre y para siempre
¡Que así sea!
Por la vida


Ha costado mucho tiempo en vuestro tiempo —desde las primeras semillas de entidades que en los primeros comienzos vinieron a escuchar—, reunir en este magnífico lugar la maravillosa cantidad que sois. Es un homenaje a la posibilidad de que Dios está personalizado, individualizado y, de hecho, unificado. Es un homenaje a la verdad. Ha costado muchos arduos momentos y palabras difíciles en un lenguaje sin sentido el traeros hasta aquí, incluso esta noche, en vuestro cómputo del tiempo. Pero yo me levanto, en un cuerpo que no es de mi género, para saludaros, para saludaros profundamente por vuestro valor como niños por haber llegado tan lejos desde tan pobres comienzos en este marco de tiempo.

Este cuerpo es, en verdad, para mí, un cuerpo augusto, un cuerpo potencialmente espléndido, un cuerpo que puede desafiar la limitación, pero ¡ay!, sólo cuando haya desafiado su propia limitación personal. La ruina del crecimiento de cualquier entidad no ha sido nunca el letargo del Espíritu cuando es débil y el cuerpo cuando es débil, sino la insistencia en lo bueno y lo malo, y el caer en tal trampa.

Pensar de otra manera es una perspectiva ajena a la entidad, pero pensar de otra manera es tener la recompensa de una experiencia ilimitada que te eleva desde la turbulencia y la trampa hasta una claridad de ser que, en verdad, permite la evolución, que crezcan las alas, que crezca el Espíritu, que el cuerpo vuele. Los niños sólo se imaginan tales maravillas. Porque, ¿cuánto tiempo has tardado en venir aquí? Pero la grandeza en la que yo os saludo a todos vosotros es vuestra tenacidad y, en verdad, esa vocecita que resuena más allá de lo que se llama lo bueno y lo malo, y la manera de pensar en este mundo que os obliga a conocer. Como uno lo pondría de manera un poco más primitiva: a buscar, a encontrar y a daros cuenta.

Ha habido una barrera de lenguaje entre nosotros, pero eso es todo lo que ha habido entre nosotros. Yo estoy de lo más complacido con vosotros.

Se va a poner muy arduo y muy difícil. Pero como cualquier niño con un padre astuto —sabio, digno, noble y profundamente amoroso— el niño crecerá, y crecerá no sólo en cuerpo, sino en una mente proporcionada con lo que tenga sentido, propósito, con una moralidad que sustituya la mediocridad, que llegue hasta lo sublime; el niño podrá crecer en la sutileza del entendimiento y nunca ser entorpecido por miedos o amenazas, sino ser impulsado rectamente en su camino. Ahí es donde estáis vosotros: aprendiendo la rectitud, niños, y yo estoy feliz de que estéis en casa esta noche para entender más. Sentaos.

Aquí hay menos de una tercera parte de vuestro número, así que muchos no están aquí esta noche; están en el extranjero. Pero lo que tendréis en cuenta, lo que examinaréis quizás del poder de los grupos individuales, es que Elohim está conectado a Elohim, y Ahk Men Ra a sus miembros, y Om Akad, el Espíritu de la evolución, está conectado a los suyos1, ambos presentes y futuros; así que quizás vosotros sois los consejeros, los diplomáticos, vosotros sois los mensajeros para vuestros grupos específicos, pues aunque vosotros seáis uno esta noche, vuestros grupos tienen un propósito. De otro modo, jamás os hubiera puesto tales nombres, ni hubiera ennoblecido ni dotado de poder a ese nombre para un escudo y estandarte específicos, un propósito. En mis tiempos, la guerra no era una ciencia conocida. Disputas y rivalidades entre hermanos, celos entre vecinos, todo eso existía. La tiranía y la esclavitud estaban a la orden del día, y ha cambiado muy poco desde aquellos tiempos.

Desde mis tiempos, gracias a mi intensa motivación, como vosotros la llamaríais —voluntad intencionada, como estáis empezando a llamarla—, de hacer cualquier cosa que me hubiera propuesto, desarrolló en mí las propuestas que permitirían un derrumbe de lo viejo y un principio de lo nuevo. Mi vida habla de ello muy bien.

En mi ignorancia de liberar a la gente de mis enemigos —ya sabes, cualquiera que no estuviera de mi lado desde el principio era mi enemigo— estaba claramente definido que la ley era la espada, y no había más que hablar; no había réplicas insolentes, de aquí el término "cortar por lo sano". Yo siempre he apreciado un acercamiento sin tonterías para tomar decisiones. Y aunque un hombre crezca y se haga hombre muy pronto y tenga que pasar por las batallas de su cuerpo, las batallas de su mente, las batallas de su Espíritu-conciencia —y entonces, desde luego, por las batallas opuestas, que son tan reales, el enemigo— yo cambié bastante.

Las hormonas me ayudaron; el ser ignorante me ayudó; el ser audaz fue la mayor ayuda de todas. Pero yo cambié. Yo conquisté. Yo hice lo que hice y pensé que había eliminado a las gentes de los tres Dioses, pero para mi repugnancia, lo que los reemplazó fueron los ministros de la adoración, otra forma de tiranía.

Es el nombre de los grupos individuales creados por Ramtha en su Escuela de Iluminación. Ver Elohim, Ahk Men Ra y Om Akad en el Glosario.

También me di cuenta, en la última parte de mi vida, de que había que hacer algo con respecto a este cuento de nunca acabar, algo real. Cuando eres un estratega y un guerrero, y llevas los recuerdos y las heridas que siempre duelen, y entiendes la diferencia entre el olor a sangre fresca y a sangre putrefacta, tu conciencia a partir de aquí esta siempre moldeada para hacer la vida mejor, suprimir la ignorancia, la superstición y la indignidad, grandes factores. Pero yo entendí que mientras la humanidad permaneciera esclava —a la altura de un perro de la calle y la basura de los mercados—, mientras la humanidad tuviera esa conciencia, ellos estaban condenados por siempre y para siempre, porque tras mi marcha, la adoración se convirtió en rey, una idolatría vacía y adoradora. Y hablando en mi nombre, nadie habla en mi nombre.

Quizás vosotros entendéis por qué, y vosotros entendéis por qué, incluso en esta hora, no hay nadie como yo, digno de llevar mi nombre, de interpretar mis palabras, de excusar mi comportamiento, porque en mi vida—tras ella— surgieron tales.


- VISIÓN DEL COLAPSO DE LA CONCIENCIA HUMANA.

Así pues, como guerrero que ha sido ajustado y dirigido a este tipo de vida, que ha sido convertido, como vosotros diríais, a una conciencia mayor, yo tenía una gran visión de futuro. Yo hice de eso mi responsabilidad.

Siempre tuve gran visión. La audacia te hace eso. Dirigir gente desarrolla eso en ti. Ser la cabeza de tu familia desarrolla eso en ti. Ser padre, ser madre, desarrolla eso en ti. Yo fui el padre de lo que llamarías más de dos millones de personas, y en aumento. Yo fui su padre.

En aquellos tiempos yo sabía —antes que los vapores de este crustáceo de forma física dejaran este lugar — yo sabía a donde iba, en lo que me disolvería. Pero antes de partir, también conocí generaciones aún no nacidas, el reciclaje de gente aún no nacida. ¿Y cuándo en mis días, en cualquier punto en la historia, cambiaría eso?

No puedes deshacerte de la voluntad humana si ellos la tienen. No puedes reprimir la voluntad humana si la tienen. Y si no la tienen, entonces tú los representas. Esas son las bases del gobierno. Esas son las bases del clérigo. Esas son las bases de todas las entidades que hablan representando a Dios, que hablan representando a la gente. Y tú nunca entenderás la voluntad hasta que te hayas ganado el derecho a tenerla.

No se consigue fácilmente. Y no confundas la obstinación, y el odio y la alegria, la aceptación y la negación, con la voluntad. Esas son acciones primitivas en el papel, que a la larga llevan a la voluntad. Cuando entiendas la voluntad, entenderás lo que te estoy diciendo. Y es de desear que en estos días que vienen en tu escuela, ese aspecto refrescante, hasta ahora sin descubrir, sea definido más de cerca, que entiendas lo que es y tengas la oportunidad de poseerlo. Es la diferencia entre niños y adultos. Es la diferencia entre seres humanos, mortales, y Dioses, inmortales. Cuando lo entiendas míralo y ve que es una preciosa oportunidad en los ciclos de este plano de demostración que no puede ser borrada y olvidada, que debe ser recordada por lo menos cada cuatro generaciones. Debe arraigarse profundamente como un credo si es necesario.

Fue allí y en aquel momento, observando esta forma de vida y viendo lejos —sí, lejos— incluso hasta esta misma noche. Y quién puede decir que yo hablándoos ahora no sea mis pensamientos esta misma noche hace tanto tiempo. Quizás lo sea, en una cabaña en la ladera de una gran montaña. Fue cumplido y deseado que vendrían de la nada seres humanos extraordinarios —extraordinarios, simples y extraordinarios— que se convertirían en los hilos dorados del tapiz de esta evolución, que destellarían y nunca se apagarían, cuando todos los colores de cada reino que ha venido y se ha ido pueden apagarse en su belleza, pero el hilo brillante permanece inmaculado, brillante hasta el final.

Y así emprendieron su viaje con gran certeza entidades que fueron enviadas al mundo, grandes seres, no seres testarudos, no mentirosos, no tramposos, no simuladores, no escolásticamente inteligentes, no seres que creen que han sido escogidos, sino una conciencia excepcional, cuyo propósito era tan noble que siempre se unirían en momentos muy críticos de la historia humana, un pequeño grupo de gente para preservar el concepto de que la divinidad es el derecho divino de cada ser humano, porque cada ser humano, como ser humano, sólo se define como producto del esperma y del fruto de la matriz, que posee un cuerpo de carne y hueso, y de tendones, de lágrimas y pelo, y de juventud y vejez. Eso es un ser humano, pero un Dios puede existir como un ser humano. Y estos Dioses eran grandes maestros que fueron enviados en tiempos críticos de colapso de conciencia.

¿Qué causa un colapso de conciencia? Viniste aquí en medio de un colapso de conciencia. Es cuando la programación de la personalidad está tan intacta y tan profundamente arraigada que lo bueno y lo malo son el alimento de tu pan de cada día: hacer el bien porque estás tan equivocado; formar identidades que son ajenas al pensamiento mayor. La conciencia se está colapsando. Nadie sabe quién es a excepción de lo que te pueden decir que son por tradición familiar, sus dolores y cicatrices a causa de su crecimiento, sus éxitos y fracasos. Y cada uno de vosotros los tiene y eso ha sido vuestra identidad. Esta es la señal de la conciencia social, y está colapsando a tal grado que vuestra próxima generación no podrá comprender la elección personal, el pensamiento superior. Las grandes escuelas fueron desarrolladas en este concepto.

¿Quién piensa en tal concepto? ¿Qué clase de ser con visión de futuro aseguraría y establecería la perspectiva de salvación, no por medio de un Cristo, sino de un conocimiento rico en experiencia que empieza con las palabras «Sabe que eres Dios. Tú eres inmensamente amado». Ello no quiere decir nada; es un comienzo. Las escuelas florecieron; el conocimiento floreció. Se habló abiertamente, porque el honor se aprendía antes que el conocimiento viniera abiertamente.

¿Sabes lo que es el honor, ser rico en honor, impecabilidad, absorber y no dejar escapar, sino albergar una experiencia sobre él? Pocos de vosotros sabíais eso; pocos de vosotros lo habéis aprendido hasta ahora.

Entonces el conocimiento llegó —era gratis —, quién eres tú, de dónde viniste, la capacidad de mirar hacia atrás, de ver eso en la gran conciencia de la mente, ser capaz de servir en la mesa del rey, enfrente de todos, una abundancia que parece proceder de la perpetuidad y que se extiende hasta la eternidad diciéndoles: «Mis amados, este es vuestro destino. Has pasado por la luz. Ahora perteneces a todas las eras y al tiempo. Estás aquí para aprender todas las cosas que vienen a continuación, eres una nave espacial en la materia, eres un explorador. Tú eres un creador, y tu especie florecerá. Pero no hagas florecer tu especie —no le des el nacimiento— hasta que ayas visto todo lo que hay que ver aquí, hasta que hayas bebido de esta copa de virtud la sabiduría, un vino ennoblecedor que es embriagador y te lleva hasta la inmortalidad.

Entonces únete con el hombre, únete con la mujer, trae el fruto del vientre, porque entonces serás lo suficientemente responsable para traer un Dios, y lo suficientemente responsable para educarlo y un día enseñarle sus potenciales».

Esta gente aprendió, tuvo la paciencia de aprender, aunque ellos pertenecían a las eras. Estaban atrapados en el tiempo. Su espíritu era libre, pero su cuerpo era lento. Ellos podían lanzar su mente hasta colinas lejanas y describir un arroyo refrescante, verdes cañas y una hermosa mujer con rodillas de alabastro y ojos verdes. Y de repente, el cuerpo se tambaleaba para ir detrás de la colina. El misterio era: si sabías eso, ¿por qué no estabas allí? Y se hizo obvio que el caer en la trampa de las eras estaba en la materia, el plano físico de aceptación. Y el plano físico tiene sus leyes, sus mandatos, que dicen que para poder reunirte con la belleza que yace detrás de la colina cerca del arroyo de cañas verdes, debes levantarte y correr atravesando el desierto, y que los Dioses te concedan alas en los pies para que te lleven junto al nido de tu amante que espera.

¿Por qué era eso necesario? ¿No es obvio? Si sabías lo que había detrás de la colina, ¿por qué no podías estar ahí instantáneamente? Estabas, lo estás, pero perteneces a las eras. Tú estás ahora en medio de y bajo el control de la materia, que puede ser visto como un perjuicio y a la vez como una gran ventaja. El tonto condena su cuerpo, se quita la vida, se encierra en una prisión, desprecia lo que es. Y el sabio dice: «¡Ahí Ser esto, el hombre de testículos viriles. ¡ Ah! Ser esto con un corazón que late como un gran corcel, ser esto con el aroma de almizcle en un templo que palpita; y ser aquello, uno y el mismo, eso es el hombre sabio». Los estudiantes aprendieron eso. Ellos aprendieron todo el conocimiento que tú dices que estás listo para aprender, pero eres débil para aprenderlo. El honor no se ha establecido.


— Ramtha
Extracto de El Libro Azul

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