Formas Mentales. 1 de 3

V.B. Anglada


Las clasificaremos de acuerdo con los siguientes Grupos:

-> a) Las Formas de los AGNIS, Señores de las Salamandras.

-> b) Las Formas de los Ángeles AGNISHVATTAS, Señores del Fuego Mental.

c) Las Formas Mentales, o formas de pensamiento, de los seres humanos.

d) Las Formas Vibrantes de los misteriosos Arquetipos, cuya plasmación, desarrollo y cumplimiento constituyen el aliciente de la evolución Universal.

e) Las Formas Geométricas, grabadas en el Éter con carácter ígneo, que constituyen la raíz mística del Lenguaje de los Ángeles y de los hombres.

f) La Forma ígnea, esplendorosa y radiante del Gran Arcángel AGNI, el Dios del Fuego y Señor del Plano Mental.



a) Las Formas de los AGNIS, Señores de las Salamandras.

Los AGNIS del FUEGO tienen la misión de dinamizar el Universo en todos sus niveles expresivos, siendo el Plano mental del Sistema, con sus Siete Subplanos, el centro energetizador de toda forma creada y, por tanto, de cada una de "las partículas de éter" que en su totalidad constituyen la sustancia creadora del Universo. Hay que considerar a los AGNIS como los Agentes Promotores del Fuego, ya que no puede existir Fuego alguno en la Naturaleza sin que intervenga uno u otro de estos Agentes Ígneos. Igual que sucede con los Devas constructores de los Planos físico y astral, los AGNIS del Fuego pueden ser clasificados en orden a jerarquías, las cuales vienen condicionadas por la calidad e intensidad de los Fuegos que sean capaces de manipular y transmitir. Se les llama esotéricamente "Señores de las Salamandras", en el sentido de que cada AGNI comanda y dirige un grupo más o menos numeroso de Salamandras, estos agentes ígneos que están en la base mística del Fuego.

Así, en los grandes incendios son percibidas legiones de AGNIS seguidos por sus particulares grupos de Salamandras, las cuales siguen el rastro de Fuego de sus Agnis respectivos y secundan su labor en la participación ígnea en que Aquéllos se hallaren inmersos y dinámicamente activos.

Las Formas de los AGNIS son múltiples. En general se definen por la forma que puedan adoptar en el momento en que entran en actividad objetiva. De no ser así es imposible percibírseles dado que se hallan refugiados en los éteres de los niveles mentales que por ley de vibración y evolución les corresponde y de los que surgen rauda e instantáneamente en el momento en que las condiciones físicas de la Naturaleza exigen alguna actividad de carácter ígneo. Esotéricamente son reconocidos tres tipos principales de AGNIS, de los cuales se derivan todas las demás posibles especies y jerarquías:

1. AGNIS relacionados con el Fuego Cósmico de FOHAT, llamado también "Fuego Eléctrico".

2. AGNIS que surgen del Corazón místico de la Divinidad. A este tipo de Fuego se le llama Fuego Solar. Constituye el Fuego más importante del Universo, pues vitaliza todas las Formas creadas a través de la sustancia esotéricamente definida como PRANA.

3. AGNIS relacionados con el Fuego Místico de la Naturaleza, el del propio planeta, esotéricamente conocido bajo el nombre de KUNDALINI. Se le denomina también "Fuego por Fricción" y está en la base del Karma planetario.

Existen, pues, tres absolutas Jerarquías ígneas, las cuales actúan interdependientemente a pesar de sus distintos niveles de evolución, ya que la naturaleza esencial del Fuego nace con la manifestación del Espíritu de Dios y se expande a través de las cualidades causales de Su Alma (*). Se concretan luego en el Fuego de KUNDALINI, el Fuego central que alienta, dinamiza y vivifica el entero contenido planetario de cualquier astro en proceso de evolución y es responsable de su movimiento particular de ROTACIÓN.

* La Divinidad, al igual que todos los seres de la Naturaleza de no importa qué grado de evolución, posee un ALMA mediante la cual coordina sus Decisiones espirituales con sus expresiones físicas u objetivas. A esta Alma o Conciencia infinita de la Divinidad Logoica se la denomina esotéricamente la SUPER ALMA UNIVERSAL.

Esto, naturalmente, en lo que a nuestro Universo se refiere, pero si aplicamos convenientemente la analogía llegaremos quizá a la conclusión de que todo cuerpo celeste ocupando un lugar definido dentro del Espacio Cósmico posee un núcleo de poder ígneo, llámesele KUNDALINI u otro nombre, que vivifica todos y cada uno de sus componentes vitales y le presta su movimiento particular y característico de ROTACIÓN, el cual vendrá condicionado por la calidad y potencia creadora de su Logos regente y por su peculiar NOTA vibratoria. Esta NOTA es la expresión del Espíritu de Vida de aquel Logos y la que origina el Poder ígneo que arde en las entrañas misteriosas del planeta o cuerpo celeste mediante el cual realiza su particular e íntima evolución.

Hay, por tanto, una misteriosa relación entre el Poder del Fuego responsable del movimiento de ROTACIÓN de un planeta y la NOTA vibratoria, o A.U.M. sagrado, en multiplicidad de tonos, que emite su Logos planetario conteniendo el Espíritu de Resolución de SER y de EXPRESARSE en el tiempo... Cuando la Voluntad Logoica deja de prestarle atención a Su Cuerpo planetario, enmudece la NOTA y extinguido el Fuego que aquella suprema NOTA evocaba de las insondables entrañas del COSMOS ABSOLUTO, el planeta deja de ser en el tiempo y muere por inanición, por falta de Fuego y empieza para él el no menos misterioso trabajo de disolución de sus componentes químicos.

Los Devas del Fuego dejan prácticamente de actuar y, llevando cada cual consigo "su grupo de salamandras", se refugian en las indescriptibles regiones del éter, en donde el Fuego creador se halla en perfecto reposo, a la "eterna espera del Día de la Oportunidad", es decir, el momento solemne en que otra NOTA invocativa, más potente que la que galvanizó sus impulsos ígneos precedentes, los vuelva a poner en cíclico movimiento y contribuyan de nuevo a la obra creativa de introducir fuego en la masa incandescente del planeta. Esto hará infundir vida a su entero contenido y dotarle del movimiento de ROTACIÓN mediante el cual la NOTA mágica que surge del gran Océano Creador de Vida pueda hacer sentir su presencia social -si así podemos decirlo- en el Espacio y en el Tiempo. Comprendemos que estas ideas son muy abstractas; sin embargo, no hay otra manera de expresarlas. La aplicación correcta del principio de la analogía hará posible su correcta interpretación.

La desintegración de cualquier astro que ocupe un lugar definido en el Espacio tiene lugar cuando el Agni que rige y alimenta la "combustión" o "incandescencia" de su núcleo central deja de prestarle atención y, siguiendo las misteriosas instrucciones del Logos creador de aquel particular cuerpo celeste, "ABSORBE EL FUEGO DENTRO DE SÍ" y se refugia con él en el impenetrable Misterio del definido Plano de la Naturaleza en donde tiene su Morada. Esta retirada del Fuego que origina automática y simultáneamente el fenómeno de la MUERTE de un astro es similar, dentro de los límites naturales impuestos por la evolución, a la que origina la muerte del cuerpo físico de cualquier ser humano.

En ambos casos se produce la retirada del factor vital (llámesele Fuego, Vitalidad o Dinamismo creador) y el consecuente fenómeno de la desintegración. Pero, siempre serán los AGNIS, los Promotores del Fuego Sagrado de la Vida de la Naturaleza, los Responsables del proceso, ya se realice en los éteres del Plano físico, del Astral o del Mental, pues el Fuego en todas sus infinitas modificaciones es el Eterno Dador de Vida en todos los niveles del Sistema Solar. Los tres tipos de Fuego antes descritos, el físico, el emocional y el mental, están muy íntimamente vinculados, en lo que a nuestro Universo se refiere, con las tres grandes Constelaciones de ARIES, de LEO y de SAGITARIO, siendo Marte, el Sol y Júpiter los astros que canalizan las tres potentísimas corrientes de energía ígnea dentro de nuestro Sistema planetario.

La evolución de un astro cualquiera dentro de nuestro Universo dependerá absolutamente de la evolución de los AGNIS que promueven y mantienen encendidos sus Fuegos internos. Dichos Agnis son un resultado invocativo de la evolución espiritual del Logos Solar. Lo mismo ocurre con la evolución mística o espiritual del hombre, que determinará el desarrollo de sus centros etéricos y consecuentemente la calidad de los que concurren en el desenvolvimiento del destino de su vida o sea, del Fuego de Fohat, del Fuego Solar o del Fuego de Kundalini, expresiones ígneas de su Mónada, de su Alma y de la triple Personalidad en cualquier momento del tiempo y en cualquier lugar del Espacio.



b) Las Formas de los AGNISHVATTAS, Señores del Fuego Mental.

Tal como es ley en la Naturaleza, hay AGNISHVATTAS en distintos y bien diferenciados grados de evolución; algunos de ellos son de tan elevada jerarquía en relación con la especie humana que es imposible contactarles. Cuanto pueda decirse acerca de Su vida será siempre en función de analogía con aquellos que viven en estrecho contacto con el hombre y constituyen la esencia de su espiritual evolución. Tres jerarquías especiales de DEVAS AGNISHVATTAS deben ser particularmente estudiadas con respecto a la vida humana:

1. Los que construyen el Vehículo Mental de los seres humanos.

2. Los que construyen sus formas de pensamiento.

3. Los que inspiran desde niveles causales la vida espiritual del hombre.

Los AGNISHVATTAS que construyen el vehículo mental de los seres humanos están conectados con el átomo permanente mental, situado en el subplano atómico, superior o abstracto del Plano mental. Son de naturaleza radiante y su magnetismo es producido por la sutilísima energía eléctrica que manipulan, siendo su misión reconocida "condensar" la electricidad etérica del espacio para producir el mecanismo mental de los seres humanos. Se manifiestan ocultamente como "impulsos dinámicos". Sus figuras recuerdan la de los hombres, pero intensamente radiantes. Una persona ardiendo totalmente aunque guardando íntegramente su silueta en el centro del fuego podría dar una ligera idea de cómo se manifiestan los AGNISHVATTAS creadores del cuerpo mental de los seres humanos. Utilizan partículas de fuego del nivel específico que está en vibración sintónica con la naturaleza espiritual del hombre.

Así, vista el aura mental de cualquier persona desde el ángulo de la clarividencia causal se pueden apreciar innumerables partículas de fuego espiritual, las cuáles entrarán proporcionalmente en el cuerpo mental de acuerdo con la evolución interna de la misma. La intensidad y cualidad de cada una de dichas partículas de fuego dará una exacta idea de la jerarquía espiritual del ser humano sujeto a supervisión.

Los AGNISHVATTAS que construyen las formas de pensamiento del ser humano están clasificados en orden al desarrollo mental del mismo y a su capacidad de emitir pensamientos, así cómo a la cualidad e intensidad de los mismos. Habrá lógicamente así una multiplicidad de Devas en cada uno de los subplanos del Plano mental en donde el hombre puede determinar impactos o de los que puede invocar la energía cualificadora que precisa para su iluminación espiritual. La misión de los AGNISHVATTAS constructores de "formas de pensamiento" es estructurar bajo determinadas reglas geométricas las impresiones mentales de los hombres, sus reacciones frente al mundo de las ideas y sus propias elaboraciones mentales en el mundo del pensamiento. Dentro de una vastísima profusión de AGNISHVATTAS es establecida así una distinción espiritual que produce dos definidas vertientes: concreta una, abstracta la otra.

La primera tiene que ver con las formas de pensamiento corrientes de los hombres, las que surgen de sus elaboraciones intelectuales y las que resultan de su contacto con el dilatado campo del conocimiento concreto. La segunda obedece a razones de orden superior y son formas "subjetivas", aunque pueden ser objetivadas por la mente de los grandes pensadores. Se trata de las formas arquetípicas que se mueven en la suntuosa majestad de la Mente del Creador y son captadas intuitivamente como IDEAS por las mentes más creadoramente sutiles. La respuesta de la mente humana a tales IDEAS y su peculiar manera de interpretarlas, según su juicio y entendimiento, produce una especie particular de formas geométricas. Estas formas, acogidas amorosamente por los Devas, se convierten en Ideales superiores que pueden ayudar a la humanidad en el devenir de su destino planetario.

Tenemos finalmente a los AGNISHVATTAS que inspiran, desde los niveles causales, la vida espiritual del hombre. En nuestros estudios esotéricos los definimos "Ángeles Solares", y son esta especie particular de AGNISHVATTAS los responsables y promotores de la mente humana. Según sabemos esotéricamente, toda alma humana posee su propio Ángel Solar, el Yo superior, o director espiritual de su vida. Del fondo místico del corazón reciben los hombres las sutiles indicaciones y advertencias del Ángel Solar, siendo la Voz de la Conciencia, tal como corrientemente la conocemos e interpretamos, las suaves amonestaciones de nuestro Ángel Guardián aconsejando, inspirando y enalteciendo constantemente nuestra vida.

La forma del Ángel Solar es la humana -aunque quizá seria mejor decir que la forma humana es la del Ángel Solar-, carece de sexo y es perceptible dentro de una indescriptible profusión de matices irradiantes dentro del Cuerpo Causal (*). Puede observársele si se posee la necesaria evolución en el interior del Estuche Causal y su radiación es extraordinariamente bella e inspirativa, constituyendo la visión de Su radiante Presencia una de las experiencias espirituales correspondientes a la Tercera Iniciación.

* El Cuerpo de Luz al que se refería Pablo de Tarso, situado en el tercer subplano del Plano Mental.



Vicente Beltran Anglada

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