El plexo solar

Omraam M. Aivanhov


Importancia del plexo solar.

El plexo solar dirige todas las funciones del cuerpo fisico; de él dependen la respiración, la eliminación, la nutrición, el crecimiento, la circulación, el sistema nervioso... A través del plexo solar el hombre comunica realmente con el universo, porque el plexo solar está unido a todo el cosmos. Por lo tanto es un centro extremadamente importante para nosotros y debemos evitar todo aquello que lo pueda contraer, porque gobierna a su vez la contracción de los vasos sanguíneos y de los diferentes canales del organismo, y cuando la sangre o los demás líquidos circulan mal, se forman depósitos que, con el tiempo, acaban por producir toda clase de molestias.


- Cómo reforzar el plexo solar.

Lo que más perturba el plexo solar y, como consecuencia, a los órganos internos: el hígado, los riñones, el estómago, etc., son el miedo, la cólera, los temores, la duda, el amor desordenado, los pensamientos y sentimientos caóticos; y puesto que el plexo solar es un depósito de fuerzas, la consecuencia de este desorden es una desmagnetización total.

Pero aunque el plexo solar se puede vaciar, también se puede llenar, y esto es lo que debe aprender el discípulo: cómo llenar su plexo solar.


Os daré algunos métodos:

1. Cada árbol es un depósito de fuerzas salidas del sol y de la tierra, y podemos extraer estas fuerzas. Escoged un gran árbol: un cedro, un roble, un haya o un abeto... os arrimáis a él colocando vuestra mano izquierda a vuestra espalda, con la palma apoyada en el tronco del árbol, y al mismo tiempo colocáis la palma de vuestra mano derecha sobre el plexo solar. Os concentráis en el árbol pidiéndole que os dé una parte de su fuerza; entonces se produce una especie de transfusión de energías que recibís a través de vuestra mano izquierda y que cedéis mediante la mano derecha al plexo solar. Luego, dais las gracias al árbol.

2. También podéis reforzar vuestro plexo solar si miráis y escucháis fluir el agua de un manantial, de una cascada, de una fuente. En apariencia se trata de un método insignificante pero que da excelentes resultados. El agua que fluye afecta al plexo solar que se pone a trabajar expulsando los materiales nocivos.

3. Cuando meditéis sobre temas elevados y divinos, podéis colocar vuestra mano sobre el plexo solar a fin de llenado de fuerzas y de energías que podéis utilizar más tarde. Cuando os sentís llenos de alegría o de fuerza, no los desperdiciéis inútilmente en gestos, palabras, pensamientos y sentimientos; utilizad este método: colocad vuestra mano derecha sobre el plexo solar meditando, y llenadlo silenciosamente con esta fuerza, con esta alegría. Nuestro plexo solar es el banco en el que podemos guardar el dinero que necesitaremos más tarde. Podemos experimentarlo cada día.


- El cerebro y el plexo solar.

El plexo solar es un cerebro invertido: en el cerebro la materia gris está fuera y la materia blanca dentro, mientras que en el plexo solar la materia gris está dentro y la materia blanca fuera.

El plexo solar ha creado el cerebro y lo alimenta, lo mantiene, es decir, lo energetiza, le da fuerza, y cuando deja de hacerlo, el hombre se duerme, se embrutece, o le duele la cabeza y no puede reflexionar. En realidad, el cerebro no está separado del plexo solar, pero es muy raro que alguien sepa cómo hacer subir las energías desde el plexo solar hasta el cerebro.

El cerebro es dinámico, activo, pero se fatiga enseguida si no está sostenido por las energías del plexo solar. Por ello, antes de hacer un esfuerzo intelectual, antes de meditar, de concentraros, tenéis que actuar sobre vuestro plexo solar. Dadle masaje, por ejemplo, en sentido contrario a las agujas de un reloj... Después de algunos minutos sentiréis que vuestro pensamiento se libera, y que os podéis poner a trabajar. Es necesario que la actividad se reparta armónicamente entre el cerebro y el plexo solar.


- Los pies y el plexo solar.

En ciertas circunstancias de la vida corriente, habréis observado sin duda la existencia de una relación entre los pies y el plexo solar. Cuando tenéis los pies muy fríos, sentís una contracción en el plexo solar, y si coméis en este momento, la digestión resulta difícil. Mientras que si introducís, por ejemplo, vuestros pies en agua caliente, percibiréis una dilatación en el plexo solar, una sensación muy agradable que os produce bienestar.

Por lo tanto, cuando os sintáis desmagnetizados, inquietos o contraídos, preparad agua caliente, meted en ella vuestros pies y lavadlos atentamente: con ello actuáis sobre el plexo solar dándole fuerzas, y vuestro estado de conciencia se transformará inmediatamente. Si un día, en vuestra casa, no conseguís meditar, tomad un baño de pies y veréis cómo os concentráis mucho más fácilmente.



- Sobre el plexo solar, leer en la serie de Obras Completas: «El misterio de los dos peces y de los cinco panes» y
«Los pies y el plexo solar» (tomo II) «La parábola de las cinco vírgenes prudentes y de las cinco vírgenes necias» y
«El aceite del candil» (tomo III) - «El plexo solar y el cerebro» y «El corazón iniciático» (tomo VI).



Extracto de LA NUEVA TIERRA
OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV

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