El centro Hara.

Omraam M. Aivanhov


El centro Hara está situado 4 centímetros debajo del ombligo. Para los sabios japoneses, el centro Hara es el centro de la vida, del equilibrio, el centro universal. Y cuando el hombre, concentrándose en él, llega a desarrollarlo, se convierte en infatigable, invencible. Todos los que han trabajado sobre el centro Hara se distinguen en la vida por su extraordinario equilibrio.


- Ejercicio

Algunas veces, cuando meditan, ciertos Iniciados ponen sus manos en el vientre. Lo hacen para concentrarse en el centro Hara a fin de hacer circular la energía que debe alimentar todo el organismo. Y también vosotros podéis hacer este ejercicio. Todos los días, de pie, sentados o tendidos, poned durante algunos minutos las manos sobre el centro Hara enviándole mucho amor.

Cuidad, sin embargo, de no despertar nada más abajo. Este ejercicio debe suscitar energías espirituales gracias a las cuales sentiréis una sensación de estabilidad, de fuerza, de expansión.

Este centro es mencionado en muchos libros de ocultismo, pero de forma completamente distinta. Por ejemplo, el alquimista Basilio Valentin, en su libro: «Las doce llaves», habla de descender al centro de la tierra para encontrar allí la piedra filosofal. En realidad, no se trata de descender al centro de la tierra, sino de penetrar dentro de nosotros mismos, en nuestro cuerpo físico, porque es ahí donde encontraremos los materiales, las riquezas y los tesoros.

En los libros sagrados de la India se dice que Brahma está situado en el vientre, Visnú en la región del corazón y de los pulmones, y Siva en el cerebro. Ahora bien, ¿por qué precisamente Brahma, el Creador, está situado en el vientre? Cuando se estudia el ser humano, se comprueba que el vientre es el centro donde se crea la vida. Sí, la fuente de la vida está allí, en el vientre.

También se dice en el Evangelio: «De su seno manarán ríos de agua viva.» ¿Por qué, de su seno?

¿Por qué no del cerebro o de los pulmones? ¿Qué hay en las entrañas para que brote agua? Allí habita Brahma, el Creador. Pero para sentirle, para poder comunicar con El, se precisan años de trabajo.

Hay también algo extremadamente profundo en el relato del nacimiento de Jesús en un pesebre. Este pesebre en el que nació Jesús, es el centro Hara, porque lo que se produjo en el momento del nacimiento de Jesús se reproduce desde el momento en que un ser humano consigue nacer en el mundo espiritual, lo que la Ciencia iniciática llama el segundo nacimiento. Por lo tanto el nacimiento de Jesús en un pesebre tiene una vertiente iniciática de la mayor importancia. Es ahí, en el centro Hara, donde el discípulo debe hacer nacer en él esta nueva conciencia, el Niño Jesús.



Extracto de LA NUEVA TIERRA
OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV

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