Los espíritus guardianes de la humanidad.

V.B. Anglada


Contemplado el ser humano desde las regiones superiores del Universo aparece como un ser desvalido, débil y aparentemente incapaz de luchar por sí sólo contra las impresionantes fuerzas de la Naturaleza o de las que proceden de más allá y por encima de nuestro Universo. Esta aparente debilidad frente a la Vida y al propio destino encubre, sin embargo, una potencia espiritual oculta desde siempre en el misterio del propio corazón, y mientras que el alma humana carece todavía de la suficiente fuerza para luchar contra todas las contrariedades externas, este poder interno oculto en el Sancta Sanctorum del corazón emite, pese a los numerosos y tupidos velos que lo encubren, unas radiaciones magnéticas que afectan al medio ambiente e invocan de los vibrantes éteres del espacio una serie de respuestas directas y objetivas a un creciente devenir de necesidades.

Se trata de "un clamor invocativo" a las Alturas divinas, pero que es acogido amorosamente por los Mensajeros de la Divinidad, por Aquellas excelsas Jerarquías Angélicas agrupadas esotéricamente bajo la denominación genérica de Espíritus GUARDIANES, cuya misión es precisamente AYUDAR al hombre hasta que éste haya logrado afianzarse conscientemente en la vida espiritual del corazón y alcanzado el Poder supremo otorgado en la INICIACIÓN en respuesta a una ardiente e inextinguible sed de Misterios internos. He aquí los principales ÁNGELES GUARDIANES DE LA HUMANIDAD:

a) Los Ángeles Solares, Señores del Destino del alma humana y Fuentes permanentes de su inspiración espiritual.

b) Los Ángeles del Propósito Iluminado, Guías supremos de la mente humana y misteriosos Agentes de la Comunicación Telepática.

c) Los Ángeles del Equilibrio, Impulsores del Espíritu de Buena Voluntad y Guías Serenos de las rectas intenciones humanas.

d) Los Ángeles de la Energía Pránica, cuya misión es salvaguardar la salud física de los seres humanos. Estos Ángeles están muy directamente vinculados con la obra misteriosa de los Señores del Karma.


Esta categoría de Espíritus Guardianes constituye el enlace místico del hombre con la vida de la Naturaleza. Irradian de su Ser un potentísimo dinamismo que extraen de los más elevados subplanos de los Planos físico, astral, mental y causal y ejercen, indudablemente, una gran influencia sobre aquellos Devas de la Naturaleza cuya misión es "construir" los vehículos periódicos o kármicos del ser humano. Todos los Ángeles o Espíritus Guardianes de la humanidad se hallan dentro de la línea de alguna Corriente o definido Rayo de vida divina y constituyen en forma misteriosa y realmente inexplicable "los Comunicadores de las Virtudes Astrológicas" de los Astros, cuyas radiaciones, incidiendo en los centros etéricos de los seres humanos, determinan los temperamentos biológicos y las cualidades psicológicas, es decir, las bases angulares del proceso kármico individual y social de la humanidad. En relación con esta dilatadísima y enigmática acción kármica hay que incluir también a otras Jerarquías menores de Ángeles Guardianes de la humanidad:

a) Ángeles sagrados, movidos y estimulados según razones cósmicas por los Ángeles Solares. Son, en cierta manera, expresiones vivas de las llamadas virtudes capitales capaces de ser desarrolladas por el hombre. Su actividad más conocida en la vida del alma es "la Voz de la Conciencia".

b) Los Ángeles, Señores de las Corrientes Astrológicas que presiden el Nacimiento Físico de los Seres Humanos y les infunden, vía el éter, las cualidades específicas de determinados astros y constelaciones. Rigen la sagrada ley de los ciclos y su vida se halla infundida en los "tatwas". Son, por decirlo de alguna manera, los Reguladores del Tiempo que rige para los procesos del nacimiento y muerte de los seres humanos. Son, por tanto, los Instrumentos físicos de los Señores del Karma y, según se nos dice esotéricamente, existen en doce divisiones, cada una de las cuales rige el ciclo astrológico mensual durante el año solar.

c) Los Ángeles de la Luz Resplandeciente, que rigen el proceso inmutable de la Muerte de los seres humanos, siendo su especial misión ayudarles a atravesar las fronteras que van de lo etérico físico al campo astral. Sus formas son netamente humanas y sus auras, intensamente luminosas, atraen la atención de los mortales fallecidos -hablando siempre en un sentido físico-. Tales auras de resplandeciente LUZ, que ha justificado su designación esotérica por parte de los cualificados investigadores del mundo oculto, les rodea de un halo inconfundible de respeto y confianza cuando son contactados por las personas "que acaban de traspasar el velo de la materia", las cuales, en aquellos momentos, se hallan llenas de confusión y desconcierto. Aparecen en el momento justo, cuando el alma, por razones kármicas, debe abandonar el cuerpo físico y restituirlo a la Madre Naturaleza que se lo confió en el momento cíclico del Nacimiento.

Tal como puede leerse en "El Libro de los Iniciados" en relación con estos Resplandecientes Devas: "... Ellos cortan con admirable maestría el cordón plateado que unía el alma al cuerpo y la ayudan a despojarse de los velos de materia que impiden la visión astral y la incorporación consciente en el mundo de liberación física de las almas..." Podría decirse que su actividad queda reflejada en el mito de "la Nave de Caronte", que lleva las almas humanas a un nuevo destino kármico de justicia, uniendo las dos orillas que separan el plano astral del DEVACHÁN.

d) Los Ángeles Regentes de las Profesiones Humanas. Constituyen el aspecto subjetivo de las profesiones, estando cualificados para "instruir correctamente en cada una de ellas". Están conectados con aspectos específicos de los planetas y constelaciones y ayudan sinceramente a todos aquellos que sienten una marcada predisposición o tendencia hacia una determinada profesión. Una gran parte del bagaje kármico humano se halla en las dificultades por encontrar en la vida social aquel tipo de profesión que mejor se adapte a sus capacidades y predisposiciones innatas. Hay, así, un considerable número de seres humanos en el mundo que viven en constante frustración psicológica por no haber hallado en el devenir de su existencia al "Ángel de la Profesión" que por ley de afinidad y de vibración, así como por cualidades internas desarrolladas, les corresponde.

Desde el ángulo de vista del karma podríamos decir que existe un vasto campo de experiencia para el hombre en lo que al aspecto profesional se refiere, habida cuenta que todo tipo de profesión, desde la más humilde a la del jefe de Estado de un País, está regido por determinadas jerarquías de Ángeles Guardianes. Otro dato a tener en cuenta, de acuerdo también con el sentido del karma, es el vacío interno y la sensación de soledad que invaden al hombre que estando plenamente capacitado para un tipo específico de profesión, tiene que ejercer otra. En todo caso, soledad y vacío son avenidas de contacto con las realidades espirituales del mundo interno y esta razón es cuidadosa y creadoramente aprovechada por los Señores del Karma.

e) Las grandes concentraciones de Ángeles Guardianes en lodos los Rayos y en multiplicidad de Jerarquías, que rigen las vastas comunidades sociales de la humanidad, están en la base de todos los movimientos, políticos, sociológicos, religiosos, científicos y culturales, cooperando con la Jerarquía Espiritual Planetaria en la obra de integración causal del alma de la humanidad.

En general, todos los Ángeles Guardianes que hemos descrito en este capítulo tienen "forma humana", variando únicamente los colores de sus auras magnéticas y la sutilidad de sus formas radiantes. En todo caso, habrá que distinguir los colores particulares que corresponden a cada línea de Rayo y aquellos otros soberbios matices que caracterizan las corrientes astrológicas que transmiten esos astros y Constelaciones particularmente vinculados con el karma de nuestra pequeña Tierra dentro del sistema solar, sin olvidar los fúlgidos destellos que surgen periódica y cíclicamente de los inmortales éteres del Espacio y se convierten en los “indescriptibles tatwas” que regulan la vida de la existencia planetaria.


-- Vicente Beltran Anglada

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