La memoria.

Annie Besant


A fin de poder comprender claramente cuál es la causa de la "mala memoria", debemos examinar el proceso mental que construye lo que llamamos memoria. Aunque en muchos libros psicológicos se habla de la memoria como de una facultad mental, no existe realmente una facultad a la que se le pueda dar este nombre. La persistencia de una imagen mental no es debida a facultad especial alguna, sino que pertenece a la cualidad general de la mente; una mente débil, es débil en persistencia como en todo lo demás; y lo mismo que una substancia demasiado fluida no retiene la forma del molde en el que se la haya vertido, así pierde la forma que ha asumido.

Cuando el cuerpo mental está poco organizado, cuando es un mero agregado de moléculas de materia mental, una masa a manera de nube sin mucha coherencia, la memoria será ciertamente débil. Pero esta debilidad es general, no especial; es común a toda la mente; y es debida a su estado inferior de evolución. A medida que el cuerpo mental se organiza y funcionan en él los poderes de Siva, vemos, sin embargo, a menudo, lo que se llama "una mala memoria". Pero si observamos esta "mala memoria", veremos que no es deficiente en todos los aspectos, sino que hay algunas cosas que se recuerdan bien y que la mente retiene sin esfuerzo. Si luego examinamos estas cosas que se recuerdan, veremos que son aquellas que atraen con fuerza a la mente, que las cosas que gustan mucho no se olvidan. He conocido a una mujer que se quejaba de mala memoria respecto de asuntos de estudios, al paso que observé en ella una memoria muy retentiva acerca de detalles de un vestido que admiraba.

A su cuerpo mental no le faltaba el poder retentivo y suficiente, y cuando observaba cuidadosa y atentamente y producía una imagen mental clara, éste tenía prolongada vida. En esto tenemos la clave de la "mala memoria". Es debida a falta de atención, a falta de observación exacta y, por tanto, a un pensamiento confuso.

El pensamiento confuso es la impresión borrosa causada por la observación descuidada y la falta de atención, al paso que el pensamiento claro es la impresión bien marcada, debida a la atención concentrada y a la observación cuidadosa y exacta. No recordamos las cosas a las que prestamos poca atención; pero recordamos bien las cosas que nos interesan mucho. ¿ Como debe, pues, tratarse una "mala memoria"? Primeramente debe observarse las cosas respecto de las cuales es mala, y aquellas para la que es buena, a fin de calcular la cualidad general de adhesividad. Luego deben examinarse las cosas para las cuales es mala, a fin de ver si valen la pena de ser recordadas, y si son cosas que no nos importan. Si vemos que no nos importan, pero que en nuestros momentos mejores sentimos que deben interesarnos, entonces debemos decirnos: "Voy a fijarme en ellas, voy a observarlas con exactitud y voy a pensar en ellas cuidadosa y detenidamente".

Haciendo esto vemos que nuestra memoria mejora, pues, como se ha dicho antes, la Memoria depende realmente de la atención, de la observación exacta y del pensamiento claro. Un objeto que atraiga es valioso para fijar la atención; si éste no está presente, su lugar debe reemplazarse por medio de la voluntad. En esto, como en todas las cosas, un pequeño ejercicio que se repita diariamente, es de mucho más efecto que un gran esfuerzo seguido, de un periodo de inacción. Debemos imponernos la pequeña tarea diaria de observar una cosa cuidadosamente, imaginándola en la mente con todos sus detalles, manteniendo la mente fija en ella durante un poco de tiempo, como puede fijarse el ojo físico en un objeto. Al siguiente día debemos evocar la imagen reproduciéndola con la mayor exactitud que se pueda, y luego comparada con el objeto y observar las inexactitudes.

Si concedemos cinco minutos diarios a este ejercicio, observando alternativamente un objeto, imaginándolo luego en la mente y evocando la imagen al día siguiente y comparándola con el objeto, "mejoraremos nuestra memoria" muy rápidamente, al paso que estamos mejorando realmente nuestros poderes de observación, de atención, imaginación y de concentración; en una palabra: estaremos organizando el cuerpo mental y haciéndolo propio, mucho más rápidamente que lo hará la naturaleza sin ayuda, para desempeñar sus funciones de un modo efectivo y útil. Ningún hombre puede emprender un ejercicio como éste sin que le produzca efecto, y pronto tendrá la satisfacción de conocer que sus poderes han aumentado y que se hallan mucho más sujetos al dominio de la voluntad. Los medios artificiales para mejorar la memoria presentan las cosas a la mente en forma atractiva, o asocia con esa forma la cosa que hay que recordar.

Si una persona percibe con facilidad, puede ayudar a una mala memoria formando una imagen y relacionando las cosas que quiere recordar con determinados puntos de la pintura. Otras personas, en quienes domina el poder auditivo, se acuerdan por medio de un ritmo o retintín, y, por ejemplo, construyen con una serie de fechas u otros hechos poco atractivos, versos que se "agarran a la mente". Pero mucho mejor que estos métodos es el racional que hemos descrito antes, con cuyo uso el cuerpo mental mejora su organización, se hace más coherente en sus materiales.



Extracto de El poder del pensamiento
Annie Besant

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