La liberación del engaño del pesado.

Ramtha


Nuestro sueño es ser libres, mi amada gente; libres, libres. Ese es el motivo ulterior; ese debería ser el motivo: la libertad. ¿Libertad de qué? De tener que usar a alguien, cualquier persona, lugar, cosa, momento o suceso para llegar a ser ese motivo, simplemente serlo. La maestría está en pelear eso fuera de las personas, los lugares, las cosas, momentos y sucesos, ¿no es así? Porque, ¿no es de las personas, los lugares, los momentos y los sucesos de lo que trata una revisión de la luz? Por supuesto que sí.

Piensa en esto: en este mismo instante, millones de almas están cruzando al otro lado y teniendo una revisión de la luz. Hay muchos fuegos artificiales explotando en algún lugar, ¿no es verdad? Millones de ellos están muriendo en este momento. Alguien acaba de morir a unas pocas millas de aquí. Ellos se han ido, ya no están aquí; están en camino. A algún otro le dispararon no muy lejos de aquí en una ciudad. ¿Y sabes qué está haciendo? Pues bien, acaba de separarse de su cuerpo y se está dando la vuelta y viendo esa piel fosforescente que yace ahí, y es presa del pánico. ¿Sabes por qué? Porque eso es todo lo que él creyó que era. Está tratando de regresar a un cerebro que ya no dispara. Y está tratando de regresar a la sangre de un cuerpo donde la sangre ya no fluye. No puede; está entrando y saliendo de un cuerpo muerto. Ya se fue.

Bueno, ¿qué está haciendo? La totalidad de su modo de operar era una vida física. La razón por que le dispararon fue que lo único que importaba era el dominio físico. De eso se trataba. ¿Qué tan iluminada es esa alma? No muy iluminada.

O una mujer muere por violación. ¿Qué tipo de fantasías tenía esta mujer? ¿Adonde la llevaron en definitiva? ¿Qué clase de provocadora era esta mujer? ¿Qué clase de seductora era esta mujer? ¿Cuál era su máxima fantasía? Y ahora está fuera de su cuerpo. ¿Cuál es su valor? ¿Cuál es tu valor si no tienes cuerpo?

Mira a la persona con quien estás. Si no tuvieras este cuerpo y estuvieras en otro cuerpo, ¿estarías aún con ella? Piensa en esto, porque va a llegar. La edad y el tiempo se encargan de eso maravillosamente. El exceso se encarga de ello maravillosamente. Piénsalo. Y si miras a tu pareja, la persona que dices que amas, si su apariencia fuera diferente, ¿aún podrías amarla? Si no puedes ni podrías, entonces, ¿quién eres tú? Tú no eres más que un cuerpo. ¿Qué es lo que te va a pasar? Vas a tener muchos problemas.

Recuerda: no todos los que mueren llegan a hacer una revisión en la luz. Muchos se quedan atascados entre la Luna y aquí. Están flotando por ahí, por encima del suelo. Están en la niebla. Están en la atmósfera.

Ellos son las sombras de la luna por la noche. Pululan por los bares y tabernas. Pululan por los lugares de excesos. Ellos se pegan a ti cuando te pones a su nivel. Mi querida gente, no todo el mundo llega a la revisión en la luz. La mayoría no la puede encontrar porque su motivo ulterior consistía solamente en el cuerpo. Y yo te digo esto porque a mí no me importa quién eres en esta audiencia, no me importa qué tan bonito o qué tan feo seas: si ese ha sido tu boleto, eres un perdedor; un perdedor.

La gran escuela de sabiduría antigua no trata sobre cuerpos antiguos; es el desarrollo de lo invisible, el aspecto esencial. Llegamos ahí al entender el modo de operar, el motivo ulterior. Cuando hemos construido sustancia espiritual en nosotros mismos es cuando amamos quienes somos. Eso trasciende al cuerpo. Esos son los enaltecidos que logran continuar, porque ellos son realmente esa sustancia y se pueden despegar del cuerpo y no tener más pactos con él. Fácil, ¿por qué? Porque la mayor parte de los días de su vida están fuera de su cuerpo, y eso no quiere decir que lo hayan dejado vacante, sino que su proceso de pensamiento no se usa exclusivamente en él; que durante su vida diaria ellos piensan en función de reinos distintos. Su pasión no tiene nada que ver con el cuerpo; tiene que ver con la vida. Tiene que ver con Dios, y eso es manifestación.

Bajar de ese estado elevado y tener que arreglar el cuerpo es una experiencia deprimente para ellos.

Esta no es una escuela antigua sobre cuerpos, sino que es una escuela que entrena al gran Yo para que predomine sobre ellos. Y es ese gran Yo quien, a fin de cuentas, va a estar haciendo la revisión de esta vida: esta vida, este cuerpo, una prenda en el armario de todas las vidas.

¿Y cuál fue la experiencia fructífera? Recordar por qué estamos aquí. Recordar por qué estamos aquí: estamos aquí para hacer conocido lo desconocido; no para aferramos a lo conocido, sino para ser lo desconocido; no para ser lo conocido, sino para ser lo desconocido. Por eso estamos aquí, querida gente. Por eso el espíritu se muere de inanición en el cadáver. Por esa razón la personalidad no tiene ni idea de lo que es y sufre tanto, porque está tan basada en la carne y la sangre y los huesos y el modo en que la genética os compuso.

Yo sé que esto es material filosófico de primera calidad. Pero lo cierto del asunto es que no es práctico en la vida diaria a menos que uno tenga la suficiente pasión para entender su verdad como para ser capaz de vivirla.

Y en ese sentido ellos obtienen las llaves del reino de los cielos, porque es algo que debe ser vivido. Tú no eres la suma total de la masa de la cual estás hecho. Tú no eres eso. Y que te sientes aquí y digas: «Bueno, esta es simplemente mi manera de ser», está bien. Cuando te canses de ser simplemente «mi manera de ser», ven a verme; podemos arreglar eso. Nosotros podemos cambiar, porque nuestra naturaleza es lo divino.

Hay muchísimas variables que intervienen dentro de esta revisión de la vida. Quiero decir: no hay una sola persona en esta audiencia que no se vaya a humillar cuando la vea, porque no hay nada de lo que hayas hecho en tu vida que no sea vergonzoso. Tú has hecho muchas cosas vergonzosas y la mayoría de ellas cuando tú lo sabias. Ahí es cuando aparece la verdadera vergüenza y ahí es cuando la ejecución —la ejecución— de esa acción consciente empieza a establecer la personalidad y establece los circuitos de ahí arriba, y despues vas a averiguar que es un agujero del cual es muy difícil salir. Pero lo importante es rehacer los circuitos. Lo importante es que hoy estás aprendiendo conocimiento, hasta el punto de que ese conocimiento se hará evidente en tu vida cuando lo hayas transmitido a tu red neuronal y empieces a hacer de ese conocimiento la meta de tu proceso de pensamiento todos los días.

Entonces veremos los resultados de este conocimiento. Ahora estamos empezando a ver la acción de lo divino que comienza a tener lugar en tu vida: cambio fructífero y milagroso.

No hay ni uno en esta audiencia que no pueda cambiar; ni uno. Ahora, ¿qué cosas cambias? Imagínate si tuvieras que revisar tu vida ahora mismo. ¿Qué pasaría si hoy hiciéramos girar esas bandas y llegaras a ver cada cosa desde cada punto de vista: desde el Dios-fuente, desde el punto de vista espiritual, desde la personalidad del alma? ¿Qué cambiarías hoy? Porque si tú sabes la respuesta a eso, entonces no te tienes que morir hoy y volver a nacer ignorante otra vez. Si sabes la respuesta a qué es aquello que cambiarías en ti —cuando tú eres todo, cada uno, y todo el medio ambiente en tu vida, qué motivo ulterior vas a cambiar—, si vosotros conocéis la respuesta a eso hoy, mi querida gente, nunca tendréis que morir en esta vida. Las personas mueren porque no conocen el motivo de su existencia. Eso es todo. Y eso, cuando vemos el otro lado, se vuelve muy obvio.

Aquí es donde el entrenamiento de ser el Observador es tan maravilloso, porque el Observador se despega de la personalidad y el cuerpo emocional. Puede observar la intención de uno desde cada ángulo, la intención, la flecha, a dónde va. Puede observarla y verla, serla en todos los lugares.

Y el estar desapegado y ser el Observador es difícil. ¿Y por qué? Porque nosotros mismos somos quienes más tememos nuestro propio juicio, nosotros mismos. Eres tú el que teme a tu Observador. Puedes engañar a otra gente, pero no te puedes engañar a ti. Y tienes miedo de invertir los papeles, porque en el momento que lo hagas vas a ver lo que realmente has sido. Y es desde ese punto de vista donde la luz tiene su efecto más profundo. ¿Lo entiendes? ¿Lo ves? Conocete a ti mismo y serás libre. Cuando puedes convertirte en el Obserador y observar tus acciones en esta vida y descubrir tu modo de operar, tu motivo ulterior, ello también significa que la personalidad sera criticada. Se vuelve amenazada, y lo estará. Como el Observador puedes admitirlo libremente.

En el momento que vuelvas a invertir los papeles y te conviertas en la personalidad, vas a sufrir emoción por ello. Vas a gritar y vas a negar —es todo tu imaginación—, pero estas son las cualidades que produce la revisión y, en verdad, estas son las cualidades que nos permiten seguir hasta el Plano Sublime.

Pero no tienes que morir para hacer eso. Lo puedes hacer aquí. ¿En qué consiste entonces ese proceso?

Extensa contemplación y ser plenamente conscientes de cómo somos con gente diferente. ¿Cuál es nuestro plan? ¿Cómo somos con la naturaleza? ¿Cuál es nuestro plan? ¿Cómo somos en nuestro trabajo? ¿Cuál es nuestro plan? ¿Cómo somos con nuestra familia? ¿Cuál es nuestro plan? ¿Cuál es? ¿Cómo somos en nuestra vida sexual? ¿Cuál es el plan ahí, el verdadero plan? Míralo. No tengas miedo de mirarlo; y cuando lo hagas y lo puedas descubrir, yo os digo mi amada gente, se volverá realmente claro.

Y es simple; no es complejo. No necesitas un psiquiatra para resolver esto, y ellos nunca resuelven nada; sólo necesitas saber por ti mismo, y todo será individual. El momento en el que sabes eso, eso es exactamente lo que debemos disolver en el crisol. Es ese motivo; eso es lo que va dentro del crisol y debe disolverse. Ese es el lugar que cambiamos, justamente ahí, porque cambiar en la superficie no es cambiar su núcleo.

Nosotros podemos cambiar en la superficie. Podemos cambiar de pareja, como tantos de vosotros hacéis, vais de uno a otro como moscas. Tú puedes cambiar de pareja. Te puedes mover, dar muchas vueltas por ahí.

Puedes deshacerte de cosas, conseguir cosas nuevas. Puedes ir y tirar la ropa vieja, comprar ropa nueva; tirar la ropa nueva, conseguir ropa vieja. ¿Sabes una cosa? No importa. Todo es superficie. Pero eso no afecta al núcleo. Tu núcleo y el de tu trabajo aquí es el motivo ulterior. Eso es lo que debe cambiarse. Cuando se haya cambiado, él en consecuencia afectará profundamente todo el medio ambiente a tu alrededor. Ahí es cuando la escoria de tu vida empieza a caer. Y esa es la verdadera prueba.

Dios no te pone a prueba. Y todos aquí usan las palabras «Bueno, es una prueba». Bueno, no hay ninguna prueba. No hay nadie anotando los puntos en algún lugar, es simplemente elección. Y si tu llamas a la elección una prueba, entonces que así sea. Pero, ya ves, no hay pruebas; hay simplemente elección y oportunidad. En el momento en que todo empieza a descomponerse porque tú has roto e núcleo y lo has cambiado —si empiezas a sufrir por el efecto externo de ese cambio del núcleo en el yo— la tentación es ir, pegarlo y armarlo otra vez, porque no puedes manejar desde el punto de vista de la personalidad y emocionalmente lo que has hecho en un lugar más elevado: el del Observador. No puedes manejar la emoción porque el Observador no es emocional, y tú no vas a saber lo que has hecho hasta que regreses a la personalidad. Entonces se desata el infierno, entonces tú ves. ¿Lo ves?

Todos dicen: «Fue una verdadera prueba. ¿Qué voy a hacer con esto ahora? ¿Voy a regresar corriendo?

Bueno, no puedo soportarlo. Siento tanta culpa... Y yo no quiero que esa persona posea a esta persona. No puedo comprender que se acueste con esta persona. No lo puedo comprender. No lo puedo tolerar. No puedo esto, no puedo aquello. No puedo perder a mis hijos. No puedo perder mi casa. No puedo perder mi punto de vista. No puedo, no puedo, no puedo». Y lo que comenzó en una reacción nuclear viniendo de Punto Cero hasta llegar a una reacción biofísica—no es una prueba— es: ¿puedes llevarlo hasta el final y dejarlo descomponerse? ¿Puedes hacer eso sin pegarlo y componerlo?

Esta es la advertencia que siempre os doy: no regreséis a vuestro pasado. Eso es exactamente lo que quiero decir con esto. Una vez hemos cambiado, no vayáis a cambiar lo cambiado. No vayáis a pegar las piezas de nuevo. La tentación es —porque sois criaturas emocionales y de personalidad— hacer exactamente eso y trazar una línea en la arena, hablando territorialmente. Y entonces, ¿qué pasa? Regresas a tu pasado a través de la emoción. ¿Qué es la emoción? Culpabilidad, vergüenza, miedo, inseguridad, envidia, amenaza, poder. Esas son todas las emociones que causan la oscilación hasta volver al principio. Y si tú sujetas esa emoción y vuelves atrás y la recompones, entonces va a haber un problema, ¿no es así? Porque el cambio que ha ocurrido en el núcleo no está reflejando el cambio físico que ahora ha vuelto a su lugar, ¿no es así? Por lo tanto, hay ahora una gran disputa.

Algunos de vosotros deben saber esto: que cuando regresasteis a vuestro pasado y pegasteis las piezas, nunca fue lo mismo. ¿Por qué no fue lo mismo? Porque algo había cambiado fundamentalmente.

Aunque regresaste y lo arreglaste, había ocurrido un cambio. ¿Y qué pasa en esas situaciones? Todas las emociones se intensifican; sí, se intensifican. ¿Por qué? Porque el motivo ulterior ha cambiado; ese es el porqué. Y la emoción tiene que sostenerse por sí misma, ya no tiene el soporte fundamental del motivo ulterior, entonces la emoción está histérica. Date la vuelta y explícale a tu compañero. ¿Cuántos de vosotros estáis aprendiendo? ¿De verdad? ¿Estáis disfrutando este pequeño discurso? Sois hermosos. Todo este entendimiento es un preludio a un gráfico de acción que vais a dibujar hoy, un poco más tarde, para entender lo que es la intención entrando en el campo de la reencarnación. Vamos a entender eso.


RAMTHA
Extracto de NACIMIENTO MUERTE Y REENCARNACIÓN. El Libro Azul

309 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo