Geometría esotérica.

V.B. Anglada


La Geometría es el andamiaje de la imaginación. El Arte y la Ciencia se complementan geométricamente. Podríamos decir así que ninguna expresión artística carece de ciencia ni ninguna ciencia carece de arte, de ahí que todo conocimiento proviene del íntimo sentimiento creador, no teniendo otra meta la creación, que inicialmente es percepción, que darle adecuada forma a la imaginación que surge como efecto de los impulsos internos. Existe también, por poco que lo analicemos, un sentimiento de belleza matemática que tiende a la armonía de las formas y de los números, una elegancia geométrica -podríamos decir dévica- que puede ser descubierta por doquier, llegando finalmente a la conclusión de que una ecuación matemática para ser perfecta ha de tener forzosamente belleza. La Ciencia de los Números es la Ciencia de la Forma y no podemos hablar de Geometría Esotérica sin referirnos a la armonía existente entre ambas Ciencias.

Con respecto a esa Geometría oculta habrá que tenerse en cuenta también que todos los cuerpos en el espacio se comportan de acuerdo con la posición que ocupan en el mismo con respecto a otros. Sus coincidencias y sus conjunciones, es decir, las figuras geométricas que constituyen en su mutua interdependencia tienen un significado básico, podríamos incluso denominarlo kármico, al ser observadas desde determinados ángulos de visión o perspectiva. La contemplación del Universo desde nuestro particular campo de percepciones tiene una importancia considerable desde el punto de vista esotérico y la mecánica misma de los astros, es decir, sus movimientos apreciables de rotación y traslación, motivarán en el espacio aquellas condiciones íntimas que producen nuestros particulares estados de conciencia.

Creemos que por vez primera, quizás, en los estudios esotéricos, se intenta enlazar la idea del karma solar, planetario y humano con la posición geométrica de los astros en el firmamento. En nuestro caso particular, consideramos al planeta Tierra como centro de nuestras percepciones y al Universo entero como un inmenso campo de perspectiva. Yendo al fondo mismo de esta cuestión podríamos decir que la posición que ocupe un cuerpo en el espacio en relación con otros repercute en su propia estructura molecular. Posiciones similares en el orden estrictamente geométrico engendrarán así parecidas estructuras atómicas y la forma de un elemento químico cualquiera variará sensiblemente según sea la posición que ocupe dentro de su conjunto molecular y sus líneas geométricas de relación con otros grupos de elementos químicos.

Hay pues una vinculación en el orden geométrico de acuerdo con determinadas posiciones adoptadas en el espacio por los cuerpos celestes o por los simples elementos químicos, siguiendo la absoluta ley de afinidades, cósmicas, universales, planetarias, humanas y moleculares. Es posible organizar así la vida manifestada, con todo cuanto ello presupone, de acuerdo con conceptos estructurales y disposiciones posicionales y geométricas. De ahí nace precisamente la idea de “las redes espaciales”, una verdadera creación angélica, las cuales al parecer y en orden a la filosofía de la forma o de la geometría esotérica, cubren el entero Universo y según sus combinaciones estructurales, vistas siempre desde el ángulo de la propia perspectiva, determinan ciertos definidos aspectos psicológicos en relación con los centros de visión o de observación.

Habrá que ir pensando también, de acuerdo con tales conclusiones, que el establecimiento de jerarquías espirituales en el orden psicológico vendrá determinado también por la posición geométrica de unas almas con respecto a otras, o por el lugar que ocupen dentro de alguna definida FORMA geométrica adoptada en tiempo y espacio por Aquellas supremas Entidades psicológicas que denominamos esotéricamente Logos cósmicos, Logos solares y Logos planetarios, los Cuales, sin embargo, vienen particularmente condicionados también por el lugar que ocupen en el Espacio absoluto en relación con Sistemas estelares de todavía más elevada trascendencia.

Podríamos hablar asimismo, tal como era la concepción de los grandes Iniciados Druidas, de una geometría de los órganos dentro del cuerpo físico de los seres humanos y de la misión kármica de cada grupo de células o moléculas en relación con el lugar geométrico que ocupen dentro de la totalidad del organismo. Siguiendo rigurosamente el supremo dictado del principio hermético de analogía no nos será difícil hablar de relaciones kármicas entre órganos y planetas, entre sistemas moleculares y grupos de Universos y admitir aún, dentro de este cuadro de relaciones, que cualquier elemento químico, por pequeño que sea, está en magnética relación con algún cuerpo celeste, siendo un punto geométrico a través del cual una función psicológica, de la naturaleza que sea, tendrá oportunidad de expresarse.

Así, pues, la clave de la expresión universal se halla en la geometría del espacio, es decir, en la forma geométrica de un cuerpo y en el lugar geométrico que circunstancialmente pueda ocupar en el espacio con respecto a la compleja estructura geométrica dentro de la cual su cuerpo con su particularizada forma se halla incluido. Y podríamos deducir, además, dentro de un inacabable cuadro de analogías, que el destino de cualquier ser, sea cual sea la naturaleza de su especie o su jerarquía espiritual, viene inexorablemente condicionado por la forma de su cuerpo físico y por la posición geométrica que adopte dentro de la estructura social de la cual forma parte. Esto puede significar también -si nuestras suposiciones son ciertas- que el Karma como Ley de la Naturaleza es un resultado de la FORMA que adopten y de la POSICION que ocupen, geométricamente hablando, la pluralidad infinita de vidas y de conciencias sujetas al devenir incesante de la evolución.

La misma ley y el mismo orden rigen el comportamiento psicológico del ser humano, habida cuenta de que éste, sea cual sea su posición social y evolución interna, ocupa un lugar geométrico definido en el seno de la sociedad humana o contexto social del cual forma parte, siendo precisamente este LUGAR el que le condiciona kármicamente y le obliga a adoptar frente a la vida y a las circunstancias, un comportamiento psicológico definido con una serie de reacciones muy singulares y particularizadas frente al ambiente familiar, social y comunal dentro del cual vive inmerso. Así, de la misma manera que existe una geometría del espacio hay que admitir muy lógicamente también que hay una geometría esotérica que rige el comportamiento humano en todas sus fases de desarrollo durante el proceso de la evolución psicológica.


Vicente Beltran Anglada
CONVERSACIONES ESOTERICAS
http://www.sabiduriarcana.org/

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