El Dios identificable.

Ramtha


«El Padre nunca puede ser identificado fuera de tu maravilloso ser. Intentarlo siquiera sería ser injusto contigo mismo, porque estarías saliendo fuera de lo que eres para describir algo que emana de lo más profundo de tu ser. La única manera como puedes identificar a Dios es observar lo que el Padre es en ti.»
Ramtha.


Cada uno de vosotros está en este plano por muchas y diversas razones. Pero la mayor y más importante de todas las razones, es para entender y amar el mayor misterio de todos, el punto llamado Yo. Y a ese punto yo me refiero, apropiadamente, como Dios, el Padre dentro de ti, aquél que te dio crédito en tu comienzo, aquél a través del cual creaste y evolucionaste, y aquél en el que te convertirás otra vez.

Ya que tienes que convertirte en lo que Dios es —para expresar completamente al Dios dentro de ti— ¿qué es exactamente eso en lo que te vas a convertir? ¿Cuál es la identidad de Dios que te dará un punto de referencia Para poder así transformarte? Bien, veamos.

Ese Dios al que amo, del cual soy un servidor, a través del cual se han manifestado todas las maravillas, es la continuidad de la totalidad de la vida. Dentro de la continuidad del reino de la vida, que es la continuidad de la eternidad, el ahora es todo lo que siempre ha existido. En el ahora, este específico momento, Dios es todas las cosas que están existiendo como realmente son. Así, en este ahora, Dios es el Ser de todo lo que es. Y en los ahoras que vendrán, Dios es el pulso de toda la vida siempre continua al unísono consigo mismo..., viviendo vibrantemente, sintiendo, extendiéndose, evolucionando, expresando el ser de sí misma.

Dios es el factor determinante de todo lo que existe, y al mismo tiempo no tiene fronteras, no tiene principio ni tiene fin. Es la infinitud que no tiene paralelo. El Ser de Dios es realidad sobre realidad, dimensión sobre dimensión, universo sobre universo.

La vuestra es tan sólo una pequeña galaxia. Y si pensáis que sois la única vida que existe en ella, sois bastante arrogantes. Sólo en vuestra Vía Láctea hay diez mil millones de soles, y con cada sol, existen planetas que tienen vida sobre ellos.

No hay número que pueda contar todos los sistemas solares que existen. Ni existe el número que pudiera contar todos los planetas, grandes y pequeños, y toda la vida que habita en ellos. No existen tales números. Y si quieres comprender el infinito, mejor empieza a reprogramar tu manera de pensar para poder percibir más allá del tiempo, la distancia y la medida, porque en una realidad mayor ninguno de éstos existe.

Dios es. ¿Cuándo fue el principio? Nunca lo hubo. Dios siempre fue el pensamiento, el espacio, el vacío que sostiene y da vida a los telestars. ¿Sabes lo que es un telestar? Transforma la luz en materia y la esparce por todo el universo para crear sistemas estelares. ¿De dónde vinieron los telestars? Del pensamiento, de Dios, del espacio, el gran vacío en donde miras y ves estrellas y eternidad. Si quieres visualizar a Dios en su ser impecable e infinito, visualiza la eternidad sin límites llamada espacio, porque el espacio es el río de pensamiento que rodea todas las cosas que ves, que sostiene y da autenticidad a todo lo que existe.

Todo el mundo habla del espacio como si no fuera nada. Pero ¿cuál es el poder que permite a todas las cosas estabilizarse en sistemas orbitales? ¿Que es aquello que sostiene vuestra tierra en el vacío? ¿Quién mantiene vuestra Vía Láctea, con sus diez mil millones de soles? ¿Qué es lo que los sostiene. ¿Qué es lo que hace que vuestro sol esté en su posición? ¿Y qué es lo que permite el paso de toda la materia? ¿Y cuál es realmente la autopista por la que viaja la luz? ¿Tú contestas: «Nada»? Enséñame nada que pueda sostener diez billones de soles y sus sistemas solares respectivos.

Dios es, en un nivel, la materia que constituye la sustancia de todas cosas. En otro nivel, es el flujo de tiempo de las diferentes dimensiones, la distorsión del tiempo que crea los universos paralelos. En otro nivel, es el espectro llamado luz que da soporte a la materia. Y en el mayor nivel de todos es la «nada» que os mantiene en vuestra posición: el pensamiento, la eternidad del espacio.

Dios es la totalidad de la vida, palpitante, que se extiende, que evoluciona y continúa hasta la eternidad. Es el Ser que permite lo que fue, la permeabilidad de lo que es, y la promesa de lo que vendrá. Es el movimiento que crea vida, el proceso de pensamiento ilimitado que no alcanza metas o ideales, sino que está continuamente creando vida, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la materia. Dios es la esencia de todo lo que es en una fuerza motivada que está siempre cambiando, siempre creando, siempre extendiéndose, siempre existiendo.

¿Cómo puedes identificar aquello que lo abarca todo, que es todopoderoso, siempre evolucionando y en continuo movimiento, que siempre permite y siempre existe? ¿Cómo puedes decir: «Dios es esto», cuando lo que Dios es en este ahora no va a ser lo mismo en el ahora siguiente? ¿Cómo puedes percibir un universo sin principio ni fin?

Con una mente de pensamiento finito no puedes identificar aquello que está por encima del tiempo, la distancia, el espacio y la materia. Porque con una mente finita no alcanzas a ir tan lejos en la descripción. Aunque se han usado los términos «Dios» y «el Padre», son sólo palabras para referirse a todo lo que es, siempre ha sido y siempre existirá, desde el Ser de lo que fue hasta el Ser de lo que es, hasta el Ser ilimitado del siempre jamás.

Entonces, ¿dónde puedes encontrar un punto de referencia para convertirte en Dios? En ti. Porque lo que tú eres es la imagen de Dios, el duplicado de lo que el Padre es. La esencia que tú eres es aquello que es perpetuo, en evolución, siempre cambiando, siempre creando, siempre existiendo. Tú eres Pensamiento, luz, electrum, forma. Eres pura energía, poder impresionante, emoción palpitante, pensamiento sublime. Aquello que has percibido como el nivel más alto de inteligencia, de poder, de dignidad, de gracia y santidad, eso es lo que tú eres. ¿Quiénes eres tú? Tú eres el «Dios Identificable».

El Padre nunca puede ser identificado fuera de tu maravilloso ser. Intententarlo siquiera sería ser injusto contigo mismo, porque estarías saliendo fuera de lo que eres para describir algo que emana de lo más profundo de tu ser. La única manera como puedes identificar a Dios es observar lo que el Padre es en ti. ¿Y no es eso bastante agradable después de todo? Te saca de la complejidad de tratar de comprender la creación infinita, y te trae al aquí y ahora de tu propia vida, tus propios procesos de pensamiento y tu propio ser.

La única manera como puedes percibir, entender y conocer emocionalmente al Padre, es entender y conocer emocionalmente quién eres tú; entonces conocerás a Dios. Entonces podrás decir, «Yo sé quién es el Padre, porque el Padre y yo somos uno, y yo sé quién soy».

Ser como Dios es, es ser como tú eres. Cuando eres simplemente el Ser de ti mismo, entonces eres infinito, ilimitado, creativo y opcional. Eres quien todo lo permite, eres movimiento, eres tranquilidad, eres alegría. Eres pura energía, dirección poderosa, todo sentimiento y todo pensamiento. Ser y amarte a ti mismo con todo tu ser y todo tu aliento, y permitirte tu propia virtud en la vida, es ser como Dios es.

Simplemente déjate ser; un Ser. Al ser, eres todas las cosas. Convertirse en Dios es decir: «Yo Soy».


Extracto de: El libro blanco - Ramtha

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