Educados para la Limitación.

Varios/Otros


Desgraciadamente somos educados para la limitación.

Pero ¿Por qué? Porque nuestros padres también lo fueron, así como lo fueron nuestros abuelos...

Es hora de pensar, de usar nuestra creatividad, de cambiar.

Piensa un poco. Ya en tiempos remotos, los que detectaban el poder, no queriendo perderlo, se valían de todos los medios para controlar sin muchas complicaciones a la mayoría.

A través de las instituciones oficiales se iban colocando en las mentes ideas de limitación que acababan reduciendo la vitalidad y la energía.

Antiguamente, esto se hacía de una forma más directa.

Hoy se hace de un modo más sutil. De cualquier manera, la intención continua siendo la misma: limitar para controlar.

Universidades que deberían estar abiertas a todo lo que pudiese ser una respuesta a las transformaciones, no pasan, a veces, de defensoras de conceptos ya superados.

Religiones que deberían abrirse a mundos de riqueza infinita, pues Dios es infinito, nos limitan constantemente con ideas como: No valemos nada; somos todos pecadores y no podemos ser otra cosa, pues nacemos del pecado... Dios ama de manera especial al pobre... !Ay de los ricos!... Debemos tener resignación.

!El mundo se va a acabar!...

!Qué interesante! En verdad, pobre y rico no significan tener o no tener, sino mezquindad o corazón abierto y generoso que por amar la vida la multiplica y se complace en ella.

Un día Jesús contó una parábola muy sugestiva, la parábola de los talentos. Leed con atención su conclusión: "A quien tiene más, se le dará más. Al que tiene menos se le quitará incluso lo poco que tiene".

¿Habéis pensado alguna vez en eso? Parece que tenemos aquí algo diferente de aquella idea de pobre y rico, de tener y no tener.


LA LEY DE LA VIDA

La vida (y aquí en la tierra, nosotros representamos la vida más perfecta) lleva dentro de sí una ley, un instinto = la multiplicación, el despliegue y el crecimiento.

La simiente que lanzamos a la tierra tiene necesidad de continuar viviendo, de crecer, de desplegarse, de multiplicarse, de superarse a sí misma en una vida cada vez más plena.

Esta es una ley de la propia vida, algo inscrito en ella como necesidad, instinto, deseo. Y si esta ley encuentra obstáculo que impide su cumplimiento, la vida se malogra y muere.

Esta ley, inscrita en la raíz misma de la vida tiene necesidad de medios para hacerse realidad.

Una simiente, por ejemplo, tiene necesidad de tierra, de agua, de sol, de substancias minerales especiales.

Además, cada simiente requiere, de acuerdo con su especie algunos cuidados complementarios.

Estas son las llamadas necesidades básicas. Se trata de cosas indispensables para que la vida pueda dar cumplimiento a la ley que lleva dentro de sí: vivir y vivir de forma cada vez más exuberante.

Hay otras cosas que no son básicas, pero si necesarias para que esa vida mejore en calidad. Son cuidados especiales que, cuando tomados, llevan esa simiente no sólo a una vida más exuberante, sino también a un desarrollo que se traduce en frutos y simientes de una calidad superior.

Esto es posible porque cada simiente, también lleva dentro de sí una ley de evolución.

Si esas necesidades básicas no son atendidas, la vida decae y muere. La vida se malogra, falla y acaba.

¿Y nuestra vida?

También nosotros llevamos en nuestro interior esa ley.

Somos una vida que para realizarse necesita crecer, ser más abundante cada vez y desarrollarse. Esto es lo que trae energía, paz, equilibrio, alegría, felicidad... y un deseo cada vez mayor de vivir y de ayudar a otros a que vivan.

Mucha gente piensa que sólo se puede vivir a costa de la vida de los semejantes y así no dejan vivir a los demás. No hay nada más equivocado que eso.

Una pregunta: ¿Te parece que el autor de todas esas maravillas, de esos mundos sin fin, de tantas especies de vida, que derrochó abundancia por todas partes y que puso en el interior de cada vida la ley del crecimiento, dejaría de dar los medios para que esa ley pudiese transformarse en realidad? ¿Pasa por tu cabeza que un ser tan perfecto podría imponer una ley y no dar los medios para poder cumplirla?

TODO AQUELLO PARA CUYO USO ESTAMOS CAPACITADOS LO PODEMOS ALCANZAR. Alcanzarlo es la mejor manera de llevar a su plenitud nuestra vida y la forma de vida en que mejor se manifiesta Dios a través de nosotros. Puedes alcanzar todo lo que verdaderamente quieras.

Puedes llegar a tener todo lo que de verdad desees.

El deseo, en el fondo no es otra cosa que la energía intentando manifestarse y queriendo materializarse. Pero sólo deseamos realmente algo cuando conseguimos imaginarlo como posible y cuando creemos que lo podemos alcanzar.

Un ejemplo: Si consigo imaginar el cáncer como algo que tiene curación y llego a creer que puedo curarlo y a querer realmente curarlo, acabaré encontrando el camino para su curación.

Imaginar algo que creemos que es imposible no nos da ninguna apertura de visión por mayor que sea nuestra imaginación.

Pero la imaginación, unida al deseo y a la fe en la posibilidad de lo que se imagina, tiene el poder de hacer realidad todo lo que se desea.


VIVIMOS EN UN MUNDO DE ABUNDANCIA

Fui como invitado a una fiesta en una iglesia de los suburbios de Sao Paulo.

En medio del salón había una enorme tarta. La comunidad se había reunido, no me acuerdo ahora con que motivo, para compartirla. La verdad es que nunca había visto una tarta tan grande.

Mientras el sacerdote decía algunas palabras de bienvenida, las personas miraban la tarta como si estuviesen hipnotizadas.

Cuando el sacerdote terminó de hablar, fui a saludar a un amigo que acababa de llegar. Y cual no fue mi sorpresa cuando mi amigo, antes de que tuviese tiempo de saludarle, me dijo: "Mira, mira detrás de ti".

Miré... y quedé atónito con lo que vi: El panel que unos segundos antes hacia de soporte de la tarta estaba vacío, limpio.

La tarta había desaparecido. Sólo veía pedazos de ella en las manos y en las bocas de las personas. Nunca después he visto nada igual. Fue algo increíble.


SI NO TOMO UNA, ME QUEDO SIN

La idea de que la vida y el mundo ofrecen sólo recursos limitados nos lleva a comportamientos parecido como el de aquella comunidad.

Pensamos que el mundo es una tarta y que si no somos "listos" nos quedaremos sin nada. Siendo así, es necesario disputar para conseguir algo. Para conseguir llegar a la tarta y hacernos con el mayor pedazo posible, utilizamos los llamados métodos competitivos, donde lo que importa es conseguir, sea como sea, lo que se quiere.

Estamos en un mundo de abundancia. No es un mundo de cosas contadas. No es una tarta que si unos comen otros se quedan sin nada. Es porque lo imaginan así por lo que muchos se matan para conseguir un pedazo.

Eso crea revueltas, odios, violencia, enemistades.

Se aplica la ley de la selva, la ley del más fuerte, aquella ley que dice: "Amistad es amistad, negocio es negocio".

Si aplicamos esa ley, estamos comportándonos como seres poco evolucionados, como quien todavía está en una fase de vida subconsciente.

Pero la verdad es que estamos en un mundo muy diferente de ese. Podemos crear todo lo que somos capaces de imaginar. NO VA A FALTAR NADA SI SOMOS CAPACES DE CREER EN LA ABUNDANCIA.

No hace mucho tiempo, los periódicos decían que el petróleo se estaba acabando y que en pocos años faltaría totalmente.

Eso sacudió la economía de muchos países pues el petróleo subió de precio y pasó a ser racionado. Creó un desequilibrio en la balanza comercial de muchos países.

¿Pero por que? ¿Por qué tanta desesperación? Porque el petróleo era el elemento fundamental del combustible energético que movía el mundo.

Bastó pensar que el petróleo se podía acabar para que muchas cabezas se pusiesen a buscar otras formas de energía que lo sustituyesen.

Surgieron diversos combustibles para motores, combustibles con desempeño mucho mejor e incomparablemente más baratos.

Sin embargo, muchas de esas posibilidades fueron archivadas porque obligarían a paralizar una buena parte del mercado petrolífero y esto no interesaba a una cierta minoría.

Lo que quiero probar con este pequeño ejemplo es que estamos en un mundo de abundancia.

Nunca faltará lo que sea necesario para el crecimiento de la vida en el universo.

Se habló de falta de agua potable para la humanidad y poco después se encontraba la fórmula para extraer del mar todo el agua potable necesaria, un agua incluso mucho mejor que la que tenemos.

Y así podríamos multiplicar sin fin los ejemplos.

Estamos en un mundo de abundancia.


DESEA LA ABUNDANCIA

Basta necesitar y desear para que aparezca.

Pero, atención, no es cualquier deseo lo que hace posible las cosas. Tiene que ser un deseo fuerte, vivo, concentrado, real. Sólo él es capaz de modificar la realidad.

Generalmente nuestros deseos carecen de fuerza: "Me gustaría... Si pudiese..." Este tipo de deseo no tiene ninguna fuerza, y no la tiene porque siempre viene acompañado de pensamientos que, de forma expresa o no, rezan más o menos así: "Me gustaría... pero sé que no lo voy a conseguir... no es para mí... es imposible.

Uno de los graves problemas que nos amenazan es el de programar nuestras limitaciones. La pobreza, la enfermedad, el hambre son una realidad, pero no porque deba ser así, sino porque lo creamos nosotros mismos con nuestra convicción de que hay limitaciones.

Tenemos que empezar a creer que hay abundancia para todos y que todo puede llegar a ser posible. Sólo así modificaremos la vida.

No podemos aceptar la idea de que la pobreza es inevitable, aunque, repito, sea una realidad.

Son nuestras ideas de limitación las que crean tantas limitaciones.

Voy a hacerte unas preguntas. Respóndelas para ti mismo:

¿Eres capaz de imaginarte rico, triunfando en la vida, realizado?

¿Eres capaz de verte rodeado de abundancia?

¿Eres capaz de sentirte entre personas que tienen todo lo que quieren?

Si no conseguimos vernos así, va a ser difícil que lleguemos a tener más que lo que tenemos.

Es curioso, hay personas que no se permiten tener, porque piensan que teniendo estarán impidiendo que otros tengan.

La verdad está exactamente en lo contrario. Si tenemos, tenemos la posibilidad de aumentar la felicidad de los demás. Sólo puede dar quien tiene y quien tiene más, más puede dar.

El saber, el dinero, el poder, son fuerzas que, usadas de forma positiva, pueden hacer siempre que otra persona sea más feliz.

La forma de usar estas fuerzas es lo que va a dar al que las tiene el poder de construir o destruir. Como fuerzas, son sólo fuerzas, ni buenas ni malas.


TOMA CONCIENCIA DE LO QUE QUIERES Y ASÚMELO

Dentro de la idea de limitación, nos encontramos con dos dificultades. La primera es saber lo que queremos.

La segunda, aceptar ese bien para nosotros.

Es interesante, con frecuencia no nos permitimos querer un bien porque pensamos que no lo merecemos.

No conseguimos imaginarnos felices, teniendo todo aquello, que nos gustaría tener, porque sentimos que no lo merecemos o sencillamente porque nos parece que está fuera de nuestro alcance.

La imagen que tenemos de nosotros mismos es muchas veces poco positiva. La educación, las críticas de nuestros padres, y de los familiares en general, nos transformaron en seres limitados y miedosos.

Empecemos a liberarnos.

¿Qué tal un poco de ejercicio?

RADIONICA - JUAN RIBAUT

7581 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo