La naturaleza animal de la humanidad.

Ramtha


Quiero decirte algo. Cuando se dice que el hombre es un animal, es cierto. Lo es por su naturaleza animal, la naturaleza de la reproducción y supervivencia del más fuerte, su marcada territorialidad. Algunos son solitarios. Los depredadores son astutos y atacan a traición. No son valientes. Los débiles se agrupan en grandes cantidades para proteger sus linderos, con la esperanza de que sea algún otro el que caiga. Esa es la naturaleza animal.

Ahora, ¿qué tan cerca de dicha naturaleza estás tú? Puedo decirte cuán cerca. La naturaleza espiritual no funciona cuando lanzas un ataque al inocente, cuando azotas a tus deudores con un látigo de nueve puntas porque te deben, cuando odias porque das. Eres territorial porque quieres proteger tus linderos. No desprecias la oportunidad de copular. Ese es el animal. El cuerpo hace todo eso muy bien, porque esa es la naturaleza del reino del cual procede. El hombre y la mujer valientes que juegan un papel de grandeza nunca atacan a traición. Eso sólo lo hacen el cobarde y el depredador, que son la misma cosa. Si esto es así, y quién puede negarlo, ¿qué tan lejos estás tú de la naturaleza animal, excepto que tienes buenos modales en la mesa, usas ropas elegantes y defecas en inodoros y no en las llanuras? No estás tan lejos de tu naturaleza animal. Los tres primeros sellos constituyen la naturaleza animal.

Cuando un ser humano así se sale con la suya, siempre actuará como un animal, porque es un cobarde. Y te digo que es el Yo espiritual —lo que realmente eres— el único aspecto apto de esta encarnación que puede enfrentarse a las cargas y es equipado para hacerse cargo de ellas. El aspecto humano no puede hacerlo. Eres un cobarde que vivió un pobre pasado de sufrimiento. Esa es tu cobardía. Eres un animal.

Si no te han liberado de él o no has sido lo suficientemente fuerte como para hacerlo tú mismo, entonces todavía tienes que ser una persona espiritual, porque el Espíritu es quien mejor equipado está para ese trabajo, porque es eso lo que pretende. El Espíritu va en busca de las cargas porque primero tiene que recobrar su poder para recuperar la totalidad del Yo. Cuando lo hace, él dice: «No más, esto está consumado. Yo lo creé, soy el responsable. Te perdono, estás libre». Esa es una persona espiritual, ¿no es así? Pero ¿qué hace el animal? «Me debes.» ¿No es eso lo que dice? Sí lo es. «Y ahora que eres vulnerable me las pagarás.» Ese es el animal.

De modo que ser un ego alterado no te va a ayudar. Por el hecho de haber nacido aquí, tu genética no está a tu favor, pues procedes de una genética que estaba tratando de hacer lo mismo. Y recuerda que atraes únicamente el cuerpo físico más afín a lo que eras. Es una historia que continúa. ¿Cuántos entendéis?

Ahora bien. No regresamos aquí simplemente porque alguien nos envió. Nosotros mismos nos enviamos.

No regresamos aquí a cambiar el mundo, sino a cambiarnos a nosotros mismos. Regresamos aquí para realizarnos, no para volver a olvidarnos. Regresamos aquí a concluir este asunto.

Quiero entonces preguntarte, considerando todo lo que te he enseñado sobre el Plano Sublime, ¿no es obvio el hecho de que esos pequeños temblores del corazón de la personalidad tienen más peso de lo que te podrías imaginar? No es el éxito obtenido en este plano lo que se recuerda en los salones del Plano Sublime, ni cuánto dinero se gana. Ni tampoco cuánto se deja de ganar. No se trata de cuán famoso o infame fuiste aquí. Ni de la apariencia física que tuviste aquí. No se trata de ninguna de esas cosas que aquí son tan importantes. ¿Qué hicimos? Eso es lo que importa.

Y es lo suficientemente importante como para hacer que los dioses se arrodillen como humanos, porque nuestra agenda es diferente a la del humano animal. Nuestra agenda es liberarnos de las cargas y atraer lo inimaginable. De eso se trata esto. ¿Lo han hecho otras personas antes que tú? En verdad que sí. Ha habido personas que han limpiado sus experiencias, las han completado y se liberaron de ellas. ¿Y quiénes fueron?

Los seres brillantes que ahora están diseminados y esparcldos a través de Ia historia y que fueron genios, porque moldearon lo inimaginable ¿Sabes por qué? Tuvieron el poder porque pusieron de nuevo al Yo en el trono; recogieron sus pedazos, los unieron y lo devolvieron al trono.

Muy pocos de los individuos que fueron héroes de la historia llegaron allí mediante la dicha. La mayoría de ellos pagaron caro su genio. En otras palabras, sufrieron, resistieron, proclamaron y consiguieron, se enfrentaron al tigre, ¿no es así? Y esa vida turbulenta los llevó a lo único que querían alcanzar aquí, lo inimaginable, que ya conocían antes de encarnarse en este lugar. Sobrepasaron el drama humano y se convirtieron de nuevo en dioses. Y su estrella brilló aunque sólo fuera por un momento; fue todo lo que se necesitó. Después todo acabó; se acabó. Lo que me hace volver a mi introducción. Escogiste estar aquí y elegir el aprendizaje espiritual en esta vida Yo puse el fundamento y tú viniste. Ahora, todos los que estamos en este salón, con excepción de unos pocos, compartimos una gran unión Juntos, colectivamente, compartimos una existencia, una vida agitada, difícil e imponente.

Presenciaste cosas maravillosas: el final de una vieja tierra y el comienzo de una nueva. Presenciaste el perecer de los dioses y el nacer de los hombres. Participaste en una larga marcha. Eso es lo que tenemos en común esta noche. Y a causa de ese amor, que nació en las páginas de esa marcha, existe este momento, al cual se le permitió tener un lugar en el vacío en la mente de Dios, para que cuando estuvieras listo para escoger saber más, hubiera un lugar adonde ir. Y es inevitable.

Entonces, ¿por qué elegirías en el Plano Sublime, en el cielo, realizar aquí abajo (primer plano) lo que ya eres en el Plano Sublime, si ya lo conoces allí? Buena pregunta, ¿no? Sí, es una buena pregunta. Porque lo que se comprende allí, para que se conozca en su totalidad, tiene que entenderse en las entrañas de Dios y tiene que hacerse conocido aquí, porque esta es la caldera; aquí es donde está el crisol del alquimista. La estrella brillante que danza sobre el líquido color azul de medianoche de repente se vuelve a coagular y se convierte en esa pequeña esfera de níquel que queda en el fondo del tazón. De modo que aquí estamos.

Tienes que hacerlo en este lugar (primer plano).

La mayoría de los que estáis aquí atravesasteis vuestro laberinto y vuestras cargas en el Plano Sublime, pero todos tuvisteis un espacio de amor adentro, un lugar al cual fluctuar. Y todos fuisteis testigos de algo asombroso: me visteis abandonar este plano sin morir. Eso nunca lo olvidasteis. ¿Adonde fui y cómo sorteé la descomposición de la carne y el pudrimiento del cuerpo? ¿Cómo pude hacerlo? Tú lo viste. Por eso la leyenda de Cristo y la resurrección está tan viva en las mentes cristianas hoy en día. Es algo intenso porque es una añoranza.

Es lo inimaginable imaginable que ha sembrado una semilla en la mente de muchas personas. La encontrarás en toda doctrina religiosa.

En cuanto a mí y a mi gente, mucho antes de todo ese galimatías, yo me marché, lo viste y así fue. Y lo hice con mi estilo peculiar, es decir, dejar algo en claro y seguir adelante. Y te preguntas: «¿Adonde fue? No está en el Plano Sublime; ¿dónde está?» Bien, estoy en el plano Sublime. Antes de regresar me recordaste y recordaste el lugar adonde fui. Y el amor es inolvidable; es tan bello... Es inolvidable porque no carece de nada.

De modo que en tu laberinto hiciste la pregunta fundamental: «¿Qué es lo inimaginable para mí? »

Ahora, al otro lado del río hay un grupo que se está haciendo la misma pregunta: los que inventaron las computadoras. Ellos apenas están descubriendo el hecho de que si pueden crear una idea en el superplano de la existencia y la llevan hasta la línea de tiempo, que si la acoplan en el cuerpo en el que van a nacer, si lo hacen, funcionará. Puede que no lo sepas, pero esos genios de la tecnología están empezando a despertar a lo que tú ya sabes. En otras palabras, les llevas ventaja. Aparentemente ellos están más avanzados, pero realmente están a la zaga, porque apenas están empezando a aprender a crear. Están aprendiendo; tú ya lo sabes.

Este grupo entonces pregunta: «¿Qué necesito saber?» «¿De qué cargas tengo que liberarme?» Bueno, estás preguntando mucho. Pero, después de todo, sólo estás preguntando sobre asuntos sin terminar. Cuando todo esté terminado, ¿qué quieres? «Quiero ir a donde ningún hombre ha ido antes. Quiero saber. Quiero ir a donde habitan los dioses. Quiero saber lo que es ser un maestro.» Y cuando te imaginaste lo que era un maestro, pensaste en mí. Cuando pensaste en el valle de los dioses, pensaste en mí y en tu mente creaste el lugar adonde pensaste que yo había ido. Y este viaje fascinante, este rompecabezas fabuloso, este ejercicio, este laberinto de juguete construido en tu imaginación potencial, te dejó "enganchado" a la idea de ser espiritual. Porque no lo logras a menos que lo pidas. Y en algún lugar del camino debe de haber un ideal que llegue a la conciencia humana Y la ponga en acción.

Durante toda vuestra historia ha habido seres maravillosos que han venido y han esquivado el sistema, han sido tan valientes, arrogantes y puros como para colocarse tres metros por encima del hombre mediocre. ¿Qué los hizo tan diferentes? Estaban llenos del poder del Espíritu Santo en vez del poder del animal. Eso los hizo diferentes ¿Por qué regresaron? Para volverte a recordar: «Nunca me olvides Voy a causarte tanta impresión que nunca me olvidarás, porque algún día querrás saber lo que yo soy.»



Ramtha
Extracto de El Libro Azul

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