Los rayos y el sendero iniciático. II

V.B. Anglada


Pregunta: Según usted Camino y Cumplimiento, Sendero y Meta son consustanciales y constituyen lo que usted denomina “Línea de Rayo”. Ahora bien, según se desprende de sus comentarios, esta identidad de principios y de fines en orden a la búsqueda de la Liberación o realización espiritual está muy directamente relacionada con lo que KRISHNAMURTI define como “Realización de la Vida” en el individuo. ¿Hay, según usted, una cierta relación entre el Mensaje de KRISHNAMURTI y el estudio de los Rayos?

Respuesta: Yo diría que todo verdadero Mensaje espiritual debe estar forzosamente relacionado con la actividad de los Rayos y no con el mero estudio de los mismos, ya que existe solamente una Verdad y una sola Vida en el Universo. Todo en la Naturaleza es un Canto al Creador y la respuesta a la vida dentro del corazón individual determina lo que podríamos definir como “sutilidad de un canto”. A mi entender, el Canto de KRISHNAMURTI es extremadamente sutil y escapa a la penetración mental de la mayoría de las personas que leen y estudian Su Mensaje. La mayoría de sus seguidores, desoyendo la sutilidad del Canto, cierran sus oídos a lo que constituye el Centro del Mensaje de KRISHANMURTI, es decir, la profunda observación de los hechos, el atento y detenido examen de lo que ocurre dentro y fuera de sí para ir llegando progresivamente a lo que El define como “plenitud de la experiencia”.

Las reacciones psicológicas a los hechos son el material que hay que utilizar para determinar nuestro grado de adaptación a la vida, o sea, el grado de experiencia que podemos entresacar de los hechos. Sin que lo diga y sin que siquiera lo insinúe nos está señalando KRISHNAMURTI el camino que conduce a la comprensión del Rayo espiritual de nuestra vida. ¿A qué se refiere, sino, cuando habla del “cultivo de la propia singularidad”? ¿Y qué es esta “propia singularidad” sino el descubrimiento de la propia línea de Rayo? Deberemos profundizar todavía mucho en el Mensaje de KRISHNAMURTI y comprender que es un tremendo desafío a la mente intelectualizada de nuestro mundo, especialmente de nosotros, los occidentales, que tratamos de descubrirlo todo a base de conocimientos y de informaciones concretas, pero ausentes la mayoría de las veces de interés por las cosas verdaderamente espirituales. El estudio de los Rayos ha de ser seguido con interés atento y sostenido, con mente abierta y corazón libre.

Sólo así, y tal como dice frecuentemente KRISHNAMURTI, será posible descubrir la Verdad, la Verdad en uno y la Verdad en la Naturaleza, es decir, la propia singularidad dentro de una línea definida de Rayo y la comprensión de la multiplicidad de Rayos que, en su conjunto, constituyen la Humanidad, esta organización social de la cual el hombre es una humilde aunque muy importante pieza.

Pregunta: Soy un escéptico con respecto a muchos aspectos de la vida espiritual. Estoy mayormente interesado en el desarrollo de la vida social. En un mundo como el actual, azotado por tantos problemas y dificultades debe pensarse fundamentalmente en términos de sociedad humana, visto el espantoso desequilibrio que existe entre los varios niveles expresivos dentro de esta sociedad. Así que yo le pregunto a usted, ¿cree sinceramente que la redención social puede ser alcanzada por medio del estudio de los Rayos?

Respuesta: Hasta aquí he hablado sólo y exclusivamente en términos de redención individual por entender que a menos que el individuo no se libere de sus propios condicionamientos es utópico hablar de redención social. La humanidad es un conjunto de individuos tratando cada cual, a su manera, redimir su contenido individual, afectado por el proceso cualificador de la historia; por el pasado, con sus tradiciones, herencia cultural, código genético, etc.; por el presente, con el eterno conflicto entre lo justo y lo injusto, entre lo que usted define como “desequilibrio social” y las ansias supremas de libertad, equidad y justicia y por el temor al futuro, cuyas perspectivas no pueden ser muy esperanzadoras viendo las dificultades del presente.

Urge, evidentemente, la búsqueda de una solución y ésta, como es natural, no puede venir condicionada por el peso de la tradición, por el colorido específico de una herencia cultural a todas luces insuficiente y por un enfoque social basado únicamente en el espíritu de competencia y las ansias irresistibles de poder individual. Debe fundamentarse lógicamente en la comprensión, como seres humanos psicológicamente organizados, de cómo vivir en forma realmente social dentro de una comunidad libre de tensiones, de luchas y de antagonismos.

Se impone necesariamente el descubrimiento de la propia singularidad individual, teniendo en cuenta que todo ser humano tiende por su propio y natural impulso y dentro de unas líneas de aproximación y de contacto a la vida realmente social. Se impone, repito, el conocimiento propio como solución única al tremendo problema de la vida humana, pues toda individualidad que no posea un claro sentido de sus valores psicológicos y de sus capacidades de acción social, será siempre un peso muerto dentro del proceso altamente social de la existencia. Importa muy poco en verdad que la realidad de los Rayos sea o no aceptada como un vínculo individual dentro del complejo orden social de la humanidad, lo que interesa fundamentalmente es que todos los individuos se sientan interesados por la vida social o por la comunidad de la cual forman parte. Y no puede alcanzarse esta conciencia social si no existe una gran comprensión individual.

Si existe tal profundo interés, el conocimiento propio, el descubrimiento de la propia identidad espiritual y el cultivo de la íntima singularidad marcarán un nuevo camino, más rápido y más seguro en orden al establecimiento de un nuevo orden social. Quizás no se hable entonces de Rayos, de Planos, de Arcángeles ni de Adeptos, pero la atención sostenida hacia el proceso social en marcha y el profundísimo interés por descubrir las causas verdaderas del conflicto social habrán definido claramente en la mente y el corazón de las personas aquella verdad, aquel camino y aquella vida que es esencialmente la propia línea de Rayo.

Pregunta: Ha aclarado usted mucho mi visión acerca de los SIETE RAYOS cuyo estudio consideraba sólo como un patrimonio exclusivo de ciertas almas selectas. Veo ahora que se trata de un estudio de elevado cumplimiento espiritual y creo sería muy interesante que tal estudio fuese impartido en las Escuelas constituyendo una de las asignaturas principales para el desarrollo psicológico de los estudiantes..., ¿qué opina usted?

Respuesta: Siguiendo la presión incontenible de los tiempos, irresistiblemente impelidos hacia adelante por el tremendo impulso generado por esta Era cíclica que estamos viviendo, temas de elevado estudio espiritual tales como la constitución septenaria del Universo, de la Jerarquía espiritual del Planeta o de los Siete Rayos, deberán constituir lógicamente ASIGNATURAS corrientes para uso en Escuelas Superiores y Universidades como temas obligados para la formación psicológica de los estudiantes. Ideas que en el pasado constituían poco menos que “secretos iniciáticos” se irán introduciendo lenta aunque inexorablemente en la conciencia del más humilde educando. De la misma manera, conocimientos esotéricos del más elevado acervo, tales como la Alquimia, la Astrología, el Yoga y la Meditación Oculta entrarán en el campo definido de la Educación moderna, marcando una nueva etapa y una nueva orientación para las mentes y los corazones de los hombres.

Pregunta: Puede cualquier persona, un ateo por ejemplo, seguir el estudio de los Rayos y llegar a través del mismo a la convicción de que existe una Realidad más grande, o un Dios creador en la Naturaleza?

Respuesta: La mera creencia en esta realidad más grande, en este Dios creador de la Naturaleza, no nos hará mejores de lo que somos actualmente, seamos creyentes o seamos ateos. Vea, sino, la historia religiosa de la humanidad con su interminable secuela de odios, persecuciones y espantosas crueldades... Y todo ello en nombre de un DIOS que cada religión presenta a su manera, es decir, a “su propia imagen y semejanza”, aunque ausente siempre de caridad, de amor y de compasión. Nuestro estudio de los Rayos tiende mayormente al conocimiento propio, a la comprensión clara y terminante de las íntimas características individuales y a la orientación de nuestro particular campo de servicio... Se trata, por tanto, de un tratado de reorientación psicológica. De manera que si un hombre ama intensamente a sus hermanos es porque ha descubierto dentro de sí las Fuentes de Verdad que surgen de su propio Ser espiritual, de su DIOS interno o, si usted lo prefiere, de Su íntimo e indescriptible Señor de Rayo.

Cuando hablamos de Dios, del Creador, de la Voluntad Divina.. .etc., estamos dando nombre a algo que evidentemente desconocemos ya que nuestra manera de ser y de comportarnos socialmente demuestra solamente deseos, egoísmos, esperanzas y temores, es decir, una completa falta de confianza en la Vida, en la Verdad o en este Ser a quien tan constantemente invocamos, bajo el nombre de Dios. Así, pues… ¿de qué sirven las creencias en la Divinidad si existe todavía tanto odio en el corazón y tanta separatividad humana? Bien, hay que considerar al hombre en sí, sin extraños particularismos, aparte por completo de sus creencias y de sus motivaciones. A este hombre genuinamente libre o a este otro que usted denomina ateo, el estudio de los Rayos quizás podría depararles el asidero mágico de la verdadera fe, aquella fe que transporta las montañas y que tan lejos se halla de las presentaciones religiosas del mundo y de tantas y tantas contradicciones existentes... amparadas bajo el nombre de Dios.


Vicente Beltrán Anglada

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