Poner alegría en el cuerpo y las células.

Varios/Otros


“Proyecten vuestro pensamiento y vuestra conciencia al interior de ustedes mismos, de vuestro cuerpo.

Empiecen por vuestra cabeza. Ensayen de percibir lo que se encuentra a nivel físico e igualmente a nivel energético. Ustedes podrían percibir vuestro cerebro y todo lo que vuestra cabeza contiene. Más allá de vuestro aspecto físico ustedes podrán percibir luces, colores, u otro tipo de vida que ustedes desconocen.

Desciendan suavemente en vuestro cuerpo y prueben, de la misma manera que para vuestra cabeza, de percibir vuestros órganos. Al comienzo ustedes pueden imaginarlos físicamente, ya que la imaginación es parte integrante del pensamiento. Imaginen o ensayen el percibir la otra parte de vuestro cuerpo, la parte Luz y los colores.

Haciendo estas indagaciones ustedes podrán tomar conciencia de vuestra propia energía, de la carencia en energía de algunos de vuestros órganos y del exceso de energía en otros órganos. Ustedes podrán verlas a través de colores, sentirlas a través de vuestro cuerpo o de una manera más sutil.

Ustedes van a percibir o imaginar, según vuestras capacidades de percepción, una energía que sale de vuestros pies y que se adentra en lo más profundo de vuestra Tierra. Es la energía que los une a vuestra Madre la Tierra. Hagan circular libremente todas estas energías de Vida, aquellas de vuestros órganos, de vuestra sangre, de vuestros músculos y de los huesos que ustedes habrán podido percibir. Cada parte de vuestro cuerpo genera una energía. Para estar con salud perfecta es necesario que todas estas energías funcionen en armonía.

Es mucho más fácil de lo que ustedes se imaginan el lograr que estas energías circulen en armonía en ustedes.

Lo que desestabiliza las energías de vuestros órganos de vuestros cuerpos, son vuestros estados emocionales e igualmente vuestros pensamientos inferiores. Esto causa sobrecargas en ciertos órganos y otros que están sub alimentados de una cierta forma.

Traten de percibirla Alegría de cada órgano, la Alegría de vuestra sangre que circula libremente en vuestro cuerpo, la Alegría de vuestros músculos y de toda vuestra materia. Porque si vuestra materia puede expresar el sufrimiento y el dolor, ella sabe también expresar la Alegría.

Cuando ustedes dicen “yo tengo el corazón alegre”, esto no es una simple palabra, ustedes lo dicen sin darse cuenta de lo que dicen realmente. Ustedes podrían decir de la misma manera “Yo tengo alegría en el hígado, en los pulmones, en los intestinos....” Desde luego, si ustedes dicen “yo tengo alegría en los intestinos” quizás esto se prestará para sonrisas de quienes lo escuchen. “ El corazón alegre” es mucho más halagador.

Cada órgano puede expresar esta Alegría, esta energía sutil, esta liviandad, pero igualmente esta fuerza.

Traten de encontrar con la mayor precisión posible aquella parte de vuestro cuerpo que les crea este sufrimiento. Es simplemente porque esa parte está triste. Ella no está en la Alegría, pero ella la necesita. En lugar de quejaros y decir “Me duele ahí”, digan “tal parte de mi cuerpo no está con Alegría, así que voy a darle Alegría y Amor.”

Les recordamos que la Alegría y el Amor van emparejados.

Es necesario que ustedes tomen conciencia que las células graban todo lo que el pensamiento emite. A veces vuestras células también están tristes. Si ustedes emiten pensamientos de sufrimiento, de tristeza, de rebelión, ustedes impregnarán vuestras células de todo ese malestar. Hay células en todo vuestro cuerpo y todos vuestros órganos.

Ustedes pueden sumergirse de vez en cuando en esta Alegría, hacerlo órgano por órgano o globalmente. Tengan conciencia que cada parte de vuestro cuerpo emite la Alegría o la tristeza en función de vuestras conductas, de vuestros pensamientos, y de vuestras emociones.

Habría que cambiar la forma de hablar de vuestros órganos. En vez de decir “me duele aquí” se necesitaría que ustedes pudiesen decir “este órgano está triste, así que voy a enviarle mucha Luz y Amor, mucho de estas energías extraordinarias y todo estará en orden”.

El único problema que ustedes encuentran, humanos, es la barrera de vuestro mental, de vuestro intelecto. Vuestro intelecto les dice “es muy fácil, esto no puede ser” y nosotros os respondemos: La Vida es mucho más simple de lo que ustedes piensan, solo están los humanos que se la complican. Todos ustedes tienen un inmenso poder y no saben utilizarlo. Ustedes tienen un cuerpo extraordinario y lo ignoran.

Si ustedes logran poner suficiente Amor en vuestras células y en vuestros órganos, ustedes los regenerarán y frenarán eso que ustedes llaman envejecimiento. El problema de los seres humanos es que les enseñaron al revés. Les inculcaron prácticamente desde el momento en que empezaron a comprender que hay cosas inevitables como el envejecimiento y el fin del cuerpo de materia. Nosotros les decimos que nada hay de inevitable, todo es simplemente función de los impulsos que ustedes le dan a vuestro cuerpo y de la conciencia que ustedes tienen de la fragilidad de este cuerpo.

Hay seres que recorren desde hace siglos y milenios este mundo de tercera dimensión. Ellos saben regenerar totalmente sus cuerpos y sus células. Ellos lo hacen con la Luz y el Amor. No lo hacen con la Alegría ya que al nivel en el que están, la Alegría está en ellos en permanencia.

Hagan este ejercicio de Alegría sobre vuestro cuerpo. Prueben, sin un mental exacerbado ni pensamientos que podrían frenarlos, de sentir en vuestro cuerpo si hay un lugar que esté triste. En ese momento, con una conciencia absoluta de vuestro poder interior, ustedes ponen la Alegría y esperan el resultado.

Si ustedes no tienen tristeza en vuestro cuerpo ustedes pueden de todas maneras darle la Alegría. Esto solo será un adicional para todos vuestros órganos y todas vuestras células.

No olviden que cada pensamiento inferior emitido hacia una parte de vuestro cuerpo que está con tristeza acentúa esta tristeza y no lo ayuda a superar este problema.”



Web https://ducielalaterre.org
de Monique Mathieu

84 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo