Ser una persona honorable e impecable.

Ramtha


Aquí quiero hacer una pausa por un momento, y mencionar, entonces, qué es el honor. Todo el mundo —cada uno— estima esa palabra: honor, ser honorable. ¿No es verdad? Todo el mundo quiere, de alguna manera, ser honorable. Parece una manera noble y digna de ser. Pero yo te diré lo que es el honor. El honor es cuando no juegas a nada, y simplemente eres tu motivo ulterior. Eso es ser impecable. No es necesariamente hermoso, pero eso es impecable. Eso es ser honorable. Eso es ir con la cara por delante y tal como es. No hay mescolanza, no hay un área gris, no hay un quizás, no hay frío y caliente: un día estás ahí, y al siguiente no estás. No hay inestabilidad.

Cuando eres lo que eres en este momento en tu tiempo, como es conocido, eso es ser honorable y en verdad impecable. Vacilar alejándose, eso es no ser impecable. ¿Cuántos de vosotros lo entendéis? Y entonces, ¿no encontramos verdad en el axioma que dice que hay honor entre los ladrones? ¿No lo hay? Sí. ¿Y no puede entonces tu enemigo —el enemigo, tu más atroz enemigo—estar más cerca de ti que tu amante?

Por supuesto que sí.

Esto es entonces lo que yo llamo una persona impecable. Te aseguro que yo disfrutaré de la presencia de esa persona impecable. Y yo soy muy delicado con respecto a quién está en mi presencia, porque siempre tienes que lidiar con la "novelita" de la gente que tiene motivos ulteriores, y siempre tienes que encargarte de ellos. Al igual que una burbuja de jabón, están cambiando colores y están recubiertos por una película, y nunca quieren realmente saber. Así que siempre hay que entretenerlos o no hablarles en absoluto, porque no son gente impecable. Ellos no son quienes son. Son simuladores; son una imitación; no son genuinos. Y hay mucha gente que no es genuina sentada en esta audiencia escuchando este mensaje. No sois genuinos porque no vivís en vuestras vidas lo que habéis aprendido aquí.

No sois genuinos porque tomáis lo que habéis aprendido aquí y lo usáis como un pretexto mientras que todo el tiempo estáis codiciando una naturaleza podrida, encubriendo vuestro motivo ulterior. Es por eso que no sois constantes en esta escuela.

Puedes ser constante ahí afuera siendo un sinvergüenza. Los sinvergüenzas encuentran sus tarjetas(*) todo el tiempo y las personas nobles no encuentran sus tarjetas todo el tiempo, y viceversa. ¿Entiendes? Es el motivo ulterior. ¿Dónde estás con respecto a esto? Y entonces esta gente de las "novelitas", recubierta de jabón, nunca es genuina. Y yo disfruto de los seres genuinos, me conecto con ellos, porque con ellos tenemos una verdadera interacción, pues no tienen nada que ocultar. Y entonces cuando nos conectamos, ellos lo hacen desde un lugar de verdad. Cuando aprenden, aprenden verdaderamente, no es aprendizaje de burbujas de jabón, es verdadero aprendizaje. ¿Lo entiendes?

(*) TRABAJO DE CAMPO: Una de las disciplinas fundamentales de la Escuela de Iluminación de Ramtha. Los estudiantes aprenden a crear el símbolo de algo que desean saber y experimentar, y lo dibujan en una tarjeta de papel. Estas tarjetas se colocan sobre las vallas que cercan un extenso campo, de modo que la cara en blanco del papel sea la que quede a la vista. Los estudiantes, con los ojos vendados, se enfocan en su símbolo y dejan que el cuerpo camine libremente hasta su tarjeta aplicando la ley de conciencia y energía.

Esto no es diferente de lo que sucede cuando estás en la luz, porque en la luz todo se descubre, y la "novelita" se muestra justo enfrente de ti, y tú eres todos los actores y ves lo desagradable que es esto. Y lo único que sales sintiendo de ahí, como el aspecto de la personalidad del gran Yo, es que te deshonraste a ti mismo —te deshonraste completamente—, y como resultado manipulaste a otra gente a causa de eso, no fuiste sincero ni verdadero.

Yo solía llamar a las mentiras verdades creativas, y todavía lo son. La verdad creativa es la evasión del motivo. Cuando eres lo que eres, nunca, jamás tienes que proteger lo que dices, y nunca te tienes que preocupar de lo que dices, porque todos tus pensamientos están escritos —escritos— en la energía que te rodea, como si estuvieran escritos arriba, en el cielo. Y nunca te tienes que preocupar. Si dentro de cien mil años esos pensamientos regresan a ti, ese motivo ulterior regresa a ti, no sentirás vergüenza por él, porque el motivo era genuino. Era un motivo en evolución. No hizo sucumbir a mucha gente ante el. No usaba ni abusaba; era genuino. Eso es verdadera evolución.

Ahora, si excavas restos fósiles de animales modernos, verás que hay una modulación, un cambio en lo que eran hace diez millones de años comparado con lo que son hoy en día. Si miramos esos restos, no decimos: «Oh, eso es malo; eso fue un error; estamos mucho mejor hoy en día con este de aquí». No veis la evolución en esos términos; simplemente veis el fósil desde donde estaba en el pasado hasta donde está hoy, y veis la evolución de esa especie a través de las eras geológicas. Y celebramos que cambió, nos da esperanzas para nosotros. Pero nunca miramos lo que fue y lo condenamos. Sólo hacemos eso si no somos genuinos.

En la luz, cuando miremos y veamos, si somos gente honorable, vamos a ver nuestro honor. Vamos a ver que vivimos justamente lo que éramos y tuvimos claros los límites con respecto a ello. Se va a volver obvio quiénes fuimos y cómo eso afectó a todo el mundo. Sin duda alguna, hizo falta que hubiera gente excepcional en tu vida para que fueras una persona honorable, pero por la misma moneda, tú fuiste para ellos la chispa de honor en sus vidas. Entonces, ¿qué vas a presenciar como Dios cuando mires las consecuencias de cada acción en la luz? Piensa en esto. Entonces te vas a convertir en la persona a la cual reflejaste ese honor, y en ese momento vas a sentir su honor. Puede que no sea el punto épico de la evolución, pero es el punto de evolución de esa vida. Se solidificó, fue real.

Así que en el honor, aquellos que están a nuestro alrededor sólo pueden estar con nosotros porque nosotros somos así. Y ellos sólo pueden amarnos porque aman en nosotros lo que aman en ellos mismos: esa verdad punzante, ese honor, esa nobleza. Y puede que sea anticuado, pero es real. Es tangible, es sustancial; no es ilusorio.

Ilusiones: cuando amas una ilusión, sólo significa que tú mismo eres una ilusión. Por eso nunca dura. Las relaciones basadas en amor ilusorio son una ilusión, y ambos participantes son ilusorios. Nunca duran. Es como el vapor: cuando le da el sol, se disuelve. Cuando llega el verdadero calor a la relación, ésta se disuelve, porque es una ilusión. Es de motivo ulterior a motivo ulterior, y jabón en el medio. Buen lubricante.


RAMTHA
Extracto de NACIMIENTO MUERTE Y REENCARNACIÓN. El Libro Azul

400 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo