Podría ser que ya estés muerto?.

Ramtha


Te digo esto: lo has visto antes —muchas veces antes o si no no estarías aquí— y lo vas a volver a ver otra vez. Lo que te estoy diciendo —y cuando veas esto en la revisión de la vida, cuando veas hoy que este es el gran premio de consolación de esta escuela es que vas a vivirlo otra vez, después de morir, cada clase a la que asististe. Un regalo más para cuando pases al otro lado. Ahora escúchame, ¿puedes pensar de esta manera? Ahora mismo estás viendo desde el otro lado lo que estás haciendo en este momento. Lo estás presenciando, está pasando. Tú eres la entidad que está siendo examinada. Piensa en ello. No te vuelvas lineal(*) conmigo. Piensa en esto: en este momento estás muerto y en el otro lado, y estás presenciando esta vida. Y está pasando ahora mismo, mi gente; ahora mismo.

(*) Aquí Ramtha se refiere a la secuencia lineal del tiempo, a la que todos estamos acostumbrados.

Entonces, ¿qué estás escuchando en el otro lado? Sí, ¿qué estás escuchando? ¿Qué te estoy diciendo?

¿Qué estás pensando? Bueno, lo estás viendo ahora mismo; ha sido revelado; está en tu flujo de tiempo. ¿Qué te estoy diciendo? ¿Qué estás escuchando? Está pasando en este momento. Estás observando esto y ya te has ido. Todo lo que estás haciendo es recordar esta participación. ¿Podría ser eso? ¿Podría ser? Ahora espera un minuto. ¿Es ésta la única realidad en la que estás viviendo o eres un ser con múltiples realidades?

Si lo eres, ya estás ahí y estás viviendo lo que estás viendo ahora. Recuerda: siendo Dios somos eternos.

Somos el pasado, el presente y el futuro simultáneamente. Cuando somos seres humanos sólo somos el pasado luchando por un futuro, pero en Dios, ya ha sucedido.

¿Estáis pensando? ¿Estáis pensando? ¿Estáis visualizando sin tiempo? ¿Podéis hacer eso? Si podéis hacer eso sois aquello de lo cual están hechos los grandes maestros, porque ellos también poseen la capacidad de proscribir al tiempo; eso significa eliminar de hecho al tiempo como factor dominante.

Repasemos esto otra vez. ¿Podría ser que ya estés muerto? ¿Sí? Es verdad. ¿Estoy hablando a una audiencia del otro mundo? ¿Por qué no? ¿Por qué no puedes contemplar esto? Porque si contemplas esto, entonces estás atado a tu cuerpo de manera muy floja. Si no puedes, vas a tener problemas. ¿Por qué no puedes contemplar eso? ¿Que quizás ya estás muerto y que tal vez esta clase se está dando ahora mismo en la revisión de la luz, y esta es una de las clases a las que estás asistiendo? Sigue escarbando; lo vas a entender.

¿Por qué no? ¿Qué clase de maestro profesor sería yo si te dijera que no es así? Así es como piensa un maestro dios. ¿No entiendes que acabo de darte un secreto dinámico —un secreto dinámico— y que acabo de hacerte una mente dimensional? Por un momento te he convertido en una mente dimensional. Y puede que todo el tiempo creas que estás realmente vivo. Quizás estás simplemente muerto, reviviendo un momento en la luz. No me vengas con eso de que «Oh, eso no es real». Es más real de lo que tú piensas que es este lugar.

Hoy estás en la escuela. ¿Por qué estás aquí? Estás aprendiendo exactamente acerca de lo mismo que estás viendo en este momento. Estás aprendiendo sobre ello. Y quieres saber: «¿Cómo le doy la vuelta a esto?

¿Qué hago con esto? ¿Dónde lo pongo?» Es maravilloso; no tienes lugar donde ponerlo. No tienes lugar donde ponerlo; eso es aún más hermoso. Si lo pones ahí arriba en tu imaginación, entonces no te sirve. Si lo pones aquí y simplemente dices que es una posible pregunta con trampa, te servirá, pero ambas no han sido integradas.

Esta es la idea: tú ya estás muerto. Estás en la luz y estás viendo esto, has regresado y estás reviviendo esta experiencia. ¿Por qué? Para entender la clave de ser el color rojo en el arco iris(**), para entender por qué tienes que hacer esto otra vez, y cuando encuentres la clave qué puedes hacer con ella. Mañana por la mañana, si encuentras la clave, habrás vuelto de la muerte hasta esta vida. Has regresado súbitamente hasta esta vida, y tienes un nuevo calendario; te has reencarnado en un cuerpo inmortal, porque vamos a hablar sobre la inmortalidad en el contexto de la energía vital y viviente llamada idea. Date la vuelta y explícale a tu compañero.

(**) Ser el color rojo en el arco iris es una expresión que explica la incapacidad común del individuo de reconocer sus propios defectos y limitaciones. Cuando somos el rojo en el arco iris podemos ver todos los demás colores menos el rojo.

Quiero recordarte que en el espíritu no hay distinción entre la vida y la muerte. No hay ninguna. No hay vida o muerte en el espíritu; sólo existe la vida y la muerte de la personalidad individual y el cuerpo con el que cohabita. Pero para el espíritu y el Dios-fuente no hay distinciones claras entre las dos. Pero quiero recordarte que lo que te he dicho podría estar sucediendo ahora mismo y lo está. Entonces, ¿por qué estás aquí? Para aprender algo, una clave; para entender algo, entender una clave, un poco de conocimiento; para saber qué preguntar, para saber qué poner en marcha de repente y saber, porque de esto se trata el Plano Sublime.

Hay un motivo real de por qué los verdaderos maestros obtienen el dominio sobre lo físico. Ellos mueren a lo físico en primer lugar. En algún momento de su iniciación ellos mueren a lo físico. Eso significa que ya no están interesados en lo físico. Mueren al mundo. Renacen a la vida de un iniciado, de un maestro, donde no hay líneas claras entre la vida y la muerte. Y pueden dar un giro y estar directamente en una escena como ésta, y repasarla y revivirla una y otra y otra vez sin tener nunca que morir en el cuerpo.

Quién puede decir que de todos los potenciales que existen, ¿sabías que es imposible agotar las ideas, las cosas que pueden fabricarse a partir de los átomos? Ni siquiera puedes agotar las probabilidades de potenciales en los que se pueden convertir. Y todo lo que son no es más que ideas coaguladas en forma de energía. No las puedes agotar. No puedes pensar lo suficiente en una vida para hacer que se conviertan en todos sus potenciales. Entonces, ¿quién puede decir que tú no hayas regresado ya al Plano Sublime? Y digamos esto: ¿quién puede decir que tú eres uno de esos maestros del otro lado que está así de cerca, muy cerca? Has dado un giro de regreso hasta este tiempo. Has muerto en esta revisión de la vida. La estás repasando, la estás revisando; algo se te ha escapado. Tú tienes el poder para hacer eso.

¿Por qué entonces querrías hacer eso sin pasar por la capacidad de simplemente morir? ¿Por qué no renunciar a este cuerpo físico? Quiero decir, es ciertamente una trampa, una prisión. A mí no me importa cómo lo veas, es una prisión. ¿Por qué no simplemente renunciar a él? Tú tienes el poder para dejar tu cuerpo, para salir de aquí. ¿Por qué entonces los verdaderos maestros aprenden el arte de la longevidad y la inmortalidad?

¿Por qué? Debe haber una razón para que quieran preservar esto. Y no se trata de su apariencia, no se trata de cuántos orgasmos puedan tener ni de cuánta comida puedan comer. Quieren preservarlo. No se trata de tener curvas o no tener curvas; no tiene nada que ver con la apariencia. Ellos murieron a eso hace mucho tiempo, porque cuando nacieron a lo espiritual no podían amar nada más que lo espiritual.

Ahora, ¿por qué querrían ellos preservar esto? ¿Por qué están aquí ¿Por qué vosotros —algunos de vosotros, no todos vosotros (puedo decíroslo), no todos vosotros, sólo unos pocos sois verdaderos maestros— estáis repentinamente dando una vuelta completa de regreso a esta escena de muerte? Estás del otro lado y estás viviendo esto. ¿Por qué estás haciendo eso? Porque hay algo que vas a saber de ti mismo por lo que vas a tener un fuego pasional, y que cuando le quites el cerrojo a los motivos ulteriores le habrás quitado el cerrojo al poder del núcleo. Tú tienes energía atómica, absolutamente radiante. Eso es lo que está encerrado dentro del motivo ulterior.

¿Por qué, entonces, querrías regresar de un salto hasta esta escena en la que estás muerto, presenciando esto en una encarnación? ¿Cuál sería la razón? Porque si puedes obtener algo en esta escuela, en la luz, algo a lo que estás volviendo una y otra vez, vas a arrancarle la pregunta de la que sólo tú tienes la respuesta, y que va a desatar la inmortalidad en el cuerpo al otro lado de esta revisión de la luz. Y tú quieres eso. ¿Por qué quieres eso? Porque para poder hacer conocido lo desconocido, la inmortalidad del cuerpo tiene tanto de misterio y de deseo como cualquier comida o pasatiempo seductores para el periodo de vida del cuerpo. Queremos dominar la longevidad de lo físico, y sólo un espíritu poderoso puede hacer eso.

Sólo un ser iluminado puede hacer eso. Sólo una entidad con fortaleza, voluntad y propósito puede hacer eso.

¿Por qué? Porque esa es la verdadera manifestación de la imagen de Dios. Y es por medio de tales seres que las grandiosas y maravillosas obras de Dios son reveladas.

Todos los maestros son inmortales. ¿Quiere esto decir que están atrapados en este cuerpo para siempre?

Simplemente como ellos quieran; lo tienen bajo sus propias condiciones. Ellos pueden darle la vuelta a ese cuerpo y convertirlo en su cuerpo de arco iris, su cuerpo dorado o su Cuerpo Azul(***), y traerlo de regreso a su cuerpo de carne y hueso, a su cuerpo de luz o a su cuerpo infrarrojo. Ellos son los señores de la escalera completa, de todas las dimensiones. Nunca tienen que morir, lo han conquistado. ¿Y qué resulta de tal poderoso y espiritual propósito? Pues bien, las semillas de la inmortalidad misma. No podemos tener un motivo ulterior de inmortalidad a partir de un propósito espiritual y no tener la sustancia de él en nuestra vida.

(***) CUERPO AZUL : Cuerpo correspondiente al cuarto plano de existencia, la conciencia de puente, y la banda de frecuencia ultravioleta. El Cuerpo Azul es el «señor» que está por encima del cuerpo de luz y del plano físico.

Hay algunos de vosotros aquí que han ido hacia atrás en el tiempo y están muertos, revisando este momento que sucedió ahora hace mucho tiempo, trabajando para entender lo que no se entendió antes, sabiendo que es una oportunidad, y que en este momento, si en la luz tú eres participante, Observador y Dios, entonces ese maestro trae esto la totalidad del yo en todos los niveles. Y ese yo no tiene problemas para ver esta conjunción del tiempo sucediendo justamente aquí. Ellos no tienen ningún problema para verlo. Una persona verdaderamente física tendría muchos problemas para entender esto, no una persona espiritual, porque para ellos la manifestación no tiene nada que ver con su coagulación en el tiempo, sino que está totalmente relacionada con su coagulación en el pensamiento. Eso es una persona espiritual. Una persona material es justamente lo contrario.

Entonces yo ya sé quién va a salir a la luz en esta escuela. Yo ya conozco mi lugar con ellos. Ya lo sé; eso es una certeza. Pero al visitar esto de nuevo, ¿permite esta nueva visita que lo que no haya salido a la luz tenga la oportunidad de florecer a partir de ello? Sí. ¿Por qué sabemos eso? Porque si eso no fuera verdad no habría ley de la encarnación. No habría reencarnación; no existiría la transmigración del espíritu y el alma, y sin embargo la hay. ¿Por qué? ¿Puede el tiempo duplicarse sobre sí mismo? Por supuesto que puede. Y yo os digo: ¿qué es lo que puede doblar el tiempo? La mente, eso es lo que doblega al tiempo. La mente es el subdito de Dios; el tiempo existe solamente entre ellos dos.

Cuando visitamos de nuevo la luz en esta vida, ¿se nos da otra oportunidad para pulir, mejorar y entender lo que no escuchamos la primera vez, lo que no sentimos la primera vez? Si visitamos nuevamente la misma situación con un conocimiento mejorado, ¿va a cambiar la escena? Siempre. Esa es la ley de hacer conocido lo desconocido. Entonces, ¿cuántas veces tenemos que regresar a la luz y revisar la misma fuente de material del alma hasta que la cambiemos? Nosotros entendemos que el conocimiento y su integración en la mente es el fuego que la cambia. Cuando volvemos a visitar nuestro punto más débil con conocimiento es cuando lo cambiamos.

¿Cuántas veces has escuchado hoy este mensaje que te doy? ¿Alguien se atreve a adivinar? ¿Cuántas veces has regresado a esta sesión en la luz? ¿Cuántas veces ha sucedido esta enseñanza? Este día, tu aspecto, el aspecto de tu vecino, ¿cuántas veces has visto esto? ¿No tienes una pequeña sensación de déjá vul ¿Es esta la unica vez que el día de hoy ha sucedido? ¿Crees que esto es todo, que esta clase se dio y desapareció? ¿Cuántas veces he estado aquí de pie y he dado esta clase? ¿Cuántas veces he enseñado a los principiantes? ¿Cuántas veces he enseñado sobre el Punto Cero y la gran y vasta nada (****) —cuántas veces— en tu corta carrera de venir a esta escuela? Bueno, yo he dado el día de hoy más que esas veces. Yo sigo diciendo la misma cosa. Lo varío. ¿Por qué lo varío? Porque vosotros habéis cambiado, estáis listos para escuchar, estáis listos para ver, estáis listos para sentir. Si no lo estáis, estáis muertos; estáis muertos.

(****) VACÍO, EL : El vacío se define como una vasta nada materialmente, pero todas las cosas potencialmente

Quiero que hagas un dibujo —redúcelo a un gráfico abstracto— viendo esto en la luz, y que ya estás muerto y que estás a punto de renacer, y que todo el tiempo creíste que estabas vivo. Dibuja eso; dibújalo y coloréalo.

¿Por qué quiero que hagas eso? Porque quiero que este conocimiento esté ahí arriba (en el cerebro). ¿Por qué? Por que al final del día se supone que debes saber algo que sabe el alma. Y a menos que puedas dibujarlo y colorearlo no lo vas a saber y vas a tener que volver a este día otra vez. ¡Que así sea!



RAMTHA
Extracto de NACIMIENTO MUERTE Y REENCARNACIÓN. El Libro Azul

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