Aplicaciones prácticas de enseñanzas.

Ramtha


INSTRUCCIONES SOBRE LA APLICACIÓN PRÁCTICA DE ESTAS ENSEÑANZAS.

Ahora tenemos una lista con cuatro puntos: libre albedrío y elección, definición del Yo, asuntos sin terminar, y resolución. Quiero que crees imágenes de cada uno de ellos por separado. La resolución, por ejemplo, va a ser un poco difícil. Quiero que hagas dibujos de ella. Quiero que dibujes la elección de estar aquí. ¿Cómo se ve eso aquí arriba(*)? ¿Qué aspecto tienen el libre albedrío y la elección? Porque si tienes que pensar en eso, tendrás una nueva definición de su significado y de cómo actúan.

(*) En otras palabras, de qué manera visualizamos lo que deseamos manifestar el lóbulo frontal de nuestro cerebro.


Definición del Yo. ¿Cómo se dibuja el Yo? Por supuesto que uno de los símbolos más sugestivos que podemos usar es la estrella azul, pero a mí me gusta el corazón, porque Dios es amor, y el corazón está localizado junto al cuarto sello. Entonces qué tal si empezamos con la premisa de que el Yo es un corazón.

Comencemos con ese concepto y luego partámoslo en pedazos. Fracturémoslo y movamos los pedazos hacia aquí para demostrar que un pedazo de mi corazón, un pedazo de mi Dios, está fortaleciendo mi condición de víctima, o aquí mi tiranía, o más allá mi avaricia, o algo más en este lado. Entonces depende de ti hacer un análisis meticuloso de tu pasado y ver dónde está encerrada tu energía. No omitas nada. Y toma un pedazo de mi corazón para indicar que la única razón por la que el pasado está en su lugar es porque ha sido respaldado por energía divina.

Y si podemos ilustrarlo con un dibujo, tenemos una línea visual magnífica de una gran enseñanza, inspirada por el maestro y completada por el discípulo. Y si podemos dibujarla, ilustrarla, entonces sera uno de los mándalas más poderosos que hayamos creado porque es nuestro, es real, es acerca de nosotros y nuestro viaje.

Luego hacemos otro dibujo sobre cómo definirlo. La definición abarcará estos dos aspectos de aquí.

Primero tenemos que recuperar la energía, así que empezamos a ver imagen tras imagen lo que debemos hacer para recobrar nuestro corazón y ponerlo otra vez en la posición perfecta. Tenemos que ver qué medidas tomar para recuperar nuestra energía. Y tienes que hacer dibujos de eso.

Los dibujos también incluirán el número tres, asuntos sin terminar, porque ellos representan al Yo con sus cargas. Es el Yo del pasado, el pasado que no se ha completado. Vamos a tener que hacer dibujos de eso.

¿Qué está sin terminar? ¿Qué has empezado, estás en medio de ello y no puedes salir de ahí? ¿En qué punto eres todavía humano y dónde no eres Dios? ¿Cuáles parecen ser los aprendizajes más importantes en tu vida?

¿Dónde están tus debilidades? Todo esto mostrará los asuntos sin terminar y el Yo con sus cargas. No quiero que dibujes la caricatura de una entidad imaginaria, sino la de ti mismo y lo que está sin terminar. No importa cómo lo dibujes, estará bien.

Luego quiero que dibujes la resolución. Quizás la mejor manera de hacerlo es volver a dibujar el corazón.

Dentro de un cuerpo pequeño hay un corazón gigante, radiante y brillante que habla de un lugar de paz espiritual. O tal vez podemos dibujar el cuerpo y simular que es el templo y que a través de sus cúspides y ventanas pasa la luz del poder espiritual. A lo mejor es así como lo vemos. O quizá vemos la resolución como un pergamino largo y antiguo que quedó sin terminar y lo vemos mientras se enrolla. O la vemos como una jaula que se abre y de donde sale volando una paloma. Cualquiera que sea nuestra representación, debe ser un dibujo que sea significativo para nosotros. Y cuando lo hagamos correctamente, comprenderemos nuestro propio viaje. Los mándalas no deben hacerse en masa. Son aspectos personales del viaje individual. Los debe crear cada uno. ¿Comprendes?

Es importante que el maestro sea un maestro, pero no uno que intimide. Es importante que el maestro —cuyo fenómeno más especular será la demostración infinita de sabiduría, ese es el regalo del maestro— no intimide, sino que aliente. Y te pido que te sientas alentado por lo que has aprendido hoy y que sientas que estás en un lugar seguro para enfrentarte a esto y que te sientas cómodo y animado a cambiar, porque te digo que nunca me vas a desilusionar. Oh, he salido de estos cursos y en ocasiones he tenido que reformar mi sueño, reducir su tamaño. Pero nunca me desilusionarás, porque no estoy en una posición donde me pueda suceder algo así. Gracias a Dios. Entonces, dicho eso, tienes la libertad de ser tú mismo y la libertad para cambiar; y mi amor por ti no cambiará. Mi amor no flota sobre la marea y luego desaparece en ella. No es inestable. Te amo. Deseo que te sientas lo suficientemente cómodo como para que te inspire quien yo soy y lo que soy, aunque no me puedas ver, porque ese es el reino del Espíritu.

Eso es lo que resplandece aquí frente a ti y que es tan bello. Y tal vez este ideal lo desearás con tanta pasión que te impulsará a tomar la decisión de serlo. Quiero darte el espacio para que lo hagas. Simplemente pensé que debía decirte esto.

Que así sea.


Si estás totalmente facultado con el poder del Yo, lo que diga cualquier hombre sobre ti no te moverá de tu centro ni te fragmentará. Ese es precisamente un estado de amor radiante. Y cuando aún puedes amarlos y bendecirlos por su opinión, entonces eres un verdadero hermano del orden más elevado. Pero no deberías bajar a su nivel por tu parentesco con ellos. Tienes que florecer en medio de ellos, a pesar de ellos y para ellos.

Y te prometo que un exquisito día te llamarán y tendrás el poder para hacer milagros en ese momento de necesidad. Y allí yace el regalo de ser tu propio maestro.

Espero que apliques diligentemente lo que has aprendido aquí, porque se te entrega desde un lugar mucho más elevado y precioso que este que conocemos. Utilízalo. Si no lo haces, entonces no tienes nada de qué quejarte cuando tu vida, en vez de engrandecerse como resultado de las enseñanzas, parezca empequeñecer a causa de ellas. Que así sea. Que seas feliz. Te amo.

Oh, mi amado Dios,
despierto a tu presencia en el presente.
Oh, mi amado Dios,
libérame de mi pasado
y reclama mi reino.
Oh, mi amado Dios,
pon de manifiesto dentro de mí
las grandes virtudes
de las cuales seré digno.
Oh, mi amado Dios,
bendice mi cuerpo
y cambia mi vida.
Que así sea.
Por la vida.


RAMTHA
Extracto de NACIMIENTO MUERTE Y REENCARNACIÓN. El Libro Azul

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