Misterios de los antiguos curanderos de energía.

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En 1939, un técnico eléctrico ruso llamado Semyon Kirlian descubrió lo que actualmente se conoce como la fotografía Kirlian. La fotografía Kirlian utiliza frecuencias de pulsaciones de alta tensión para tomar fotografías de los campos de energía radiante que rodean a todos los seres vivos. La técnica también se conoce como Visualización de Descarga de Gas (Gas Discharge Visualization) o GDV.

En los últimos 65 años, los científicos rusos han realizado una cantidad significativa de investigaciones mediante la fotografía Kirlian; y han descubierto que todas las cosas ponen de manifiesto características de un campo de energía. Aunque las cosas vivientes tienen un campo de energía más vibrante que los objetos inanimados. Quizás las imágenes de Kirlian más llamativas son aquellas de hojas que han sido cortadas a la mitad, y aún así muestran los campos de energía completos intactos de las hojas enteras. ¿Es posible que estas imágenes de Kirlian estén en realidad revelando la naturaleza espiritual interior de las cosas?

La existencia del “Campo Energético Humano” ha sido un principio básico de las artes de curación desde hace mucho tiempo. Los hindúes comprendían la fuerza vital vivificadora que impregna y da vida a todas las cosas como Prana, una creencia que se remonta a los 5.000 años. Los chinos pensaban que esta energía se llamaba Chi, una creencia de que si el Chi es desequilibrado en un individuo, el resultado es la mala salud.

Las emociones atrapadas distorsionan y bloquean el flujo de esta energía; y el Código de la Emoción es una forma sencilla de traer esta energía a un estado equilibrado.


- El Espíritu y El Templo.

Creo que el campo energético humano es esencialmente el espíritu que existe dentro de cada uno de nosotros.

Considero que si pudieran de alguna manera arrancar mágicamente sus espíritus de sus cuerpos y ponerlos uno al lado del otro para compararlos, la semejanza los sorprendería.

Muchas de las experiencias cercanas a la muerte que han sido grabadas revelan que las personas que han “muerto” en realidad sólo han dejado sus cuerpos por un tiempo. A veces ni siquiera se dan cuenta que han muerto hasta que miran hacia abajo y ven su cuerpo físico acostado allí mientras que revolotean por encima de él. Las personas como estas han sabido por experiencia propia que son sus cuerpos físicos. En cambio, su cuerpo es más que nada un templo que alberga su ser espiritual.

Una vez tuve una experiencia que nunca olvidaré, ya que me enseñó la verdad de este concepto. Cuando ejercía regularmente veía muchos pacientes en condiciones difíciles y crónicas. Tenía el hábito de decirle a Dios en silencio una oración breve para que me guíe antes de cada tratamiento; y llegué apreciar Su ayuda en muchas ocasiones cuando mi propio conocimiento era insuficiente.

Un día, después de decir en silencio una oración en busca de ayuda, puse mi atención en un paciente que estaba acostado sobre una camilla delante de mí. En ese momento, desde el cielo se me dio un regalo de entendimiento. Percibí que estaba de pie en presencia de un templo sagrado; el templo del cuerpo. Me llené del sentimiento más profundo de admiración y reverencia. Esta percepción inspiradora reveló la verdad acerca del cuerpo en un nivel mucho más alto de comprensión que nunca antes había tenido.

Esta experiencia espiritual cambió la manera en la que veo a las personas. Siempre he sentido mucho amor y respeto por la humanidad; pero ahora me doy cuenta de que la verdad de nuestra existencia es más profunda y sagrada de lo que imaginamos. Somos verdaderos seres espirituales que tenemos una experiencia física aquí en la Tierra.



Extracto de: EL CÓDIGO DE LA EMOCIÓN
Dr. Bradley Nelson

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